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11.7.09

la acción


chakai, originally uploaded by ajpscs.

“La acción debe tener un objetivo preciso, sino queda dividida, se confunde, sale mal y al final causa daños irreparables. Los sabios de otro tiempo se encargaban ellos mismos de llevarla a cabo, no se la dejaban a otros. Si no estás seguro de poder conseguirlo, no te inmiscuyas e intentes acabar tú con las fechorías del tirano”
de Zhuangzi, de la contraportada del libro Etudes sur le Tchouang-Tseu de J. F. Billeter

Apenas regreso de mis batallas privadas. Preocupada por las noticias que llegan de China. Aun desde su obligado destierro berlinés, Rafael Poch consiguió escribir un buen artículo sobre los disturbios de Xinjiang a inicios de semana. Reanudo ahora, poco a poco, las lecturas bloggeras.

7.1.09

si un árbol cae (en torno a la guerra)

mezquita en Xian, photo by nhagen123
Estos días he leído un libro magnífico, Si un árbol cae, conversaciones en torno a la guerra de los Balcanes, de Isabel Nuñez. No sólo he disfrutado con la estimulante y sugestiva lectura, sino que he aprendido mucho sobre nuestra historia más reciente y una realidad y riqueza europea, bastante desconocidas hasta ahora para mí. Además me ha permitido pensar otras guerras, otros conflictos, pasados y presentes y cernir algo de la complejidad de la China contemporánea, de sus retos y sus interesantes matices. Efectivamente los Balcanes constituyen, en muchos aspectos sociales, culturales y políticos, ese punto de encuentro entre oriente y occidente y en las reflexiones alrededor del desmembramiento del antiguo sistema comunista he encontrado muchas de las claves que a menudo se descuidan al pensar la China salvajemente capitalista de hoy en día. El libro recoge numerosas entrevistas a escritores bosnios, croatas, serbios y kosovares, desperdigados por diversos países, y con posiciones muy distintas. Debaten, discuten y opinan sobre lo ocurrido, lo vivido, lo escrito, también sobre su visión del presente y de un futuro posible, aunque incierto. Para mí uno de los logros del libro consiste en que la verdad de cada uno de ellos evite ser excluyente y se mantenga en simple palabra comunicada. Esta cierta verdad, que se muestra y deviene entonces casi necesaria, no se impone desde ninguno de los bandos o puntos de vista, sino que se construye a lo largo de las conversaciones cruzadas y el pensamiento que provocan al lector, donde unos se responden a otros y dialogan a través de ese testigo atento, respetuoso e informado que es la autora del libro. Y es que otro de los logros reside, sin duda, en el cuidado, el rigor, la tenacidad y el deseo imperioso que mueven a ésta para comprender y dar voz a esos múltiples otros. El libro está impecablemente construido, y aunque se nota que es fruto del trabajo de lectura e investigación de varios años, su lectura se hace fluida, comprensible para todos, con cierto encanto de los libros de viajes, lleno de historias, donde se mezcla el mejor periodismo con la crítica literaria y puro pensamiento contemporáneo.
Volviendo a lo chino, me ha resultado especialmente útil para pensar dos cosas, muy relacionadas con las principales noticias que vienen de China estos días (Por un lado el manifiesto o Carta 08, presentada y firmada por más de 300 intelectuales, abogados.. chinos, que le ha costado el arresto domiciliario y tal vez en prisión a uno de sus impulsores, Liu Xiaobo, y por otro el rebrote nacionalista violento que amenaza desde hace ya tiempo la sociedad china pero puesto entredicho estas semanas a partir de la publicación de un vídeo escolar sobrecogedor). Una es la responsabilidad y el papel de los intelectuales en los sistemas comunistas que raramente son independientes. Hasta hace muy poco era el estado el que les permitía publicar y les daba un trabajo (las famosas danwei). También por eso, la importancia de la disidencia. La otra es cómo el discurso monocódigo del comunismo (en palabras del escritor Igor Marojevic) propicia tan fácilmente el paso al discurso también monocódigo del nacionalismo.
Recuperando un estupendo artículo de Jean Philippe Béja he leído al lúcido Liu Xiaobo ( La política democrática es una política sin enemigos y sin odio, una política de consultas, discusiones, decisiones tomadas a través del voto, fundada en el respeto mutuo y la tolerancia. …. Los chinos deberían entender que en democracia uno es ante todo un ciudadano, y sólo luego un estudiante, un profesor, un obrero y un soldado –aunque Liu Xiaobo había empezado una huelga de hambre el día antes de la intervención militar china en el 89, luego fue capaz de criticar el espíritu antidemocrático de los estudiantes, convirtiéndose luego en un aférrimo defensor de la acción y presión de la sociedad ) sus palabras resonaban en mi en estos días de barbarie israelí. Por favor, no dejen de leer tampoco el estupendo y necesario artículo del antiguo corresponsal en China de la Vanguardia que ahora está en Berlín, Rafael Poch, La loca carrera de Israel. Yo espero seguir con ese tema chino de la disidencia en el próximo post. Gracias a Bel por todo lo inspirador! el libro ya está a la venta en algunas librerías!

