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8.5.10

valiente Kawase (en el Baff digital)


PUPPET PLAY, originally uploaded by ajpscs.


Estos días he seguido con la sección digital del festival principalmente, aunque he visto menos de las que quería y me he perdido algunas por falta de tiempo. Me gustó mucho To Walk Beside You y también disfruté de Our Brief Eternity de Takuya Fukishima. Me he acercado al cine filipino, malayo y hasta la obra de un artista de Singapur. Children Metal divers fue una sorpresa, por su poética, y por el dominio narrativo y visual a pesar de la simplicidad de la historia, también admiré el trabajo de Gerry Balasta en The mountain thief y el corto de Lav Diaz dentro del Jenjou Digital Project 2009. En muchas de estas cintas el director es también el guionista y el montador, y los actores participan en el equipo técnico o producción: se transmite una cierta pulsión cinematográfica por contar algo, y contarlo directamente.
Las películas están llenas de seres atravesados por la duda, la culpa, el deseo o la locura, por un malestar social, pero también individual o subjetivo, que me ha hecho pensar mucho en el discurso freudiano en Asia, y en lo que –a raíz de esa controversia alrededor del libro de M. Onfray,- apuntan intelectuales y psicoanalistas: que aquí, en occidente estamos empeñados en que sólo exista una noción del psiquismo cada vez más normativa. Aquí ya sólo importan los hechos y los comportamientos, borrar los defectos, lo visible, aunque sólo sea con fotoshop. A la psiquiatría comportamentalista y biologista ya no le interesa el sufrimiento, ni los efectos secundarios de sus bombas químicas sino sólo sus evaluaciones y su índice de eficiencia. Estos cineastas asiáticos, muchos emergentes, indagan sin tapujos, como lo hizo la psiquiatría pasada o hace el psicoanálisis, por todo aquello que no entra en lo razonable.
Aunque en otra línea de búsqueda, también está la cineasta japonesa Naomi Kawase, su trabajo se centra más en lo ínfimo, y también en lo que no está, en lo que se ha perdido. Ella sigue queriendo captar lo que apenas se llega a captar, trabajando con la memoria y con su escritura sin nombrarla. Con el vacío y el silencio. Y aunque ella parta siempre de lo más sensual (de una luz a través de los árboles, del movimiento del viento en las hojas en un bosque, de la sombra en un patio o una habitación o un pliegue en la piel) tampoco deja de hablar de lo inefable y de ese atravesamiento de lo que no se puede explicar pero que puja por salir. En Koma (Visitors, corto de una media hora), Kawase se ha atrevido a asomarse a lo amoroso y lo ha hecho con valentía y luminosidad. Además de la fascinación de la mirada, del sonido de la naturaleza, en esta película irrumpe la voz a través de un cántico popular. Ha sido para mí lo mejor de todo el festival, aún estoy impresionada…y lo que escribo aquí está deshilachado y es fragmentario. La historia es sencilla: un joven coreano viaja a Japón tras la muerte de su abuelo para visitar en un pequeño pueblo a unos ancianos y devolverles un rollo de seda pintado que le fue regalado al abuelo durante su estancia en ese pueblo cuando trabajaba en el campo. En esa casa vive también la hija de ese matrimonio, un ser silencioso, dolorido y enigmático con el que compartirá algunos paseos y una visita a un templo, donde ella le hablará de una leyenda. Hay pocas palabras, pero lo poco que se dice o los espacios que se dejan para ello no están destinados a tapar o a ocultar, sino a dejar salir algo de lo más íntimo, de lo menos razonable, y siempre con humildad y respeto, dejándolo todo en suspensión, evitando que el otro se sienta excluido u ofendido. Ésta me ha parecido una de sus cintas más cinematográficas, la intensidad y la textura del encuentro entre los jóvenes, su manera de no cerrar los sentidos y dejarlo todo en suspensión me parecían estar hablando también de lo Kawase espera del cine mismo como lenguaje, de su razón de ser. Aún la tengo que digerir, pero su valentía para dar cuenta de algo de lo amoroso de esa manera sesgada, parcial pero intensa, me ha transformado a la manera de ella: primero en lo sensual, y luego más tarde en el interior.

