1.5.08

evanescencia narrativa

Photo by Jochen Juergensen
Las historias suelen ser siempre las mismas, lo que varía es desde dónde se cuentan y cómo se cuentan. Lacan desarrolló su teoría de los cuatro discursos para dar cuenta de esos lugares que ocupamos y otorgamos al otro y de cómo las distintas maneras de expresarse, más allá del lenguaje verbal, constituían formas diferentes de relacionarse con el mundo. Estoy segura de que esa exploración mía de las relaciones entre psicoanálisis y china tiene que ver mucho con la cuestión de los discursos. En el artículo del culturas de ayer sobre el Baff Arnau Horta recurre al tópico de los silencios para hablar del cine asiático, y habla al final de una cierta evanescencia de la narrativa. Quien esté asistiendo a las proyecciones, verá que las narraciones están muchas veces repletas de personajes, acontecimientos, lugares, narraciones, pero sí, efectivamente parece que hay algo que en vez de tomar consistencia, la va perdiendo a lo largo de la película. Esta semana en una estupenda clase de psicoanálisis una analista nos explicaba: al principio de lo que se trata es de ayudar al analizante a dar un sentido a su narración, crear sentidos, pero luego, a medida que avanza el análisis lo que se va buscando es un vaciamiento de sentidos, quitar el sentido único y llevar al analizante a ser capaz de encontrar otros, sin quedarse fijado a ellos. Estudiábamos un caso emblemático de Freud, el Hombre de las Ratas, y C. nos mostraba cómo el analista intentó a partir del significante fantasmal al que había quedado fijado el analizante, trabajar con el equívoco, la homofonía (justamente lo que provoca la lengua china) y permitirle desplegar frente a sí, una narrativa que lo liberara de la fijación que lo mortificaba.
El cine de algunos de los directores menos comerciales que nos suele traer el Baff suele estar repleto de esas imágenes mortificadoras que hace falta desplegar para liberarnos de ellas. Dándonos espacio, dejándolas bailar...
Este año estoy haciendo una edición muy japonesa, me gustó mucho Sad Vacation, y ayer disfruté con la mirada relajada de Nobuhiro Yamashita en A gentle Breeze in the Village, que me pareció un estupendo homenaje a Ozu. A las 8 iré a ver Waltz in Starlight, y no me perderé The Rebirth ni Aliento. Un amigo amante del cine tailandés me ha recomendado Ploy y Syndromes and a Century, que me perdí el año pasado, y me ha dicho que no me pierda Secret Sunshine. Si no llego esta noche a la sala Apolo, quizá el sábado vayamos a la sesión musical en el cccb.
En este puente ajetreado, me escapo soñando con estos versos de Su Dongpo, escritos en una visita a un monasterio taoísta, en el verano de 1073
Ciruelas púrpura y calabazas amarillas perfuman el camino del pueblo
mi gorra de paño negro y mi vestido taoísta de cáñamo blanco están frescos
la puerta del tempo acaba de cerrarse, la sobra de los pinos ha girado

apoyado sobre mi almohada, el viento en la ventana, me adormezco en ensoñaciones...

Ayer salía también en la vanguardia la noticia de la muerte el martes en Taipei de Bo Yang, escritor chino que huyó a Taiwan en la guerra y autor de una serie de obras muy críticas con la cultura china, como El Chino feo y la crisis de la cultura china, prohibidas en las dos chinas. Había oído hablar de su"teoría de la tinaja de la pasta de soja" pero no recuerdo dónde. R. Poch escribe un bonito artículo al respecto.
Por cierto, save the dates! Imma Puy estará el martes en la Fundación Miró para hablar de las tendencias del arte contemporáneo chino.

28.4.08

de las preguntas

groovy slpipers by lite-craft
El espectáculo de Roger está muy bien. Bel hace una estupenda crónica en su blog, y para quien se anime, aún quedan 2 días de función. Albértigo tendrá que ir a filmar algunos fragmentos el domingo que viene y me alegra la idea de poder volver. Al final del espectáculo, alguien le preguntaba al director sobre las conclusiones socio-antropológicas que podían deducirse (¡?) de lo que va ocurriendo cada función, de los grupos y respuestas, pero él contestaba sin dudar que ni mira ni le interesa lo que sucede desde fuera, que sólo tiene sentido en cuanto se vive desde dentro, lo que pasa entre los participantes que se encuentran en un mismo plano y que es a ellos a quién incumbe. Seguramente sea gracias a eso, además de los muchos años teatreros que lo avalan, y su talento, que la pieza no ralla nunca la banalidad, ni lo ridículo, ni resulta indiscreto o invasor, y sí en cambio se mantiene en un perfecto nivel de poesía, coreografía, equilibrio entre silencio y palabras, música, espacio, vivencia y lectura de lo que uno hace, escucha, de cómo interpreta y se lo juega cada pregunta. Una amiga que llega de París me explica la última obra de Sophie Calle, Prenez soin de vous, presentada ya en Venecia. La pieza parte de un mail de ruptura que recibió y al que no supo cómo responder. Éste acababa con las palabras “Cuídese” (prenez soin de vous, en francés). Calle explica “Tomé su consejo al pie de la letra. Pedí a 107 mujeres, elegidas por su profesión, su talento, que la interpretaran desde su perspectiva profesional."Las profesiones de lo más variadas: juez, abogada, lingüista, historiadora, física, traductora, filósofa, mediadora familiar, cantante, actriz, contable, psicoanalista, vidente, experta de la ONU en derechos de la mujer, escritora, head-hunter, etc.”una manera de tomarme el tiempo para romper, a mi ritmo. Cuidándome.” Pensaba en esas preguntas que se plantean, preguntas pequeñas, triviales, que dejan de serlo cuando se dirigen a alguien, cuando las dirigimos a nosotros mismos, y cuando la respuesta puede darse respetando unos tiempos y un espacio, que parecen estar siendo barrados, suprimidos por nuestro mundo hiperrápido y super-conectado, de respuestas inmediatas, casi automáticas. Cualquier oportunidad para tomarse ese tiempo de respuesta me parece valioso y necesario, y en épocas de poco tiempo, como ésta para mi ahora, lo saco de dónde sea. No tengo todavía demasiada idea de qué recomendaros para el baff, he visto poco y empiezo más en serio a partir de mañana con un documental sobre nordcoreanos que huyen a China para pasar luego a Corea del Sur, y luego con una cinta japonesa, Sad Vacation. Amaia me ha recomendado varias de la sección oficial (The Rebirth, Aliento, Ploy…) entre las que me apetecen la taiwanesa God Man Dog, Waltz in Starlight, Night Train, A gentle Breeze in the Village, o de ediciones pasadas como el clásico chino Devils on the Doorstep. Por cierto, Rafael Poch vuelve a dignificar el minado oficio de periodismo con un también necesario artículo –como siempre, reflexión profunda y excelentemente documenta en el tiempo- sobre la crisis tibetana, intentando esclarecer razones y confusiones. Si a alguien le interesa un poco el tema, que no se lo pierda.