11.8.08

de la oportunidad

old books in Panjiayuan by Westwinds Zhou
Se ha dicho hasta la saciedad que los JO ofrecían a China una oportunidad de oro para demostrar al resto del mundo los grandes cambios realizados por su gobierno y sociedad, para fortalecer la democracia, dar grandes pasos en materia de derechos humanos y libertad de expresión o prensa, y entrar a formar parte de la comunidad internacional. Para mi, en cambio, suponía la oportunidad de que pudieran desplegarse visiones y discursos más complejos, matizados y lúcidos sobre el mundo chino fuera del ámbito sinólogo, que a menudo resulta limitado.Cuando alguien me preguntaba si no me apetecía estar en China durante los juegos yo siempre respondía que lo que de verdad esperaba era poder disfrutar este tiempo de numerosos de artículos y programas de periodistas como Rafael Poch, que ayudasen a dejar atrás los lugares comunes, obviedades, simplezas y puntos de vista que de tan superficiales y parciales, acaban siendo erróneos y simples mentiras. En los últimos meses, los medios de comunicación se han centrado exclusivamente en la cara más oscura y siniestra de China. Como explicaba Poch hace unos días, todo hacía referencia a un “régimen casi orwelliano de represión, tortura, control de Internet, ejecuciones y censura, cuando la realidad es mucho más rica, abierta, variopinta y dinámica de lo que sugiere esa visión negruzca, tan poco inocente y tan poco independiente de criterio” Llegamos a situaciones tan absurdas como las declaraciones de personajes como G.Bush desde Tailandia, exigiendo cambios en los derechos humanos, siendo él el máximo responsable del gobierno que ha creado y sigue manteniendo Guantánamo, o apoya incondicionalmente al gobierno de Israel. Pero sin tener que acudir a extremos tan bochornosos, no puedo dejar de preguntarme cuando la gente de la calle compara la sociedad china, con qué otra sociedad ideal inexistente la compara. Además de llenarse la boca con la palabra democracia. Yo cada vez me siento más ajena, más perpleja, más china y asombrada de la parcialidad y falta de curiosidad de las personas por lo que la realidad depara. Este domingo incluso Joan de Segarra arremetía con la cancioncilla de lo incongruente que era que se celebrasen los jjoo en un país como China, y calificaba de incomprensible y ofensivo que sigan habiendo retratos de Mao Zedong en lugares y edificios oficiales, o en las calles. ¿Qué parte de la historia de China se le escapa? Es obvio que nunca ha estado en China más de una semana, y por supuesto nunca ha conversado con la gente de la calle o las ciudades, que sí son capaces de explicar con toda lógica el por qué de esas imágenes y qué significado tienen aún para ellos, qué es lo que explican de su historia, sus aciertos y sus errores. A mi me hace pensar que la verdadera incapacidad para asumir el pasado y entender el presente no es precisa ni exclusivamente de los chinos. Y es que una vez asumida la importancia de ciertas formas, ciertas reglas sociales y morales que se han subjetivado, de lo que se puede o no decir, los chinos son mucho menos hipócritas de lo que se piensa. Muchos de los que vieron aquí como algo normal que China entrase en la WTO, exporte, importe y fabrique para el resto del mundo, se rasgan las vestiduras con lo de los juegos.
Mi terreno no es el periodístico, sino en todo caso el subjetivo, poético, artístico o psicoanalítico, por lo que agradezco esos espacios en los que gente que sí sabe de lo que habla se toma la molestia de deshacer malentendidos sobre todas estas cuestiones más generales y políticas. En un artículo de la vanguardia de ayer Poch describe una anécdota que me parece muy representativa de lo que le suele suceder a alguien cuando superando los prejuicios y tópicos se acerca a la realidad china. Un profesor de ciencia política llega a la universidad de Pekín y se da cuenta de que allí hay más libertad de expresión que en su anterior puesto en Singapur, “Creía que me piedirían mi programa de lecciones a principios de curso, pero cuando pregunté me dijeron, ¿programa? Usted explique lo que quiera” En contra de lo que se piensa el régimen chino es mucho más abierto y relajado, y los espacios de discusión existen, la información está más liberada de lo que parece y muchos de los cambios de la sociedad vienen provocados por la presión que se ejerce desde abajo. Por supuesto que la represión, la censura, la tortura existen y son una lacra, también para ellos.
En aquel libro de Hisayasu Nakagawa el autor cuenta como hace unos años en una conferencia sobre los principios de Kitaro Nishida, tradujeron desafortunadamente un concepto clave de sus últimos trabajos, el koi-teki chokkan –algo así como la intención que se concibe en el acto en sí- con la expresión “intuición activa”. Según el autor, muchos fueron los franceses que se quedaron atrapados en las preguntas sobre la diferencia y oposición tan occidental entre activa y pasiva, sin poder enterarse de nada más. Algo así me parece que pasa a menudo con China. Las discusiones quedan habitualmente abortadas por todas esas cuestiones culturales sin real interés que impiden cualquier razonamiento elaborado, y nos alejan sin duda de los contenidos. Menos mal que al margen de todas esas discusiones estériles empiezan a no ser pocos los que de manera rigurosa desechan desde el principio el derrotero provinciano orientalista. Pensaba en los libritos de Jean François Billeter “Contra François Jullien” y "China tres veces muda", en el que dice claramente en un capítulo al concluir, “hay que elegir” o bien se parte del mito de la alteridad consustancial china, cuyas posturas artificiales suelen llevarnos a callejones de traducción sin salida tales como la anécdota de la conferencia de filosofía japonesa en el Pompidou, o bien se opta por el sentido común, se abandonan ideales inexistentes que dividen el mundo en un imaginario ellos contra nosotros. Creo que tanto los análisis de Billeter en lo filosófico/sinológico, de Poch en lo periodístico, o de R. Lanselle en lo analítico a través de la relación escritura-lengua y discurso social coinciden en que el análisis ha de ser histórico, económico, y político ante todo, humano. Para Billeter, como para Motaigne, parte de la experiencia propia, corporal (véase su brillante e inspirador Cuatro lecturas sobre Zhuangzi), dice en el primero de los libros mencionados: "para mi no hay nada por encima de la persona, y sobre todo nada por encima de dos personas que se escuchan y entienden con el uso de la palabra y la razón". Sin duda, si en vez de inflar el imaginario, hiciéramos el esfuerzo de utilizar esas armas tan sencillas como potentes, mucho de lo que nos parece incongruente y ofensivo en china, cobraría un nuevo valor.