3.5.10

una vida vigorosa (tb en el Baff)

japanese raddish by masaaki miyara

Este fin de semana hemos visto tres películas y esta semana nos esperan unas cuantas más. Vivir en el Baff es más fácil que vivir en Barcelona, de eso no hay duda. Este año, además, Albértigo es miembro del jurado en la sección de cine digital y cae bien puesto son varias las digitales que había anotado en mi carnet de baile. Creo que la programación del Baff anime esta edición es excelente. En Parade encontré personajes, rincones y preguntas sobre el Japón y sus trastornos actuales que me interesan. Me salté la brutal The Coast Guard de Kim Ki-duk, construída también alrededor de la locura. Curiosamente son los cineastas asiáticos los que ya llevan tiempo identificando e interrogando diferentes tipos locura que irrumpen con fuerza en lo real de una modernidad tan imparable como paradójica todavía para algunos. Y eso en un momento en que China sufre una oleada de ataques a escuelas con serias preguntas sobre la atención a la salud mental. De Face, rodada en Francia por veterano Tsai Ming Liang, logré salvar poco más que unas imágenes y ciertas reflexiones interesantes acerca del cansancio, la belleza como máscara insoportable y –esto ya eran mis conclusiones- lo absurdo e inerte del ensimismamiento.
Me gustó Eatrip,(aquí el trailer, la vuelven a pasar el miércoles) de Yuri Nomura, documental alrededor de la comida japonesa, con entrevistas y secuencias de personajes diversos: desde un comerciante de pescado de quinta generación en el Tsukiji Market, a una ama de casa que vivía y comía de manera orgánica autoabasteciéndose con sus hijos en una granja en Okinawa, a una cantante que producía su propio arroz, un monje zen de 90 años que abogaba antes por un mundo real que por un paraíso prometido, o un maestro de la ceremonia del té, Sen Sooku, que con su humor y sencillez me recordaba a mis sabios chinos Me gustó cómo hablaban de las estaciones, el respeto en el pasado por los tiempos y los diferentes ingredientes. Cuando se abre la flor de cerezo el sabor del bonito es más suave. O esa mujer que siempre había querido vivir cerca de un curso de agua natural y lo había conseguido. La alegría de ese monje zen que creía en la importancia de una vida vigorosa, no alocada, ni llena de realizaciones, sino de vigor. También me gustó una respuesta que dio otro personaje cuando le preguntaban sobre lo importante de la comida: para ella era que el acto de comer fuera acompañado de algunas palabras, de alguna comunicación, aunque fueran para uno mismo. Comer y sólo comer, como cuando uno come delante de la televisión, estaba incompleto si no se daba cuenta de ello de alguna manera. El que más me gustó fue el maestro de la ceremonia del té y su encuentro con un joven actor. Todo estaba lleno de rituales y símbolos, un poema caligrafiado en la pared, los gestos cuidados, la luz de la habitación, la pulcritud de los kimonos y los tabi blancos, unos dulces de arroz glutinoso y soja para poder apreciar mejor el amargor del té verde, pero éstos sólo tenían sentido en la espontaneidad del disfrute del momento y la taza de té.

