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16.10.08

letter on the blind for those who see*

foto del vídeo de Tellez by libbyrosof
es el título (* carta sobre los ciegos para los que ven) de una obra del artista venezolano residente en NY Javier Tellez, un vídeo de 35 min que pude ver en París hace unos días durante la Nuit Blanche que organiza la ciudad cada otoño. Además del título me gustó la imagen, bellísima en blanco y negro sobre una pantalla enorme en el interior de la iglesia Saint Eustache, apenas iluminado. En la pieza vemos como seis ciudadanos ciegos del Bronx se acercan a un elefante colocado en medio de una cancha de basket vacía y van describiendo lo que sienten y descubren a través del tacto. Tellez reflexiona en sus obras alrededor de la noción de marginalidad, cuestionando formas de estigmatización, concretamente aquello que separa normalidad y patología. Yo no pude evitar recordar lo que decía Lacan acerca de que sólo necesitaba nombrar un elefante para que éste ocupara la sala, haciendo referencia al poder de la palabra. Leo estos días el nuevísimo libro de Robert Lévy acerca de lo infantil en el psicoanálisis, donde también evoca ese momento mágico de simbolización en el niño, en el que descubre que el lenguaje le permite la representación mental de los objetos ausentes, liberándolo de alguna manera de la tiranía de los sentidos, y del objeto o los objetos (la mamá, el amor…) que desaparece y se pierde, aunque sólo sea temporalmente. El uso del lenguaje se convierte para el niño en una de las principales herramientas que utilizará para hacer frente a esas angustias que lo asaltan en los primeros años de vida. Me gusta mucho una cosa que dice sobre los analistas de niños: al analista de niños no le tienen por qué gustar los niños para entenderlos; en todo caso lo que le atrae es el sujeto del inconsciente y su especificidad infantil, al que acoge con su escucha. El deseo del analista es una función y no un deseo particular dirigido al niño. Y en el caso del sujeto infantil más precisamente, esta función sólo puede entenderse por algo que Lévy llama “estar ahí sin razón para estar”, ya que cualquier razón del analista los situaría inevitablemente en una relación pedagógica, o incluso terapéutica, pero en ningún analítica. Para Lévy, y hay mucho de eso en mi propia visión del asunto, lo que permite y garantiza las condiciones necesarias para el análisis (juegos de asociaciones verbales, crear un espacio para la letra y la lógica del significante) es ante todo que el analista pueda hacer función como lugar de deseo vacío para este niño, que ya a su vez se encuentra tan acechado por los deseos de padres, educadores e instituciones alrededor de su persona. El analista del niño no es el que desea su bien, (para eso ya están los otros), puesto que su ética es otra, la del “bien decir” en todo caso. Por eso, y en este punto vuelvo a estar muy de acuerdo con Lévy, el trabajo analítico infantil nos acerca, contrariamente a lo que se podría pensar, a esas angustias primeras relacionadas con la pérdida, la castración, incluso la muerte.
Del lado chino leía estos días sobre un pensador de la época de los Reinos Combatientes, discípulo de Mencio, que no dudó en contradecirlo cuando lo creyó necesario. Xunzi no creía en el destino celeste del hombre, ni en el pensamiento cosmológico de la época articulado a través de resonancias. Él intentaba disociar cielo y tierra, separando el cielo del hombre. Éste no tiene por qué descubrir el universo tal y como es en un esfuerzo de conocimiento puro, luego vago i inútil, sino que deber ser capaz de ordenarlo (Li )un poco como ese trabajo del niño en compañía del analista. Esas primeras corrientes racionalistas inmersas en guerras y cambios de poder, se preocuparon especialmente en el poder ordenador de las palabras y el lenguaje.

