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20.3.08

martina (o los paisajes ocasionales)

foto de Martina Soler (tb Samudram) Shanghai 2002, variacions 14...

Tengo una amiga con una sensibilidad especial para los espacios, los paisajes, las combinaciones imposibles estéticas y vitales, que le hace descubrir constantemente rincones, ambientes, lugares y sabores…Mi amiga es viajera y tiene algo de esos descubridores del XIX, siempre preparada para un continente nuevo, pero cuya maleta es una especie de patchwork infinito que le arrastra como la cola de un vestido de novia…. fue ella la que me avisó de la magnífica exposición del CCCB, Post-it City, alrededor de las ciudades ocasionales, y la ocupación provisional de espacios públicos, urbanos y varios: aparecen en ella un montón de ciudades, con material gráfico, audiovisual, y textual con diferentes tipos de ocupación, centrándose sobre todo en aquéllas que tienen que ver con la disidencia, supervivencia y marginalidad, modos y economías paralelas, políticas espaciales dictadas por las necesidades de movilidad, laborales o de vivienda de comunidades, a veces en suspensión o en situación de precariedad: desde puestos de venta ambulante y comida rápida, talleres móviles, viviendas para los sin techo, construcciones efímeras, a los community gardens de NY , o paisajes del extrarradios reutilizados libremente. Esos nuevos espacios funcionan además como metáforas o mensajes dirigidos a un gran Otro, que a menudo parece ciego y sordo, otras indiferente. Me impresionó ver los espacios alrededores de las fronteras de los países amurallados donde la gente está como en salas de espera. Me acordé en seguida de aquella maravillosa película de Angelopoulus con todos esos albaneses esperando entrar en Europa, o aquel río fronterizo a través del cual se vendían electrodomésticos o se celebraba una boda (¿alguien recuerda aquella boda en que el novio y la novia estaban en cada orilla? bellísima, y aquel Marcelo Mastroiani disidente… ). La expo parte de un trabajo de investigación en el que se recoge la obra de bastante gente, con enfoques y metodologías diferentes. Me gustó el vídeo sobre un Sao Paulo casi del futuro, aunque sólo ví un fragmento, igual me pasó con el que entrevista a las personas que viven en el cementerio de El Cairo: “cuando estamos vivos vivimos en los cementerios, al morirnos nos mudamos a palacios”. Esa gente ha okupado durante mucho tiempo terrenos considerados impuros por el resto de la población y encima, como guardan las tumbas, se ganan un dinerillo extra. Francisca Benítez firma dos de los trabajos que más me gustaron, el primero Gare de l’Est está basado en las grabaciones que realizó en el verano de 2005 en París antes de la crisis de los inmigrantes afganos: vemos las copas árboles alrededor de la estación donde los inmigrantes sin techo colgaban y guardaban sus hatillos con sus bienes personales, no disponiendo de otro espacio, o en la parte superior de las cabinas telefónicas, suspendidos, escondidos, como sus propietarios. Su segundo trabajo, Prótesis del nuevo éxodo, muestra en fotografías construcciones de madera que sobresalen en edificios de Nueva York, que surgen a modo de prótesis, ofreciendo una imagen de la ciudad sorprendente y extraña, deformada . “Nomadismo como desplazamiento simbólico, de lo estable a lo precario”, escrito en alguna parte. Luego hay documentación sobre las casas de veraneo construidas en la década de los 20 en la R.Checa, los Chatarstvi reflejando todos esos sueños ypeculiares representaciones espaciales del ámbito privado . Al final de la exposición se pueden consultar varios libros entre los que aparece ese Elogi del Vianant, elogio de la disidencia de Manuel Delgado, autor del que siempre habla Bel que propone una Barcelona insumisa y combativa que tanto echamos algunos de menos. Con el coraçao un poco de vacaciones, pienso en esa escena de Caro Diario de N. Moretti,cuando voy a otras ciudades la única cosa que me gusta hacer es mirar las casas, qué bonita sería una película hecha sólo con casas, panorámicas de casas…. …” bonnes micro-vacances!!

28.2.08

la transparencia

Fotografía de Albert Buendía
Me voy de nuevo a París cuatro días. Llevo puesto mi traje de princesa de gasa transparente que aparece en esta espectacular imagen cedida por Nomesploraria. Su libélula no se me iba de la cabeza esta semana, la veía cada vez me me miraba en un espejo, y hasta la he rencontrado en un bonito libro para niños que me regaló M. hace unas semanas, con unos textos excelentes e ilustraciones ensoñadas de princesas olvidadas, escondidas, desconocidas y ocultas, que me ha encantado descubrir. No todas son felices, ni bellas, ni buenas, ni perfectas, pero cada una a su manera ocupa un lugar privilegiado en su mundo, su reino o su historia.
Hasta la vuelta, y que los vientos nos sean favorables!

