21.10.07

de conversciones y kairos

photo by +gaemetric
Hay conversaciones que no sirven para casi nada, otras en cambio nos acompañan durante tiempo después de haberlas tenido, como un fino hilo tejido alrededor nuestro, que nos sostiene y abriga, sujetando nuestro mundo de otra forma, mucho más humana. Me gusta escuchar la radio mientras trabajo por las mañanas y escuchar conversaciones y entrevistas a científicos, historiadores, escritores que después resuenan el resto del día y se relacionan invisiblemente con lo que me pasa, veo, escucho o leo. Me siento entonces conectada. Mis conversaciones semanales con Bel me permiten muchas veces acabar de tejerlo todo, escuchándola o haciéndole partícipe de lo que me ocupa. Y como en esa imagen que utilizan en meditación, ver pasar los pensamientos como nubes, nos sentamos a ver la increíble puesta de sol desde lo alto de la montaña, mientras a lo lejos, sobre el cielo rosa, nubes y gansos salvajes pasan…Esta semana en el Elle (spécial sexe), había una entrevista bastante bonita a Daniel Pennac que la semana pasada sacaba un libro Chagrin d’école, sobre el fracaso escolar, su trabajo de profesor con esos alumnos que en Francia llaman cancre, (mal estudiante) y que él mismo fue. La palabra en francés viene de crabe, cangrejo, haciendo alusión a los que caminan torcidos, los que no siguen el camino de los demás. Decía cosas preciosas sobre el papel que algunos profesores juega para esos chicos o chicas que se encuentran en peligro, como le pasó a él. “Frente a un adolescente en peligro, comprendían simplemente que había una urgencia. Día tras día estaban ahí sin soltar un solo momento, y acabaron sacándome de ahí. Estos profesores estaban absolutamente presentes en su materia. Mi profesor de matemáticas irradiaba la convicción de que nadie en el mundo podía sentirse ajeno a la felicidad de las matemáticas…” Luego había otra entrevista a Bernard-Henri Lévy sobre otro libro, que acaba de salir, Ce grand cadavre à la renverse en el que reflexiona sobre el estado de la izquierda francesa. La tesis del libro, grosso modo, explica él mismo, es que la izquierda rompió con la tentación totalitaria, versión clásica, el socio-comunismo, pero que en las ruinas que dejó, algo ha aparecido, otra tentación totalitaria, no tanto en la extrema izquierda, sino en la derecha, en la extrema derecha. La izquierda está enferma de la derecha, enferma de su fascinación por la nación y la bandera, de su rechazo de Europa, de su antiamericanismo… dice que a parte de la coyuntura bushiana, el antiamericanismo, muy conectado con el discurso fascista francés, tiene que ver con la rabia, en el fondo racista, contra la idea de una nación concebida hace tres siglos, compuesta por gente de todas partes, sin raíces ni lengua común, sin ni siquiera una memoria compartida. Habla de su apoyo (en absoluto incondicional y lleno de matices) a Ségolène Royal, sacando a la luz puntos bastante interesantes de la campaña, de la misoginia sufrida, también y sobre todo por parte de las mujeres. Ataca el relativismo cultural y hasta dice de Sarkozy, “el primer presidente que se atreve hablar de amor” . De Cécilia dice que es en todo caso alguien interesante. Una “irregular” en el sentido en que Edmonde Charles-Roux lo decía de Coco Chanel. Una mujer que en todo caso parece tener el mérito de no sentirse en ningún sitio totalmente en su lugar…. Finalmente citando a Sartre (un cabrón, un salaud, es el que no siente vergüenza): una humanidad que no siente vergüenza de lo que es capaz de hacer, es una humanidad perdida. Por último una entrevista en Le Point hors série sobre China a Simon Leys sobre la estética-ética china, que me guardo para el próximo post, por ser una joya. Leys acaba de sacar un libro con la traducción y comentarios sobre el Tratado de pintura de el querido Monje Calabaza Amarga. Esta semana traduzco un artículo de un analista francés en que habla del dios griego Kairos, del que por otro lado me habla un amigo en un mail. Habla del dios del instante propicio, concepto absolutamente chino por otro lado, al reflexionar sobre las manifestaciones del sujeto del inconsciente en el trabajo psicoanalítico: ese sujeto que aparece un instante y hay que saber estar ahí para escucharlo, en esa escucha flotante.

18.10.07

freudian episode (part 1)

rodaje de Sex and the City en NY, photo by Baraldi
En un episodio de dawei tv, y su nuevo apartado sexy beijing, la extraordinaria Su Fei entrevista a su propio padre, psicoanalista, a su vez hijo de un psiquiatra judío alemán que tuvo que dejar Alemania e instalarse en el Shanghai de los años 30.
Sigo el trabajo del equipo de danwei tv hace meses, ya colgué un video suyo en un post este verano. Esta vez Su Fei se pregunta, cual carrie bradshaw, por su pasado familiar, y en qué modo la relación con su padre puede haber marcado sus elecciones masculinas. Es el primer capítulo, Freudian Episode, de una serie de dos, todavía no concluida. Bravo Su Fei!

14.10.07

escritura y verdad

photo by Tammy C
En la revista de El País de hoy hay un artículo sobre una película de Abel García Roure, Una cierta verdad, que se estrenará a principios del año que viene. Supe de este rodaje que ha llevado unos dos años por el librero de la calle Berlinés y porque uno de sus principales impulsores es uno de los psicoanalistas y psiquiatras que más admiro por su discurso y compromiso personal con la psicosis. Para mi hubo un antes y un después de conocer a Josep Moya, responsable de Salud Mental del Hospital Parc Taulí de Sabadell, al que tuve la suerte de escuchar en un seminario de Accep Para mi hay dos tipos de psiquiatras, unos los que de verdad lo son, y otros, a los que considero simples impostores. Lo que les diferencia no es su grado de conocimiento médico o psiquiátrico, sino su relación con el concepto de verdad y su compromiso en relación a esto. Fue un psiquiatra, Jacques Lacan, el que explicó, a mi modo de ver, perfectamente la experiencia de una psicosis: Lo que está en juego no es la realidad, el sujeto admite que esos fenómenos son de un orden distinto a lo real, sabe bien que su realidad no está asegurada, incluso admite hasta cierto punto su irrealidad. Pero a diferencia del sujeto normal para quien la realidad está bien ubicada, él tiene una certeza: que lo que está en juego –desde la alucinación hasta la interpretación – le concierne (seminario sobre la Psicosis) El mito, dirá más tarde, que se presenta como un relato, utiliza la ficción correctamente estructurada, para transmitir la propia verdad. Yann me explicaba esta semana que el grupo de analistas con los que trabaja en París van a hacer unos talleres con la escritora Marie Darrieussecq que ha trabajado extensamente el tema de la autoficción. Trabajan con las transcripciones de presentaciones de enfermos, algunos de ellos de Pekín, escritos como un relato, una ficción, como diálogos, intentando escuchar lo que de esa clínica se puede transmitir, en vez de hacerlo como casos clínicos donde el analista intenta construir desde el principio el caso de manual con los diagnósticos y la elaboración teórica.

la llorona

vídeo de la bella Lila Downs

(sé que nada tiene que ver con china ni el psicoanálisis pero en la Festa del Ginjoler escuchamos a A.Vilallonga cuya versión de esta canción mejicana escuché hace años. Las voces, los muertos, las reflexiones de estos días de Bel, hacen que no me la saque de la cabeza. Aviso, el video es super kitch.)

