16.10.08

letter on the blind for those who see*

foto del vídeo de Tellez by libbyrosof
es el título (* carta sobre los ciegos para los que ven) de una obra del artista venezolano residente en NY Javier Tellez, un vídeo de 35 min que pude ver en París hace unos días durante la Nuit Blanche que organiza la ciudad cada otoño. Además del título me gustó la imagen, bellísima en blanco y negro sobre una pantalla enorme en el interior de la iglesia Saint Eustache, apenas iluminado. En la pieza vemos como seis ciudadanos ciegos del Bronx se acercan a un elefante colocado en medio de una cancha de basket vacía y van describiendo lo que sienten y descubren a través del tacto. Tellez reflexiona en sus obras alrededor de la noción de marginalidad, cuestionando formas de estigmatización, concretamente aquello que separa normalidad y patología. Yo no pude evitar recordar lo que decía Lacan acerca de que sólo necesitaba nombrar un elefante para que éste ocupara la sala, haciendo referencia al poder de la palabra. Leo estos días el nuevísimo libro de Robert Lévy acerca de lo infantil en el psicoanálisis, donde también evoca ese momento mágico de simbolización en el niño, en el que descubre que el lenguaje le permite la representación mental de los objetos ausentes, liberándolo de alguna manera de la tiranía de los sentidos, y del objeto o los objetos (la mamá, el amor…) que desaparece y se pierde, aunque sólo sea temporalmente. El uso del lenguaje se convierte para el niño en una de las principales herramientas que utilizará para hacer frente a esas angustias que lo asaltan en los primeros años de vida. Me gusta mucho una cosa que dice sobre los analistas de niños: al analista de niños no le tienen por qué gustar los niños para entenderlos; en todo caso lo que le atrae es el sujeto del inconsciente y su especificidad infantil, al que acoge con su escucha. El deseo del analista es una función y no un deseo particular dirigido al niño. Y en el caso del sujeto infantil más precisamente, esta función sólo puede entenderse por algo que Lévy llama “estar ahí sin razón para estar”, ya que cualquier razón del analista los situaría inevitablemente en una relación pedagógica, o incluso terapéutica, pero en ningún analítica. Para Lévy, y hay mucho de eso en mi propia visión del asunto, lo que permite y garantiza las condiciones necesarias para el análisis (juegos de asociaciones verbales, crear un espacio para la letra y la lógica del significante) es ante todo que el analista pueda hacer función como lugar de deseo vacío para este niño, que ya a su vez se encuentra tan acechado por los deseos de padres, educadores e instituciones alrededor de su persona. El analista del niño no es el que desea su bien, (para eso ya están los otros), puesto que su ética es otra, la del “bien decir” en todo caso. Por eso, y en este punto vuelvo a estar muy de acuerdo con Lévy, el trabajo analítico infantil nos acerca, contrariamente a lo que se podría pensar, a esas angustias primeras relacionadas con la pérdida, la castración, incluso la muerte.
Del lado chino leía estos días sobre un pensador de la época de los Reinos Combatientes, discípulo de Mencio, que no dudó en contradecirlo cuando lo creyó necesario. Xunzi no creía en el destino celeste del hombre, ni en el pensamiento cosmológico de la época articulado a través de resonancias. Él intentaba disociar cielo y tierra, separando el cielo del hombre. Éste no tiene por qué descubrir el universo tal y como es en un esfuerzo de conocimiento puro, luego vago i inútil, sino que deber ser capaz de ordenarlo (Li )un poco como ese trabajo del niño en compañía del analista. Esas primeras corrientes racionalistas inmersas en guerras y cambios de poder, se preocuparon especialmente en el poder ordenador de las palabras y el lenguaje.

10 comentarios:

zbelnu dijo...