3.5.09

la oruga y las terrazas chinas

zen shrine by masaaki miraya
Desconozco prácticamente todo lo relativo a la vida de las orugas, y aún así a menudo me ocurre sentirme una de ellas. Aunque a trompicones, el mundo avanza deprisa, mientras que la oruga lo hace despacio, casi todo la sobrepasa, en velocidad y alcance, y como en aquel haiku, la brisa de la mañana le sigue erizando los pelos.
Cuando me imagino oruga puedo estar frente a la bahía de san franciso, y la mayoría de las veces soy china. Avanzo. Esta semana duscubrí una pieza nueva de Lucy Orta en su nuevo Dress Code, que me pareció muy oruga... También llegó por fin el Baff y con él ese paréntesis urbano en el que viajar a otros mundos y a otros ritmos, también necesarios. Los chinos cavaban en las montañas para construir terrazas desde donde mirar con mejor perspectiva el mundo. El Baff es esta semana una de esas terrazas.
El sábado vimos un documental sobre rockeros pekineses y la destrucción de la ciudad, y un corto muy bueno japonés. La última película de Naomi Kawase, Nanayo, rodada en Tailandia, donde ella parece estar experimentando otras formas de estar y de perderse, y es que su obra suele girar entorno a la pérdida, en sus diferentes formas. Ayer fue el luminoso retrato de una familia japonesa de la mano de H. Kore-Eda, director de la magistral Nowbody Knows, donde aprecié especialmente las escenas en que el niño no revela nunca al resto de personajes sus verdaderas razones, como queriendo preservar una intimidad que le es necesaria en esos momentos de su vida.
También escuché hace unos días un disco con aires mongoles del rockero chino Cui Jian, que me recuerda a ese otro cantante mongol que tanto me gusta. De hecho, hace años, una noche vimos a Cui Jian entre el público, con una guapa modelo y Christopher Doyle en el mismo garito donde él cantaba. En una de las canciones, el viento del norte, que siempre llega a Pekín desde el desierto en esta época del año, se le aparece en ensoñaciones, amortiguando los temores y la embriaguez. En la que estar cantando es como estar soñando, y pide que no lo despierten hasta que su canción no acabe. Copio aquí la letra en chino para quien pueda leerla, puesto que me he pasado el findesemana corrigiendo traducciones (del francés, no del chino) y con esta no me atrevo. La letra es de Cui Jian, y me encanta, se titula 舞过 38 线.

雪天雪地雪花
它慢慢的不再 刺激
北风吹进我的梦里
我没有醒 也没有恐惧

蓝天 草地 野花
它慢慢的失去了美丽
北风吹起了我的醉意
我不愿醒 也不愿放弃

别问我为什么
别试着叫醒我
等我做完这个梦
等我唱完这首歌

Alguien que me conoce bien dice que idealizo el saber, y yo sé que tiene razón. Pero todos necesitamos nuestros ideales, me digo, y yo más que el saber idealizo la neceisdad de entender. Me angustia sin embargo la acumulación, las personas que no parecen hacer otra cosa que acumular y acumular conocimientos y papeles, estrujados en algún rincón de sus casas y cerebros, y todo lo guardan y todo se suma. Yo como la oruga no creo más que en avanzar y aprender a mirar o escuchar, a entender, que a veces son lo mismo. Unos muñecos que ponían en la tv y que me gustaban mucho, cuando no sabían qué hacer y les asaltaban las dudas, iban a consultar al oráculo, queno era más que una montaña de basura. Eran geniales esas escenas.
Acabé el libro de Davoine, y su folisophie me sigue pareciendo admirable e imprescindible. Ahora he de dejar que todo lo leído se pose, y ponga a caminar a la oruga...