23.4.08

agua de mayo, llega el Baff

foto de templo bajo la lluvia en Kyoto, de P C F
Este viernes, como la lluvia esta primavera, llega el Baff y se queda hasta el 4 de mayo. En esta edición estrenan web, con posibilidad de ver algunos trailers y una pequeña entrevista a Carlos y a Amaia. Sigue habiendo blog donde irán colgando noticias y reseñas, y entre los espacios, se añaden el Maldá y el espacio movistar. El país invitado es Hong Kong, y además se celebran los 10 años del festival. Aún no me he hecho con el programa en papel, que es donde acabo de organizar mi semana mágica de viajes, amigos, idas y venidas, pero he visto que volverán a pasar pelis como el documental Dear Pyongyang, que venero, y del que ya he hablado aquí, Shara, con la que descubrí a Naomi Kawase, Café Lumière de Hou Hsiao Hsien, o la memorable y casi danzística Goodbye, Dragon Inn, de Tsai Ming Liang, de la que me sigo acordando a menudo. Prometo postear pronto alguna cosa más sobre pelis y programa.
Abriré apetito con otra cita importante: el último espectáculo de Roger Bernat, Domini Públic. Partiendo de reflexiones acerca del público y la posibilidad de poder prescindir del actor, Roger ha creado un espectáculo sin escena, donde los asistentes son invitados a salir a la plaza Margarita Xirgu, ponerse unos auriculares e ir contestando con acciones una serie de preguntas que se le plantean de manera individual. Yo voy mañana!
Siguiendo el consejo de Bel empecé la semana en el cine, con Be Kind Rewind, de Michel Gondry, hilarante, imaginativa, divertida, muy bien hecha. A raíz de un extraño incidente, todas las cintas de un viajo video-club desauciado quedan en blanco. Dos amigos se dispondrán a volver a filmarlas con los medios de los que disponen para no perder clientes. Los freakes del barrio descubren las posibilidades de esos remeakes y se lo empiezan a pasar en grande.

20.4.08

de la grieta y la transmisión

Sibboleth, de Doris Salcedo en la Tate Modern, photo by greenwood100
La noticia me la trajo Martina de Londres: una grieta inmensa. Es la obra que la artista colombiana Doris Salcedo creó para el hall de la Tate Modern (video) El título, Sibboleth es una palabra usada para reconocer y distinguir al extranjero, al que, parece ser, que le cuesta pronunciar bien, para ver si pertenece a una grupo social, es decir que es excluyente. Y aunque de eso quería hablar Salcedo, -de cómo la historia del racismo ha avanzado paralela a la historia de la modernidad, cómo ha podido avanzar a costa de explotar y colonizar a los otros, despojándolos, de cómo nuestra época sigue definiéndose a partir de la exclusión racial y social- hay otras dimensiones de la obra que me han gustado. Para empezar es una obra que dirige la mirada al suelo, “subvirtiendo sutilmente la invocación al poder y grandeza de la arquitectura del museo”. La grieta además evoca sin problemas otras fracturas, no únicamente la de la modernidad, en la que insiste la artista, sino, por qué no, la de los propios significantes, la de la propia subjetividad. En esos resquicios, en esos bordes, avanzamos, aunque el paisaje se parezca al de después de un terremoto… Al otro lado del Atlántico, en el Guggenheim de Nueva York, el artista chino Cai Guo Qiang titula la retrospectiva que le dedica el museo, I want to believe. Además de los 9 coches cayendo y explotando en el atrio central, hay otras obras que también reflexionan acerca de esta dimensión histórica. La obra de Salcedo, sin embargo, tiene algo más de performance que instalación, y yo sigo prefiriendo ese tipo de obras en que lo que se transmite está más del lado del acto que del mensaje. En el analista hay algo del performer. Aunque sea con las palabras, con significantes con las que trabaja, es a través de algo que está más del lado del acto que de la interpretación con lo que interviene. El sábado pasado tuvimos la suerte de poder escuchar a Colette Soler en Barcelona, reflexionando alrededor de la cuestión de la transmisión del psicoanálisis. El psicoanálisis no se transmite, en el sentido de algo que pasa de unos a otros.El acto analítico, el inconsciente, no pasa de uno a otro. Su perpetuación se juega, (como dicen los franceses) en cada análisis, y requiere, como lo indica la teoría de los discursos, del deseo en posición de agente. Ya he relacionado en otras ocasiones este acto con el no-actuar (wu-wei)oriental, que desde luego nada tiene que ver con una renuncia ni una represión de la acción. Un análisis conseguirá, eso sí, la emergencia de una coherencia nueva entre la palabra, enunciación y su acto.

14.4.08

1 minuto ! movilfilmfest

cine al aire libre en las afueras de Pekin, photo Gemma Kane Thorpe
Se me ha echado el tiempo encima!! El 21 de abril se cierra la convocatoria de la segunda edición del movilfilmfest. Como el año pasado, se trata de grabar un corto de 1minuto y enviarlo a la página del festival.Puede ser un solo plano secuencia, o puede haber montaje, puede ser muy sencillo o elaborado, lo importante es participar. Este año hay premios varios, la premiación tendrá lugar en la Academia de Cine y los cortos seleccionados serán pasados en los cines Golem. Al tener a El Pais como patrocinador, además de los usuales existe un premio a la mejor pieza de periodismo ciudadano, Atrápalo ofrece el premio al no-guión, con un viaje a Brasil para dos personas. Como siempre, el alma y coraçao de todo este proyecto sigue siendo Albértigo, que ha hecho que el festival siga creciendo y conectándose con otros festivales y eventos. Han prorrogado la fecha límite para enviar los cortos, yo preparo un homenaje a Song Dong...
¡Anímense!

13.4.08

ficciones necesarias

foto objeto-a, playa de Pals

Hay quienes para no dar nada, para no dar amor, vamos, dan un montón de cosas, normalmente materiales. Lacan decía que el amor es dar aquello que no se tiene, el falo, a quien no lo es. Personalmente no concibo la relación amorosa, paradigma del amor en general, sin la emergencia de algo que entiendo como ficción, y que, pensaba estos días, no estaría lejos de eso. En el amor necesito una ficción, que nada tiene que ver con el fingir, o el mentir, con dejar de ser uno mismo, o vivir en un personaje. Se trata más bien de ser capaz, de tener el valor y la imaginación para crear una ilusión con el otro de poder colmar mutuamente lo que cada uno desea, sabiendo en todo momento que no es más que un pacto, una ficción, una especie de secret romantic agreement
Esa ficción tan loca y absurda, que sólo puede idearse en el estado maravilloso y ciego del enamoramiento, puede o no durar, pero lo cierto es que como se preguntaba Carrie Bradshaw, ¿cómo sostener una relación sin el zsa zsa zsu, esas las mariposas en el estómago, que dicen lo anglosajones? porque aún cuando ha pasado el sentimiento, siempre queda la memoria, el recuerdo, que para mí es corporal y remite a aquel pacto...
Esta semana en un seminario de psicoanálisis con niños y adolescentes, reflexionábamos acerca de la dificultad de los padres para sostenerse frente a las demandas constantes de cosas de los hijos, especialmente en momentos de adolescencia, de crisis y cambios, demandas que se hacen imposibles de satisfacer, pues cuando se ha satisfecho una, ésta pierde valor y aparece otra nueva. Seguramente ese amor lacaniano, el de intentar dar lo que no se tiene, pero aún así intentarlo, es decir, reconocer al otro y a su deseo pero al mismo tiempo reconocer que no se lo podemos satisfacer completamente y aún así no salir corriendo, sea lo único que podamos hacer. No me estoy explicando bien, pero en eso pensaba estos días, acompañada por la lectura interrumpida de Barthes en su viaje a Japón. Estos días sin tiempo… sin demasiadas claves o llaves que abran nuevas dimensiones de tiempo. El viernes en el encuentro organizado por el Espai Freud me interesó mucho lo que explicó Julieta Piastro sobre la idea de Agamben acerca del privilegio contemporáneo de una conciencia de historicidad del conocimiento, que lo relativiza, y al hacerlo relativiza nuestras verdades. A mí me sonaba muy chino, muy lakhaniano. Rithée Cevasco indicó el peligro de las sociedades neurotizadas que tienden a interpretar el mundo según la lógica fantasmal, es decir idealizándolo o degradándolo. Nos han vendido que la postmodernidad es el sinsentido, y me alegró escuchar que no es así, que se trata en todo caso de abrir un espacio para un nuevo relato, para la reconstrucción de nuevas formas y espacios interpretativos. Barthes utiliza la metáfora urbanística para hablar de algo de esto. Dice que en Occidente las ciudades suelen ser concéntricas, debido a una ley o sentimiento cenestésico que requiere que todo espacio urbano tenga un centro a donde ir, y del cual partir, un centro pleno, que respondería también a la metafísica occidental para la que el centro sería el lugar de la verdad. Ir al centro es encontrarse con la realidad social.
En cambio una ciudad como Tokyo, -y yo pensaba también Pekín-, presenta una bella paradoja: la ciudad entera gira alrededor de un centro a la vez prohibido e indiferente, el palacio donde se supone vive un emperador que no vemos nunca. Esas nuevas ciudades de la modernidad están "construidas alrededor de una anillo opaco de murallas y canales de agua, techos y árboles, cuyo centro no es más que una idea evaporada, y cuya razón de subsistir no es irradiar poder sino dar a todo el movimiento urbano el apoyo de su vacío central, obligando la circulación en un perpetuo desvío. De esta forma, el imaginario se despliega circularmente, por rodeos y vueltas a un sujeto vacío"