Qué buena esa frase de Lacan, que me parece dicha para mí. No he podido evitar pensarme de pequeña obsesionada con encontrar en las palabras lo que nadie decía, lo que me estaba pasando. Me enseñaba a leer muy pronto mi tía bruja malvada y aquellas frases me parecían tan mentirosas mi mamá me mima, yo amo a mi mamá, y en las canciones que cantaba C buscaba significados que no estaban...
Y mi pasión por los elefantes. Una vez, en un circo de Bcn, en las Arenas, vi unos que lloraban, unos lagrimnes. No sé por qué sería, humo o lo que fuese pero me impresionó. Todo esto he encontrado aquí.

Vicent Adsuara i Rollan dijo...

Hola Objeto a (Vanessa), espero que te lo hayas pasado bien en París, es una ciudad a la que quiero ver antes de morir. Bien, en cuanto a la terapia psicoanalítica yo también pienso como Lévi que no sólo para el niño sinó que esta ha sido también mi terapia, que no es la verdad pura la que hay que ver o saber, sino el poder ordenar nuestra o mi propia realidad, es un poco el perspectivismo de que hablan algunos filósofos y de ahí mi enamoramiento más de la filosofía que del psicoanálisis. ¿sabes? ya he comenzado mis clases de filosofía, ahora debo estudiar, y si dios quiere en diez o doce años acabaré, aunque no es mi meta acabar, estoy un poco en el no-todo fálico femenino, como bien sabes y me interesa más bien el pasear por la vida que no tenerla. Bien, Vanessa me despido hasta nueva visita a tu blog, y espero que te haya alimentado espiritualmente la visita a París durante un largo tiempo. Un abrazo de Vicent.

adriana dijo...

en atencion flotante con La lectura:
http://www.flickr.com/photos/lavoroincorso/2857172826/

Anónimo dijo...

Es curioso ese casi no terrenal efecto de la palabra, tan benefactor como dañino poder de la palabra. En cualquier caso, su importancia. Esa rueda de molino de verbo que lo llena todo, aunque sólo sea para el inevitable pensamiento. Estar vivo es articular palabra, adherirse a su estela, en este caso podemos decir que la palabra es algo que vive, incluso sin nosotros.
iluminaciones.

Gise =) dijo...

Que bien en Paris también existe la noche blanca?? como en Madrid...
hermosa al iglesia verdad es enorme no??
Muy interesante lo que dice Levy sobre los niños, parece algo sencillo pero cuando somos grandes nombrar lo que pensamos pero para cuando un niño empieza a hablar es algo muy importante eso de poder expresar lo que se piensa o lo que se ve... la palabra le abre al niño un mundo sensaciones y logros...me encnata verlos cunado empiezan a hablar y repiten lo que oyen y ponen esas caritas de "lo logre" es increible la sensación...sera que despues de 5 años trabajando con crios de dos años esos primeros logros no se me olvidaran...
La verdad coincido bastante con lo que dice Levy y me gusta su teoria el libro esta traducido al castellano??? me gustaria leerlo...
Besitos petita!!! te echaba de menos ehh!!!!!

el objeto a dijo...

hola!

Bel(la), me encanta lo que encontraste aquí, el recuerdo de esa inteligencia de las palabras tan pronto, y los lagrimones de los elefante...

hola Vicent, me alegro hayas empezado filosofía, seguro que encontrarás muchas cosas interesantes que conectarás con tu propio camino, tus propias búsquedas. Ese es sin duda el privilegio de poder estudiar algo que nos interesa después de haber hecho cierto recorrido, me alegro por ti!

Adriana gracias por la visita y la lectura flotante, me han gustado tus fotos de parís y barcelona, BAires, suelos, árboles y detalles,

hola Iluminaciones, sí, Lacan dice precisamente eso, que lo simbólico incluso nos precede (por el nombre que nos ponen y que responde ya a un deseo sobre nosotros). Y al final esas palabras están ahí como una red que nos protege o nos aisla... ayer vi el documental aquel producido por Medem de gente con síndromes muy graves en California, que se expresaban a través del arte plástico y salía aquella escultora down que creaba piezas a partir de objetos que encontraba y tejía alrededor de ellas redes de hilos y lanas. Además de bellas eran piezas comprensibles, también era muy itneresante el discurso que había alrededor de esos trabajos por parte de los terapeutas/profesores de arte,

Gise hola! pasé el otro día por tu casa y leí el post chino pero tuve que irme antes de dejarte comentario porque llegaba tarde, ahora vuelvo,
el libro de Lévy sí creo que se tradujo ya en argentina y Salvador de Xoroi quizá lo tenga porque se lo enseñé el otro día y me dijo que lo pediría,

abrazos!