13.10.07

la pensée en chine aujourd'hui

little ikebana by amaoto
Por fin, y por sólo 8 euros en Francia, ha aparecido un libro necesario e imprescindible, largamente esperado por la que desde aquí escribe, La pensée en Chine aujourd'hui, que viene a actualizar los falsos mitos y teorías obsoletas de épocas pasadas sobre el pensamiento chino de hoy. Bajo la dirección de Anne Cheng, autora del conocido Historia del Pensamiento Chino, editado en castellano por Ed Bellaterra, el libro, que recoge artículos de diversos autores, tiene como principal objetivo el desmitificar las vías por las que el público occidental de hoy accede a la cultura china: escritura, política, confucianismo, filosofía, medicina, religiones… Eficaz antídoto contra los discursos perniciosos que aún hoy insisten en la idea de una china eterna y milenaria, representante de la alteridad por excelencia, sometida a una tradición despótica y aislada durante siglos, inmovilista e incomprensible, con una estructura lingüística y por lo tanto intelectual negada para el pensamiento científico, y cuyos parámetros, siempre otros, no nos sirven más que de excusa para seguir masturbándonos el ombligo (perdonen la ordinariez)

“En el momento en que las tesis de Huntington sobre el choque de civilizaciones encuentran un fuerte eco en la actualidad geopolítica y mediática, nos ha parecido urgente acabar no sólo con el orientalismo sino aún más fundamentalmente con el binarismo, esta tendencia a construir una realidad en oposición (oriente/occidente, china/Grecia, etc) tanto más seductora y satisfactoria en cuanto fomenta una propensión natural a la simetría como al retorno narcisista a sí mismo”

Olé, Anne Cheng.
Como denunciaba hace ya más de 30 años Edward Said, el orientalismo aborda una realidad humana heterogénea, dinámica y compleja a partir de un punto de vista esencialmente desprovisto de sentido crítico, presuponiendo una realidad oriental permanente y una esencia occidental no menos permanente, que contempla Oriente de lejos, y por qué no, desde arriba.
Yo no he podido dejar de pensar en Frankfurt releyendo a Said hablar sobre el reflejo del “nosotros” y “los otros”. La identidad humana no es ni natural ni estable, sino que resulta de una construcción intelectual, cuando no es inventada de arriba abajo. Esa identidad con las que mis vecinos se rasgan las vestiduras esta última semana., sin embargo, no ha conseguido absoberme lo suficiente y me he quedado enganchada con las discusiones del caballo blanco, aunque eso me haya obligado a retroceder por momentos a las primeras misiones jesuitas en China. Explica el sabio Jacques Gernet en su capítulo titulado, La Modernidad de Wang Fuzhi, cómo Mateo Ricci en 1609, durante la redacción de su libro escrito en chino, El verdadero Sentido del Maestro del Cielo, echa mano de todo el arsenal de la escolástica medieval para convencer y enseñar a los chinos a razonar como dios manda. Retoma la famosa discusión del caballo blanco de Gongsun Long para aleccionar a los bárbaros de la diferencia tan fundamental para occidente entre la sustancia (el caballo) y el blanco (el accidente). Ignoraba, explica Gernet, dos hechos por los que sus lectores chinos lo juzgaron incomprensible: primero que la distinción entre sustancia y accidente, elemental para un europeo de su época, reproducía la distinción entre substantivo y adjetivo, que carecía de sentido en una lengua donde tales categorías dependían del contexto de la frase. Y luego que el razonamiento por exclusión y distinciones radicales al que Ricci apelaba, era completamente ajeno para los chinos. El chino carece de prefijos privativos y privilegia en sus razonamientos, como en su prosa y poesía, los términos que se acuerdan, se oponen si excluirse. Como señalaba esta mañana en el café Monsieur Chapuis, ése es parte del trabajo que todo lacaniano ha de hacer, y que tal vez a los chinos les acabe resultando más natural. Más adelante Gernet explica que si en China no se encuentran sistemas filosóficos tal y como aquí los definimos, es porque para nosotros éstos se basan y definen en base a clasificaciones y oposiciones absolutos. A partir de ahí nos introduce al pensamiento de Wang Fuzhi, racionalista convencido, que combatió sin dudar toda concepción mística (budista y taoísta principalmente) que puediera desligarse del universo del que, consideraba, somos inseparables.
En fin, yo estoy tout au début du livre, pero estas apenas 390 páginas en edición de bolsillo prometen. A propósito de lo que explicaba en el post previo sobre la facilidad de los chinos para las matemáticas, el último capítulo lo dedica Karine Chemla, a rebatir las teorías de los años 20 de Marcel Granet, todavía considerado como una autoridad en círculos de sinólogos, que sostienen que la estructura de la lengua china sería un obstáculo para el desarrollo del pensamiento científico en esa cultura. Chemla acude a textos matemáticos antiguos para demostrar además posibles nuevas interpretaciones de la práctica matemática en general.