3.4.08

the great wall 长城

foto de joven tibetano, de Oliver Follmi, publicada por Nouvelles Images

Los emperadores chinos hicieron construir la gran muralla para defenderse de los pueblos invasores, primero los nómadas del norte, luego los reinos bárbaros del sur. La muralla (yo he dormido en ella! en pleno mes de noviembre, en una zona agreste y perdida, a unas horas de Pekín) imagino que si tanto duró y tanto construyeron es porque tendría algún efecto. El problema viene cuando el pueblo hegemónico han invade a los otros (siempre he oído que China no era un pueblo invasor, sino en todo caso aglutinador y centralista, pero no poseo en estos momentos herramientas analíticas o históricas para discutirlo), o cuando se junta con ellos, cuando son vencidos, y entonces corre el riesgo de que se le meta el enemigo en casa.
Hace días que no leo noticias sobre la crisis tibetana. Por cierto, ayer un generoso analista me recordó algo precioso sobre la palabra que en chino se utiliza para decir crisis, 危机 y que yo había olvidado. Está compuesta por dos caracteres: el primero significa peligro, y el segundo oportunidad, ocasión. Y me comentó que esa idea tan china de ver en la crisis la misma noción de oportunidad, de potencial para cambiar algo, le resultaba muy útil para pensar la clínica. Sí, es cierto, el pensamiento chino, desde el libro de las mutaciones hasta los últimos pensadores, se encuentra atravesado, como si de un eje ordenador se tratara, por la cuestión del potencial de situación. Esta es la expresión que utiliza F. Jullien para hablar de esa cuestión china, pero ya saben que yo no soy nada fan de ese sinólogo, y seguramente existan otras maneras más justas de llamarlo. El sabio, el poeta, el artista, el hombre de bien chino no se pregunta por lo que está bien o está mal, sino por cómo debe actuar en cada momento, por lo que la identificación de ese momento de oportunidad es esencial. Yo sí que creo que China se ha construido sobre esa idea, por eso, créanme, no les cuesta reconocer que tienen el enemigo dentro de casa, y no me refiero a los tibetanos, sino a sus propios fantasmas, y saben que el problema es suyo y lo tienen que resolver ellos. El aquí siempre admirado y riguroso R. Poch ha escrito un nuevo artículo: Otro Tibet es posible, pero no sin China, que recomiendo as usual. Por mi parte soy contraria a cualquier boicot a los JJOO, que además me parecería bastante hipócrita. ¿Para qué esperar hasta el verano? ¿No existen otros canales más adecuados para la comunidad internacional para opinar, presionar o intervenir en cuestiones políticas, económicas o de derechos humanos?
El símbolo de la muralla le sirvió a este sinólogo lacaniano del que vengo hablando, Rainier Lanselle, para escribir un ensayito publicado por la revista essaim hace ya unos años. El sujeto detrás de la muralla. En él expone su tesis sobre cómo el desarrollo en China de dos lenguas paralelas pero separadas: -la oral, que tendría que ver con el deseo del sujeto de decir algo de él mismo, y la escrita, mucho más ligada al dictado del cielo, y luego del amo, del ideal social y colectivo, y las leyes ajenas a ese deseo, y en el que el sujeto no tiene cabida- dejan a este sujeto alienado detrás de una muralla. Las murallas se multiplican y se elevan pero también se atraviesan, simplemente no hay que acabar creyéndose que nos defienden de todo ni que el otro es todopoderoso para destruirla a su gusto. Frente a todas esas teorías culturalistas que hace de los chinos seres abominables, insensibles y crueles, me parece un buen momento para releer el otro ensayito lúcido y valiente de J.F.Billeter, China tres veces muda, en que en vez de buscar razones culturales y casi ontológicas para este desencuentro entre nosotros y ellos, apuesta por un análisis histórico-económico-político de la situación, que despeja antiguos prejuicios y crea una nueva oportunidad: la de no saberlo todo sobre el otro y poner en marcha un arma potentísima, la curiosidad. Echo de menos a Pedro que desde Pekín estas semanas no creo que logre leerme, esta semana me escribía en un mail: "Ya veo que estas consiguiendo convertir tu afición en una profesión. ¡Qué bonito! Vas a ser la dama del psico-chino y cualquier chino deprimido se creerá con derecho a llorar sus revoluciones culturales sobre tu regazo. Te haremos fotos como una pietá toda vestida de blanco, consolando a los nostálgicos de Tiananmen." Ya ven, cada uno entiende China como quiere…

30.3.08

haikus de aquí

bonsai by ya ma (@flickr)

esta semana falleció Rafael Azcona, un hombre y bestia de cine, uno de mis guionistas favoritos. Leí estos dos pequeños haikus suyos que me encantaron

Evidencia*
no hay cojones
nos moriremos sin saber el nombre exacto de las cosas
es decir, sin enterarnos de nada

Bolero*
para guardar en secreto
tanto olvido

28.3.08

cierta distancia

photo by minicloud
Hace unos días una periodista de la vanguardia me entrevistó para una artículo que trataba sobre personas que habían ido a trabajar a lugares lejanos y exóticos. Durante la conversación que mantuvimos por teléfono, y después de una animada conversación sobre china, sus vicisitudes y retos, me preguntó por cómo creía yo que las empresas de aquí valoraban mi iniciativa y experiencia. En ese momento me quedé en silencio, y ya no pude continuar… "No te puedo decir, es que yo – es lo único que pude balbucear- ya no creo en la empresa". No me refería a ninguna empresa en concreto de mi historia personal, sino al concepto mismo de empresa. A la pobre periodista le costó saber cómo seguir, pero lo hizo. Me acordé luego de un pasaje de aquel librito de Corinne Maier que me pasó Mercè: "la empresa no sabe ya, como le ocurre a otros colectivos, cómo mantenerse unida, así que se encarga en crear artificialmente la idea de una gran familia, y no para de inventarse signos con los cuales los trabajadores han de identificarse. Ya se cansará. El día en que no le quede más objetivo que el de producir emblemas identificativos para sus trabajadores, la empresa se verá inevitablemente condenada a desaparecer." Me encantó. Unos días mas tarde releía aquel proverbio chino: Mirar el cielo en el reflejo al fondo de un pozo, y afirmar que el cielo es estrecho.