9.3.08

ser o no ser

foto tomada en Palais Royal, posterde espctáculo del Théâtre de la Ville
Incluso en tiempos tan inciertos como estos se le puede acabar perdiendo el miedo casi todo. Después de años de evitar enfrentarme con el dichoso esquema del grafo del deseo, me he arremangado y he empezado, tan tranquila, el seminario 5, Las formaciones del inconsciente. Con él Lacan intenta articular lo que pasa cuando nos comunicamos, la relación del significante, él la llama la cadena significante, con nuestro deseo. Si el psicoanálisis se preocupa tanto por el lenguaje no es por capricho, sino porque el descubrimiento freudiano se basa en el hecho de que el inconsciente está estructurado como lenguaje, y sus leyes son las mismas -en ese aspecto, la lengua china es ejemplar, ya lo he dicho muchas veces. Ya saben de qué hablo, nuestro discurso dice mucho más de lo que decimos, metafórica, metonímicamente también, y se basa en una verdad que es distinta a la realidad, la verdad del sujeto. El deseo del sujeto no surge de la nada, sino de su encuentro con el deseo del Otro, y al pasar por la palabra dirigida al Otro queda atrapado en esa cadena, transformándose, añadiendo nuevos significantes y significados, regresando al inconsciente, reapareciendo por sorpresa en sueños, lapsus, actos fallidos… y más palabras. ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor, de sexo, de trabajo, de literatura, de dinero, o de tantas otras cosas?… hablamos porque aunque no sea de eso de lo que queremos hablar, no hay otro camino. Hablamos con palabras y con el cuerpo, con significantes que nos salen por las orejas y por los dedos. El objeto de nuestro deseo también es un objeto metafórico y metonímico que no podemos nunca acabar de nombrar o atrapar, pero no hay otro camino, más que intentar nombrarlo y darnos cuenta de que se nos ha vuelto a escapar. En París pasé por una de mis librerías favoritas, en un librito chino que compré encontré este proverbio, 天无绝人之路: no son las leyes del cielo las que obstruyen el camino de los hombres. Me gustó esa idea nada new-age de que esa gran realidad de las cosas no es la realidad de las personas, la realidad de la gente tiene más que ver con esa verdad diferente, única, pequeña y movible, tan difícil de atrapar. El día antes de vernirme, pasé por otra librería que me encanta donde descubrí el trabajo de Edward Gorey, ilustrador americano, y me encontré en los jardines de las Tullerías con la araña gigante de Louise Bourgois, y me acordé de esa realidad inatrapable. Ayer por la noche vi Stromboli de Rosellini. Los amigos me decían que sería un poco coñazo, pero he de reconocer que me fascinó la historia, la Bergman, la isla, la luz, y ese volcán amenazando constantemente con entrar en erupción. Catherine Millot hablaba de esta historia y de las vicisitudes del rodaje en aquel librito que leí hace poco para referirse al dilema irresoluble femenino, ser o no ser el falo del otro masculino, quedar atrapada en su fantasma de objeto, encontrar su satisfacción a través de la maternidad o de sus identificaciones fálicas… Rosellini pone en escena su fantasma, ella lo juega, lo actúa, y lo bonito es que al final queda, como debe ser, irresoluto...

26.1.08

el color del sexo

imagen de la película de Sofia Coppola, Lost in Translation
El domingo pasado en un café de Bastille conocí a una bella psicoanalista china. Pasó fugazmente, tomó un café solo y se marchó como llegó, después de hablar durante veinte minutos sin apenas respirar. Venía, entre otras cosas, revolucionada después de haber visto la película de Ang Lee de la que ya he hablado un poco, y de haber pasado luego la noche comentándola con un amigo francés hasta altas horas de la madrugada. A mi, tal y como le ocurrió al director taiwanés al leer la novela en que está basada la historia, la película me persigue todavía (still hunting me… que dirían los ingleses) Por un lado me emocionó ver cómo a ella le había impresionado la cinta, tan china, y que refleja tan bien los conflictos entre el deber, el deseo, lo individual, lo colectivo, y las opciones reales y mentales (en el imaginario chino, de corazón, 心 xin) que cada uno tiene para ir decidiendo frente a su deseo, y por otro lado la lectura freudiana que conseguía hacer de los miedos, ilusiones y neurosis (!!) de sus personajes. En chino para referirse al sexo y al deseo se utiliza a menudo el carácter de color, 色 se, que aparece en el título.Y me pregunté hacia dónde apuntaría o de dónde vendría esa idea del sexo como algo exterior, del orden de lo perceptivo, de lo casi dérmico. En este misterioso seminario XVIII tan chino, Lacan nos recuerda que aunque lo esencial del aporte freudiano haya sido entender que por mediación del inconsciente, todo lo que es del orden del lenguaje tiene que ver con lo sexual (en el sentido amplio psicoanalítico de lo sexual como lo relativo al deseo), la propia relación sexual, dice Lakhan, no puede de ninguna manera ser inscrita, escribirse. ¿Algo de ese color chino?
Al salir del café me di de bruces con el anuncio de la nueva película de Hou Hsiao Hsien, El viaje del globo rojo, en homenaje a la película de los años 50 de Albert Lamorisse. El trailer es precioso. Véanlo abajo. Fue presentada en el último festival de Cannes, y aunque tuvo muy buenas críticas, y tiene mejor pinta, le objetaron, como siempre, lo largo y lento y la casi ausencia de historia. Imposible no pensar en su Maestro de Marionetas, en su obsesión por el tiempo, tiempo necesario (para el sujeto, otro de los aciertos en el film de Anglee), elíptico, reprimido, referido, metaforizado, tiempo vivido, real y tiempo escrito, recordado. Se las apaña para que en esta historia parisina también aparezcan las marionetas chinas y las piezas de la dinastía yuan que tanto han influenciado su cine. Y esta canción preciosa que canta...¿ es j.binoche?

