Mostrando las entradas con la etiqueta Philippe Ramette. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Philippe Ramette. Mostrar todas las entradas

3.10.10

invertir la mirada

Levitación racional, de Philippe Ramette

Mi amigo S., recién llegado de New Delhi, me preguntaba el otro día por qué yo no intentaba escribir ficción. Sugería que quizá en la dimensión de lo ficticio y el relato, pudiera sentir una mayor libertad, vivir y habitar mundos que yo misma creara o deseara. Él es traductor, poeta y está a punto de publicar su primera novela en la India. Y aunque siempre encuentro tentador la reinvención constante del mundo de los escritores literarios, sé que esa no soy yo. Releo estos días algunos fragmentos de los Diarios Indios de Chantal Maillard, que me recomendó Iluminaciones hace tiempo, y que ya he citado aquí. Echo de menos su blog, en el que colgaba sólo cuadros y obras de arte, y su invitación a la contemplación me enseñó a mirar hacia dentro y hacia fuera, (uno se sentía observado por las propias obras) con humildad pero también de forma audaz. Sigo con Maillard: “La síntesis ha de ser uno mismo (…) Amar es detenerse por un instante con gran intensidad en algún punto. Desear es querer que en ese punto crezca una montaña, un árbol, un ser de carne o cualquier cosa que pueda nombrarse, y en el nombre la voluntad quede encadenada. (…) La India: una tierra que corta la mirada y exige luego el pago de la herida. (…) Saber que es preciso dejar de indagar – pues es recuerdo y anhelo toda búsqueda- y hallar el modo, simplemente, de invertir la mirada.” Mi historia tiene más que ver con esa obsesión de invertir la mirada. “Ser y conocer no pueden ser simultáneos si existe una llanura o una línea del horizonte. Ser y conocer simultáneamente sólo es posible en el vacío porque en el vacío no hay nadie.”
Estas últimas semanas me identifico más bien con la mirada obstinada y distanciada del artista francés Philippe Ramette, incluso con el personaje recurrente trágico-cómico (encarnado por él mismo) que aparece en sus obras. Su búsqueda es la de construir racionalmente una imagen o perspectiva que restituya lo que aparentemente parece irracional, y en él aparece también una cierta inversión de la mirada. Su trabajo se sitúa entre la escultura, la fotografía y los dibujos, y parece que ser que las fotos no son trucadas, es decir, que construye piezas, y se pone realmente en esas posturas imposibles, a riesgo de lo que pueda pasar! Me gustan mucho también sus títulos: la serie de Exploración racional del fondo del mar, o sus Contemplaciones irracionales, la Inversión de la Gravedad, Levitación racional, o su serie de objetos: Objetos suicidas, Pequeño objeto educacional, los Balcones, etc.
Y como escribía una periodista del Elle francés este verano, acerca de la última novela de Houellebecq, seguramente “le metier de vivre”, el oficio de vivir, en un mundo como el nuestro en que toda la existencia se organiza alrededor del trabajo, y a uno se le define ante todo por su profesión, el oficio de vivir se ha vuelto totalmente imposible.
Reivindico pues una cierta inversión de las miradas (la propia y la que dejamos que nos den los demás) que nos permita, sin una excesiva ficción, habitar el mundo que cada uno es capaz de percibir y construir.