Al final de este seminario XVIII tan chino, Lakhan habla de su viaje a Japón, del librito de Roland Barthes sobre la cultura japonesa, que me descubrió Bel y de las marioneras japonesas del Bunraku, que vi por primera vez en el Théatre de la Ville, que me fascinan y de las que he hablado aquí en otras ocasiones; esas coincidencias me hace más que feliz!.La multitud de códigos del bunraku y en general de la cortesía y ceremonial japones le sirven a Lacan para seguir desplegando cosas sobre el semblante, esa pequeña ficción o artificio que recubre todo nuestro discurso permitiéndole acoger lo que no puede ser dicho más que de esta manera, velada, recubierta, dicha a medias: la verdad. El espectador del bunraku ve en todo momento el mecanismo, y al actor que lo ejecuta, “Japón es el lugar donde es más natural mantenerse en el acto de interpretar” (Lacan dixit) no de hacer interpretaciones… Barthes habla del teatro de Brecth, y de la distancia necesaria, la división o deconstrucción que hacen que tengamos que estar leyendo lo que pasa. Y eso, pensaba yo, es lo que le falta a presuntuoso y pesado mundo de la empresa. Las cosas, no son lo que parecen ni funcionan como nos dicen. En el análisis esa distancia es esencial, pero también en la vida misma. Estos días me acordaba del carácter chino que significa vida y destino: ming
compuesto seguramente por ling , que significa causar, provocar y una boca, kou Como si para que la vida, pueda leerse como destino, debiésemos incluir una boca que diga, y que por lo tanto tome una distancia, interprete, lea, hable y relate, como en el bunraku, nuestra propia ópera o relato vital

son días sin tiempo


marioneta japonesa de Bunraku, photo Mariel Shannon (de flickr)

20.3.08

martina (o los paisajes ocasionales)

foto de Martina Soler (tb Samudram) Shanghai 2002, variacions 14...

Tengo una amiga con una sensibilidad especial para los espacios, los paisajes, las combinaciones imposibles estéticas y vitales, que le hace descubrir constantemente rincones, ambientes, lugares y sabores…Mi amiga es viajera y tiene algo de esos descubridores del XIX, siempre preparada para un continente nuevo, pero cuya maleta es una especie de patchwork infinito que le arrastra como la cola de un vestido de novia…. fue ella la que me avisó de la magnífica exposición del CCCB, Post-it City, alrededor de las ciudades ocasionales, y la ocupación provisional de espacios públicos, urbanos y varios: aparecen en ella un montón de ciudades, con material gráfico, audiovisual, y textual con diferentes tipos de ocupación, centrándose sobre todo en aquéllas que tienen que ver con la disidencia, supervivencia y marginalidad, modos y economías paralelas, políticas espaciales dictadas por las necesidades de movilidad, laborales o de vivienda de comunidades, a veces en suspensión o en situación de precariedad: desde puestos de venta ambulante y comida rápida, talleres móviles, viviendas para los sin techo, construcciones efímeras, a los community gardens de NY , o paisajes del extrarradios reutilizados libremente. Esos nuevos espacios funcionan además como metáforas o mensajes dirigidos a un gran Otro, que a menudo parece ciego y sordo, otras indiferente. Me impresionó ver los espacios alrededores de las fronteras de los países amurallados donde la gente está como en salas de espera. Me acordé en seguida de aquella maravillosa película de Angelopoulus con todos esos albaneses esperando entrar en Europa, o aquel río fronterizo a través del cual se vendían electrodomésticos o se celebraba una boda (¿alguien recuerda aquella boda en que el novio y la novia estaban en cada orilla? bellísima, y aquel Marcelo Mastroiani disidente… ). La expo parte de un trabajo de investigación en el que se recoge la obra de bastante gente, con enfoques y metodologías diferentes. Me gustó el vídeo sobre un Sao Paulo casi del futuro, aunque sólo ví un fragmento, igual me pasó con el que entrevista a las personas que viven en el cementerio de El Cairo: “cuando estamos vivos vivimos en los cementerios, al morirnos nos mudamos a palacios”. Esa gente ha okupado durante mucho tiempo terrenos considerados impuros por el resto de la población y encima, como guardan las tumbas, se ganan un dinerillo extra. Francisca Benítez firma dos de los trabajos que más me gustaron, el primero Gare de l’Est está basado en las grabaciones que realizó en el verano de 2005 en París antes de la crisis de los inmigrantes afganos: vemos las copas árboles alrededor de la estación donde los inmigrantes sin techo colgaban y guardaban sus hatillos con sus bienes personales, no disponiendo de otro espacio, o en la parte superior de las cabinas telefónicas, suspendidos, escondidos, como sus propietarios. Su segundo trabajo, Prótesis del nuevo éxodo, muestra en fotografías construcciones de madera que sobresalen en edificios de Nueva York, que surgen a modo de prótesis, ofreciendo una imagen de la ciudad sorprendente y extraña, deformada . “Nomadismo como desplazamiento simbólico, de lo estable a lo precario”, escrito en alguna parte. Luego hay documentación sobre las casas de veraneo construidas en la década de los 20 en la R.Checa, los Chatarstvi reflejando todos esos sueños ypeculiares representaciones espaciales del ámbito privado . Al final de la exposición se pueden consultar varios libros entre los que aparece ese Elogi del Vianant, elogio de la disidencia de Manuel Delgado, autor del que siempre habla Bel que propone una Barcelona insumisa y combativa que tanto echamos algunos de menos. Con el coraçao un poco de vacaciones, pienso en esa escena de Caro Diario de N. Moretti,cuando voy a otras ciudades la única cosa que me gusta hacer es mirar las casas, qué bonita sería una película hecha sólo con casas, panorámicas de casas…. …” bonnes micro-vacances!!