3.1.08

霞 xiá

photo by Ford Photo
El otro día leyendo la letra de una canción que Wan Xiaoli cantaba a su mujer descubrí un carácter que no conocía: 霞. Se pronuncia xiá, y suena como xià, 夏el verano. Está compuesto arriba por el radical de lluvia 雨, yu y abajo por jia, la forma antigua de la actual 假 jia, que en el segundo tono puede significar falso, artificial y engañoso, prestado, y en el tercer tono, vacaciones. El cararcter 假 jia proviene del dibujo del número dos 二 y la piel 皮, dando la idea de doble piel. Lógicamente 雨yu es su radical semántico y 假 jia es el radical fonético, que con el tiempo ha ido transformándose en xiá.
El significado de 霞 xiá es precioso: en español existe una palabra, arrebol, que designa las nubes rosadas o púrpuras de la puesta de sol, el crepúsculo. Me gustaba la idea de que existiera un carácter para hablar de ese efecto incorpóreo de una luz y un color que se producen en un determinado momento del día y que se relacionase con esa segunda piel y con el agua de la lluvia, que queda desmentida. Como en el pensamiento freudiano en el que es porque el objeto está ausente, perdido, por lo que cuenta. En el que el objeto ha sido reprimido, expulsado de la imagen, pero es justamente por eso por lo que regresa. Para decir una cosa no la decimos directamente, damos una vuelta, dibujamos otra cosa. Me gusta que en la propia escritura aparezca la idea de semblante, artificio, de una cierta ficción, y que a todo eso alguien haya necesitado darle una forma y ponerle un nombre.

Hoy continuaba leyendo a Rainier Lanselle, en un momento dado hablaba sobre sobre uno de los calígrafos más conocidos de la antigüedad china, Wang Xizhi 王羲之 , al que le gustaba repetir que lo esencial de su arte lo había aprendido observando a las ocas volar. En la tradición poética cuando los gansos u ocas vuelan se dice que dibujan caracteres chinos en el cielo. Cuando el calígrafo escribe el carácter de oca, 鹅, que se pronuncia e, compuesto por el radical de pájaro, 鸟niao y por 我 wo, que significa yo, como elemento fonético, no podrá buscar una semejanza formal o exterior de lo que representa, puesto que gráficamente no tiene nada que ver, pero deberá encontrar por debajo de esas apariencias algo que se desprenda de la escritura y conecte con la realidad de la cosa. La semejanza con la cosa que se representa no ha de ser exterior o formal, y justamente ahí reside el secreto del trazo del calígrafo y, potser, de toda escritura.

