26.1.08

escribir, ¿qué es eso?

Public writer in Chengdu, photo by Phitar
Después de la agradable y exquisita velada de ayer en el Ateneu con la mesa redonda sobre Psicoanálisis y Escritura con Dante Bertini, Imma Monsó e Isabel Nuñez, junto con Manuel Baldiz, como discutidor, seguí preguntándome por una cuestión que siempre me ronda: si se puede llamar escritura a eso que sucede, del lado del analizante, en el análisis. Como las cosas que de verdad preocupan son, como cantaba Carmen Linares, las que nunca se dicen, creo que no me atreví a preguntárselo nunca directamente a un psicoanalista, temiendo me dijeran que no. Y es que en mi acepción particular y subjetiva de lo que es la escritura, yo pienso que sí. En chino el carácter de escritura, xié 写 está compuesto originariamente por el dibujo de una urraca bajo un techo. No he encontrado lo que dicen Kalgren o Wieger sobre el origen etimológico de este carácter, pero Pedro da una explicación en la que me gusta pensar: “por su costumbre de tomar objetos brillantes y esconderlos, sugiere orden entre algo precioso, necesario para escribir los caracteres”. Marcas, inscripciones, significantes, metáfora, metonimia, sueños, repeticiones, lapsus, omisiones, auto-censuras, represión, revelaciones. Estos meses tiene lugar en París un seminario a cargo de la escritora Marie Darrieussecq en la que se intenta reflexionar también alrededor de la cuestión de la escritura, de lo desconocido de uno mismo que se revela en ello, lo ignorado, lo indecible, lo que no puede sino escribirse, la auto-ficción, la voz de los otros que nos habitan, la soledad del escritor, y la relación con el análisis, con los artistas. Se hablará también de la escritura de sueños, de casos clínicos, l’écriture de soi (la escritura sobre uno mismo, que está cerca de la que yo creo reconocer en el la experiencia analítica). Yann participará como psicoanalista en el seminario. Hace poco leí una entrevista que le hacía a Eric Porge sobre el trabajo realizado en el marco de la Lettre Lacanienne y su libro sobre la transmisión de la clínica psicoanalítica. Comparando la escritura de casos de Freud con los de Lacan, Porge plantea una ausencia de escritura de casos en este último en pro de un decir poético que constituiría una nueva forma de transmisión de la clínica. El deseo del analista provocando la puesta en cuestión del lugar del narrador y la linealidad del relato, así como cualquier psicología de las profundidades. Lacan decía que los poetas, que no sabían lo que decían, decían las cosas siempre antes que los demás, y citaba a Rimbaud en su fórmula, Je est un autre (el yo es otro). Y ahora no recuerdo si era Hélène Cixous o Derrida en aquella entrevista à deux en el culturas de la Vanguardia que decían que la escritura sólo podía ser escribir aquello que nos resultaba imposible de escribir. Si había algo que ya sabía, que conocía, que podía escribir sin problema, sin obstáculo, sin fruición, eso no era escritura, y que sólo la encontraba ahí donde se le hacía im-posible, y aún así, o justamente por eso, lo escribía.

3 comentarios:

zbelnu dijo...

Qué interesante idea que me resulta cercana, yo descubrí eso en mis cuentos, podándolos, gracias a la ayuda de Igor, que si escogía bien los silencios, lo que no decía, cobraba mucha más fuerza todo, tenía paradójicamente más sentido. Es la diferencia entre la ficción y lo ensayístico, entre la literatura y el periodismo, por poner un ejemplo. Aunque algunos no lo entiendan. Bien por la cita flamenca, sacada sin duda del bolso rojo! Y la explicación poética-filosófica de Pedro, y esos autores que explican el origen etimológico de los caracteres (y yo ignorando tantas cosas. Me gustaría estar allí en París escuchando las reflexiones de cada uno sobre la autoficción y la escritura.

cacho de pan dijo...

siempre tengo la impresión de que el bolso te trae a tí y no al revés.
un pequeño objeto movedizo, inquieto, que salta desde un extraño medio de transporte nacarado e ígneo.
negro y rojo, rojo y negro.
y por allí cerca París y sus diagonales.
hablamos, escribimos, para entendernos. el público es necesario para obligarnos a ser veraces.

el objeto a dijo...

el bolso me precede, como los significantes! y de él van saliendo esas palabras flamencas de esa especie de auto-ficción que es el blog

el público necesario para ser veraces! sí, sí, es así!