16.3.08

represión brutal

tibetan tent photo by SqueakyMarmot
Sigo con inquietud la noticia de revueltas, protestas y brutal represión en el Tibet. Como muchos de los que lo hemos conocido de cerca ese pueblo de paisajes sublimes, cultura excepcional y gente única, me he estremecido al pensar en la violencia, el sufrimiento que debe de estar viviendo la población tibetana, en Tibet y en el resto de China y todos los tibetanos en el exilio. Lhasa me pareció un sueño cuando estuve ahí, pasamos no sé cuántos días girando alrededor del Jokhan, caminando y mezclándonos con los peregrinos, visitando templos, bebiendo té, observando a la gente. Abandonamos planes de viajes y recorridos, para simplemente estar, y poder quedarnos en la parte vieja de la ciudad sin contar los días, en el techo del mundo, fuera del tiempo. En Lhasa conocía a jóvenes artistas chinos que habían dejado ciudades como Pekín o Nanjin para quedarse a vivir ahí, u otros que viajaban al Tibet constantemente, que practicaban el budismo tibetano desde hacía años y que respetaban y admiraban esa cultura, que desde luego, sabían y reconocían como diferente. Un año más tarde, esta vez sola, y siguiendo los consejos de amigos viajé por zonas tibetanas de las actuales provincias chinas de Gansu y Sichuan, lugares y paisajes maravillosos, ahí pude convivir desde más cerca con monjes y familias tibetanas, comiendo y durmiendo en sus casas o posadas, charlando con ellos, compartiendo autobuses de línea, paseando y permaneciendo durante días en los pueblos-monasterios, como una peregrina más. Sobra decir que me opongo al uso de la violencia, no únicamente ahora, sino a lo largo de toda la ocupación china desde el año 1949, la física, la política, la moral, étnica y cultural, y que la posición china, su paranoia, su exceso de recelo una aberración. Aún así, no suelo comulgar con muchas de las críticas y juicios que se emiten desde occidente. Por eso me he acordado del artículo de esta semana, previa a la crisis, de mi admirado Rafael Poch, la actualidad de China. En él Poch habla de China como paradigma de toda una serie de conflictos, debates y retos de la actualidad global: todos los problemas cruciales para nuestro mundo se encuentran contenidos en ella, los que tienen que ver con la población, con los recursos, con los procesos de desarrollo, industrialización o capitalismo devorador. También con la crisis de los viejos valores occidentales y la necesidad de la emergencia o establecimiento de nuevos. Este periodista brillante y fino observador nos recuerda la demostrada capacidad histórica china para sobrevivir y adaptarse a grandes y penosas dificultades y cambios. Y lo más importante sin duda: “la conciencia de que todo se puede torcer súbitamente es muy viva entre los dirigentes chinos, que perciben y definen su sistema como algo profundamente imperfecto y abierto al cambio.Se pregunta por lo que la tradición china puede aportar a las preguntas que afectan a todo el planeta, y si realmente puede seguir siendo observada " con vehemencia y sin respeto, si debe ser objeto de arrogante aleccionamiento, o sujeto de intercambio y observación." “Solo quien sepa en qué mundo vive, quien sea consciente del momento de este mundo, y de la necesidad imperiosa de una nueva mentalidad basada en otros valores, sabrá apreciar, y respetar, la actualidad de China” Creo que hay mucha gente que se alegra de que los juegos olímpicos sean un a ocasión de oro para denunciar y boicotear a los chinos, pero los cambios, -necesarios-, han de venir de dentro y no imponerse desde fuera, tan hipócrita y arrogantemente, como lo suelen hacer los países que se llenan la boca con la palabra democracia. Lo que está ocurriendo en Tíbet es una tragedia, primero para los tibetanos, pero también para los chinos y el proceso de apertura y normalización que viven. En la crónica de estos últimos dos días, me ha entristecido escuchar que población tibetana, furiosa, esté tomándola con la población hui (musulmana). Normalmente ambas comunidades conviven armoniosamente en pueblos y aldeas, ocupándose estos últimos de las profesiones y tareas más comerciales. Suelen regentar la panadería, la carnicería, la empresa de transporte o ser los profesores rurales de cada pueblo. Dicen que atacan sus establecimientos más en su naturaleza de colonos chinos que como musulmanes. Pero lo cierto es que esta población emigrante china, sea hui o han, impuesta con calzador por el gobierno chino, es la que acaba beneficiándose de la millonaria inversión china en el Tibet de los últimos años, en detrimento de los tibetanos que continuan siendo ciudadanos de segunda en su propia casa. Sé que mi blog suele estar bloqueado y no se puede leer en China, y con esto que escribo será mucho peor. Lo siento por mis amigos, pienso en ellos, y sólo me queda esperar lo mejor… No hay ninguna idea política que justifique el asesinato y la tortura de personas, ni en el Tibet ni en ningún otro lugar del mundo. El otro día escuché en una canción, menos mal que las escopetas no matan las palabras

14.3.08

Die Stille vor Bach


Siempre he visto en el preludio a la primera suite para cello solo de J.S Bach una especie de escritura íntima de mi relación con la vida. Las suites me parecieron, mientras y después de ser bailarina, la única música que era sonido, escritura y silencio a la vez, el comienzo y el final de algo, el círculo, el regreso, y por supuesto fueron lo único que pudo sonar en La felicidad nunca hizo feliz a nadie, mi espectáculo chino-lacaniano, con imágenes del cine de Ozu proyectadas en las paredes caligrafiadas con agua. Las suites marcaron a menudo mi biografía, y las escuché tocadas al cello por Paul Stouthamer, pero también al laúd, trompa o saxo. También otras piezas de Bach, que me pareció siempre el autor más moderno. Hace unos días vi la película de Pere Portabella. Me gustó el título, pero yo pensaba, al contrario, en el después de Bach, en que el silencio no puede seguir teniendo la misma consistencia, como pasa a menudo con algunas palabras que vienen a inscribir algo en nuestra historia y la transforman por completo. Pero claro, en ese caso se trata de nuestra historia subjetiva, de la "pequeña" historia de cada uno, lo extraño, lo asombroso para mí es que Bach consiga escribir esa nueva dimensión en la música dentro de la otra, la gran historia, a la que raras veces accedemos. La película, bella, tranquila, y sencilla parte de una estructura musical previa y además de la música del maestro alemán, se nutre de obras de Mendelssohn y Györg Ligeti. La anécdota de cómo Mendelssohn redescubre la obra de Bach, prácticamente inédita y que nadie tocaba, a través de los papeles en los que su carnicero envolvía la carne, me hicieron pensar también en la historia de cómo Pau Casals encontró las suites que yacían olvidadas en la Casa Beethoven de las Ramblas de Barcelona, y trataba de imaginar su gran emoción al darse cuenta de lo que tenía entres sus mano. Durante años y años Pau Casals tocó esas suites en su intimidad, dice que tocaba una cada día de la semana y el domingo las tocaba todas. Tardó años en autorizarse tocarlas en público, igual que Rostropovich en permitir una grabación de su versión, también muy buena. La o las historias narradas en la película son mínimas, aparecen diversos personajes de los siglos XVIII, XIX y XXI; además de Bach, y algunas escenas en Alemania, me quedo con el camionero interpretado por el siempre interesante Alex Brendemühl y la colaboración de mi antiguo maestro teatral, Jaume Melendres. El guión, que me parece un acierto, está escrito a tres manos, Pere Portabella, Xavier Albertí y Carles Santos. Me emocionó la escena del preludio de la primera suite para cello en el metro de barcelona (vale la pena esperar hasta el minuto 2'20!) y agradecí poder ver el piano cayendo desde las alturas al mar... el paseo por el río, la lluvia, el órgano y esas iglesias silenciosas, donde dios nos es más que una música con la que bailar mientras dure el trayecto.