9.10.07

psychanalyse en chine à paris

Au Musee Guimet by gonzo
Je sens je fais partie de cette ville traversée par l’eau qui coule, construite autour des ponts dorés et des pierres claires, peuplée de vieux arbres et cafés ouverts à travers la transparence de ses galléries vitrées, derrière lesquelles les amants se caressent. Me sentía como esos extraterrestres que lejos de su planeta, encontraban de repente una fuente a la que enchufarse y recargar sus baterías, su energía y su consistencia luminosa. París bien vale un paseo…Coté psychanalyse fue intenso e interesante. Pude escuchar a analistas chinos hablar de sus análisis y su trabajo, de sus problemas de traducción y proyectos lacanianos, del posible presente y futuro de este discurso descentralizador en el país del centro por antonomasia. Además de las cosas que ya conocía me sorprendió volver a encontrarme con esos jóvenes que ajenos a los relatos exotéricos de los de aquí y los de allá, se sienten capaces de apostar por algo que no ha de ser de unos o de de otros, sino de una práctica que no se debe más que a quien la practica y desea ir hasta el fondo de su experiencia. También hubo algo que me explicó Yann a raíz de sus viajes a Pekín y Chengdu con Rainier Lanselle. Parece ser que durante unas sesiones de trabajo se hacía difícil la transmisión de algunos conceptos freudianos. Era el caso de la forclusión, el significante que ha sido rechazado en el interior, regresa desde el exterior, lo real. A los psiquiatras y estudiantes chinos les costaba entenderlo hasta que uno de ellos se levantó y dijo dirigiéndose a los demás. Claro, es como la botella de klein, concepto topológico de difícil comprensión para cualquier estudiante de psicología, o psicoanálisis. Los colegas franceses se dieron cuenta de que a través de las matemáticas, muchos conceptos que Lacan (La Khan) había desarrollado gracias a la topología, serían fácil y rápidamente asimilados y se preguntaron si no llegarían a ser los chinos los que dieran una nueva vuelta de tuerca a conceptos tan importantes en la articulación teórico-clínica. Me impresionó R. Lanselle, sinólogo y psicoanalista, que por su dominio de la lengua y textos chinos es una de las piedras angulares de la asociación. Publicó hace unos años un singular ensayo Le sujet derrière la muraille alrededor de la cuestión del sujeto que no llega a poder decirse plenamente como tal a causa de la existencia de dos lenguas, una clásica escrita altamente codificada y otra oral y vulgar, de aparición tardía en la literatura. Su trabajo al estar tan anclado en la literatura me hizo pensar en Manel Ollé, del que por cierto me acordé en mi visita dominguera al extraordinario Musée Guimet: entre las porcelanas chinas encontré algunas piezas que provenían de galeones como el San José o el San Diego que realizaban rutas como la de Manila-Acapulco. Impresionante colección y museo. Además en uno de los costados de la calle se encuentra el Panteón Budista, acompañado de un pequeño jardín zen japonés con sus ginkos, piedras y agua tranquila.

3.10.07

entre parís y birmania una mariposa blanca

photo by Eric Lafforgue
Entre París y París un par de noches en Barcelona. Pienso en Birmania y me horrorizo al saber de la impunidad que llena sus calles, en el aislamiento que sufre esa gente. Agradezco como siempre las noticias y el análisis temperado e inteligente de Rafael Poch. Me gustó algo que apuntaba en la vanguardia del lunes: las optimistas expectativas occidentales en materia de cambio de régimen no siempre se cumplen. En Iraq sin ir más lejos parecía que no había nada peor ni más desastroso que Sadam Hussein. Food for thought, que dicen lo ingleses.. La idea de que los problemas de Birmania se reducen a su odiosa junta es simplista….. La verdadera discusión es sobre si hay alguna esperanza de renovación en las nuevas generaciones….De poco ha servido los treinta años de sanciones occidentales, que ninguno de sus vecinos orientales apoyaba. Pero no sólo Birmania, , Poch está siguiendo en su imprescindible crónica la cumbre coreana y sus negociaciones con USA, señalando una posible alianza del régimen de Pyongyang con Estados Unidos para hacer frente a la creciente influencia de China! Todo ello acompañado como viene siendo habitual de un impecable análisis histórico. Podría estar leyendo a Poch durante días , pero me voy, como parece que ya se fue CachodePan. Mi personal homenaje a Birmania y Corea(s), al sueño de Zhuangzi, un tanto metafórico y flamenco:

26.9.07

a quién lo decimos (2)

monasterio en Myanmar by Eric Lafforgue
he seguido soñando con Bourne y con su enigma, que me ha llevado hasta mafalda. O más concretamente, a Guille. Dicen que desde que nacemos nos preguntamos qué quiere el Otro de nosotros, y desde ese lugar del Otro, interrogamos como sujeto. Creyendo que el poder hacernos con ese saber sobre el deseo del otro sobre mí, y el deseo del otro en general, fuera a aportar alguna clave esencial que nos permitiera existir, darnos por fin una consistencia. Según los analistas, sin embargo, esa pregunta queda sin respuesta, y descubrimos que el Otro está también incompleto, obligándonos a lo largo de un análisis a transformar el “me pregunto qué soy yo para ti” en “me pregunto qué eres tú para mí” El lugar de Otro, en cualquier caso, seguirá siendo un lugar bastante mágico y fructífero que no conviene agotar ni acabar de colmar.
Me sorprendía el otro día buscando los orígenes del carácter chino que sirve para designar lo que es exterior, lo que está afuera, extranjero wai 外. Está compuesto por el radical de noche, crepúsculo 夕 y el de adivinación 卜, pudiendo hacer referencia a que la adivinación se hacía en la noche en el exterior o incluso refiriéndose a la superficie exterior del caparazón de las tortugas que se utilizaba para hacer adivinación. En cualquier caso y sin haber acabado de sacar muchas conclusiones me gustó descubrir el carácter de lectura adivinatoria, tan importante en la cultura antigua china, responsable del nacimiento de la propia escritura, en la palabra que sirve para designar lo que es exterior, como si anunciase de alguna manera ese lugar tan importante del Otro fuera del yo, desde el que ir planteando preguntas y escuchando respuestas. Pues como decía Yak la Khan, no se trata sólo de hablar, sino de hablarle a alguien.
Me marcho a París, el viernes hay la proyección de una película de Henri Iselin sobre la recepción del psicoanálisis en China, titulada Transfert. A ver de qué hablarán los caparazones de las tortugas....

agujerito

18.9.07

acertar o no

El carácter zhi 知, conocimiento, está compuesto por el dibujo de una flecha 矢 y una boca 口, con la idea de dar en el blanco, de acertar en un gesto, un movimiento, una dirección o una palabra. Pedro Ceinos en su manual de caracteres chinos nos ofrece además esta explicación mnemotécnica: la boca del que conoce es tan certera como una flecha. O citando a Anne Cheng directamente, en el capítulo sobre Zhuang Zi : “conocer en chino antiguo implica menos la idea de un contenido, verdadero o falso, que la de una aptitud que permite acertar o no. Saber sería más un "saber cómo" que un "saber qué" Lo que se plantea no es qué podemos conocer sino ¿cómo conocemos?, ¿qué validez tiene nuestro conocimiento?”