(perdonen por la extensión del post, no supe resumir-me)

17.7.08

efecto sujeto o del eclipse del saber

lilltle geisha dance, photo by Okinawa Soba
Hace unos meses traduje un artículo para un libro que ya ha sido publicado, en el que el autor, como otros muchos analistas, se preguntaba qué había sido del sujeto. El sujeto al que se refiere es distinto del individuo tal y como lo percibimos y designamos ordinariamente y hace referencia, con más precisión, al sujeto del deseo que Freud descubrió en el inconsciente. El sujeto del psicoanálisis no está lejos del de cierta poesía, y del que yo creo vislumbrar a menudo en el encadenamiento de la escritura china. Es un sujeto con el que todos tenemos que vérnosla diariamente, a veces a través de un sentimiento de extrañeza, otras de cierto reconocimiento, Freud lo encontró a través de los sueños, los equívocos, lapsus, chistes, del lenguaje. Tiene que ver con lo no sabido, con lo que se pierde, se escapa, con lo que resiste, con lo que se dice sin saber que se dice, lo que se desea sin saber que se desea, es un sujeto que ex-siste fuera de lo que cada uno sabe, dividido, y que aparece como efecto del lenguaje. No obstante y, como dice Lacan, de nuestra posición de sujetos somos siempre responsables, y de este deseo, capturado en el deseo del Otro, tendremos que acabar respondiendo. Creo que es en Sócrates donde Freud descubre que hay un sujeto en eclipse del saber. Si Sócrates no descubre el inconsciente es, según Lacan, porque aún no existía el sujeto de la ciencia, que apareció con el cogito de Descartes. Se inspiró luego en Koyré para subrayar con él que en la base de las revoluciones científicas hay siempre una revolución espiritual y que la ciencia necesita de una metafísica que le permita explicar el encuentro con lo Real, con lo imposible de explicar o resolver. Por eso para Lacan el sujeto del psicoanálisis es el sujeto de la ciencia, por muy chocante que suene ahora. Yo no provengo de la ciencia sino de la poética, pero entiendo que ambas perspectivas nos permiten afrontar la dimensión de imposibilidad, que puede parecer tener diez mil cabezas, pero que siempre es la misma. En otro de los artículos, Bernard Brémond pone en paralelo la pasión por la lengua en Joyce, Rimbaud y Lacan. Su tesis es que Joyce consigue aquello en lo que Rimbaud fracasa. Joyce no busca lo verdadero, a diferencia de Rimbaud. Como Picasso, él no buscaba, sino que encontraba, y eso le daba mucha envidia a Lacan, que llegó a decir que como psicótico sería mejor analista. Lacan hablaba de la relación con la lengua. En Rimbaud se conjugaba el amor por la lengua con su pasión por la verdad (anhelaba encontrar por la poesía el acceso a lo verdadero, y esa imposibilidad lo atormentaba). Joyce con Lacan conjugaban el amor por la lengua con la pasión por la letra y el significante. Éste último decía que sus “Escritos” no los había escrito para que la gente los entendiera sino para que los leyeran. Que no era la misma cosa. Constata, dice, que aunque no los entiendan, algún efecto tienen en la gente. En el trabajo de análisis existe también algo que se transmite más allá de lo que se puede llegar a decir o escribir, y que tiene, sin embargo, su efecto o efectos. Creo que me puse a pensar en todo esto a raíz de toda la discusión actual sobre la china olímpica y el último artículo de Rafael Poch acerca de los deseos de boicot y demás malentendidos, pero creo que en algún momento perdí el hilo…