12.3.08

to dance ( on Moebius Strip)

from Moebius Strip by Gilles Jobin, photo by Dorothee Thebert
Echo de menos la danza, echo de menos una relación con el espacio, el cuerpo y a veces con el tiempo (aunque para eso, para otras dimensiones del tiempo, suele servirme mejor el cine, la música, o cierta literatura…) Como en un sueño, en que la distancia más corta entre dos puntos no es la línea recta, ni la directa, y muchas veces hay que dar un salto, hacerse invisible, poder acercarse de otro modo…Ante mis reiteradas críticas a bailarines o compañías que ya me parecen obsoletas, Cacho de Pan me pregunta quién me gusta ahora… (antes eran muchos, muchos, pero hoy apenas quedan). Pienso en el trabajo de gente como Alain Platel, que trabaja con bailarines, cantantes de ópera y músicos, gente de circo, niños, sin necesidad de apuntar con el dedo para hacer diferencias, pero encontrando para cada uno su lugar en escena… (pinchen aquí para ver su Aerial silk bailando Mozart, a mí me sigue gustando Platel, su Lets op Bach fue una revelación) en la belleza de algunas colaboraciones con músicos contemporáneos o artistas plásticos, y me he acordado de este espectáculo de Gilles Jobin, que no pude ver en directo. Lacan acudió a la topología para poder explicar el funcionamiento y el lenguaje del inconsciente. Sueños, lapsus, síntomas, asociaciones, conceptos esenciales como el de sujeto articulados a través de una geometría no-euclidiana, imprescindible ya para muchos a la hora de seguir trabajando en la teoría y la clínica analítica, que luego siguió con la teoría de nudos. Hablamos ya aquí de arquitectura y la banda de Moebius. Es curioso porque Gilles Jobin no menciona la topología, pero al presentar su pieza confiesa no atenerse a lo que se espera de la danza, esto es, cierta idea de progreso, de verticalidad, de mantenerse en pie, de explicar historias... Esta renuncia le permitirá investigar en la horizontalidad, y otra manera de estar, a veces más detenida, menos espectacular, en el escenario. Este renunciar a mantenerse de pie me recordaba la reflexión de un sinólogo analista acerca del problema que tiene China al ver en el sujeto dividido, un efecto de la modernidad, y contraponiéndolo al ideal tradicional del sabio, carente de tal división subjetiva. Por eso, Rainier Lanselle dice preferir hablar de modernismo chino en vez de modernidad china. Algo así me pasa con la danza cuando peca de modernista, pienso que ésta no puede seguir obviando la “invención” del sujeto moderno, ni de su realidad corporal, espacial, temporal...
Aquí un fragmento del Moebius Strip de Gilles Jobin, -es un fragmento un poco extraño pero hay otros disponibles en internet, en su página y youtube.

9.3.08

ser o no ser

foto tomada en Palais Royal, posterde espctáculo del Théâtre de la Ville
Incluso en tiempos tan inciertos como estos se le puede acabar perdiendo el miedo casi todo. Después de años de evitar enfrentarme con el dichoso esquema del grafo del deseo, me he arremangado y he empezado, tan tranquila, el seminario 5, Las formaciones del inconsciente. Con él Lacan intenta articular lo que pasa cuando nos comunicamos, la relación del significante, él la llama la cadena significante, con nuestro deseo. Si el psicoanálisis se preocupa tanto por el lenguaje no es por capricho, sino porque el descubrimiento freudiano se basa en el hecho de que el inconsciente está estructurado como lenguaje, y sus leyes son las mismas -en ese aspecto, la lengua china es ejemplar, ya lo he dicho muchas veces. Ya saben de qué hablo, nuestro discurso dice mucho más de lo que decimos, metafórica, metonímicamente también, y se basa en una verdad que es distinta a la realidad, la verdad del sujeto. El deseo del sujeto no surge de la nada, sino de su encuentro con el deseo del Otro, y al pasar por la palabra dirigida al Otro queda atrapado en esa cadena, transformándose, añadiendo nuevos significantes y significados, regresando al inconsciente, reapareciendo por sorpresa en sueños, lapsus, actos fallidos… y más palabras. ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor, de sexo, de trabajo, de literatura, de dinero, o de tantas otras cosas?… hablamos porque aunque no sea de eso de lo que queremos hablar, no hay otro camino. Hablamos con palabras y con el cuerpo, con significantes que nos salen por las orejas y por los dedos. El objeto de nuestro deseo también es un objeto metafórico y metonímico que no podemos nunca acabar de nombrar o atrapar, pero no hay otro camino, más que intentar nombrarlo y darnos cuenta de que se nos ha vuelto a escapar. En París pasé por una de mis librerías favoritas, en un librito chino que compré encontré este proverbio, 天无绝人之路: no son las leyes del cielo las que obstruyen el camino de los hombres. Me gustó esa idea nada new-age de que esa gran realidad de las cosas no es la realidad de las personas, la realidad de la gente tiene más que ver con esa verdad diferente, única, pequeña y movible, tan difícil de atrapar. El día antes de vernirme, pasé por otra librería que me encanta donde descubrí el trabajo de Edward Gorey, ilustrador americano, y me encontré en los jardines de las Tullerías con la araña gigante de Louise Bourgois, y me acordé de esa realidad inatrapable. Ayer por la noche vi Stromboli de Rosellini. Los amigos me decían que sería un poco coñazo, pero he de reconocer que me fascinó la historia, la Bergman, la isla, la luz, y ese volcán amenazando constantemente con entrar en erupción. Catherine Millot hablaba de esta historia y de las vicisitudes del rodaje en aquel librito que leí hace poco para referirse al dilema irresoluble femenino, ser o no ser el falo del otro masculino, quedar atrapada en su fantasma de objeto, encontrar su satisfacción a través de la maternidad o de sus identificaciones fálicas… Rosellini pone en escena su fantasma, ella lo juega, lo actúa, y lo bonito es que al final queda, como debe ser, irresoluto...

28.2.08

la transparencia

Fotografía de Albert Buendía
Me voy de nuevo a París cuatro días. Llevo puesto mi traje de princesa de gasa transparente que aparece en esta espectacular imagen cedida por Nomesploraria. Su libélula no se me iba de la cabeza esta semana, la veía cada vez me me miraba en un espejo, y hasta la he rencontrado en un bonito libro para niños que me regaló M. hace unas semanas, con unos textos excelentes e ilustraciones ensoñadas de princesas olvidadas, escondidas, desconocidas y ocultas, que me ha encantado descubrir. No todas son felices, ni bellas, ni buenas, ni perfectas, pero cada una a su manera ocupa un lugar privilegiado en su mundo, su reino o su historia.
Hasta la vuelta, y que los vientos nos sean favorables!