16.9.07

meditation room

photo by azukibean
Una semana más sin Internet, no sé cómo sobrevivo a esta rentrée… menos mal que la semana pasada llegó el spécial ELLE francés, reconfortando un poco tanto vacío. Además de desvelar casi todos los secretos del glamour del invierno que llega, los libros recién publicados, y una entrevista que me gustó mucho a Marina Litvinovitch (“enemiga íntima de Poutin”, joven ex colaboradora del presidente ruso que después de haber trabajado durante años como consejera en el Kremlin ha pasado a formar parte de la oposición, como portavoz además de Garry Kasparov) había un artículo dedicado a la decoración de las consultas de los psicoanalistas (no voy a perder el tiempo explicando las diferencias de la prensa femenina francesa y española, pero ¿alguien se atrevería a imaginar algo así en ejpaña?) donde un arquitecto de interiores analizaba cada cabinet y el correspondiente psicoanalista parisino explicaba brevemente el por qué de sus objetos, muebles y organización espacial. He de confesar mi debilidad no exenta de fetichismo por esos lugares “sagrados” Ya antes de descubrir la consulta que acoge mis palabras cada semana en el barrio alto de Barcelona, y que sin lugar a dudas prefiero por las mañanas cuando la luz del sol entra de lleno aclarando todos los rincones, resaltando la claridad de las escayolas y las paredes, me había tocado dormir en ocasiones en la consulta de mi amiga psicoanalista M. que, estando yo de visita en su casa, desmontaba un precioso sillón chino y colocaba en el centro sobre la alfombra de su elegante despacho, una cama oriental en la que me parecía inevitable poder conectar con el inconsciente. Esa consulta tiene la elegancia de los despachos parisinos, objetos y carteles cuidadosamente elegidos, tapicería exquisita, un generoso y amplio diván, y esa armonía que sin duda favorece la escucha, la intimidad, y un cierto recogimiento. Fue también en su casa donde descubrí un libro fascinante de fotografías de las consultas de psicoanalistas en París, con una parte dedicada a los divanes, otra a los objetos y libros, otra a los espacios y perspectivas generales, todo un viaje en el que se evocan historias, personajes, lecturas, lugares lejanos, pasiones, y singularidades compartibles. Esa misma semana estaba leyendo los relatos de Natalia Ginzburg que me había pasado Bel. Había uno titulado La mia psicanalisi en el que habla de un análisis que duró un tiempo con un analista junguiano en Roma. No sé en qué año debía ser pero explica que la recibía siempre sentado frente a una mesa. Cada día sobre la mesa había un vaso de agua con un cubito de hielo y una corteza de limón preparado para ella. Lo curioso es que en aquella época, que debía ser la posguerra, nadie tenía frigoríficos en Roma, y para tener hielo había que traerlo de la lechería y romperlo con un martillo, por lo que el cómo hacía el doctor B. para procurarse diariamente el hielo fue un misterio que dejó siempre sin resolver. En los relatos de la Ginzburg su particular mirada sobre las cosas hace que la mirada del lector se transforme a su vez y adquiera un ritmo diferente y ralentizado que, como escribía hace unos días sobre el libro de Ollé, nos ofrece espacios para que se desplieguen los recuerdos y voces propias, completando las imágenes y ambientes con reflejos interiores. Como los reflejos de aquellos objetos lacados y las pantallas de papel de arroz en las casas japonesas del librito de Tanizaki, el elogio de la sombra,- “los orientales-dice- creamos belleza haciendo nacer sombras en lugares que en sí mismos son insignificantes. Creo que lo bello no es una sustancia en sí, sino tan sólo un dibujo de sombras. Leer a Lacan (que desde ahora podríamos llamar, gracias al ingenio oral de Cacho de Pan que me hace tan feliz, Yak La Khan ) me ayudó a ratificar la intuición que siempre tuve acerca de la importancia de las relaciones especualres no sólo con personas, sino con objetos y lugares. Y todo lo que tiene lugar en ese terreno pantanosos que aparece entre el reconocimiento, la identificación, la proyección, investimiento e introyección. No sólo con su estadio del espejo como proceso formador de la función del yo a partir de la imagen del otro semejante, sino ya todo lo que se articula alrededor de la función de lo imaginario, del fantasma y su función anudadora del sujeto con la realidad. Está claro que en mi relación con china hay algo de todo eso, china como un significante que intento desvelar una y otra vez. Porque como dice el maestro La Khan , si se quiere hacer un trabajo verdaderamente analítico, verdaderamente freudiano, hay que hacer la distinción entre el significante y el significado, y saber que ningún significante equivale a un significado único.” El hombre es hombre porque se enfrenta con problemas que son propiamente problemas de significantes”, éstos introducen en su mundo un sentido nuevo, y a través del símbolo cruzan el curso de las cosas para darles otro sentido. El significante no reproduce las situaciones, sino que las transforma, las recrea.
Después del libro de la semana pasada me he hecho hace unos días con el apetecible estudio del mismo Manel Ollé, La Empresa de China, sobre la empresa española que tras la conquista de Filipinas, soñó a modo de espejismo, con la conquista de China a finales del siglo XVI. El libro, dice Ollé en el prólogo, trata de aquella quimera, pero también de cómo era la china a la que querían acceder los españoles, la que imaginaban, de las circunstancias que determinaban las relaciones en esa zona entre portugueses, piratas, conquistadores y los gobiernos de la dinastía Ming, así como los debates jurídico-teológicos que se suscitaron sobre la legitimidad de la conquista. El relato de Ollé me ha hecho pensar en los delirios y espejismo de las noticias de hoy en La Vanguardia: ese Louvre diseñado por Jean Nouvel en el desierto de Abu Dabi, o las ciudades ecológicas que diseñan a pocos kilómetros de Beijing. Mientras preparo mi viaje de dentro de unos días a parís para la reunión anual de Psychanalyse en Chine donde se discutirá sobre esta im-posibildad que se va haciendo posible y esta tarde celebraremos la supervivencia de nuestro jinjoler