1.5.08

evanescencia narrativa

Photo by Jochen Juergensen
Las historias suelen ser siempre las mismas, lo que varía es desde dónde se cuentan y cómo se cuentan. Lacan desarrolló su teoría de los cuatro discursos para dar cuenta de esos lugares que ocupamos y otorgamos al otro y de cómo las distintas maneras de expresarse, más allá del lenguaje verbal, constituían formas diferentes de relacionarse con el mundo. Estoy segura de que esa exploración mía de las relaciones entre psicoanálisis y china tiene que ver mucho con la cuestión de los discursos. En el artículo del culturas de ayer sobre el Baff Arnau Horta recurre al tópico de los silencios para hablar del cine asiático, y habla al final de una cierta evanescencia de la narrativa. Quien esté asistiendo a las proyecciones, verá que las narraciones están muchas veces repletas de personajes, acontecimientos, lugares, narraciones, pero sí, efectivamente parece que hay algo que en vez de tomar consistencia, la va perdiendo a lo largo de la película. Esta semana en una estupenda clase de psicoanálisis una analista nos explicaba: al principio de lo que se trata es de ayudar al analizante a dar un sentido a su narración, crear sentidos, pero luego, a medida que avanza el análisis lo que se va buscando es un vaciamiento de sentidos, quitar el sentido único y llevar al analizante a ser capaz de encontrar otros, sin quedarse fijado a ellos. Estudiábamos un caso emblemático de Freud, el Hombre de las Ratas, y C. nos mostraba cómo el analista intentó a partir del significante fantasmal al que había quedado fijado el analizante, trabajar con el equívoco, la homofonía (justamente lo que provoca la lengua china) y permitirle desplegar frente a sí, una narrativa que lo liberara de la fijación que lo mortificaba.
El cine de algunos de los directores menos comerciales que nos suele traer el Baff suele estar repleto de esas imágenes mortificadoras que hace falta desplegar para liberarnos de ellas. Dándonos espacio, dejándolas bailar...
Este año estoy haciendo una edición muy japonesa, me gustó mucho Sad Vacation, y ayer disfruté con la mirada relajada de Nobuhiro Yamashita en A gentle Breeze in the Village, que me pareció un estupendo homenaje a Ozu. A las 8 iré a ver Waltz in Starlight, y no me perderé The Rebirth ni Aliento. Un amigo amante del cine tailandés me ha recomendado Ploy y Syndromes and a Century, que me perdí el año pasado, y me ha dicho que no me pierda Secret Sunshine. Si no llego esta noche a la sala Apolo, quizá el sábado vayamos a la sesión musical en el cccb.
En este puente ajetreado, me escapo soñando con estos versos de Su Dongpo, escritos en una visita a un monasterio taoísta, en el verano de 1073
Ciruelas púrpura y calabazas amarillas perfuman el camino del pueblo
mi gorra de paño negro y mi vestido taoísta de cáñamo blanco están frescos
la puerta del tempo acaba de cerrarse, la sobra de los pinos ha girado

apoyado sobre mi almohada, el viento en la ventana, me adormezco en ensoñaciones...

Ayer salía también en la vanguardia la noticia de la muerte el martes en Taipei de Bo Yang, escritor chino que huyó a Taiwan en la guerra y autor de una serie de obras muy críticas con la cultura china, como El Chino feo y la crisis de la cultura china, prohibidas en las dos chinas. Había oído hablar de su"teoría de la tinaja de la pasta de soja" pero no recuerdo dónde. R. Poch escribe un bonito artículo al respecto.
Por cierto, save the dates! Imma Puy estará el martes en la Fundación Miró para hablar de las tendencias del arte contemporáneo chino.