23.2.08

a veces no hay palabras para decir

Morning exercise, creative hugging, performances by the Gao Brothers
Esta tarde Albértigo y yo nos hemos escapado a las 5 0’clock a la Fundación Miró a ver la expo Rojo a parte que inauguraron hace un par de días de la colección Sigg de arte contemporáneo chino. Yo no esperaba mucho, pero estaba enyorada, y me valía casi cualquier input chino, (por otro lado, siempre agradezco y disfruto la visita a ese lugar mágico que es el edificio de Sert) Me he llevado una magnifica sorpresa, la colección está compuesta por obras distintas y de artistas muy importantes, y logra articular, a distinción de lo que pasa a menudo en otras exposiciones, una cierta dramaturgia de lo que ha ido desarrollando el arte chino estos últimos años. Me ha ocurrido que, incluso obras que conocía de haberlas visto en numerosas ocasiones, vistas así, dentro de este marco discursivo, se me han aparecido portadoras de mucho más sentido. Ha sido el caso de la obra del conocidísimo Yue Min Jun, con esas figuras repetidas, estandarizadas, todos iguales, todos riendo con los ojos cerrados, que hasta hoy, creo, nunca me había gustado. O incluso esa serie fotográfica de Zhang Huan, del que ya había hablado aquí, en el que en una cara completamente embadurnada de negro va apareciendo poco a poco la piel desnuda por debajo y la mancha negra, vaciándose, convirtiéndose en una escritura de signos chinos. El individuo apareciendo a medida que la masa de tinta se transforma en palabras. Faltan muchos artistas que me gustan, muchos, pero ha sido bonito encontrar también las fotos en blanco y negro de Wang Ningde, en las que aparecen escenas nostálgicas de gente en situaciones cotidianas del pasado, pero dormida y con los ojos cerrados. Numerosos guiños pop, obras sobre la escritura, la memoria, (por cierto, están las fotos de la performance de Song Dong de la que hablaba esta semana! sin tener yo ni idea de que se encontraban en esta exposición). Hay una obra especialmente freudiana, de una artista, Hu Xiao Yuan, traducida aquí como “Un recuerdo del que no puede desprenderme” del 2005, compuesta por varios soportes de bordado sobre seda, con bordados hechos con pelo con formas de flores, partes del cuerpo, pájaros, fragmentos, imágenes íntimas… reales fragmentos de sueños. También me ha gustado un óleo feucho titulado Mente, el lienzo estaba todo pintado de negro, sobre él se distinguían algunos caracteres caligrafiados en un tono grisáceo, y por encima con un acrílico aún más negro, basto y muy grueso unos trazos que intentaban ser escritura…
Esta mañana pensaba, escuchando a unos psicoanalistas, en todos esos momentos en que nos faltan las palabras, cuando el sujeto aún necesita de su tiempo, antes de poder nombrar algo de su deseo, de su dolor, de lo que le pasa, le preocupa o lo que siente. Y de cómo, afortunadamente, vivimos en un mundo de palabras y de signos, de imágenes, de personas y relaciones, y que cuando uno no puede decir algo, a veces sí puede vestirse con las palabras de los otros, leerlas, habitarlas, sentirse acogido por ellas, agradecido. En un libro maravilloso y raro, La locura Wittgestein, la autora decía que a veces uno no dispone del órgano con el que sentir ese dolor insoportable o indecible, y que entonces uno también puede sufrir a través de los muebles de su habitación, de otras cosas… es una imagen que evoca tal vez la fragmentación de la locura, con la que, sin embargo, no me es difícil identificarme. A veces uno no consigue decirlo, pero sí puede reconocerse, relacionarse, estar conectado y entender, aunque sólo sea al otro, y a partir de ahí, encontrar el camino de vuelta a casa...

17.2.08

Song Dong


foto de Leaking, Beijing, 1995 by Song Dong
Song Dong 宋冬 nació en Pekín en 1966. Cuando era pequeño su padre fue acusado de contrarrevolucionario y enviado a trabajar en el campo en la provincia de Hubei. Cuando la familia pudo ir a reunirse con él, Song Dong se negó a ir al parvulario y pasaba los días en casa con su madre, dibujando tranquilamente. De vuelta en Pekín y después conseguir pasar los exámenes del colegio ingresó en 1985 en la Capital Normal University para estudiar Bellas Artes. Se graduó en 1989 y desde entonces ha desarrollado su obra a través del a fotografía, la instalación, el vídeo y la performance. Su trabajo constituye una reflexión sobre la fugacidad, la percepción, la memoria, y lo efímero de la existencia. La primera obra que vi de Song Dong, Leaking de 1995, la que más me impresionó, no es, sin duda, ni la más interesante ni la más espectacular, pero para mi sigue siendo de las más especiales. Entre sus piezas más conocidas está toda la serie de Diario escrito con agua (1995), Escribiendo el tiempo con agua (2000), Imprimiendo sobre el agua (1996) o incluso aquellas dos acciones en la plaza Tianamen, Respirando (1996), o Salto (1999). En Respirando Song Dong permaneció estirado boca abajo durante 40 minutos en la plaza, a menos 9º de temperatura, formando con su aliento una capa de hielo que permaneció ahí durante horas, y desapareció a la mañana siguiente sin dejar huella alguna.. Ya aquí ponía en juego al relación antagónica entre el cemento de ese lugar con tantas connotaciones políticas y de poder y la respiración y el agua como elemento efímero y volátil. Esa acción la volvió a repetir en el lago helado de Hou Hai, en el corazón del viejo Pekín popular; a diferencia de lo que había sucedido en el cemento, esta vez su respiración no tuvo ningún efecto, el hielo siguió siendo hielo y el agua helada absorbió su respiración en una especie de existencia única y armoniosa. En Imprimiendo sobre el agua, realizó una serie de 36 fotografías de la acción realizada en el río Lhasa sagrado tibetano, sobre el que estampaba un sello de madera grabado con el carácter de agua, intentando crear una conexión entre lo sagrado y la existencia privada y secular. En Diario escrito con Agua o Escribiendo el tiempo con agua, Song vuelve a reincidir sobre esta idea de la memoria, de la fugacidad, del paso del tiempo, la escritura y la participación del cuerpo. En el 2005 presentó el vídeo Espejo Roto, en que el artista destroza imágenes reflejadas en un espejo, descubriendo otras que quedan escondidas detrás. En los últimos años Song Dong ha viajado y expuesto en el extranjero, pero en los noventa, estos artistas, ignorados por galeristas e instituciones se vieron obligados a exponer su obra en sus casas, dando lugar a lo que el crítico Gao Minglu llamó Arte de Apartamento (公寓艺术 gonyu yishu).
En China existen ahora grandes y bellos espacios donde florecen artistas, exposiciones y publicaciones de todo tipo, y un creciente mercado del arte que parece no tocar techo. Pero yo sigo dudando de que lo más interesante ocurra ahí, y desconfío de tales escaparates. Vuelvo a mi obra fetiche, mi pequeña Leaking, en que de forma irónica Song dong colgó de un muro que rodeaba y protegía una casa oficial del gobierno bolsas de tejido de algodón llenas de agua, de las cualas iba filtrándose y goteando el agua.

13.2.08

un pájaro volando, 不

photo by Oliveryck
Mi resaca no-fálica de esta semana llena de exceso de dudas, faltas, semana demasiado no-toda, sujeto multi-dividido, multibarrado, me hizo pensar en otro caracter chino que me gusta mucho. Es el carácter que sirve para decir “no”, no es, no quiero, no es esto, no puedo….se pronuncia bú y se escribe así 不 y proviene del dibujo de un pájaro que ha salido volando… que se esfumó desplegando sus alas. Hay otro carácter, muy antiguo, wu, 无 que se sigue utilizando mucho, su etimología, su pictograma proviene del dibujo de un bailarín adornado No sé cuál es la relación entre el bailarín y el “no”, tal vez ese espacio vació que queda en el centro de la danza, como el espacio vacío una vez el pájaro ha volado, (curiosamente para decir “no hay” se utiliza un tercer signo de negación, que es mei 没, y proviene del dibujo de una mano que se sumerge en el agua para atrapar algo que ha desaparecido)
Como soy un bebé analfabeto en teoría psicoanalítica, los conceptos más que manejarlos con soltura, los balbuceo, y se me escapan al bailarlos, salen volando. Del falo apenas sé mucho más que su brillo. Pero como leo a Lacan, porque quiero y porque tengo derecho, pues me lo encuentro aquí y allá, el dichoso concepto, y al final, quiera que no, es cierto que acaba ordenando todo el resto. Leer el seminario 18 es como leer chino, comprendo cosas sueltas y apenas las logro hilvanar, me siento feliz. En él habla del yin 阴y del yang,阳 de esos dos conceptos femenino y masculino que parecen explicar una relación de polaridad como modelo dinamizador del universo, para decir que esa explicación de la realidad es insuficiente. Y es que nunca me cansaré de señalar cómo Lacan entendió, mucho mejor que los descubridores de oriente, lo chino. Lacan explica ahí que la novedad que aporta el discurso analítico es precisamente una nueva certeza (muy china): “es imposible –“intenable” dice él en francés- quedarse, contentarse con esa dualidad como explicación de lo que tiene lugar bajo el cielo, esta dualidad es ciertamente insuficiente. La relación sexual es imposible, la completud es imposible, y lo que viene a marcar esa imposibilidad es el falo, ese agujero, significante de lo que nos falta a todos, y nos falta siempre, ese pájaro que se está yendo, siempre, volando… el falo es lo que hace obstáculo a esta relación que nunca será completa, ni complementaria, ni totalmente satisfactoria. Los chinos lo sabían desde tiempos remotos, y nunca pensaron que el yin y yang apuntara hacia la completud, sino en todo caso, hacia la danza.