9.9.07

rascacielos horizontales en la china de hoy

photo by MayaEvening
Estos días he estado leyendo Made in China de Manel Ollé. Con algunas claras excepciones, los textos que tratan sobre aspectos generales o sociales de la china contemporánea me suelen aburrir y me molesta que sus análisis sean en muchas ocasiones oportunistas y distorsionados, falaces de tan esquemáticos, simplificadores, parciales y a menudo ineficaces. Como decía Amelie Nothomb en Sabotaje Amoroso, China produce el extraño efecto a los que la visitan de querer escribir sobre ella, aunque no la conozcan, y las librerías están llenas de malentendidos y visiones bastante superficiales de una realidad compleja y llena de espejismos. En este sentido el libro de Ollé, que plantea un análisis político socio cultural desde el advenimiento del Partido Comunista hasta nuestros días, es una joya. Yo empecé directamente por la última de las tres partes, dedicada a la cultura, el cine y sobre todo literatura, con un exhaustivo recorrido por autores chinos y sus obras, los continentales, en el exilio, en la diaspora, situándolos en su contexto histórico, que se revela imprescindible para entender bien el resto. Además de inspirado historiador Ollé es un excelente crítico literario, y toda esa parte, llena de anécdotas y datos, se lee con verdadero placer, así que hipnotizada por el viaje seguí con toda la parte más social e histórica. El libro es por un lado el antídoto perfecto contra los tópicos pesantes y absurdos que contaminan los discursos actuales sobre china, demostrándonos que hay otros caminos mentales para hacer frente a la realidad, con razonamientos como “Se trata en realidad de un falso dilema, un dilema que asume falazmente que una cosa necesariamente conlleva a la otra. O que el único camino posible es el trazado” Por el otro es una magnífica invitación a reflexionar sobre conceptos como el de identidad, e identificación, nacionalismo, o revisión histórica para permitirnos escribir el presente desde una perspectiva más libre y eficaz. Invita a encarar el “relato épico” chino para no sólo recordar la magnitud de su aportación cultural, sino también aprovecharla si somos capaces de dialogar con ella. En el espacio interlineal de Ollé se abre otro espacio generoso, el creado para el lector, que puede ir avanzando por sí mismo, llegando a y elaborando sus propias conclusiones y paisajes “Cuando se contemplan los hechos históricos sin hacer ascos a la complejidad de dinámicas, factores y procesos que concurren en ellos, se revela lo falaz y simplificador que llega a ser la modelización unívoca del devenir histórico, en una concepción mecanicista y causal, donde –a posteriori-siempre es posible aislar un factor determinante que lo explica todo.” Desde la exposición de los antecedentes que desembocaron en Tianamen del 89, a breves reflexiones sobre el papel de la religión , de su organización social burocratizada, la necesidad tradicional de dividirla siempre en dos esferas, cielo y tierra en un inicio, ahora bajo la forma de “régimen socialista de mercado” de futuro incierto, hasta las propias claves de la invención de la nación china: “tradicionalmente los chinos se habían identificado como una comunidad histórica, una constelación de clanes con fuertes vínculos culturales de lealtad, una escritura, una familia de lenguas orales emparentadas, un calendario y algunos rasgos rituales compartidos, un canon de clásicos, una batería de valores morales y unas instituciones milenarias en común. El nacionalismo chino del siglo XX ha reconvertido esta pauta de identificación histórica y culturalista en un concepto étnico, racial, de nación, que se define por supresión de diferencias internas y por distinción frente a minorías externas . Y por qué no, respecto a las potencias extranjeras. (...) El nuevo nacionalismo bucea en la memoria inconsciente y emotiva de la nación, selecciona aquellos rasgos que le son útiles y reescribe en función de los intereses de la construcción estatal una narración nacional, un relato unívoco y sin fisuras.” Explica de maravilla las reticencias del pensamiento neotradiconal chino a un sistema multipartidista democrático, percibido ahí como una forma estúpida, atrasada, burda e ineficaz de resolver las tensiones de la sociedad, y desvela las claves históricas de su relación con otros territorios como Tibet, Xinjiang, Hong Kong, Macao o Taiwán. Al respecto, explica la anécdota del poeta, Yang Lian, que escribió un ensayo desde el exilio titulado Poeta sin nación, en el que decía no proceder de una patria o tradición sino de su poesía: “mi sinidad depende de que yo la redescubra y la vuelva escoger”. Y añade Manel: China es así un lugar privado que existe en su propia poesía. El énfasis está en el sujeto individual, no el determinismo nacional.
Siendo la cultura china tan esencialmente confuciana, donde la figura del padre familiar, político, social sigue ordenándolo casi todo, no he podido dejar de acordarme de la reflexión que hace Lacan para explicarnos la relación del niño con su padre. Lacan nos explica que el niño se relaciona sobretodo con el padre imaginario, con el que se encuentra en toda la dialéctica de la identificación, idealización, y agresividad. El padre real es, al contrario, muy difícil de ser captado, debido a la interposición de los fantasmas y la necesidad de la relación simbólica (relación de parentesco, etc) Lacan dice a continuación que es lo mismo que nos ocurre a nosotros, Si hay algo en la base de la experiencia analítica en su conjunto- afirma- es que tenemos enormes dificultades para captar lo más real de todo lo que nos rodea, es decir los seres humanos tales como son. Por eso hay que saber aprovechar de espacios generosos como el de M. Ollé, que nos permitan ir elaborando el propio relato, esquivando las trampas.

7.9.07

ma fan


Después de tantos días sin Internet y una especie de lobotomía cerebral causada por tantas horas de trabajo alimenticio al que me he dedicado esta semana, no resulta fácil retomar el hilo… afortunadamente, cuando uno llega, Forges ya ha ido y ha vuelto dos veces, y una imagen vale más...

