27.6.07

el cielo vacío

vista desde la terraza del Riad 72 en la medina de Marrakech
Se me hizo extraño empezar el Traité d’atheologie de Michel Onfray que Philippe me había regalado hace unos meses, la primera tarde en Marrakech, en la terraza del magnífico riad, sobrevolando los tejados de la Medina a la hora de la puesta de sol. Me sorprendió viajar a un país donde dios todavía no ha muerto, y esa ley divina sigue rigiendo las relaciones y el ritmo de la vida de cada día, y todas las noches la llamada al rezo nos despertaba a las cuatro de la mañana. Inevitable que no resonaran las palabras de Onfray acerca de las religiones y todos las ficciones apaciguadoras e infantiles que construimos para ahorrarnos las certezas crueles del mundo de los adultos, que como dice él, son mil veces más interesantes y mucho más vivas que las primeras. Pero tampoco pude dejar de preguntarme si ese vaciamiento del cielo que hemos operado sobre nuestras cabezas aquí, está tan relacionado como parece con la incapacidad nuestra para la hospitalidad que aún muestran los orientales, y me acordaba de aquello que contaba Derrida acerca de los pueblos nómadas del desierto, cuyas leyes obligan a dar cobijo durante tres noches a todo viajero que se cruce en su camino.

3 comentarios:

zbelnu dijo...

Bonita foto! Y hablas de la hospitalidad y Derrida! temas favoritos para mí... qué envidia me da tu paseo...

cacho de pan dijo...

bienvenida...

el objeto a dijo...

en estos tiempos violentos y reprimidos, en que lo normal es excluir, dejar al otro siempre fuera, cuánto se echa de menos ese discurso de Derrida!