28.4.08

de las preguntas

groovy slpipers by lite-craft
El espectáculo de Roger está muy bien. Bel hace una estupenda crónica en su blog, y para quien se anime, aún quedan 2 días de función. Albértigo tendrá que ir a filmar algunos fragmentos el domingo que viene y me alegra la idea de poder volver. Al final del espectáculo, alguien le preguntaba al director sobre las conclusiones socio-antropológicas que podían deducirse (¡?) de lo que va ocurriendo cada función, de los grupos y respuestas, pero él contestaba sin dudar que ni mira ni le interesa lo que sucede desde fuera, que sólo tiene sentido en cuanto se vive desde dentro, lo que pasa entre los participantes que se encuentran en un mismo plano y que es a ellos a quién incumbe. Seguramente sea gracias a eso, además de los muchos años teatreros que lo avalan, y su talento, que la pieza no ralla nunca la banalidad, ni lo ridículo, ni resulta indiscreto o invasor, y sí en cambio se mantiene en un perfecto nivel de poesía, coreografía, equilibrio entre silencio y palabras, música, espacio, vivencia y lectura de lo que uno hace, escucha, de cómo interpreta y se lo juega cada pregunta. Una amiga que llega de París me explica la última obra de Sophie Calle, Prenez soin de vous, presentada ya en Venecia. La pieza parte de un mail de ruptura que recibió y al que no supo cómo responder. Éste acababa con las palabras “Cuídese” (prenez soin de vous, en francés). Calle explica “Tomé su consejo al pie de la letra. Pedí a 107 mujeres, elegidas por su profesión, su talento, que la interpretaran desde su perspectiva profesional."Las profesiones de lo más variadas: juez, abogada, lingüista, historiadora, física, traductora, filósofa, mediadora familiar, cantante, actriz, contable, psicoanalista, vidente, experta de la ONU en derechos de la mujer, escritora, head-hunter, etc.”una manera de tomarme el tiempo para romper, a mi ritmo. Cuidándome.” Pensaba en esas preguntas que se plantean, preguntas pequeñas, triviales, que dejan de serlo cuando se dirigen a alguien, cuando las dirigimos a nosotros mismos, y cuando la respuesta puede darse respetando unos tiempos y un espacio, que parecen estar siendo barrados, suprimidos por nuestro mundo hiperrápido y super-conectado, de respuestas inmediatas, casi automáticas. Cualquier oportunidad para tomarse ese tiempo de respuesta me parece valioso y necesario, y en épocas de poco tiempo, como ésta para mi ahora, lo saco de dónde sea. No tengo todavía demasiada idea de qué recomendaros para el baff, he visto poco y empiezo más en serio a partir de mañana con un documental sobre nordcoreanos que huyen a China para pasar luego a Corea del Sur, y luego con una cinta japonesa, Sad Vacation. Amaia me ha recomendado varias de la sección oficial (The Rebirth, Aliento, Ploy…) entre las que me apetecen la taiwanesa God Man Dog, Waltz in Starlight, Night Train, A gentle Breeze in the Village, o de ediciones pasadas como el clásico chino Devils on the Doorstep. Por cierto, Rafael Poch vuelve a dignificar el minado oficio de periodismo con un también necesario artículo –como siempre, reflexión profunda y excelentemente documenta en el tiempo- sobre la crisis tibetana, intentando esclarecer razones y confusiones. Si a alguien le interesa un poco el tema, que no se lo pierda.

23.4.08

agua de mayo, llega el Baff

foto de templo bajo la lluvia en Kyoto, de P C F
Este viernes, como la lluvia esta primavera, llega el Baff y se queda hasta el 4 de mayo. En esta edición estrenan web, con posibilidad de ver algunos trailers y una pequeña entrevista a Carlos y a Amaia. Sigue habiendo blog donde irán colgando noticias y reseñas, y entre los espacios, se añaden el Maldá y el espacio movistar. El país invitado es Hong Kong, y además se celebran los 10 años del festival. Aún no me he hecho con el programa en papel, que es donde acabo de organizar mi semana mágica de viajes, amigos, idas y venidas, pero he visto que volverán a pasar pelis como el documental Dear Pyongyang, que venero, y del que ya he hablado aquí, Shara, con la que descubrí a Naomi Kawase, Café Lumière de Hou Hsiao Hsien, o la memorable y casi danzística Goodbye, Dragon Inn, de Tsai Ming Liang, de la que me sigo acordando a menudo. Prometo postear pronto alguna cosa más sobre pelis y programa.
Abriré apetito con otra cita importante: el último espectáculo de Roger Bernat, Domini Públic. Partiendo de reflexiones acerca del público y la posibilidad de poder prescindir del actor, Roger ha creado un espectáculo sin escena, donde los asistentes son invitados a salir a la plaza Margarita Xirgu, ponerse unos auriculares e ir contestando con acciones una serie de preguntas que se le plantean de manera individual. Yo voy mañana!
Siguiendo el consejo de Bel empecé la semana en el cine, con Be Kind Rewind, de Michel Gondry, hilarante, imaginativa, divertida, muy bien hecha. A raíz de un extraño incidente, todas las cintas de un viajo video-club desauciado quedan en blanco. Dos amigos se dispondrán a volver a filmarlas con los medios de los que disponen para no perder clientes. Los freakes del barrio descubren las posibilidades de esos remeakes y se lo empiezan a pasar en grande.