escribir, ¿qué es eso?

Public writer in Chengdu, photo by Phitar
Después de la agradable y exquisita velada de ayer en el Ateneu con la mesa redonda sobre Psicoanálisis y Escritura con Dante Bertini, Imma Monsó e Isabel Nuñez, junto con Manuel Baldiz, como discutidor, seguí preguntándome por una cuestión que siempre me ronda: si se puede llamar escritura a eso que sucede, del lado del analizante, en el análisis. Como las cosas que de verdad preocupan son, como cantaba Carmen Linares, las que nunca se dicen, creo que no me atreví a preguntárselo nunca directamente a un psicoanalista, temiendo me dijeran que no. Y es que en mi acepción particular y subjetiva de lo que es la escritura, yo pienso que sí. En chino el carácter de escritura, xié 写 está compuesto originariamente por el dibujo de una urraca bajo un techo. No he encontrado lo que dicen Kalgren o Wieger sobre el origen etimológico de este carácter, pero Pedro da una explicación en la que me gusta pensar: “por su costumbre de tomar objetos brillantes y esconderlos, sugiere orden entre algo precioso, necesario para escribir los caracteres”. Marcas, inscripciones, significantes, metáfora, metonimia, sueños, repeticiones, lapsus, omisiones, auto-censuras, represión, revelaciones. Estos meses tiene lugar en París un seminario a cargo de la escritora Marie Darrieussecq en la que se intenta reflexionar también alrededor de la cuestión de la escritura, de lo desconocido de uno mismo que se revela en ello, lo ignorado, lo indecible, lo que no puede sino escribirse, la auto-ficción, la voz de los otros que nos habitan, la soledad del escritor, y la relación con el análisis, con los artistas. Se hablará también de la escritura de sueños, de casos clínicos, l’écriture de soi (la escritura sobre uno mismo, que está cerca de la que yo creo reconocer en el la experiencia analítica). Yann participará como psicoanalista en el seminario. Hace poco leí una entrevista que le hacía a Eric Porge sobre el trabajo realizado en el marco de la Lettre Lacanienne y su libro sobre la transmisión de la clínica psicoanalítica. Comparando la escritura de casos de Freud con los de Lacan, Porge plantea una ausencia de escritura de casos en este último en pro de un decir poético que constituiría una nueva forma de transmisión de la clínica. El deseo del analista provocando la puesta en cuestión del lugar del narrador y la linealidad del relato, así como cualquier psicología de las profundidades. Lacan decía que los poetas, que no sabían lo que decían, decían las cosas siempre antes que los demás, y citaba a Rimbaud en su fórmula, Je est un autre (el yo es otro). Y ahora no recuerdo si era Hélène Cixous o Derrida en aquella entrevista à deux en el culturas de la Vanguardia que decían que la escritura sólo podía ser escribir aquello que nos resultaba imposible de escribir. Si había algo que ya sabía, que conocía, que podía escribir sin problema, sin obstáculo, sin fruición, eso no era escritura, y que sólo la encontraba ahí donde se le hacía im-posible, y aún así, o justamente por eso, lo escribía.

