14.3.08

Die Stille vor Bach


Siempre he visto en el preludio a la primera suite para cello solo de J.S Bach una especie de escritura íntima de mi relación con la vida. Las suites me parecieron, mientras y después de ser bailarina, la única música que era sonido, escritura y silencio a la vez, el comienzo y el final de algo, el círculo, el regreso, y por supuesto fueron lo único que pudo sonar en La felicidad nunca hizo feliz a nadie, mi espectáculo chino-lacaniano, con imágenes del cine de Ozu proyectadas en las paredes caligrafiadas con agua. Las suites marcaron a menudo mi biografía, y las escuché tocadas al cello por Paul Stouthamer, pero también al laúd, trompa o saxo. También otras piezas de Bach, que me pareció siempre el autor más moderno. Hace unos días vi la película de Pere Portabella. Me gustó el título, pero yo pensaba, al contrario, en el después de Bach, en que el silencio no puede seguir teniendo la misma consistencia, como pasa a menudo con algunas palabras que vienen a inscribir algo en nuestra historia y la transforman por completo. Pero claro, en ese caso se trata de nuestra historia subjetiva, de la "pequeña" historia de cada uno, lo extraño, lo asombroso para mí es que Bach consiga escribir esa nueva dimensión en la música dentro de la otra, la gran historia, a la que raras veces accedemos. La película, bella, tranquila, y sencilla parte de una estructura musical previa y además de la música del maestro alemán, se nutre de obras de Mendelssohn y Györg Ligeti. La anécdota de cómo Mendelssohn redescubre la obra de Bach, prácticamente inédita y que nadie tocaba, a través de los papeles en los que su carnicero envolvía la carne, me hicieron pensar también en la historia de cómo Pau Casals encontró las suites que yacían olvidadas en la Casa Beethoven de las Ramblas de Barcelona, y trataba de imaginar su gran emoción al darse cuenta de lo que tenía entres sus mano. Durante años y años Pau Casals tocó esas suites en su intimidad, dice que tocaba una cada día de la semana y el domingo las tocaba todas. Tardó años en autorizarse tocarlas en público, igual que Rostropovich en permitir una grabación de su versión, también muy buena. La o las historias narradas en la película son mínimas, aparecen diversos personajes de los siglos XVIII, XIX y XXI; además de Bach, y algunas escenas en Alemania, me quedo con el camionero interpretado por el siempre interesante Alex Brendemühl y la colaboración de mi antiguo maestro teatral, Jaume Melendres. El guión, que me parece un acierto, está escrito a tres manos, Pere Portabella, Xavier Albertí y Carles Santos. Me emocionó la escena del preludio de la primera suite para cello en el metro de barcelona (vale la pena esperar hasta el minuto 2'20!) y agradecí poder ver el piano cayendo desde las alturas al mar... el paseo por el río, la lluvia, el órgano y esas iglesias silenciosas, donde dios nos es más que una música con la que bailar mientras dure el trayecto.

17 comentarios:

Albert dijo...

La meva esstimadíssima V.

Hace poco descubrí a este joven violoncelista.
http://www.youtube.com/watch?v=0Qwz0foa7sQ
Vale la pena.
Me encanta la plumilla de pentagramas.
Me entraron muchas ganas de ver la peli de Portabella. Y esa anécdota de casa Beethoven...

Gise =) dijo...

Durante 3 años trabaje en el Liceo y pase cada día por la puerta de la casa Beethoven, nunca entre, no se porque aunque más no sea para ver como era y ahora tu em cuentas esa historia...mañana iré seguro. Me vi todos los trailers de la peli en you tube, me encantó ires a verla, gracias por la recomendación!!!!
Besikis!!!!

el objeto a dijo...

Sí Albert! aquest Jean-Guihen és una maravella, i com sona la suite número 3 en aquesta esglèsia de Sulzburg tota buida...
jo vaig estar uns anys amb un cellista, de fet em vaig enamorar d'ell sentint-lo tocar les suites al carrer Petritxol!! li vaig deixar una rameta de mimosa a la capsa on la gent posava les monedes i aixi ens vam conèixer ;-)

sí, l'anécdota de casa Beethoven és molt maca, m'en alegro t'hagin entrat ganes de la pel li, no és gens d'excepcional, però té alguna cosa que está molt bé

el objeto a dijo...

el Liceo! para mi era un lugar mágico, viví toda mi vida en ciutat vella y era bailarina, así que soñaba con esos escenarios! La casa Beethoven sigue manteniendo algo de esa barcelona de hace 20 años que aún sigo recordando cuando paso por ahí, ya me contaréis si os gusta la peli, es algo rarita, pero abre puertas, espacios, imágenes

besos

Gise =) dijo...

sabes cuando era más joven decia que la música clasica la escuchaban los viejos y hoy con casi 39 años cumplidos me doy cuenta que me gusta... me estaré haciendo vieja o es que aún siendo TAN joven la disfruto???? jejejeje!!!
Besikis!!!

el objeto a dijo...

no, yo creo que para disfrutar la música clásica se ha de estar tranquilo y abierto, y tal vez haya épocas que necesitamos otros sonidos, pero yo creo que sí, que la disfrutas ahora por lo joven (tranquila y abierta) que sigues estando ;-)!

Gise =) dijo...

bufff que tranquila me dejas!!!!!
jejejejejeje

cacho de pan dijo...

qué puedo decir?
No ví la película -por pura melancolía hoy decidí volver a ver "Annie Hall" suponiendo que estaría viejísima y me encontré con un film divertidísimo y maravilloso-, tengo una pluma como esa del cartel que todavía no he usado y Bach suele parecerme perfecto, aunque generalmente prefiera a Debussy o a Cole Porter.
A la casa Beethoven entré más de una vez, siempre sintiendo que podía ser la última.
Hoy me contaron de la encina tres veces centenarias que acaban de cargarse en Collserola. No he llegado a conocer su música.

odette farrell dijo...

