20.2.07

cadeau


poema de Li Bai, Pensamiento en una noche tranquila, Pre-Textos
La semana pasada Salvador, de la librería Xoroi, me regaló en agradecimiento a la colaboración en la puesta en escena del acto de cierre del año Freud, el bonito libro de poemas de Li Bai,A punto de partir, editado por Pre-Textos y traducidos en edición bilingüe por mi admirada Anne-Hélène Suárez. Salvador es buen amigo de Anne Hélène, así que le pidió que me lo dedicara, cosa que me hizo mucha ilusión. Además de los poemas, del cuidado y la belleza de la edición, la traducción misma, las notas y los apuntes de A.H. son valiosísimos a la hora de entender y conocer no sólo las palabras sino las interesantes vidas y el mundo que habitaban esos poetas. Muchos de ellos debían lidiar con las intrigas de la corte, y partían a menudo desterrados como Su Dongpo o enviados en su cargo de funcionario por el emperador a servir en tal u otra provincia remotas. Otros como Li bai viajaban en busca de mecenas, prácticamente todos se retiraban durante largos periodos a las montañas, al estilo taoísta, a veces, señala A.H., simplemente para llamar al atención del poder, fingiendo desinterés por los asuntos mundanos y alimentando su propia leyenda. Visitaban en sus rutas monjes y sabios, y otros amigos funcionarios o poetas. Practicaban la alquimia y se ejercitaban buscando la inmortalidad, no sólo literaria, sino también física! Una de las cosas que más me gusta de la poesía antigua china es toda esta temática de los viajes, las visitas, los encuentros y despedidas de amigos, tan preciados vista la existencia solitaria y desapegada que muchos de ellos llevaban. Los recuerdos en la distancia, la nostalgia de la partida, los lamentos por la muerte de alguno de ellos, las alabanzas al trabajo del otro, en definitiva el entretejido de largas amistades. Eso hace que sean frecuentes los llamados poemas de intercambio, en que un autor compone un “eco” al poema del otro. Como indica A.H. en el prólogo de la edición de Pre-textos 99 cuartetos de Wang Wei y su círculo, en la mayoría de las antologías no se presentan los poemas de respuesta que no sean del autor, lo cual distorsiona a veces la comprensión que de ellos pueda formarse el lector.
Y ese interlocutor invisible y lejano, que habita otras montañas y cuya personalidad desconocemos, me hace pensar esta mañana en el Otro lacaniano al que dirigimos nuestra demanda y discurso sin saberlo, y cuyo desconocimiento nos sume también a veces en la misma sensación de extraña incomprensión

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