27.8.07

la pulsión de saber

photo by jenifernyc1
A veces sueño con ser una persona de acción. Estos últimos días concretamente con Jason Bourne. Después de disfrutar de la tercera entrega en gran pantalla, su Ultimátum, me quedé hasta altas horas de la madrugada en casa embebida con su Supremacy e Identity , cuyas imágenes y secuencias me acecharon después durante días. No es sólo que esté excelentemente rodada, o montada, es la fuerza arrolladora de la búsqueda de su protagonista que resonaba en mí como un eco en stereo. Tampoco es la primera vez que me quedo hechizada por una historia cuyos personajes principales se encuentran poseídos por el deseo imperioso de saber y comprender. Me ocurrió hace unos meses con Zodiac, de David Fincher, de guión clásico, brillantemente dirigida y fabulosamente ambientada en el San Francisco de los setenta. En Bourne además está la dimensión de la memoria como medio privilegiado para la reconstrucción de la identidad perdida. La omnipotencia del personaje encarnado por un impecable Matt Damon la entiendo, por ejemplo, como fruto de esa pulsión imparable…No sé si en lenguaje psicoanalítico se podrá hablar de pulsión de saber en estos casos, pero a mi me gusta llamarlo así. Freud habla de la pulsión de saber en el niño en esa época crucial de su desarrollo cognitivo y emocional en que movido por el enigma sobre el origen e identidad del ser humano no para de preguntar e investigar, y alrededor de la pregunta subyacente, de dónde vienen los niños, florecen esas 10.000 otras, que le permitirán la constitución de sus primeras teorías sexuales.
Este verano conocí a dos niños que me impresionaron, Tullio y Zeno. Tullio es un precioso niño de rizos dorados de algo más de tres años que vive en un palacete destartalado y luminoso a las orillas del Lago Maggiore, y no para de preguntar el por qué de todas las cosas. La carrera de preguntas y preguntas era tal que en un momento dado su padre le pregunta si tiene hambre y él le contesta que no, y precipitadamente añade, ¿y por qué no tengo hambre? Está abierto a todo, y cualquier acontecimiento exterior desencadena un juego que como la energía, no desaparece nunca, sino que se transforma. Zeno, en cambio, tiene ya catorce años, y vive en una pequeña casa en el campo a unos pocos kilómetros al norte de Venecia, rodeado de gatos, perros, dos higueras y toda clase de bichos campestres, desde hace unos años sentado en una silla de ruedas. Su madre es una bella y valerosa veterinaria rural que cuida sola de él y su hermana Zoe, su padre murió trágicamente cuando Zeno tenía dos años. Dos años más tarde Zeno fue diagnosticado de una enfermedad incurable de origen genético, a la que seguramente se le sumaron la tristeza y la incapacidad para entender la brutalidad de su pérdida. Zeno sueña con trabajar algún día cuidando animales, y lo que más desea en estos momentos es poder tener pájaros en casa, de los que ocuparse y a los que poder observar durante horas.
Mi verano ha estado marcado por la sensación extrañísima de encontrarme frente a un enigma. El tarot de Marsella vino conmigo en la maleta, igual que el año pasado, en que mientras viajaba por China, me servía de brújula o ejercicio interior que debía practicar, cual gimnasia matutina, en trenes, hoteles y aeropuertos. Contrariamente a lo que pudiera parecer, el enigma no está en lo que las cartas responden, sino en la naturaleza verdadera de la pregunta, como ocurría con la Esfinge de Tebas.
Me acordé de lo que decía Lacan: toda la interrogación freudiana, no sólo en su doctrina, sino en la experiencia del propio sujeto Freud que podemos seguir a través de las confidencias que nos hizo, a través de sus sueños y el progreso de su pensamiento, toda ella se resume a esto ¿qué es ser un padre? O de la pregunta que se encuentra detrás de todo avatar histérico, ¿qué es una mujer? Y yo frente a mi enigma, soñando con que la carta XVII me facilitara alguna pista. Al regresar a Barcelona me encontré con la agradable sorpresa de los amigos, con el Pendu de Cacho de Pan, y las lecturas de Bel(lezza), que como siempre me abrían nuevos horizontes interiores (su cita de Maeve Brenan, Home is a place in the mind...) para darme cuenta de que la pregunta no es nunca una y es cambiante, y lo esencial es poder contar con esos interlocutores que uno elige, ya que como dice el maestro zen, es del Otro de quien recibiremos de forma invertida nuestro propio mensaje.

15.8.07

desplegando el papel de arroz


Una mañana de marzo, cuando la nieve empieza a derretirse en los parques y hutones de Pekín, una viuda jubilada recibe la llamada de un antiguo camarada del partido, con el que se ha reencontrado este año. Él le pregunta si puede pasar hoy por su casa, a lo que ella responde afirmativamente. Mientras se prepara para salir se pregunta por qué querrá verla, de qué querrá hablarle. Se conocen desde hace muchos años, ahora ambos son viudos, así que mientras comparten una taza de té en el viejo salón de la casa vacía, comentan las últimas noticias sobre el Comité Consultor del Partido, y discuten sobre asuntos cotidianos, las fiestas, el tiempo, la vida de los hijos y los nietos, las noticias sobre política, el mantenimiento de los peces del acuario, los problemas de salud…Mientras ella recorre con la mirada distraída la habitación llena de objetos y papeles, descubre los ojos de él llenos de lágrimas, y cuando ambas miradas se cruzan, él esboza una sonrisa dulce y serena y se levanta para rellenar el termo con más agua caliente. Siguen charlando, pasando de un tema al otro, entonces él le pregunta si recuerda la primera vez que se vieron, fue en una de las primeras regiones liberadas, en Jinan, donde ella bailaba el yangge (viejas danzas campesinas de Shanxi y Hubei) para celebrar la liberación comunista. Él se había dado cuenta de que ella no era una campesina sino una estudiante de la ciudad porque llevaba recogido su pelo con una cinta de seda roja en vez del cordón de algodón habitual, y ella le habló de que tocaba el piano. Pero ella no recuerda nada. Él le pregunta cuántos años hace que ha dejado de bailar, pero ella sin saber qué contestar hace que no lo oye y no responde, mientras continúa preguntándose por el verdadero motivo de la demanda de su visita. Al dejar su casa, va al mercado a comprar cerdo asado y pato a la salsa de soja, regresa a su casa, se prepara la cena, escucha las noticias, revisa el correo, ve un poco la tele, sin dejar de pensar en el recuerdo de ese primer encuentro, en los pensamientos de después. Se duerme y a medianoche se despierta pensando en los ojos de él llenos de lágrimas y entonces se da cuenta de que si la había llamado era simplemente por amistad, porque se había acordado de ella y por el simple deseo de charlar. ¿Cómo no se había dado cuenta ? Piensa entonces que podían haber estado charlando más tiempo, que ella podía haberse quedado más, aunque fuera sin hablar, piensa en la soledad de ambos y de repente el recuerdo de Jinan que él tiene de ella la emociona. La luna ilumina las cortinas de la habitación y de lejos se oye el eco de los cláxones de los coches. Desde la oscuridad son sus ojos ahora los que se llenan de lágrimas, y su sonrisa mojada responde a la de él, dejándose mecer por el llanto y los recuerdos. Sólo piensa en llamarlo apenas amanezca para decirle que se acuerda de Jinan… pero antes de que pueda hacerlo suena el teléfono y es el hijo de él que la llama para avisarle de que su padre ha muerto durante la noche.
Este cuento maravilloso y sin pretensiones, escrito en segunda persona forma parte del libro de relatos cortos de Wang Meng, Contes et Libelles, traducido al francés por François Naour en la bonita edición de Blue de Chine, con portada de caligrafías de Fabienne Verdier, que me he llevado esta semana de vacaciones por Italia. La vida de este escritor nacido en Pekín en 1934 se encuentra, como la de tantos otros escritores chinos, atravesada por la agitada historia de China. A los 23 años es enviado al campo para ser “purgado”, de donde regresa en 1962 para ser reenviado de nuevo a 8000 lis de la capital, a Xinjiang, el far-west chino hasta el final de la Revolución Cultural. Nombrado en 1986 Ministro de Cultura, será destituido tres años más tarde, después de Tianamen, dedicándose desde entonces a la escritura. Su prosa posee algunos de los elementos que más me gustan de la narrativa china: las historias son sencillas pero se encuentran cargadas de imágenes, de giros, de nostalgia, de preguntas, de recorridos o caminos que no acaban en ninguna parte, pero que sin duda hacen avanzar la realidad de las palabras, y la libertad de la que ellas son portadoras. Con ironía y cinismo el escritor reflexiona sobre el pasado que ha desaparecido, los sueños perdidos, la incertidumbre del futuro, reinventando sin duda algún presente posible.
Junto con Wang Meng, me llevé otros dos grandes poetas de la dinastía Tang bajo el brazo a Italia: Bai Juyi y Su Dongpo, ambos traducidos por Anne Hélène Suarez. Bajo la ramas de los árboles del parque Sempione, a lo largo de los arrozales de las afueras de Milán, o al lado de las higueras del campo veneciano, y gracias a la sensible maestría de Anne Hélène he podido seguir disfrutando del mundo de esos errantes desterrados e inmortales: graznidos de gansos sobre la nieve, cítaras que suenan solas al soplo de la brisa, emoción contenida, grillos que cantan tras la estera del templo vacío, el sonido de la primera gota sobre la hoja del banano, de la escoba del monje que barre al amanecer mientras se quema el incienso dentro, el rumor del agua bajo la barca que avanza en el estanque donde se mecen los lotos, vestidos de gasa turquesa guardados al fondo de un baúl, lentejas de agua que flotan en el mar, aullido de monos, alfileres de jade sobre el cabello, bruma sobre los bambúes, un pescador ebrio que baila bajo su capa de juncos, tortugas y peces salvajes, poetas en alpargatas que brindan con vino de arroz, encuentros en pabellones dorados, tigres que atraviesan el valle, melocotones mágicos, poemas escritos en las paredes de los templos, despedidas bajo los sauces. Desplegar papel de arroz y preparar los pinceles, recoger crisantemos amarillos, preparar el mijo, descansar en la cabaña solitaria…
Como explica Anne Hélène Su Dongpo fue el precursor y el mejor representante de esa tradición de artistas-letrados en cuya obra se mezcla la poesía, la pintura, el pensamiento y las preocupaciones sociales y políticas. De ahí surge, dice, la costumbre de caligrafiar un poema en el espacio vacío de un cuadro. Citando a Su Dongpo: “Mis bambúes no tienen secciones, ¿Pues qué hay de extraño en eso? Son bambúes nacidos de mi corazón y no los que mis ojos se han contentado con percibir desde afuera” Al regresar a Barcelona, cual ducha de agua fría, leí con cierto espanto la entrevista en la Vanguardia a Juan José Sebreli y la más espantosa columna de Llàtzer Moix vaticinando en pro del regreso a la era de las luces y la razón, el fin de la “vacación posmoderna” , consecuencia de esa corriente irracionalista, quemando en la hoguera de la brujería por igual a Althusser, Derrida, Lacan, Barthes, o Deleuze. Tal vez se avecinen malos tiempos para los bambúes pintados sin secciones, y las palabras de estos poetas se hagan más necesarias que nunca