1.5.08

evanescencia narrativa

Photo by Jochen Juergensen
Las historias suelen ser siempre las mismas, lo que varía es desde dónde se cuentan y cómo se cuentan. Lacan desarrolló su teoría de los cuatro discursos para dar cuenta de esos lugares que ocupamos y otorgamos al otro y de cómo las distintas maneras de expresarse, más allá del lenguaje verbal, constituían formas diferentes de relacionarse con el mundo. Estoy segura de que esa exploración mía de las relaciones entre psicoanálisis y china tiene que ver mucho con la cuestión de los discursos. En el artículo del culturas de ayer sobre el Baff Arnau Horta recurre al tópico de los silencios para hablar del cine asiático, y habla al final de una cierta evanescencia de la narrativa. Quien esté asistiendo a las proyecciones, verá que las narraciones están muchas veces repletas de personajes, acontecimientos, lugares, narraciones, pero sí, efectivamente parece que hay algo que en vez de tomar consistencia, la va perdiendo a lo largo de la película. Esta semana en una estupenda clase de psicoanálisis una analista nos explicaba: al principio de lo que se trata es de ayudar al analizante a dar un sentido a su narración, crear sentidos, pero luego, a medida que avanza el análisis lo que se va buscando es un vaciamiento de sentidos, quitar el sentido único y llevar al analizante a ser capaz de encontrar otros, sin quedarse fijado a ellos. Estudiábamos un caso emblemático de Freud, el Hombre de las Ratas, y C. nos mostraba cómo el analista intentó a partir del significante fantasmal al que había quedado fijado el analizante, trabajar con el equívoco, la homofonía (justamente lo que provoca la lengua china) y permitirle desplegar frente a sí, una narrativa que lo liberara de la fijación que lo mortificaba.
El cine de algunos de los directores menos comerciales que nos suele traer el Baff suele estar repleto de esas imágenes mortificadoras que hace falta desplegar para liberarnos de ellas. Dándonos espacio, dejándolas bailar...
Este año estoy haciendo una edición muy japonesa, me gustó mucho Sad Vacation, y ayer disfruté con la mirada relajada de Nobuhiro Yamashita en A gentle Breeze in the Village, que me pareció un estupendo homenaje a Ozu. A las 8 iré a ver Waltz in Starlight, y no me perderé The Rebirth ni Aliento. Un amigo amante del cine tailandés me ha recomendado Ploy y Syndromes and a Century, que me perdí el año pasado, y me ha dicho que no me pierda Secret Sunshine. Si no llego esta noche a la sala Apolo, quizá el sábado vayamos a la sesión musical en el cccb.
En este puente ajetreado, me escapo soñando con estos versos de Su Dongpo, escritos en una visita a un monasterio taoísta, en el verano de 1073
Ciruelas púrpura y calabazas amarillas perfuman el camino del pueblo
mi gorra de paño negro y mi vestido taoísta de cáñamo blanco están frescos
la puerta del tempo acaba de cerrarse, la sobra de los pinos ha girado

apoyado sobre mi almohada, el viento en la ventana, me adormezco en ensoñaciones...

Ayer salía también en la vanguardia la noticia de la muerte el martes en Taipei de Bo Yang, escritor chino que huyó a Taiwan en la guerra y autor de una serie de obras muy críticas con la cultura china, como El Chino feo y la crisis de la cultura china, prohibidas en las dos chinas. Había oído hablar de su"teoría de la tinaja de la pasta de soja" pero no recuerdo dónde. R. Poch escribe un bonito artículo al respecto.
Por cierto, save the dates! Imma Puy estará el martes en la Fundación Miró para hablar de las tendencias del arte contemporáneo chino.

28.4.08

de las preguntas

groovy slpipers by lite-craft
El espectáculo de Roger está muy bien. Bel hace una estupenda crónica en su blog, y para quien se anime, aún quedan 2 días de función. Albértigo tendrá que ir a filmar algunos fragmentos el domingo que viene y me alegra la idea de poder volver. Al final del espectáculo, alguien le preguntaba al director sobre las conclusiones socio-antropológicas que podían deducirse (¡?) de lo que va ocurriendo cada función, de los grupos y respuestas, pero él contestaba sin dudar que ni mira ni le interesa lo que sucede desde fuera, que sólo tiene sentido en cuanto se vive desde dentro, lo que pasa entre los participantes que se encuentran en un mismo plano y que es a ellos a quién incumbe. Seguramente sea gracias a eso, además de los muchos años teatreros que lo avalan, y su talento, que la pieza no ralla nunca la banalidad, ni lo ridículo, ni resulta indiscreto o invasor, y sí en cambio se mantiene en un perfecto nivel de poesía, coreografía, equilibrio entre silencio y palabras, música, espacio, vivencia y lectura de lo que uno hace, escucha, de cómo interpreta y se lo juega cada pregunta. Una amiga que llega de París me explica la última obra de Sophie Calle, Prenez soin de vous, presentada ya en Venecia. La pieza parte de un mail de ruptura que recibió y al que no supo cómo responder. Éste acababa con las palabras “Cuídese” (prenez soin de vous, en francés). Calle explica “Tomé su consejo al pie de la letra. Pedí a 107 mujeres, elegidas por su profesión, su talento, que la interpretaran desde su perspectiva profesional."Las profesiones de lo más variadas: juez, abogada, lingüista, historiadora, física, traductora, filósofa, mediadora familiar, cantante, actriz, contable, psicoanalista, vidente, experta de la ONU en derechos de la mujer, escritora, head-hunter, etc.”una manera de tomarme el tiempo para romper, a mi ritmo. Cuidándome.” Pensaba en esas preguntas que se plantean, preguntas pequeñas, triviales, que dejan de serlo cuando se dirigen a alguien, cuando las dirigimos a nosotros mismos, y cuando la respuesta puede darse respetando unos tiempos y un espacio, que parecen estar siendo barrados, suprimidos por nuestro mundo hiperrápido y super-conectado, de respuestas inmediatas, casi automáticas. Cualquier oportunidad para tomarse ese tiempo de respuesta me parece valioso y necesario, y en épocas de poco tiempo, como ésta para mi ahora, lo saco de dónde sea. No tengo todavía demasiada idea de qué recomendaros para el baff, he visto poco y empiezo más en serio a partir de mañana con un documental sobre nordcoreanos que huyen a China para pasar luego a Corea del Sur, y luego con una cinta japonesa, Sad Vacation. Amaia me ha recomendado varias de la sección oficial (The Rebirth, Aliento, Ploy…) entre las que me apetecen la taiwanesa God Man Dog, Waltz in Starlight, Night Train, A gentle Breeze in the Village, o de ediciones pasadas como el clásico chino Devils on the Doorstep. Por cierto, Rafael Poch vuelve a dignificar el minado oficio de periodismo con un también necesario artículo –como siempre, reflexión profunda y excelentemente documenta en el tiempo- sobre la crisis tibetana, intentando esclarecer razones y confusiones. Si a alguien le interesa un poco el tema, que no se lo pierda.

