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23.2.08

a veces no hay palabras para decir

Morning exercise, creative hugging, performances by the Gao Brothers
Esta tarde Albértigo y yo nos hemos escapado a las 5 0’clock a la Fundación Miró a ver la expo Rojo a parte que inauguraron hace un par de días de la colección Sigg de arte contemporáneo chino. Yo no esperaba mucho, pero estaba enyorada, y me valía casi cualquier input chino, (por otro lado, siempre agradezco y disfruto la visita a ese lugar mágico que es el edificio de Sert) Me he llevado una magnifica sorpresa, la colección está compuesta por obras distintas y de artistas muy importantes, y logra articular, a distinción de lo que pasa a menudo en otras exposiciones, una cierta dramaturgia de lo que ha ido desarrollando el arte chino estos últimos años. Me ha ocurrido que, incluso obras que conocía de haberlas visto en numerosas ocasiones, vistas así, dentro de este marco discursivo, se me han aparecido portadoras de mucho más sentido. Ha sido el caso de la obra del conocidísimo Yue Min Jun, con esas figuras repetidas, estandarizadas, todos iguales, todos riendo con los ojos cerrados, que hasta hoy, creo, nunca me había gustado. O incluso esa serie fotográfica de Zhang Huan, del que ya había hablado aquí, en el que en una cara completamente embadurnada de negro va apareciendo poco a poco la piel desnuda por debajo y la mancha negra, vaciándose, convirtiéndose en una escritura de signos chinos. El individuo apareciendo a medida que la masa de tinta se transforma en palabras. Faltan muchos artistas que me gustan, muchos, pero ha sido bonito encontrar también las fotos en blanco y negro de Wang Ningde, en las que aparecen escenas nostálgicas de gente en situaciones cotidianas del pasado, pero dormida y con los ojos cerrados. Numerosos guiños pop, obras sobre la escritura, la memoria, (por cierto, están las fotos de la performance de Song Dong de la que hablaba esta semana! sin tener yo ni idea de que se encontraban en esta exposición). Hay una obra especialmente freudiana, de una artista, Hu Xiao Yuan, traducida aquí como “Un recuerdo del que no puede desprenderme” del 2005, compuesta por varios soportes de bordado sobre seda, con bordados hechos con pelo con formas de flores, partes del cuerpo, pájaros, fragmentos, imágenes íntimas… reales fragmentos de sueños. También me ha gustado un óleo feucho titulado Mente, el lienzo estaba todo pintado de negro, sobre él se distinguían algunos caracteres caligrafiados en un tono grisáceo, y por encima con un acrílico aún más negro, basto y muy grueso unos trazos que intentaban ser escritura…
Esta mañana pensaba, escuchando a unos psicoanalistas, en todos esos momentos en que nos faltan las palabras, cuando el sujeto aún necesita de su tiempo, antes de poder nombrar algo de su deseo, de su dolor, de lo que le pasa, le preocupa o lo que siente. Y de cómo, afortunadamente, vivimos en un mundo de palabras y de signos, de imágenes, de personas y relaciones, y que cuando uno no puede decir algo, a veces sí puede vestirse con las palabras de los otros, leerlas, habitarlas, sentirse acogido por ellas, agradecido. En un libro maravilloso y raro, La locura Wittgestein, la autora decía que a veces uno no dispone del órgano con el que sentir ese dolor insoportable o indecible, y que entonces uno también puede sufrir a través de los muebles de su habitación, de otras cosas… es una imagen que evoca tal vez la fragmentación de la locura, con la que, sin embargo, no me es difícil identificarme. A veces uno no consigue decirlo, pero sí puede reconocerse, relacionarse, estar conectado y entender, aunque sólo sea al otro, y a partir de ahí, encontrar el camino de vuelta a casa...