29.7.07

北京的枣树 (los azufaifos de Pekín)


el otro día en un programa de radio sobre mujeres escritoras en que hablaban de la vida de Karen Blixen, explicaban que los masai o los kikuyu, no recuerdo bien, no entendían esa ansía nuestra por ganar tiempo. Coger un coche o un tren para desplazarse más rápidamente de un lugar a otro suponía para ellos una pérdida,- una pérdida de tiempo imagino-, y no una ganancia. Me pareció una bonita reflexión para este verano perezoso que recién comienza para mí. Esta tarde calurosa y lenta he seguido leyendo un poco a Li Bai y a Du Fu, y he descubierto varios programas de algunos minutos, muy buenos, de entrevistas y reportajes sobre el Pekín más actual, realizados por DanweiTv. A continuación, para quien siga ahí y disponga de ese tiempo y curiosidad, siete minutos de una interesante entrevista a Zhang Jinqi, autor que vive en la capital china y que lleva años documentando los cambios de las ciudades y la destrucción de barrios y estilos de vida a través de fotos, libros y hasta una web.
Jinqi expone su punto de vista acerca de las dificultades de preservar la historia. Además de que lo que dice está muy bien, hay imágenes sobre esa realidad que poco a poco desaparece y que me gustaría compartir, de esos barrios tradicionales que descansan a la sombra de los azufaifos

26.7.07

un poco más sobre la espera

photo by ycone801
Una rama de ciruelo
el aroma de los lotos rojos se desvanece, verde alfombra de otoño,
me desabrocho el fino vestido de seda,
sola subo a la pequeña barca
¿quién me enviará entre las nubes preciosos mensajes de amor?
Quizá volando de regreso las ocas salvajes dibujen palabras en el cielo
La claridad de la luna envuelve el pabellón del oeste
Las flores se marchitan pero las aguas fluyen como siempre
Igual que nuestro amor
Dos lugares distintos: una misma tristeza
Que quisiera detener pero no puedo
Lágrimas desde mis ojos caen, desde mi corazón ascienden


traducción
de Pilar Gonzalez España

Este poema de Li Qingzhao pertenece a la serie de poemas de amor sobre la espera, paralela a la espera de la llegada de la primavera, simbolizada por la flor de ciruelo, que aparece durante esa época del año. Está escrito en estilo Ci, que la autora exploró especialmente, y sobre el que escribió algún ensayo. Los versos eran compuestos para melodías populares ya existentes, aunque hoy olvidadas; esta forma poética, más libre que otros estilos clásicos, era ya popular en la dinastía Tang, pero no fue hasta entonces, en la dinastía Song que adquirió su mayor florecimiento. De métrica irregular y número de versos ilimitados permitía mayor espontaneidad, favorecía la expresión de los sentimientos y el tono intimista. Requería, no obstante, como indica Pilar en el prólogo de la selección y edición española, de un agudo sentido musical que permitiera adaptar los versos a la melodía. Como éstas eran a menudo las mismas, muchos de los títulos eran iguales.
Además de sus poemas, la vida de Li Qingzhao fue fascinante. Nacida en 1083 en una familia ilustre de Jinan que servía al emperador, recibió una educación intelectual y artística. Se casó con un estudiante imperial Zhao Mingcheng, con quien compartió su creación poética, su afición por los libros, las pinturas y las antigüedades. Se gastaban todo lo que tenían en comprar piezas antiguas, libros, sellos de inscripciones, rollos de pinturas y caligrafías. Ella explica que en el primer y quinceavo día del mes su marido empeñaba alguna prenda de ropa para poder comprar fruta y copias de las inscripciones. Se alimentaban de arroz y verduras, vestían con ropa sencilla y en cambio llenaron hasta diez salas de su casa con sus colecciones. Iban a las bibliotecas imperiales en búsqueda de poemas que no aparecían en los anales clásicos, historias extraoficiales u obras que habían sido escondidas en las paredes y encontradas en las tumbas. Por su trabajo oficial, él se vio obligado a viajar a menudo pasando largas temporadas fuera, lo que ofreció a Li Qingzhao la ocasión de escribir muchos poemas de amor, de separación o espera. Juntos escribieron un registro o catálogo de inscripciones aparecidas sobre metal y piedra (campanas, copas, bronces, trípodes, urnas, boles, discos de piedra), el Jin Shi Lu, de 30 volúmenes, que a la muerte de él a sus 48 años, ella siguió corrigiendo y completando para su edición. Vivió durante los años agitados de la transición de la dinastía Song del Norte a la del Sur. Perdió todo lo que poseía, enfermó y se vio obligada a viajar en busca de acogida y apoyo. En el epílogo a la edición del catálogo, ella explica las peripecias de su vida en primera persona y recuerda con nostalgia el que debió ser un divertido matrimonio.

