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19.1.09

paréntesis (en torno a la paz)

reading by Sekihan
En las últimas semanas, en una lista de correo psi de orientación psicoanalítica a la que pertenezco, he asistido con bochorno a una serie de mensajes cruzados en torno a los ataques israelíes en la banda de Gaza, donde gente cuya profesión se basa en el uso de la palabra justificaba la guerra y el uso de la violencia como única vía para la resolución de este conflicto, y calificaba de antisemita y partidario del islamismo radical y violento de Hamas a todo aquel que se atreviera a criticarlo. Ha sido un verdadera conmoción darme cuenta de que personas que han intentado apostar vitalmente por el pensamiento, la palabra, la razón y el reconocimiento de la alteridad para tratar de amortiguar algo de nuestro malestar y sufrimiento humanos, defendieran de esa manera el uso de las armas, el odio y la guerra, que como todo el mundo sabe, no hacen más que generar y acrecentar el odio y la violencia. Para ello, además, era absolutamente necesario borrar de la mente todo el cúmulo de ilegalidades y abusos prepotentes cometidos por el gobierno israelí desde hace más de cuarenta años, así como la situación insostenible en la que la población palestina agoniza sin esperanza, asfixiada y asediada por el muro, el embargo, y el integrismo religioso del que ella también es víctima. Juan Goytisolo, en el artículo publicado en el País hace unos días, citado por Bel, da, a mi modo de ver, en el blanco: nuestro rechazo o incapacidad, voluntaria o inducida, a reconocer el daño que infligimos a los demás es producto de nuestros propios traumas, de nuestros propios miedos y limitaciones para aceptar al otro, de la misma falta de ética y de valentía con la que vivimos nuestras propias vidas. Creo que la indiferencia y la distancia con la que algunos viven los conflictos que nos afectan desde hace años globalmente, está directamente relacionada con lo anestesiados y lo adormecidos que viven, intelectual y emocionalmente. En su pequeño mundo sin horizonte, de sueldo-hipoteca-seguro del coche-y-billete-para-escapar- a-la-letal-rutina-por-vacaciones, sólo llegan las noticias de Gaza distorsionadas, rebajadas, aplanadas, vaciadas. Israel no ganará esta guerra, la única que saldrá fortalecida y victoriosa será la propia guerra, el odio, la violencia y el integrismo, potenciado en ambos lados. Goytisolo cita a un profesor palestino laico al que entrevistó hace unos año: “mire a los jóvenes de los campos. Viven apretujados, sin trabajo, distracciones, posibilidades de emigrar ni de fundar una familia. Poco a poco se sienten morir en vida y su corazón se transforma en bomba. Y un día, sin avisar a nadie, correrán con un arma cualquiera a una operación terrorista suicida. No les importa morir porque se sienten ya muertos” Yo me he acordado de aquella Antígona entre-dos-muertes, que nunca me gustó, aunque le sirviera a Lacan para mostrar el alcance de la ética en el psicoanálisis. Falto de verdad y de amo, el sujeto al que él apela sólo puede sostener su palabra y su acto en la verdad de su deseo, por lo que es absolutamente responsable de ellos.

7.1.09

si un árbol cae (en torno a la guerra)

mezquita en Xian, photo by nhagen123
Estos días he leído un libro magnífico, Si un árbol cae, conversaciones en torno a la guerra de los Balcanes, de Isabel Nuñez. No sólo he disfrutado con la estimulante y sugestiva lectura, sino que he aprendido mucho sobre nuestra historia más reciente y una realidad y riqueza europea, bastante desconocidas hasta ahora para mí. Además me ha permitido pensar otras guerras, otros conflictos, pasados y presentes y cernir algo de la complejidad de la China contemporánea, de sus retos y sus interesantes matices. Efectivamente los Balcanes constituyen, en muchos aspectos sociales, culturales y políticos, ese punto de encuentro entre oriente y occidente y en las reflexiones alrededor del desmembramiento del antiguo sistema comunista he encontrado muchas de las claves que a menudo se descuidan al pensar la China salvajemente capitalista de hoy en día. El libro recoge numerosas entrevistas a escritores bosnios, croatas, serbios y kosovares, desperdigados por diversos países, y con posiciones muy distintas. Debaten, discuten y opinan sobre lo ocurrido, lo vivido, lo escrito, también sobre su visión del presente y de un futuro posible, aunque incierto. Para mí uno de los logros del libro consiste en que la verdad de cada uno de ellos evite ser excluyente y se mantenga en simple palabra comunicada. Esta cierta verdad, que se muestra y deviene entonces casi necesaria, no se impone desde ninguno de los bandos o puntos de vista, sino que se construye a lo largo de las conversaciones cruzadas y el pensamiento que provocan al lector, donde unos se responden a otros y dialogan a través de ese testigo atento, respetuoso e informado que es la autora del libro. Y es que otro de los logros reside, sin duda, en el cuidado, el rigor, la tenacidad y el deseo imperioso que mueven a ésta para comprender y dar voz a esos múltiples otros. El libro está impecablemente construido, y aunque se nota que es fruto del trabajo de lectura e investigación de varios años, su lectura se hace fluida, comprensible para todos, con cierto encanto de los libros de viajes, lleno de historias, donde se mezcla el mejor periodismo con la crítica literaria y puro pensamiento contemporáneo.
Volviendo a lo chino, me ha resultado especialmente útil para pensar dos cosas, muy relacionadas con las principales noticias que vienen de China estos días (Por un lado el manifiesto o Carta 08, presentada y firmada por más de 300 intelectuales, abogados.. chinos, que le ha costado el arresto domiciliario y tal vez en prisión a uno de sus impulsores, Liu Xiaobo, y por otro el rebrote nacionalista violento que amenaza desde hace ya tiempo la sociedad china pero puesto entredicho estas semanas a partir de la publicación de un vídeo escolar sobrecogedor). Una es la responsabilidad y el papel de los intelectuales en los sistemas comunistas que raramente son independientes. Hasta hace muy poco era el estado el que les permitía publicar y les daba un trabajo (las famosas danwei). También por eso, la importancia de la disidencia. La otra es cómo el discurso monocódigo del comunismo (en palabras del escritor Igor Marojevic) propicia tan fácilmente el paso al discurso también monocódigo del nacionalismo.
Recuperando un estupendo artículo de Jean Philippe Béja he leído al lúcido Liu Xiaobo ( La política democrática es una política sin enemigos y sin odio, una política de consultas, discusiones, decisiones tomadas a través del voto, fundada en el respeto mutuo y la tolerancia. …. Los chinos deberían entender que en democracia uno es ante todo un ciudadano, y sólo luego un estudiante, un profesor, un obrero y un soldado –aunque Liu Xiaobo había empezado una huelga de hambre el día antes de la intervención militar china en el 89, luego fue capaz de criticar el espíritu antidemocrático de los estudiantes, convirtiéndose luego en un aférrimo defensor de la acción y presión de la sociedad ) sus palabras resonaban en mi en estos días de barbarie israelí. Por favor, no dejen de leer tampoco el estupendo y necesario artículo del antiguo corresponsal en China de la Vanguardia que ahora está en Berlín, Rafael Poch, La loca carrera de Israel. Yo espero seguir con ese tema chino de la disidencia en el próximo post. Gracias a Bel por todo lo inspirador! el libro ya está a la venta en algunas librerías!