4.4.10

el silencio de Buda

by masaaki miyara

Según la tradición, las nieblas y brumas de los paisajes chinos son diferentes en cada estación. En primavera son difusas, ligeras y atrayentes, en verano ricas y densas, con un color azul verdoso que parece inundarlo todo, en otoño son fragmentadas y finas, poseen un brillo límpido y muestran reflejos rojizos, en invierno son oscuras y solitarias, tristes e indolentes, como si durmieran. El pintor conoce todo esto. Sus paisajes parecen surgir de un espacio ilimitado representado por la seda desnuda. Los antiguos no realizaban sus pinturas como puro registro de las cosas. Partían de las formas pero buscaban ante todo despertar algo en la mente. La pintura debía permanecer incompleta en sus formas puesto que era en la mente en la que se completaba la representación. También la elección de los objetos tenía un sentido ajeno al de la belleza: montañas, ríos, pinos, flores, bambú, peces, berenjenas o inmortales en sus travesías, daban cuenta de aspectos vitales que interesaban al pintor o transmitían algo importante o anhelado por ellos. Hay quienes pintaron toda su vida siempre los mismos motivos en una búsqueda interminable en su propio ser. Como Wen Tong, a quien su querido amigo Su Dongpo consideraba el gran maestro del bambú en todas sus versiones. “Puedo vivir sin carne, pero no sin bambú”, decía. Y de él proviene también el dicho “tener la imagen del bambú en la cabeza 胸有成 竹, para decir que alguien ha pensado mucho en una cosa, la ha hecho suya. En sus últimos años dejó de pintar “ Antes estudiaba el Dao pero no lo encontraba. No estaba en paz, no lo lograba. Así que no hacía más que pintar bambúes expresando a través de ellos mi búsqueda. Estaba como enfermo. Ahora la enfermedad se ha curado, por eso no pinto nada más.” Aunque Su Dongpo, que tanto lo admiraba, no lo acabara de creer.
El otro día, después de admirar unas pinturas de paisajes del pintor holandés Jan Both en el Prado, y en mi intento de seguir avanzando en ese camino del zen (psicoanalítico) pensaba en que quizá el silencio de esos paisajes sea una de las características esenciales de la fascinación que despiertan. Haciendo que uno se enfrente a algo con lo que se identifica, pero que permanece en silencio. El paisaje, por mucho que nosotros lo llenemos de palabras, permanece mudo.
Como el silencio de Buda. Una nueva sesión con Mercè Altimir me permitió pensar en la importancia de cierta falta de respuesta. Para Lacan ese silencio da cuenta de algo de lo real (no simbolizable, de lo inconsciente). Lo real, decía Lacan, es también un síntoma. Y la letra (la caligrafía, por ejemplo) no está ahí tanto para que se la interprete como para que se la siga. El psicoanálisis, al contrario de otras terapias que hacen hablar a prácticamente todo lo que nos pasa, también en el cuerpo, como si todo estuviera lleno de mensajes, sean religiosos o genéticos, es capaz de detenerse antes y dejar ese espacio de silencio. La angustia es lo que señala que no hay manera de pasar por el sujeto del deseo sin pasar por la experiencia del cuerpo, y en esa experiencia hay algo que siempre permanece en silencio.
En el libro de Osvald Sirén sobre textos chinos acerca de la pintura encuentro esta cita de Zhuangzi, “Si los que realmente conocen (la esencia del Dao) no hablan de ella, y los que sí hablan no saben, de dónde podrá el mundo sacar su conocimiento?"

15 comentarios:

delarica@unav.es dijo...

todo lo que dices y lo que apuntas tiene en mí ecos profundos
a la vez que escribes sobre el silencio, eres capaz de generarlo en tu escritura
eso es un don
si yo fuera editor, recogería estos textos tuyos y los editaría en un volumen
creo que el blog que leo con mayor interés y emoción

delarica@unav.es dijo...

creo que es el blog que leo con mayor interés y emoción

Anónimo dijo...

Un saludo Vanessa, te comentaré un segundo post.

Anónimo dijo...

Otro artículo, quiero decir.
Vicent.

Belnu dijo...

Me he acordado aquí de una frase de Spinoza que hoy citaba alguien "Nadie ha determinado hasta aquí lo que puede el cuerpo" Spinoza. Tabién he pensado en ese silencio como prescripción médica para Giono y en un poema donde Fonollosa dice que necesita estar muchas horas solo cada día para reconstruir lo que los otros destruyen...
Tiene razón Álvaro, habría que publicar este blog en un libro

el objeto a dijo...