28.11.07

Maison Möbius

Estos días leyendo un artículo de Yann Diener, amigo analista y apasionado por la arquitectura, en el número 4 de la revista essaim descubrí la existencia de la Casa Möbius, realizada en 1997 por el estudio de arquitectura holandés, Un-Studio. Ben van Berkel y Caroline Bos no sabían que J. Lacan utilizase esta y otras figuras topológicas para el desarrollo de su teoría analítica, pero sí se habían nutrido del trabajo de filósofos como Deleuze físicos y matemáticos, en concreto sobre la teoría del caos y los nudos. El principio de la superficie topológica de la banda de Mobius es el de poseer una sola cara y un solo borde, donde derecho y revés se encuentran. Al psicoanálisis lacaniano le sirve para representar la relación del inconsciente con el discurso consciente a través de una geometría no-euclidiana. (En esta geometría, -diferente a la euclidiana o métrica que aprendemos en la escuela y que parte de la idea de que las propiedades de una figura son aquellas que se conservan en todo desplazamiento de la misma y que, como tales, tienen que ver con su forma y con su tamaño,- en la topológica se estudian las cuestiones de vecindad, de transformación continua, de frontera y de superficie, centrándose en los invariantes cualitativos, sin hacer intervenir o incluso excluyendo cualquier dimensión métrica-). Aplicado al sujeto esto significa que el inconsciente, como reverso, puede surgir en cualquier momento del discurso, y no habrá que ir a buscarlo en las lejanas profundidades, como se pensaba antes.
En la construcción de esta casa se ha buscado también eliminar las oposiciones entre exterior e interior a través de una cierta ambigüedad funcional de las estancias, a fin de invitar a quienes las habita a “liberar” su actividad y deambular, haciéndoles creer en todo momento que siempre le quedará una parte de la casa sin explorar… Yann también comenta el trabajo de otros arquitectos como Greg Lynn o el horticultor Richard Neutra, que intentó hacer entrar la vegetación o el desierto en las casas californianas. Parece que hasta Jean Nouvel en los ochenta clamaba por una arquitectura bi-dimensional, que lograse “escapar a la fatalidad de la pesadez, a la materialidad de la construcción” . Cita luego de nuevo a Lakhan en 1960 en su seminario sobre La ética en el psicoanálisis, cuando constata como buen maestro chan que era, que el sentido de toda arquitectura es el de organizar el vacío. Esa articulación de la arquitectura alrededor del vacío como elemento dinamizador, y su preponderancia sobre lo bello, me ha hecho pensar de nuevo en la estética y pensamiento chino como horizonte de una nueva ética-estética , anunciada ya, como dice Yann, hace más de treinta años....

21.10.07

de conversciones y kairos

photo by +gaemetric
Hay conversaciones que no sirven para casi nada, otras en cambio nos acompañan durante tiempo después de haberlas tenido, como un fino hilo tejido alrededor nuestro, que nos sostiene y abriga, sujetando nuestro mundo de otra forma, mucho más humana. Me gusta escuchar la radio mientras trabajo por las mañanas y escuchar conversaciones y entrevistas a científicos, historiadores, escritores que después resuenan el resto del día y se relacionan invisiblemente con lo que me pasa, veo, escucho o leo. Me siento entonces conectada. Mis conversaciones semanales con Bel me permiten muchas veces acabar de tejerlo todo, escuchándola o haciéndole partícipe de lo que me ocupa. Y como en esa imagen que utilizan en meditación, ver pasar los pensamientos como nubes, nos sentamos a ver la increíble puesta de sol desde lo alto de la montaña, mientras a lo lejos, sobre el cielo rosa, nubes y gansos salvajes pasan…Esta semana en el Elle (spécial sexe), había una entrevista bastante bonita a Daniel Pennac que la semana pasada sacaba un libro Chagrin d’école, sobre el fracaso escolar, su trabajo de profesor con esos alumnos que en Francia llaman cancre, (mal estudiante) y que él mismo fue. La palabra en francés viene de crabe, cangrejo, haciendo alusión a los que caminan torcidos, los que no siguen el camino de los demás. Decía cosas preciosas sobre el papel que algunos profesores juega para esos chicos o chicas que se encuentran en peligro, como le pasó a él. “Frente a un adolescente en peligro, comprendían simplemente que había una urgencia. Día tras día estaban ahí sin soltar un solo momento, y acabaron sacándome de ahí. Estos profesores estaban absolutamente presentes en su materia. Mi profesor de matemáticas irradiaba la convicción de que nadie en el mundo podía sentirse ajeno a la felicidad de las matemáticas…” Luego había otra entrevista a Bernard-Henri Lévy sobre otro libro, que acaba de salir, Ce grand cadavre à la renverse en el que reflexiona sobre el estado de la izquierda francesa. La tesis del libro, grosso modo, explica él mismo, es que la izquierda rompió con la tentación totalitaria, versión clásica, el socio-comunismo, pero que en las ruinas que dejó, algo ha aparecido, otra tentación totalitaria, no tanto en la extrema izquierda, sino en la derecha, en la extrema derecha. La izquierda está enferma de la derecha, enferma de su fascinación por la nación y la bandera, de su rechazo de Europa, de su antiamericanismo… dice que a parte de la coyuntura bushiana, el antiamericanismo, muy conectado con el discurso fascista francés, tiene que ver con la rabia, en el fondo racista, contra la idea de una nación concebida hace tres siglos, compuesta por gente de todas partes, sin raíces ni lengua común, sin ni siquiera una memoria compartida. Habla de su apoyo (en absoluto incondicional y lleno de matices) a Ségolène Royal, sacando a la luz puntos bastante interesantes de la campaña, de la misoginia sufrida, también y sobre todo por parte de las mujeres. Ataca el relativismo cultural y hasta dice de Sarkozy, “el primer presidente que se atreve hablar de amor” . De Cécilia dice que es en todo caso alguien interesante. Una “irregular” en el sentido en que Edmonde Charles-Roux lo decía de Coco Chanel. Una mujer que en todo caso parece tener el mérito de no sentirse en ningún sitio totalmente en su lugar…. Finalmente citando a Sartre (un cabrón, un salaud, es el que no siente vergüenza): una humanidad que no siente vergüenza de lo que es capaz de hacer, es una humanidad perdida. Por último una entrevista en Le Point hors série sobre China a Simon Leys sobre la estética-ética china, que me guardo para el próximo post, por ser una joya. Leys acaba de sacar un libro con la traducción y comentarios sobre el Tratado de pintura de el querido Monje Calabaza Amarga. Esta semana traduzco un artículo de un analista francés en que habla del dios griego Kairos, del que por otro lado me habla un amigo en un mail. Habla del dios del instante propicio, concepto absolutamente chino por otro lado, al reflexionar sobre las manifestaciones del sujeto del inconsciente en el trabajo psicoanalítico: ese sujeto que aparece un instante y hay que saber estar ahí para escucharlo, en esa escucha flotante.