8.2.08

ratita no-toda

photo y ratita Rita by Ola75smith
Hace algunos años superé mi desconfianza a los aforismos con aquel librito inteligente y sereno de Jorge Wagensberg, Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál era la pregunta?. Gracias a él, incluso aprendí a leer con menos prejuicios a Confucio o Laozi, en tiempos posteriores. Algunos de aquellos aforismos wangersbergianos marcaron una época, viajes y rumbos exentos de brújula: la felicidad requiere que el futuro sea incierto…. Pero J.W. no era ningún esotérico, al revés lo descubrí muy lacaniano: “la libertad es la capacidad para pensar los propios límites”, o “Modernidad: volver a caer en la cuenta de que todo es re-pensable”. Y no recuerdo si acababa o comenzaba con un “Que la incertidumbre os sea favorable…” Creo que aquella incertidumbre lo fue, favorable. Pero hay épocas, hay épocas en que la incertidumbre, directamente, me desborda. O tal vez me desborde otra cosa que no sé identificar. Desearía entonces poder empezar a resolver algunos enigmas, despejar algunas incógnitas… pasito a pasito. Como es habitual, mis respuestas las busco en lo chino, que nada responde sino es a medias o en el psicoanálisis, que me devuelve mi propia pregunta. En las lenguas europeas la palabra que usamos para pensar la circunstancia lleva en sí esa idea de algo que está a nuestro alrededor, que se sitúa alrededor ¿alrededor de quién?- cabe preguntarse. Alrededor de quien piensa, quien habla, pienso luego existo, se dice el pobrecillo "yo" en su exigua circunstancia. En chino, esta palabra, la del asunto shi 事 que parece provenir del mismo lugar que historia 史, hacer 使 u oficial吏, es el dibjujo de una mano que sostiene un objeto desconocido. El propio carácter de "yo" 我 está compuesto por una mano que sostiene una lanza , un arma. Huelga decir que me identifico antes con este yo que se afana y lucha por ser, efecto de su acción, que con el otro que se sabe el centro de su creación, y desde ahí piensa su alrededor. Tal vez mi estado tenga que ver con un libro que me acabé estos días, Abîmes Ordinaires de Catherine Millot (lo dejo en francés porque tuve un lapsus de traducción y durante un tiempo traduje en mi cabeza Abîmes por heridas en vez de abismos), al tiempo que me encontraba pensando y dándole vueltas a la idea de la pérdida. El libro de Millot habla de esos estados cercanos al éxtasis místico de pérdida del yo, de desamparo, el sentimiento oceánico freudiano, mezclando notas biográficas, incluso de su propio análisis con Lacan, con referencias literarias y cinematográficas. Yo en cambio pensaba la pérdida de manera más general. Sufro de una cierta repetición algo sintomática de la pérdida. Parece que en esa quête, en esa carrera por el saber sólo pudiera avanzar perdiendo y desprendiéndome de lo ganado. Me he acabado preguntando también si algo de ese pattern no tendría que ver son la dificultad que a veces aparece en algunas mujeres en ser fálicas, "la envidia del peine" la llama N.F., o envidia del pene, de la que hablaba Freud. Nuestra dificultad para construir algo en el mundo del tener, para conseguir relucir como un falo esplendoroso, y no perdernos en los claroscuros del ser/no ser. Me consuelo leyendo la vida de esos filósofos, políticos, poetas, calígrafos desterrados y exiliados, (bannis) continuamente, mientras me pregunto si será posible seguir avanzando sin brújula.

7.2.08

新年快乐!!


Otoyo temple by Olde Wyche
¡FELIZ AÑO NUEVO DE LA RATA!
Esta noche empieza el Nuevo Año Lunar de la Rata Dicen que es un año de comienzos, de oportunidades, de generosidad astral (!!), de cierta abundancia, un año más feliz que la mayoría, una pequeña tregua en esta racha que llevamos, que trae un mensaje de esperanza. Un punto de inflexión, de proyectos que se ponen en marcha a largo plazo. –Que ya era hora, digo yo- Pero me quedo sobre todo con la lección de la rata: la de no dejarse vencer o desanimar, la de no quedarse enganchado a ese problema gris y peludo, a esa soledad, a ese miedo o desamparo que a veces avanza, como si pudiera llevárselo todo por delante. Tuve la suerte de poder celebrar el nuevo año hace un par de días con amigos. Esta noche, ya sola, leyendo aún un poco más de un precioso libro de la curiosa editorial Moudarren de Su Dong Po, pienso en esos lejanos poetas desterrados que beben vino de arroz bajo la luz de la luna, y duermen entre los crisantemos y los bambúes, que estudian en los pabellones construidos entre sauces y pinos, preparan mijo, caligrafían poemas para los amigos mientras observan a las orugas, a las grullas blancas y los faisanes volar, y al búfalo descansar al lado del arrozal.

5.2.08

encore Gros-Lapin

Gros-Lapin da vueltas a su problema e intenta por todos los medios deshacerse de él… sin éxito! Se le ocurre organizar en casa todo un circuito con flechas que señalen la salida. Tan ocupado está que no se da cuenta del paso del tiempo y no oye la puerta que suena insistentemente. Driing, driing, re-driiinnnng!

Abre la puerta y ahí están todos sus amigos, ¡con regalos!! Incluso la mamá Lapin ( con un pastel de crêpes)


Gros-Lapin no acaba de entenderlo…. ¿de Navidad!? Si ya no es Navidad ¿de Primavera?! Si aún no ha llegado!.. ¿de despedida?! ….pero si nadie se va?!


Regalos de cumpleaños, tontorrón!!

Con todo el ajetreo Gros-Lapin se acaba de dar cuenta de que había olvidado completamente su problema. El problema se perdió, desapareció, se fue, se esfumó! ¡Ja!

1.2.08

momentos "Gros-Lapin"

Gros-Lapin tiene un problema, un problema grande como él, que lo sigue a todas partes y le impide pensar en otra cosa.

Entonces llama a la ardilla.
Pero la ardilla no responde. Debe de haber salido. O debe tener alguna cosa muy importante que hacer, la ardilla, alguna cosa que en nada atañe a Gros-Lapin. Quizá esté tomando el té con el Oso...


Gos-Lapin, en cambio, tiene este problema pegagojoso y molesto.
Gros-Lapin está agotado. Agotado de este problema nada divertido y fastidioso. Así que enciende la tele...

Pero no! horror! Ahí está su problema, en todas las cadenas!
Gros-Lapin no sabe qué hacer, a quién acudir...

(encontré este libro de Ramona Badescu y Delphine Durand y tuve un flechazo, me gustó demasiado y lo tuve que comprar, aunque la franja de edad sea "a partir de los 3 años"! )