Gracias por lo que decís!
Álvaro, me abrumas, pero si traspaso la barrera del pudor, aprecio de verdad eso que dices de poder generar algo de un silencio a través de mis palabras (que yo sigo encontrando demasiado torpes). Ahí está mi búsqueda, sin duda. Hacer audible, dejar un espacio para que silencio promueva una cierta experiencia, como en aquel concierto de JOhn Cage..

y qué bonita esa cita de Fonollosa Bel. El efecto reconstituyente de lo contemplativo del paisaje y la naturaleza, sea una pintura, sea un bosque, también cuando uno sale a caminar...

abrazos y gracias

Jose H. dijo...

me uno a los comentarios precedentes: logras enlazar en tu escritura con el silencio del lector... Esa voluntad de completar la representación dentro de uno mismo, me trae a la cabeza la poesía de los stilnovistas italianos a través de la cual uno percibe que la imagen de la amada, para ser cantada, debe ante de convertirse en fantasma e imprimir sus formas en el corazón del poeta. Como el mismo Dante dice en un pasaje del Purgatorio "I' mi son un che, quando/Amor mi spira, noto, e a quel modo ch'è ditta dentro vo significando" en que "spira" no debería leerse asociado al concepto romántico de inspiración sino más bien a algo relacionado con el espíritu. La palabra poética sería en cierto modo el lugar en el que la fractura entre el deseo y su inaferrable objeto encuentran su conciliación, en parte porque el objeto, fantasmizado, ya es otro. Gracias por el post!

Anónimo dijo...

Otro caso raro de pintor es Morandi, que intentaba alumbrar con sus insistentes bodegones. La pintura puede ser así de simple, y si se quiere de compleja.
Entre la palabra y la imagen se puede situar el paisaje, el poema chino. Todo ese no nombrar o poner palabras a algo visible o tangible. Las palabras protejen sin duda.
iluminaciones.

elpasaeltiempo dijo...

Gracias por tus palabras, muy acertadas por cierto, en mi blog!

Quisiera saber a que te refieres cuando escribes que no hay manera de pasar por el sujeto del deseo sin pasar por la experiencia del cuerpo..

Y con respecto a la cita del Zhuangzi, me gsutó mucho, y se me ocurre pensarla como algo de esto que permanece en silencio..lo que no tiene respuesta..ultimamente encuentro bastantes personas que creen poder decirlo todo, que tienen la verdad sobre todo, y frente a tanta "falsa" (creo yo) seguridad yo sólo callo..realmente me bloqueo y no se que decir..ni se muy bien si hay algo que decir..y muchas veces esto me angustia..porque precisamente pienso como dice la frase hermossa del zhuangzi, que los que algo saben de su saber permanecen en silencio..

Gracias por el bonito post..

Y brindo por ese silencio desde donde es posible el mundo!

Inuit dijo...

De sus actos, que es su hacer.
Siempre tan interesante.
Inuits

Anónimo dijo...

A veces los hombres rompen el silencio en un bar, hay quien fue filósofo de bar antes de sacarse la carrera, para decir simplemente:
_¿Cuánto debo?

el objeto a dijo...

Jose, interesante y bello eso que dices sobre la fractura con el objeto y cómo la palabra poética consigue dar cuenta de ello, palabra que se sabe rota y por eso su alcance es otro...

Iluminaciones, fue el propio Pierre Berger el que, cuando le preguntaban por la falta de pudor al hablar de su sexualidad con YSL, contestó que una cosa es la sexualidad, y otra muy diferente cuando se pone o relata con palabras... y me pareció muy justo. Me acordé de esto, con lo que dijiste.

Gracias elPasaelTiempo, por las sincronías de siempre. Lo de que la angustia señala esa relación del deseo con algo del cuerpo como real y sus objetos (a) es lo que explica Lacan en su seminario de La Angustia, que me dio pie a este post. La angustia señala eso precisamente, que el deseo "no es sin objeto" y la relación con ese objeto, al ser un objeto de la pulsión, pasa siempre por la experiencia del cuerpo y no únicamente por algo pensado, imaginado. Me alegra te gustara Zhuangzi!

Gracias Inuit por esta amable visita! También el silencio puede ser un acto necesario,

Y gracias filósofo (también de bar). Esa pregunta me hace pensar también en cómo uno para preguntarse por el mundo, ha de saber representarse a uno mismo dentro de él..

Anónimo dijo...

Si, incluso a veces la palabra da con esa falla ente realidad y deseo.

Anónimo dijo...

me olvidé de firmar..
iluminaciones.

Hoteles Santa Marta dijo...

Es ver la vida de manera diferente es saber que la vida tiene matices hermoso todo depende como lo queramos ver.