14.10.07

escritura y verdad

photo by Tammy C
En la revista de El País de hoy hay un artículo sobre una película de Abel García Roure, Una cierta verdad, que se estrenará a principios del año que viene. Supe de este rodaje que ha llevado unos dos años por el librero de la calle Berlinés y porque uno de sus principales impulsores es uno de los psicoanalistas y psiquiatras que más admiro por su discurso y compromiso personal con la psicosis. Para mi hubo un antes y un después de conocer a Josep Moya, responsable de Salud Mental del Hospital Parc Taulí de Sabadell, al que tuve la suerte de escuchar en un seminario de Accep Para mi hay dos tipos de psiquiatras, unos los que de verdad lo son, y otros, a los que considero simples impostores. Lo que les diferencia no es su grado de conocimiento médico o psiquiátrico, sino su relación con el concepto de verdad y su compromiso en relación a esto. Fue un psiquiatra, Jacques Lacan, el que explicó, a mi modo de ver, perfectamente la experiencia de una psicosis: Lo que está en juego no es la realidad, el sujeto admite que esos fenómenos son de un orden distinto a lo real, sabe bien que su realidad no está asegurada, incluso admite hasta cierto punto su irrealidad. Pero a diferencia del sujeto normal para quien la realidad está bien ubicada, él tiene una certeza: que lo que está en juego –desde la alucinación hasta la interpretación – le concierne (seminario sobre la Psicosis) El mito, dirá más tarde, que se presenta como un relato, utiliza la ficción correctamente estructurada, para transmitir la propia verdad. Yann me explicaba esta semana que el grupo de analistas con los que trabaja en París van a hacer unos talleres con la escritora Marie Darrieussecq que ha trabajado extensamente el tema de la autoficción. Trabajan con las transcripciones de presentaciones de enfermos, algunos de ellos de Pekín, escritos como un relato, una ficción, como diálogos, intentando escuchar lo que de esa clínica se puede transmitir, en vez de hacerlo como casos clínicos donde el analista intenta construir desde el principio el caso de manual con los diagnósticos y la elaboración teórica.