3.4.08

the great wall 长城

foto de joven tibetano, de Oliver Follmi, publicada por Nouvelles Images

Los emperadores chinos hicieron construir la gran muralla para defenderse de los pueblos invasores, primero los nómadas del norte, luego los reinos bárbaros del sur. La muralla (yo he dormido en ella! en pleno mes de noviembre, en una zona agreste y perdida, a unas horas de Pekín) imagino que si tanto duró y tanto construyeron es porque tendría algún efecto. El problema viene cuando el pueblo hegemónico han invade a los otros (siempre he oído que China no era un pueblo invasor, sino en todo caso aglutinador y centralista, pero no poseo en estos momentos herramientas analíticas o históricas para discutirlo), o cuando se junta con ellos, cuando son vencidos, y entonces corre el riesgo de que se le meta el enemigo en casa.
Hace días que no leo noticias sobre la crisis tibetana. Por cierto, ayer un generoso analista me recordó algo precioso sobre la palabra que en chino se utiliza para decir crisis, 危机 y que yo había olvidado. Está compuesta por dos caracteres: el primero significa peligro, y el segundo oportunidad, ocasión. Y me comentó que esa idea tan china de ver en la crisis la misma noción de oportunidad, de potencial para cambiar algo, le resultaba muy útil para pensar la clínica. Sí, es cierto, el pensamiento chino, desde el libro de las mutaciones hasta los últimos pensadores, se encuentra atravesado, como si de un eje ordenador se tratara, por la cuestión del potencial de situación. Esta es la expresión que utiliza F. Jullien para hablar de esa cuestión china, pero ya saben que yo no soy nada fan de ese sinólogo, y seguramente existan otras maneras más justas de llamarlo. El sabio, el poeta, el artista, el hombre de bien chino no se pregunta por lo que está bien o está mal, sino por cómo debe actuar en cada momento, por lo que la identificación de ese momento de oportunidad es esencial. Yo sí que creo que China se ha construido sobre esa idea, por eso, créanme, no les cuesta reconocer que tienen el enemigo dentro de casa, y no me refiero a los tibetanos, sino a sus propios fantasmas, y saben que el problema es suyo y lo tienen que resolver ellos. El aquí siempre admirado y riguroso R. Poch ha escrito un nuevo artículo: Otro Tibet es posible, pero no sin China, que recomiendo as usual. Por mi parte soy contraria a cualquier boicot a los JJOO, que además me parecería bastante hipócrita. ¿Para qué esperar hasta el verano? ¿No existen otros canales más adecuados para la comunidad internacional para opinar, presionar o intervenir en cuestiones políticas, económicas o de derechos humanos?
El símbolo de la muralla le sirvió a este sinólogo lacaniano del que vengo hablando, Rainier Lanselle, para escribir un ensayito publicado por la revista essaim hace ya unos años. El sujeto detrás de la muralla. En él expone su tesis sobre cómo el desarrollo en China de dos lenguas paralelas pero separadas: -la oral, que tendría que ver con el deseo del sujeto de decir algo de él mismo, y la escrita, mucho más ligada al dictado del cielo, y luego del amo, del ideal social y colectivo, y las leyes ajenas a ese deseo, y en el que el sujeto no tiene cabida- dejan a este sujeto alienado detrás de una muralla. Las murallas se multiplican y se elevan pero también se atraviesan, simplemente no hay que acabar creyéndose que nos defienden de todo ni que el otro es todopoderoso para destruirla a su gusto. Frente a todas esas teorías culturalistas que hace de los chinos seres abominables, insensibles y crueles, me parece un buen momento para releer el otro ensayito lúcido y valiente de J.F.Billeter, China tres veces muda, en que en vez de buscar razones culturales y casi ontológicas para este desencuentro entre nosotros y ellos, apuesta por un análisis histórico-económico-político de la situación, que despeja antiguos prejuicios y crea una nueva oportunidad: la de no saberlo todo sobre el otro y poner en marcha un arma potentísima, la curiosidad. Echo de menos a Pedro que desde Pekín estas semanas no creo que logre leerme, esta semana me escribía en un mail: "Ya veo que estas consiguiendo convertir tu afición en una profesión. ¡Qué bonito! Vas a ser la dama del psico-chino y cualquier chino deprimido se creerá con derecho a llorar sus revoluciones culturales sobre tu regazo. Te haremos fotos como una pietá toda vestida de blanco, consolando a los nostálgicos de Tiananmen." Ya ven, cada uno entiende China como quiere…