Me encanta cómo escribes...tienes una sensibilidad!

Y Bach... creerás que esas 6 suites para cello me acompañan muy seguido mientras pinto :)

Las imágenes que pude ver de la película son bellísimas, espero poder ver la película en México... tienes razón, el nombre del título es maravilloso...oh, me pesa escribir con tantos adjetivos....pero no hay de otra!

zbelnu dijo...

La música de la encina! La música muda, callada y tumultuosa, la que se oye pensando, y también la felicidad de los conciertos, a la que casi renuncié por una asociación equívoca... Y sí, la plumilla, tan china, con el trazo del pentagrama que escribe música...

el objeto a dijo...

Odette qué sorpresa, pero no me extraña nada que escuches las suites al pintar esos cuerpos!! creo que van muy bien con tu lenguaje, tan libre, tan contenido y justo...

qué tragedia las encinas centenarias! hoy estoy sin palabras con lo del Tibet y mi china sorda y ciega, absurda....

entiendo que prefieras a veces a Debussy o Cole Porter, pero a mi incluso ellos me parecen a veces demasiado melancólicos, Bach en cambio lo aguanta todo...

yo también echo de menos la felicidad de los conciertos Bel, pero la música a veces se encuentra en los lugares más inesperados

Anónimo dijo...

Me resulta curioso y hasta familiar, que compares tu biografía con un pieza de música. Sonido, escritura, silencio.Y el buen título de tu pieza, que Bach nos habla del futuro constantemente, se adelanta a nuestros pensamientos, algo equiparable a Mozart, sólo que en caso de M. es del instante del que nos habla, pienso. Y que hay palabras que nos acompañan en el subconsciente sin a penas darnos cuenta, y que nos influyen en momentos decisivos. Carles Santos, un espírutu libre..
Gracias por hablarnos de la película.
impromptu.

frikosal dijo...

Estupenda entrada.

Bach y en particular esas suites me encantan. Alguna vez me he puesto un trozo con la repetición para irlo escuchando una y otra vez.

Impresionante la escena del metro, yo no se si hubiera hecho solamente el movimiento de cámara hacia atrás, más lento, para que durara hasta el final. Pero tal vez sería demasiado frío, asi tiene un aire más humano.

Me temo que ya me he perdido la película.

el objeto a dijo...

Ahhh me ha gustado mucho eso de que Bach nos habla del futuro, imagino por eso que tiene de escritura, de devenir constante, y Mozart del instante, de la pasión, de lo que sentimos y luego ya pasa, del kairos del momento, gracias Impromptu

Frikosal, yo también me preguntaba por esa escena, parece que está ahí como invitando al espectador a reimaginarla y reinventarla, lo que pasa a veces con las piezas de Bach y sus múltiples variaciones, como en las V.Goldberg. Hay otras escenas muy buenas, otra en una tienda de pianos, que creo que te gustaría, y una lluvia nocturna... bueno, al ser de Portabella será una película que podrá verse en otras ocasiones,

por cierto, me pareció buenísima tu pregunta de hace unos días, si ya era pecado jugar al golf... me pareció condensar un montón de preguntas que me hago en estos momentos... paseando por el mundo,

abrazos,

Albert Rams dijo...

Hola "el objeto a":
Acabo de descubrir tu blog por recomendación de un amigo ( creo que común : R.B.) y lo que empiezo a entrever me gusta mucho. Así, que simplemente darte la enhorabuena... Sigo leyendo y viendo...

el objeto a dijo...

hola Albert!

gràcies per la visita i el teu amable missatge, et visitaré a "casa teva" aquests dies, que he vist moltes coses!

començo la uoc amb retard aquestes setmanes i vaig una mica de bòlid,
salut!

Albert Rams dijo...

(T¨he portat al meu blog i dic aixó...:)

Durante ese invierno 88-89 ( después de mi primer SAT) sólo escuché la música que suena en la preciosa escena que Pere Portabella ha tenido a bien insertar en su no tan preciosa "El silencio antes de Bach", de donde procede el clip. La escuchaba una y otra vez, sólo esa. La primera y segunda Suites. Me calmaba, me serenaba, me nutría, me daba un hilo... No lo sé. Sólo sé que me curaba, me acompañaba.

En un precioso blog que acabo de descubrir ( http://www.objet-a.blogspot.com/ ) su autora dice, y me suena y me sirve para entender mejor lo que pasó aquel invierno:

"(...) Siempre he visto en el preludio a la primera suite para cello solo de J.S Bach una especie de escritura íntima de mi relación con la vida. Las suites me parecieron, mientras y después de ser bailarina, la única música que era sonido, escritura y silencio a la vez, el comienzo y el final de algo, el círculo, el regreso...(...)"

He estado muchos años sin escucharlas y el otro día de repente, en esa escena...me parece que entendí alguna cosa y me puse a llorar en silencio. Gracias, música compañera, gracias Bach. Como dice "el objeto a" , la autora del blog ( que por cierto la frase "como dice el objeto a"...enfín, lo dejaremos, ¿verdad Jaques?... "de buen rollo ", mi (¡Ay...¡) tan querido "objeto a"):

" (...) pero yo pensaba, al contrario, en el después de Bach, en que el silencio no puede seguir teniendo la misma consistencia, como pasa a menudo con algunas palabras que vienen a inscribir algo en nuestra historia y la transforman por completo. (...)"

Publicado por Albert Rams en miércoles, marzo 26, 2008