Vicent Adsuara i Rollan dijo...

No sé si será la misma, pero mi psicoanalista me comentó una historia de una escultora con síndrome de down que tejía una figura con objetos y tejidos que encontraba, ella lo interpretaba como que estaba construyendo su hombre o mujer, no me acuerdo al igual que Shereber contruyó su mujer, haciéndose una mujer en lo real. Ya me dirás...

cacho de pan dijo...

"estar ahí sin razón para estar",
estar ahí para que se diga bien:
nada más parecido a un ideal de amorosa compañía.

Gise =) dijo...

Pues me acercaré a esa maravillosa librería de la calle Berlines que dan ganas de quedarse ahi leyendo con toda la calma y musica que siempre suena de fondo, tan apropiada para la lectura...
Besitos!!!

David Alejandro dijo...

Me acuerdo, de golpe, como una ráfaga de luz que viene a ocupar una esquina oscura y polvorienta de una habitación vacía, de un poema que leí de niño en una edición de Salvat de cuentos e historias, traducción de alguna obra norteamericana en tomos para niños. Lo busco: hoy los tomos (deslomados, manoseados, con los cantos desgastados que amarilean y se abarquillan, alguna morcilla en forma de pintajos de colores añadida por mí o mis hermanos) los hojean mis hijos, y alguna vez expurgo alguna historia que les leo, librándola de una que otra sonrojante moralina, saltándome con liberalidad párrafos enteros. No veo mucho sobre el original: derechos propiedad de Field Enterprises, Inc., traducción de Childcraft. Pero acierto a la primera con el tomo en cuestión. He aquí la rima:

(...)
LOS CIEGOS Y EL ELEFANTE (Fábula indostánica).

Cuentan que, en el Indostán,
determinaron seis ciegos
estudiar al elefante,
animal que nunca vieron.
(Ver no podían, es claro,
pero sí juzgar, dijeron).

El primero se acercó
al elefante, que en pie
se hallaba. Tocó su flanco
alto y duro; palpó bien
y declaró: "el elefante
es ¡igual que una pared!"

El segundo, de un colmillo
tocó la punta aguzada,
y sin más, dijo: "¡es clarísimo!
Mi opinión ya está tomada:
bien veo que el elefante
es ¡lo mismo que una espada!"

Toca la trompa el tercero,
y, en seguida, de esta suerte
habla a los otros: "es largo,
redondo, algo repelente...
¡El elefante -declara-
es una inmensa serpiente!"

El cuarto, por una pata
trepa, osado y animoso;
"¡Oh, que enorme tronco! -exclama.
Y luego dice a los otros-:
amigos, el elefante
es como un árbol añoso..."

El quinto toca una oreja
y exclama: "¡vamos, amigos,
todos os equivocáis
en vuestros rotundos juicios
Yo os digo que el elefante
es ¡como un gran abanico!"

El sexto, al fin, coge el rabo,
se agarra bien, por él trepa...
"Vamos, vamos, compañeros; ninguno en su juicio acierta.
El elefante es..., ¡tocadlo!,
una soga... Sí, ¡una cuerda!"

Los ciegos del Indostán
disputan y se querellan;
cada uno está seguro
de haber hecho bien su prueba...
¡Cada uno tiene un poco
de razón... y todos yerran!

Así sucede cada día
en infinitas discusiones;
quienes disputan, cada uno
estima justas sus razones.
Y discuten, juzgan, definen sin más,
¡a un elefante que no vieron jamás!

JOHN GODFREY SAXE (...)

En fin, como las opiniones de los expertos sobre las causas, duración, efectos y soluciones a la crisis financiera (por ejemplo).