9.10.07

psychanalyse en chine à paris

Au Musee Guimet by gonzo
Je sens je fais partie de cette ville traversée par l’eau qui coule, construite autour des ponts dorés et des pierres claires, peuplée de vieux arbres et cafés ouverts à travers la transparence de ses galléries vitrées, derrière lesquelles les amants se caressent. Me sentía como esos extraterrestres que lejos de su planeta, encontraban de repente una fuente a la que enchufarse y recargar sus baterías, su energía y su consistencia luminosa. París bien vale un paseo…Coté psychanalyse fue intenso e interesante. Pude escuchar a analistas chinos hablar de sus análisis y su trabajo, de sus problemas de traducción y proyectos lacanianos, del posible presente y futuro de este discurso descentralizador en el país del centro por antonomasia. Además de las cosas que ya conocía me sorprendió volver a encontrarme con esos jóvenes que ajenos a los relatos exotéricos de los de aquí y los de allá, se sienten capaces de apostar por algo que no ha de ser de unos o de de otros, sino de una práctica que no se debe más que a quien la practica y desea ir hasta el fondo de su experiencia. También hubo algo que me explicó Yann a raíz de sus viajes a Pekín y Chengdu con Rainier Lanselle. Parece ser que durante unas sesiones de trabajo se hacía difícil la transmisión de algunos conceptos freudianos. Era el caso de la forclusión, el significante que ha sido rechazado en el interior, regresa desde el exterior, lo real. A los psiquiatras y estudiantes chinos les costaba entenderlo hasta que uno de ellos se levantó y dijo dirigiéndose a los demás. Claro, es como la botella de klein, concepto topológico de difícil comprensión para cualquier estudiante de psicología, o psicoanálisis. Los colegas franceses se dieron cuenta de que a través de las matemáticas, muchos conceptos que Lacan (La Khan) había desarrollado gracias a la topología, serían fácil y rápidamente asimilados y se preguntaron si no llegarían a ser los chinos los que dieran una nueva vuelta de tuerca a conceptos tan importantes en la articulación teórico-clínica. Me impresionó R. Lanselle, sinólogo y psicoanalista, que por su dominio de la lengua y textos chinos es una de las piedras angulares de la asociación. Publicó hace unos años un singular ensayo Le sujet derrière la muraille alrededor de la cuestión del sujeto que no llega a poder decirse plenamente como tal a causa de la existencia de dos lenguas, una clásica escrita altamente codificada y otra oral y vulgar, de aparición tardía en la literatura. Su trabajo al estar tan anclado en la literatura me hizo pensar en Manel Ollé, del que por cierto me acordé en mi visita dominguera al extraordinario Musée Guimet: entre las porcelanas chinas encontré algunas piezas que provenían de galeones como el San José o el San Diego que realizaban rutas como la de Manila-Acapulco. Impresionante colección y museo. Además en uno de los costados de la calle se encuentra el Panteón Budista, acompañado de un pequeño jardín zen japonés con sus ginkos, piedras y agua tranquila.

26.9.07

a quién lo decimos (2)

monasterio en Myanmar by Eric Lafforgue
he seguido soñando con Bourne y con su enigma, que me ha llevado hasta mafalda. O más concretamente, a Guille. Dicen que desde que nacemos nos preguntamos qué quiere el Otro de nosotros, y desde ese lugar del Otro, interrogamos como sujeto. Creyendo que el poder hacernos con ese saber sobre el deseo del otro sobre mí, y el deseo del otro en general, fuera a aportar alguna clave esencial que nos permitiera existir, darnos por fin una consistencia. Según los analistas, sin embargo, esa pregunta queda sin respuesta, y descubrimos que el Otro está también incompleto, obligándonos a lo largo de un análisis a transformar el “me pregunto qué soy yo para ti” en “me pregunto qué eres tú para mí” El lugar de Otro, en cualquier caso, seguirá siendo un lugar bastante mágico y fructífero que no conviene agotar ni acabar de colmar.
Me sorprendía el otro día buscando los orígenes del carácter chino que sirve para designar lo que es exterior, lo que está afuera, extranjero wai 外. Está compuesto por el radical de noche, crepúsculo 夕 y el de adivinación 卜, pudiendo hacer referencia a que la adivinación se hacía en la noche en el exterior o incluso refiriéndose a la superficie exterior del caparazón de las tortugas que se utilizaba para hacer adivinación. En cualquier caso y sin haber acabado de sacar muchas conclusiones me gustó descubrir el carácter de lectura adivinatoria, tan importante en la cultura antigua china, responsable del nacimiento de la propia escritura, en la palabra que sirve para designar lo que es exterior, como si anunciase de alguna manera ese lugar tan importante del Otro fuera del yo, desde el que ir planteando preguntas y escuchando respuestas. Pues como decía Yak la Khan, no se trata sólo de hablar, sino de hablarle a alguien.
Me marcho a París, el viernes hay la proyección de una película de Henri Iselin sobre la recepción del psicoanálisis en China, titulada Transfert. A ver de qué hablarán los caparazones de las tortugas....