9.2.07

del amor y la mirada

Tintin y el Loto Azul
"No te gires, pero parece que nos están observando"
Estuve en París con un amigo que hace unos años vendió su empresa de nuevas tecnologías en San Francisco para hacerse fotógrafo. Philippe gana ahora su vida dando consejos a otras grandes empresas de tecnología, a través de su inteligente mirada, y haciendo fotos por todo el mundo. En la fotografía su pasión son los retratos. No soporta aquellos en los que el modelo posa de manera pasiva, sino que busca siempre captar a la persona en un momento de verdad que implique algún tipo de interacción con la cámara o con el fotógrafo. Ya antes de verlo llevaba días pensando en la mirada, en la propia pero también en la mirada de los demás sobre nosotros, y preguntándome quién miraba esa mirada.
Cuando se trata de China mirando a occidente, o nosotros mirando hacia China, es inevitable hablar de la fascinación en la mirada. La fascinación, sigo pensando, implica una distancia necesaria, nos fascina aquello que es otro. Joseph Needham escribía acerca de esta fascinación por china “ sólo lo que es totalmente otro puede inspirar el amor más profundo al mismo tiempo que un fuerte deseo de conocerlo”. Si este movimiento de fascinación apunta hacia el goce, hacia arriba, a lo imposible de atrapar, el amor, por otro lado, con su juego de semblantes, sus malentendidos, sería según Lacan lo que permitiría al goce condescender al deseo. Como indicaba mi deslumbrante e inspiradora amiga M. hace unas semanas, el movimiento del amor con-desciende. El amor podría entonces ser algo más que esa enfermedad o ceguera, ese velo que nos oculta la falta de completud o armonía sexual, y funcionar también, como indicaba M. como regulador del goce, en su aspecto de ley, permitiendo abrir un espacio al deseo, que coloque al objeto en un eterno más allá.
Mi otra gran rock-star del psicoanálisis, Slavoj Zizek hablaba de esta mirada distorsionada e impregnada por el deseo, en la que el objeto, objeto a, es puesto ahí por el propio deseo. Hoy he ido a La Central para buscar un libro de poemas de Manel Ollé, que no he encontrado. No obstante, el día ha sido generoso a su manera y el la contraportada del libro Difícil Libertad de Lévinas he encontrado: la ética es la primera filosofía que no se funda en la razón, sino en el encuentro cara a cara con el otro, y esto implica una responsabilidad infinita hacia el otro.

3 comentarios:

José Ríos dijo...

Hola yo soy fotografo, como tu amigo, y tus reflexiones sobre el retrato y la mirada me parecen muy buenos.
Saludos

el objeto a dijo...

Gracias José,
te he visitado, muy interesante tu trabajo, y me han encantado los retratos medioambientales

saludos,
v.

zbelnu dijo...

Sí, algunos fotógrafos han fotografiado muy bien a los que miran... y eso me recuerda también a un pasaje del Fragments d'un discours amoureux de Barthes donde habla del estallido del deseo hacia el amante o el objeto que está ocupado haciendo otra cosa...