17.2.08

Song Dong


foto de Leaking, Beijing, 1995 by Song Dong
Song Dong 宋冬 nació en Pekín en 1966. Cuando era pequeño su padre fue acusado de contrarrevolucionario y enviado a trabajar en el campo en la provincia de Hubei. Cuando la familia pudo ir a reunirse con él, Song Dong se negó a ir al parvulario y pasaba los días en casa con su madre, dibujando tranquilamente. De vuelta en Pekín y después conseguir pasar los exámenes del colegio ingresó en 1985 en la Capital Normal University para estudiar Bellas Artes. Se graduó en 1989 y desde entonces ha desarrollado su obra a través del a fotografía, la instalación, el vídeo y la performance. Su trabajo constituye una reflexión sobre la fugacidad, la percepción, la memoria, y lo efímero de la existencia. La primera obra que vi de Song Dong, Leaking de 1995, la que más me impresionó, no es, sin duda, ni la más interesante ni la más espectacular, pero para mi sigue siendo de las más especiales. Entre sus piezas más conocidas está toda la serie de Diario escrito con agua (1995), Escribiendo el tiempo con agua (2000), Imprimiendo sobre el agua (1996) o incluso aquellas dos acciones en la plaza Tianamen, Respirando (1996), o Salto (1999). En Respirando Song Dong permaneció estirado boca abajo durante 40 minutos en la plaza, a menos 9º de temperatura, formando con su aliento una capa de hielo que permaneció ahí durante horas, y desapareció a la mañana siguiente sin dejar huella alguna.. Ya aquí ponía en juego al relación antagónica entre el cemento de ese lugar con tantas connotaciones políticas y de poder y la respiración y el agua como elemento efímero y volátil. Esa acción la volvió a repetir en el lago helado de Hou Hai, en el corazón del viejo Pekín popular; a diferencia de lo que había sucedido en el cemento, esta vez su respiración no tuvo ningún efecto, el hielo siguió siendo hielo y el agua helada absorbió su respiración en una especie de existencia única y armoniosa. En Imprimiendo sobre el agua, realizó una serie de 36 fotografías de la acción realizada en el río Lhasa sagrado tibetano, sobre el que estampaba un sello de madera grabado con el carácter de agua, intentando crear una conexión entre lo sagrado y la existencia privada y secular. En Diario escrito con Agua o Escribiendo el tiempo con agua, Song vuelve a reincidir sobre esta idea de la memoria, de la fugacidad, del paso del tiempo, la escritura y la participación del cuerpo. En el 2005 presentó el vídeo Espejo Roto, en que el artista destroza imágenes reflejadas en un espejo, descubriendo otras que quedan escondidas detrás. En los últimos años Song Dong ha viajado y expuesto en el extranjero, pero en los noventa, estos artistas, ignorados por galeristas e instituciones se vieron obligados a exponer su obra en sus casas, dando lugar a lo que el crítico Gao Minglu llamó Arte de Apartamento (公寓艺术 gonyu yishu).
En China existen ahora grandes y bellos espacios donde florecen artistas, exposiciones y publicaciones de todo tipo, y un creciente mercado del arte que parece no tocar techo. Pero yo sigo dudando de que lo más interesante ocurra ahí, y desconfío de tales escaparates. Vuelvo a mi obra fetiche, mi pequeña Leaking, en que de forma irónica Song dong colgó de un muro que rodeaba y protegía una casa oficial del gobierno bolsas de tejido de algodón llenas de agua, de las cualas iba filtrándose y goteando el agua.

9.12.07

autoficción

Eleonor and Barbara, by Harry Callahan
Desde que ví una exposición de Harry Callahan en la mítica sala de la fundación la caixa de la calle serrano de madrid, sus imágenes me han acechado, acompañado y reconfortado a menudo sin yo siquiera saberlo. Estos días regreso especialmente en mi cabeza a la serie de fotos de su esposa Eleonor y su hija Bárbara. H. Callahan, nació en 1912 en Detroit, Michigan. De formación autodidacta, salía todos los días por los alrededores de su casa y su ciudad a fotografiar lo que veía: caminos, árboles, hojas, nieve lagos, playas… contando con E. y B. muchas veces como únicos modelos. Me emocionaba especialmente esa capacidad para reflexionar y preguntar con su mirada justo lo más cercano, lo más íntimo, también lo más ínfimo, yendo a lo esencial, y sabiendo que lo que le podía concernir estaba en su aquí y ahora. Me emocionaba la repetición de esas dos figuras, cargadas de amor, pero también de misterio, cogidas de la mano, saliendo del agua, o desnudas sobre una cama. A veces regreso también al mundo más atormentado, enigmático y auto-referencial de Francesca Woodman. Nacida en 1958 en Denver, estudió en Boulder, Colorado, y en Rhode Island, vivió durante un año de estudios en Roma y de regreso en EEUU, en Nueva York, puso fin a su vida a la edad de 22 años. En el caso de F.W. es su propio cuerpo, desnudo muchas veces, o el de otras figuras femeninas, el que aparece repetido y revisitado de maneras diferentes. El cuerpo como objeto de la mirada y el deseo, como significante otro, el cuerpo expuesto de un ser expuesto, lugar privilegiado de la self-expression, pantalla en blanco donde las visiones tan sólo se reflejan. Siento cierta nostalgia de esa capacidad para sumergirse y exponerse, para estar ahí, y utilizar el cuerpo como propia herramienta que permita entender.
Hace unos días reencontré esta pequeña cita de Callahan:
"Mi mérito es el de ser un hombre para quien el mundo visible existe"