16.3.08

represión brutal

tibetan tent photo by SqueakyMarmot
Sigo con inquietud la noticia de revueltas, protestas y brutal represión en el Tibet. Como muchos de los que lo hemos conocido de cerca ese pueblo de paisajes sublimes, cultura excepcional y gente única, me he estremecido al pensar en la violencia, el sufrimiento que debe de estar viviendo la población tibetana, en Tibet y en el resto de China y todos los tibetanos en el exilio. Lhasa me pareció un sueño cuando estuve ahí, pasamos no sé cuántos días girando alrededor del Jokhan, caminando y mezclándonos con los peregrinos, visitando templos, bebiendo té, observando a la gente. Abandonamos planes de viajes y recorridos, para simplemente estar, y poder quedarnos en la parte vieja de la ciudad sin contar los días, en el techo del mundo, fuera del tiempo. En Lhasa conocía a jóvenes artistas chinos que habían dejado ciudades como Pekín o Nanjin para quedarse a vivir ahí, u otros que viajaban al Tibet constantemente, que practicaban el budismo tibetano desde hacía años y que respetaban y admiraban esa cultura, que desde luego, sabían y reconocían como diferente. Un año más tarde, esta vez sola, y siguiendo los consejos de amigos viajé por zonas tibetanas de las actuales provincias chinas de Gansu y Sichuan, lugares y paisajes maravillosos, ahí pude convivir desde más cerca con monjes y familias tibetanas, comiendo y durmiendo en sus casas o posadas, charlando con ellos, compartiendo autobuses de línea, paseando y permaneciendo durante días en los pueblos-monasterios, como una peregrina más. Sobra decir que me opongo al uso de la violencia, no únicamente ahora, sino a lo largo de toda la ocupación china desde el año 1949, la física, la política, la moral, étnica y cultural, y que la posición china, su paranoia, su exceso de recelo una aberración. Aún así, no suelo comulgar con muchas de las críticas y juicios que se emiten desde occidente. Por eso me he acordado del artículo de esta semana, previa a la crisis, de mi admirado Rafael Poch, la actualidad de China. En él Poch habla de China como paradigma de toda una serie de conflictos, debates y retos de la actualidad global: todos los problemas cruciales para nuestro mundo se encuentran contenidos en ella, los que tienen que ver con la población, con los recursos, con los procesos de desarrollo, industrialización o capitalismo devorador. También con la crisis de los viejos valores occidentales y la necesidad de la emergencia o establecimiento de nuevos. Este periodista brillante y fino observador nos recuerda la demostrada capacidad histórica china para sobrevivir y adaptarse a grandes y penosas dificultades y cambios. Y lo más importante sin duda: “la conciencia de que todo se puede torcer súbitamente es muy viva entre los dirigentes chinos, que perciben y definen su sistema como algo profundamente imperfecto y abierto al cambio” .Se pregunta por lo que la tradición china puede aportar a las preguntas que afectan a todo el planeta, y si realmente puede seguir siendo observada " con vehemencia y sin respeto, si debe ser objeto de arrogante aleccionamiento, o sujeto de intercambio y observación." “Solo quien sepa en qué mundo vive, quien sea consciente del momento de este mundo, y de la necesidad imperiosa de una nueva mentalidad basada en otros valores, sabrá apreciar, y respetar, la actualidad de China” Creo que hay mucha gente que se alegra de que los juegos olímpicos sean un a ocasión de oro para denunciar y boicotear a los chinos, pero los cambios, -necesarios-, han de venir de dentro y no imponerse desde fuera, tan hipócrita y arrogantemente, como lo suelen hacer los países que se llenan la boca con la palabra democracia. Lo que está ocurriendo en Tíbet es una tragedia, primero para los tibetanos, pero también para los chinos y el proceso de apertura y normalización que viven. En la crónica de estos últimos dos días, me ha entristecido escuchar que población tibetana, furiosa, esté tomándola con la población hui (musulmana). Normalmente ambas comunidades conviven armoniosamente en pueblos y aldeas, ocupándose estos últimos de las profesiones y tareas más comerciales. Suelen regentar la panadería, la carnicería, la empresa de transporte o ser los profesores rurales de cada pueblo. Dicen que atacan sus establecimientos más en su naturaleza de colonos chinos que como musulmanes. Pero lo cierto es que esta población emigrante china, sea hui o han, impuesta con calzador por el gobierno chino, es la que acaba beneficiándose de la millonaria inversión china en el Tibet de los últimos años, en detrimento de los tibetanos que continuan siendo ciudadanos de segunda en su propia casa. Sé que mi blog suele estar bloqueado y no se puede leer en China, y con esto que escribo será mucho peor. Lo siento por mis amigos, pienso en ellos, y sólo me queda esperar lo mejor… No hay ninguna idea política que justifique el asesinato y la tortura de personas, ni en el Tibet ni en ningún otro lugar del mundo. El otro día escuché en una canción, menos mal que las escopetas no matan las palabras

3.10.07

entre parís y birmania una mariposa blanca

photo by Eric Lafforgue
Entre París y París un par de noches en Barcelona. Pienso en Birmania y me horrorizo al saber de la impunidad que llena sus calles, en el aislamiento que sufre esa gente. Agradezco como siempre las noticias y el análisis temperado e inteligente de Rafael Poch. Me gustó algo que apuntaba en la vanguardia del lunes: las optimistas expectativas occidentales en materia de cambio de régimen no siempre se cumplen. En Iraq sin ir más lejos parecía que no había nada peor ni más desastroso que Sadam Hussein. Food for thought, que dicen lo ingleses.. La idea de que los problemas de Birmania se reducen a su odiosa junta es simplista….. La verdadera discusión es sobre si hay alguna esperanza de renovación en las nuevas generaciones….De poco ha servido los treinta años de sanciones occidentales, que ninguno de sus vecinos orientales apoyaba. Pero no sólo Birmania, , Poch está siguiendo en su imprescindible crónica la cumbre coreana y sus negociaciones con USA, señalando una posible alianza del régimen de Pyongyang con Estados Unidos para hacer frente a la creciente influencia de China! Todo ello acompañado como viene siendo habitual de un impecable análisis histórico. Podría estar leyendo a Poch durante días , pero me voy, como parece que ya se fue CachodePan. Mi personal homenaje a Birmania y Corea(s), al sueño de Zhuangzi, un tanto metafórico y flamenco:

5.7.07

meditaciones en un campo de minas

Photo by Eli_zzz
Hace poco una amiga que practica la meditación zen acudió a una charla sobre budismo y meditación; en la ronda de preguntas que sucedían a la conferencia, alguien hizo una pregunta y el orador comentó -Hacía tiempo que no aparecía un lacaniano- aludiendo a las conexiones entre ambos pensamientos. Mi amiga, encuriosida, me pidió le recomendara alguna lectura, y sólo le pude aconsejar un libro que a su vez me había recomendado una buena amiga analista hace unos años y que me sigue entusiasmando Una temporada con Lacan, de Pierre Rey, donde un escritor de best-seller habla sobre su análisis con Lacan, en que como dice, realizó el más largo de sus viajes y durante 10 años, se jugó la vida. Un libro raro, poético, en el que sin explicar nada técnico ayuda a comprender y a deshacer viejos tópicos. Esta mañana en franceculture escuchaba en una entrevista hablar a Jordi Savall, sobre la música y su vida como redescubridor de autores y partituras de música antigua, instrumentista, estudioso y enamorado de la música barroca y sus instrumentos. Su posición y sus palabras me hacían pensar de nuevo en oriente (y por supuesto en el análisis): Savall habla de los músicos tradicionales de la India para referirse a una nueva modernidad basada en la improvisación, en una relación con el instrumento y el aprendizaje incesante, en la repetición durante años de un mismo gesto que parece carecer de sentido y que de repente un día revela un arte y una verdad que lo trasciende a uno. Contaba una historia que relataba Paniker: en la antigüedad la música y las palabras estaban juntas; un día un hombre dijo una mentira y a partir de entonces se separaron. El hombre tuvo que inventar la escritura para acercarse de nuevo a la música. Si hablas puedes mentir, pero según Savall cuando cantas, cuando escribes, en el mundo de la creación y la fantasía no hay mentira. Y algo así dicen los analistas. Hace meses que alguien me dijo que no leyera a Nasio, que no entendía ni sabía explicar la teoría analítica. Desde entonces evito sus textos y no muevo el par de libros suyos que descansan llenos de polvo en mi biblioteca. Hoy me atreví a ojear uno, sin embargo, como quien avanza en un campo de minas evitando caer en ninguna trampa mortal. Parece ser que a estas horas de la noche sigo intacta. Nasio cita a Freud: El psicoanalista se comporta de la manera adecuada si se abandona a sí mismo (…) a su propia actividad mental inconsciente, y evita en la medida de lo posible reflexionar y elaborar expectativas conscientes, sin querer fijar en su memoria nada de lo que escucha y capta con su propio inconsciente el inconsciente del paciente. Nasio utiliza el término de Lacan, semblante, para describir ese estado que él llama “fingir el olvido”, hacer el vacío o el silencio en sí. En esa búsqueda de la verdad o trabajo lacaniano, nos recuerda que el mecanismo no es el de resolver un problema, sino el de darle un nombre y que el mejor ejemplo de ello es el objeto a. En efecto, y siempre según Nasio, la función central de este objeto a es el de nombrar un problema no resuelto, o aún mejor, significar una ausencia. “El objeto a designa una imposibilidad, un punto de resistencia al desarrollo teórico”
Por cierto, hoy ha aparecido otro de esos reveladores, lúcidos y brillantes artículos de Rafael Poch, esta vez en el Culturas. Imprescindible su reflexión, acerca del la modernización de nuestras sociedades, y la democracia, en la que razona y explica con mucha claridad el porqué nuestra propia modernización debería interesarse por ciertas perspectivas chinas, apuntando por ejemplo, que el fin y el propósito de toda política es la gobernabilidad: evitar el conflicto y prevenir y anticipar crisis, o la ausencia de prejuicios y de clases en la movilidad social. Barre de una vez por todas el falso pero eterno dilema entre las dos concepciones sobre China: la primera que ve en ella un país en transición, vinculado a una lógica universal y que seguirá el inevitable camino hacia la democracia de mercado como cualquier otro país occidental, la segunda es la del mito de la china milenaria, inalterable e incomprensible. Poch, como viene siendo habitual, no se conforma con reflexionar, sino que propone soluciones y modos de salida. Para empezar no basar los análisis en comparaciones de China con una sociedad ideal, China es perfectamente comparable con otros países. Como también propone Jean Fraçois Billeter la mejor manera para poder entender China es utilizar el sentido común, el análisis socioeconómico y la historia. Poch lo dice directamente, la memoria sobre nuestro propio pasado para evitar ser ese ignorante que vive en un presente absoluto (y absolutista).