3.11.07

sujeto en tránsito

niños en halloween, photo by Rosehips
Por fin pude leer esta semana el maravilloso librito El arte de Caminar del que ya había escrito y hablado Bel y que quise regalar a mi madre ikebana. Disfruté, como no podía ser de otro modo, de esa invitación tan psicoanalítica y liberadora del paseo de Hazlitt. “caminamos principalmente para sentirnos libres de todos los impedimentos y de todos los inconvenientes, para dejarnos atrás a nosotros mismos, mucho más que para librarnos de otros.” Es en ese momento en que nos quedamos solos, y en esa fusión tan china con la naturaleza, con el paisaje, dejamos que surjan cosas olvidadas, como “ruinas hundidas y tesoros que no toca el sol”. Como el autor yo también prefiero el método sintético sobre el analítico, contentándome con apilar una serie de ideas para examinarlas más adelante, pero dejando antes que floten “como el vello cardo bajo la brisa sin dejar que se enreden en las zarzas y las espinas de una controversia”. El martes acudí a una conferencia sobre poesía china a cargo de un veterano poeta chino. Tu An no se salió del discurso académico pekinés, bastante aburrido por cierto, ni reveló nada singular, pero agradecí que recitara, con sus 84 años cumplidos, los poemas que citaba según la tradición oral cantada y en su dialecto, extremadamente bella, que se está perdiendo. Muuuuuuucho más interesante ha sido descubrir esta mañana un artículo de Manel Ollé publicado en la revista número 28 de la ACEC que tan amorosamente me regaló Cacho de Pan ayer, en una impecable edición con diseño de Bertini y Chapuis. Son varias las revelaciones imprescindibles para cualquiera interesado en la escritura china, pero aún sin haber acabado de reponerme de la quijotesca felicidad, como diría Bel, producida por la lectura, me quedo con dos, que estoy segura deleitarían al maestro Yak Lakhan (- ay, maestro, qué hubiera sido si en vez del cultivado François Cheng, hubieras tenido a Manel Ollé como profesor de lengua y literatura china, estaríamos todos hoy en Pekín!). Ollé parte de la idea de la indeterminación morfosintáctica esencial en la poesía antigua china (ausencia o elipsis de elementos gramaticales, pronombres personales, preposiciones, nexos, modificadores, marcadores y determinantes), que como bien indica, puede concebirse como el correlato del principio estético chino del vacío, dinamizador, activador y constitucional (el vacío que confiere a la rueda su uso, al laud su armonía) del universo, para ir describiendo y analizando algunas de las claves del género poético. Me interesó especialmente lo que dice acerca del efecto de ambigüedad del sujeto, que aparece proyectado en el texto en un estado virtual. Las resonancias entre forma y contenido provocan esta identificación o fusión del sujeto con el paisaje o los elementos de la naturaleza, diluyéndose así la distancia entre sujeto y objeto, y entre objeto y acción. Refiriéndose luego al sujeto-lector, prosigue, “la ambigüedad del discurso no conduce pues a la polisemia que requiere la presencia de un sujeto interpretador sino a la activación de un sujeto en tránsito [sujeto que transita] por el proceso de construcción de sentido que el poema propone de forma germinal
Pero lo esencialmente lacaniano en las conclusiones de Ollé es para mi lo siguiente: la ausencia de abstracción y la voluntad de reproducir los gestos de la naturaleza sitúan a la poesía china en el ámbito de la palabra poética referencial, cuyo enigma “no ha de trascender su significado hacia otra interpretación que no sea la propia de la palabra en su uso directo. Y es en su aparente referencia a la realidad donde radica el efecto más enigmático del discurso literario en el lector: el efecto de lo real [lo Real] que lo subyuga a una realidad exterior inexistente pero que las palabras convocan con la fuerza de creer que son las cosas”
Ahí están en efecto algunas de las claves del descubrimiento lacaniano: el enigma del significante cuyo movimiento no es el de trascender hacia el significado sino el de transitar , como ese sujeto del que habla Ollé, en la cadena que se crea con otros significantes, sin poder llegar nunca a tener acceso a ese Real, convocado por las palabras que creen que son las cosas, pero que sin duda, no logran jamás nombrar.
En fin, sé que me he puesto muy intelectual, pero me tendréis que perdonar, estoy aún borracha de mi lectura matinal. Y yo que lo relaciono y ligo todo a mi manera, me he acordado de estos otros poetas de la realidad y la naturaleza con sus fotos de libélulas, mariposas, montes y árboles Nomès Ploraria y Frikosal!

9.2.07

del amor y la mirada

Tintin y el Loto Azul
"No te gires, pero parece que nos están observando"
Estuve en París con un amigo que hace unos años vendió su empresa de nuevas tecnologías en San Francisco para hacerse fotógrafo. Philippe gana ahora su vida dando consejos a otras grandes empresas de tecnología, a través de su inteligente mirada, y haciendo fotos por todo el mundo. En la fotografía su pasión son los retratos. No soporta aquellos en los que el modelo posa de manera pasiva, sino que busca siempre captar a la persona en un momento de verdad que implique algún tipo de interacción con la cámara o con el fotógrafo. Ya antes de verlo llevaba días pensando en la mirada, en la propia pero también en la mirada de los demás sobre nosotros, y preguntándome quién miraba esa mirada.
Cuando se trata de China mirando a occidente, o nosotros mirando hacia China, es inevitable hablar de la fascinación en la mirada. La fascinación, sigo pensando, implica una distancia necesaria, nos fascina aquello que es otro. Joseph Needham escribía acerca de esta fascinación por china “ sólo lo que es totalmente otro puede inspirar el amor más profundo al mismo tiempo que un fuerte deseo de conocerlo”. Si este movimiento de fascinación apunta hacia el goce, hacia arriba, a lo imposible de atrapar, el amor, por otro lado, con su juego de semblantes, sus malentendidos, sería según Lacan lo que permitiría al goce condescender al deseo. Como indicaba mi deslumbrante e inspiradora amiga M. hace unas semanas, el movimiento del amor con-desciende. El amor podría entonces ser algo más que esa enfermedad o ceguera, ese velo que nos oculta la falta de completud o armonía sexual, y funcionar también, como indicaba M. como regulador del goce, en su aspecto de ley, permitiendo abrir un espacio al deseo, que coloque al objeto en un eterno más allá.
Mi otra gran rock-star del psicoanálisis, Slavoj Zizek hablaba de esta mirada distorsionada e impregnada por el deseo, en la que el objeto, objeto a, es puesto ahí por el propio deseo. Hoy he ido a La Central para buscar un libro de poemas de Manel Ollé, que no he encontrado. No obstante, el día ha sido generoso a su manera y el la contraportada del libro Difícil Libertad de Lévinas he encontrado: la ética es la primera filosofía que no se funda en la razón, sino en el encuentro cara a cara con el otro, y esto implica una responsabilidad infinita hacia el otro.