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18.2.07

Atravesar el río tanteando las piedras


Hoy empieza el año del cerdo dorado o del cerdo de fuego. Parece ser un momento de gran prosperidad y optimismo, que sucede cada 600 años. Mientras el mundo y la propia China se enfrentan a los grandes retos globales que la actual situación de guerras y desastres energéticos y ecológicos presenta, pienso en un artículo sobre economía china de André Chieng, en un libro editado por Puf, titulado Chine/Europe, Percussions dans la pensée. Ahí plantea la pregunta de muchos observadores acerca de China y su crecimiento. ¿Burbuja especulativa o crecimiento duradero? Señala que mientras en el mundo opera un discurso oficial globalizado que aspira al “todo positivo, como si la eliminación del negativo fuera posible”, el pensamiento chino distingue entre mal, que perjudica, y el negativo, que coopera. El primero excluye dramáticamente, mientras que el segundo incluye lógicamente. Por lo que en China ambas realidades contradictorias, la de burbuja especulativa y crecimiento duradero serían simultáneamente posibles. Desarrolla y justifica la sostenibilidad del fenómeno chino utilizando otros conceptos filosóficos chinos que lo diferenciarían de los varemos occidentales. Hace de nuevo una distinción, por ejemplo, entre “transición”, que haría referencia al pensamiento occidental, en el que se parte de un modelo teórico para llegar a un objetivo ideal, desarrollando un relato mítico, que haga emerger la noción de Verdad para explicar la civilización, y “transformación” , perteneciente a la tradición china del YiJing, del pensamiento del proceso continuo, o transformación progresiva, donde la vía sea lo único importante y no haga falta fijar ningún único objetivo ni apoyarse sobre ninguna noción de verdad. Así explica cómo Deng Xiaoping pudo llevar a cabo reforma de la Revolución Cultural , siguiendo la fórmula de “atravesar el río tanteando las piedras” Escribe Chieng: “Retrospectivamente uno se da cuenta que una salida a la occidental de la revolución cultural no habría sido posible. Si Deng hubiera adoptado el método del debate griego para hacer emerger la verdad, habidas cuentas de las posiciones extremas que existían entonces en China, entre partidarios del comunismo y partidarios de una transición rápida hacia la democracia a lo occidental, el país habría sufrido una guerra civil. La reforma de Deng Xiaoping fue posible porque se hizo sin fijarse un único objetivo. Si pudo ser aceptada por todos, fue gracias a que era en todo momento reversible…”El artículo de Chieng tiene algo de naif y de artificioso. Todos sabemos que los recursos energéticos no son reversibles, y que el proyecto político del partido único no puede justificar esa “excepcionalidad” china que se permite hacer estallar un satélite por su cuenta en el espacio, censurar la red global del Internet con amenazas, y saltarse derechos y deberes para con sus ciudadanos y otros países a su antojo, contando mentiras y manipulando toda la información. Pero es cierto, que al menos no existe ese debate hipócrita e infame que asfixia todo discurso posible en nuestra sociedad occidental actual pretendiendo defender supuestas y vacías verdades políticas, como si la eliminación del negativo fuera posible. Yo ya he dejado de oir esas supuestas verdades, y me inquieta el silencio que dejan detrás

7.1.07

El árbol y el bosque de Liu Xinwu


En una de mis últimas visitas a la librería Phenix, compré el curioso libro de Liu Xinwu, “El Árbol y el Bosque, Destinos cruzados”. Éste constituye una respuesta valiente y poética al sacrificio y anonimato con el que la sociedad china ha vivido los acontecimientos acaecidos este último siglo. Es una crítica respetuosa y constructiva a la nefasta indiferencia con la que se han tratado tantas vidas individuales, la ignorancia, el fanatismo y la falta de sentido que envuelven las grandes utopías que prefieren prescindir de lo subjetivo y lo personal, a favor de los discursos oficiales y las masas. Pero lo peculiar de esta obra es por otro lado su estilo, la voz sincera, a menudo naif de un observador que entra y sale del relato sin complejos, mezclando el género auobiográfico con la novela en tercera persona y el documento histórico…y es que el protagonista del libro no es él mismo, sino un amigo, un tipo normal y corriente, Ren Zhong, que el autor conoció en el liceo del distrito número 13 donde enseñó en Pekín en los años sesenta y cuyos sueños y aspiraciones se vieron truncados por la revolución en numerosas ocasiones. El libro está poblado de otros personajes, con mejor o peor suerte, alrededor de los cuales se va desplegando una comprometida reflexión sobre la naturaleza humana, sus anhelos y sus miserias. No tiene desperdicio el álbum de fotos, la mayoría retratos de Ren Zhong, pero también de su familia, amigos, conocidos… Liu Xinwu utiliza la imagen del bosque para hablar de la sociedad china, o de la comunidad que conoció alrededor de el liceo del distrito 13, y los árboles las personas que lo componen. “El bosque está compuesto de árboles, los árboles están en el bosque. Quien ama los árboles, preserva el bosque, quien protege el bosque, debe cuidar los árboles” (...)“Después de una época donde se han despreciado a ultranza las existencias individuales, donde se han calificado de diablos cornudos y demonios serpientes a la gente de talento es hora de tomar conciencia de cómo a base de relegar como inútiles e imperfectos a ciertos árboles, éstos lo devienen artificialmente.(…) El desafío más grande al que se enfrenta nuestra nación no es tanto el ver cómo se tratan a los árboles imperfectos, sino la manera en cómo utilizamos el talento de cada uno” Desafío no sólo de las naciones, sino también de los educadores, los padres, las sociedades…. Creo que en última instancia reclama la dignidad y el espacio necesario en la mirada del otro que nos reconozca, mirada que según Lacan precisa cada sujeto para construir su identidad social.