6.4.07

repetición

The Respect, photo by Musicmuse ca
Hace unos días paso ZiZek por España y Bel me envió una entrevista que le hicieron en El País. Decía que no creía en el diálogo filosófico y que en todo caso era un malentendido. Que Aristóteles malinterpretó a Platón, Marx a Hegel y Hegel y Kant, y que los diálogos de Platón eran los más falsos de todos. “Consisten en alguien que habla y otro que a cada rato dice. “Por Zeus, estás en lo cierto”. A mí aunque el pensamiento me apasiona, la filosofía me aburre soberanamente, y estoy totalmente de cuerdo con Z. También dice algo bonito: “la política consiste en actuar, no en plantear teorías bienintencionadas. A veces los hechos consumados crean las condiciones que los hacen posibles. Si esperas a que estas condiciones existan, nunca harás nada. Eso es lo que hizo Zapatero al sacar las tropas de Irak…” Y cuando le hablan de alianzas: “la única alianza posible es una entre los disidentes del liberalismo y los disidentes del Islam”. Yo, humilde ignorante, me preguntaba estos días por un gran concepto freudiano: la repetición, ( cuánto más verdadero y eficaz me parece el psicoanálisis!!) ¿A quién no se le repite una pesadilla, una mala experiencia con un amante, con un trabajo (moiiiiiiiiii), una pérdida, una fobia, quién no tropieza de nuevo no la misma piedra?? Freud no dejó de plantearse el retorno de situaciones, actos, conductas, discursos que se repiten a menudo sin que el sujeto siquiera lo sepa. “Lugar de paso obligado en cualquier reflexión clínica” según el diccionario de Kaufmann. La compulsión de repetición se estructura en torno a una pérdida, algo que nunca se consuma: repetir no es volver a encontrarse con la misma cosa, tiene más que ver con la insistencia de la cadena del significante, aquello que quiere significar, y no de encuentro con la cosa. Lacan en ese seminario 1, dice también algo interesante acerca del re-vivir del sujeto en el análisis, lo importante no es revivir y rememorar (repetir) los acontecimientos de su existencia, lo que cuenta es lo que reconstruye de ellos "se trata menos de recordar que de reescribir la historia". Y yo que cada vez detesto más el discurso periodístico, me postro, como siempre, ante la reescritura que hace de éste Rafael Poch, su capacidad de análisis y su voz clara. Hace unos días, en su artículo En el país de la última enmienda, reescribía el discurso que existe sobre el futuro globalizador (devorador y que no apunta más que a consumir y consumir ) dando datos que nadie quiere oir ni leer sobre china: “la mitad de las aguas en sus siete mayores ríos es prácticamente inutilizable, anualmente se registran unas 400.000 muertes atribuidas a la contaminación del aire, las pérdidas medioambientales se estiman según diversas fuentes entre el 7% y el 20% del PNB en los últimos 20 años... no hay bosques ancestrales y son muy raros los que tienen más de cien años, el 60% de las ciudades sufren escasez de agua, … uno de cada diez chinos urbanos declara que la ciudad en la que reside no es deseable para vivir…” Critica de ilusa la actitud actual hacia el fenómeno chino, dicen que el futuro está en esos nuevos mercados, pero Poch responde directamente: “Paparruchas, el futuro no está en un rascacielos, sino en un campo de arroz, en un bosque intacto, en un manantial no contaminado” Poch es uno de esos disidentes del liberalismo, que clamaba Z., desbancándose de esa organización social en que vivimos, donde un gran Otro nos impone sus mandatos a través de la publicidad y los medios de comunicación. Y es que aún podemos utilizar el tiempo para no tragárnoslo todo ni repetir compulsivamente, sino reelaborar y re-construir con lo que tenemos

17.3.07

del enemigo y la armonía


菊 VI, originally uploaded by * tathei *.

Foto de un crisantemo de mi admirado Tathei
Con el cierre de la sesión de la Asamblea Nacional Popular, se ha hecho pública una nueva ley sobre la propiedad privada en China, que ya existía desde hacía 27 años. Como Rafael Poch señala nada más empezar su artículo, poca trascendencia tiene esa ley, “porque China no es un Estado de derecho, regido por la ley, sino otra cosa. El valor de las leyes es relativo aquí: con ley o sin ella, quien manda es el Estado” No obstante y a pesar de ese déficit legal, el discurso de ese estado sin democracia que tantos recelos despierta, no se basa como ocurre en los occidentales, en el ataque constante al opositor y en la construcción persistente de enemigos imaginarios que acaban a veces haciéndose reales(bush, Irak, armas de destrucción masiva, el trío de las azores…rajoy y sus enanos )
El maestro Poch prosigue: “ Lo admirable del sistema chino es que su presupuesto básico es un reconocimiento de su profunda imperfección. Que, aunque su Asamblea Popular sea un foro con poca discusión y enormemente tedioso, mucha pérdida de tiempo y poca discusión real, el sistema coloca cada año en el centro de las resoluciones precocinadas por el partido los principales y más candentes problemas del país: corrupción, contaminación, riesgo financiero, desigualdad, propiedad, todo ello determinado por la búsqueda de la estabilidad, la famosa armonía”
Con ello no negaré que los chinos no necesiten construirse enemigos, ni sean igual de paranoides ( desde el Falungong, a las amenazas que supone Taiwán, o cómo se está reavivando su nacionalismo con temas como el de Japón) pero me parece que a veces su sistema ofrece más recursos para salir de callejones sin salida, en los que nos metemos todos. Como cuando yo vivía ahí y todo el mundo hablaba de un informe prohibidísimo donde se denunciaban grandes problemas sociales y legales de la situación en la China rural, y había sido el propio gobierno que lo había prohibido, uno de los agentes responsables de su enorme difusión clandestina, consciente de la gravedad y la importancia de los contenidos que se denunciaban.