Cuando traía las caligrafías, las enrollábamos y desenrollábamos miles de veces. Cuando adquiríamos un vino antiguo, lo examinábamos con gran atención. Corregíamos los errores de los libros, apuntábamos las ausencias en los antiguos y nos dedicábamos a meditar y apreciar cómo se quemaban las velas. Cada tarde, después de cenar, nos sentábamos juntos y jugábamos a un juego inventado. Traíamos mil libros sobre la mesa y debíamos adivinar de quién era ese verso, a qué obra pertenecía, o intentábamos situar la fecha exacta de un hecho histórico y acabábamos muertos de risa con el té derramado sobre la mesa.

25.7.07

el cuerpo que espera


Hokusaï, Joueur de flute assis sur une branche de saule, contemplant le mont Fuji - 1839 scaned by dominiq
Frente a la visión materialista de la medicina clásica occidental que se esfuerza en representar la vida psíquica como una entidad corporal, el cerebro, con propiedades mentales, y frente a la que yo creo es una mala interpretación de la visión oriental o espiritualista del cuerpo como un organismo mental, compuesto por meridianos energéticos o chakras, con propiedades físicas, el aporte freudiano vino a zanjar para muchos ese falso dilema, que ya debería estar obsoleto; me sorprende que aún haya gente que debata si es la actividad neuronal la que rige y determina la vida psíquica, no disponiendo ésta de una real autonomía, o si es la actividad psíquica la que actúa y transforma la realidad neuronal. Evidentemente, y tal y como lo muestran los ejemplos más banales de nuestra vida cotidiana, se trata de un sistema que funciona en ambas direcciones. Pero bajo pretexto de que se puede identificar la subida o descenso de la actividad neuronal en los encefalogramas, hay aún quien confunde lo que está siendo estimulado con lo que es agente estimulador. Hoy escuché en la radio a Jean Michel Thurin, psiquiatra y psicoanalista en la Salpetriere, en un breve programa sobre psicosomática. Ese tipo de afecciones orgánicas aparecen cuando la tensión psíquica es demasiado fuerte y el sujeto no puede elaborarla en su interior. Aunque sólo sea porque el cerebro comanda el sistema nervioso, endocrino e inmunológico, hay quien dice por ejemplo, que el cáncer podría aparecer, en parte, por la deserción inmunitaria y endocrina sufrida como consecuencia de un acontecimiento traumático. Pero lo realmente interesante fue lo que dijo Thurin acerca de los efectos de la persistencia neuronal, es decir, de la memoria, y la existencia de una red o entramado de conexiones neuronales que se construyen en cada uno como una arquitectura, una especie de infraestructura a la vez maleable y estable, a partir de las huellas que han dejado las vivencias o percepciones, y que terminan haciéndonos reaccionar o produciendo un encendido ante representaciones internas o estímulos externos en relación a nuestros propios recuerdos. Así se explica la dimensión temporal esencial de la vida psíquica, que la diferencia del simple funcionamiento neuronal u orgánico que sí puede ser observado e identificado en un único momento, pero no reducido a él, al no tener en cuenta esa acumulación de percepciones y vivencias, que hacen que ese entramado sea complejo y único, subjetivo. Como recordaba Thurin, Freud ya lo había definido así en sus comienzos, y parece que los conocimientos actuales no hacen sino darle la razón. Si no hay emoción, no hay memorización pero si hay demasiada emoción, paradójicamente, se bloquean las neuronas y tampoco hay memoria, o esa memoria se convierte en obsesión, síntoma, significante que acecha.
Yo pensaba estos días en el cuerpo que no sólo recuerda, repite e inscribe, sino que espera. En ese camino hacia la muerte que descubrimos más allá del principio de placer, existe no sólo el freno que supone el saber o el crear, el significar como límite, sino también el desear, el esperar: esperar que las cosas salgan bien, que mañana llegue aquello, tener la curiosidad de escuchar a otro que no sea uno mismo, estar abierto, incompleto. Tener proyectos es desplegar un espacio en blanco delante nuestro, una especie de memoria de futuro a seguir construyendo

19.7.07

imágenes del mundo flotante

pintura de Kitagawa Utamaro
Parece ser que durante los primeros años de la floreciente, próspera y cosmopolita dinastía Tang (en aquella época llegaban a China estudiantes y monjes de Corea y Japón, jefes y guerreros turcos, khitanos y uigures, emisarios, artistas del Asia Central, comerciantes de la India, Siria, Persia y Arabia, mahometanos, budistas, maniqueos, nestorianos..) fue la emperatriz Wu Zhao o Wu Zetian, concubina de dos emperadores la que convirtió la poesía en requisito para los exámenes oficiales, y por lo tanto para el ascenso en los cargos públicos. Muchos funcionarios eran poetas dedicados al servicio del estado, y los deberes administrativos les obligaron a recorrer largas distancias para ocupar puestos en las fronteras, de aquí la añoranza, el lamento por la separación, el destierro, la amistad y las visitas como temas recurrentes en sus obras.
Un nuevo poema de Meng Haoran que me ha hecho pensar en la velada de ayer con Bel, bebiendo vino y poniéndome al día en noticias sobre el azufaifo
Visito la aldea de un amigo

El amigo prepara mijo amarillo con pollo
Me invita a su casa campesina
Verdes árboles protegen el pueblo
Montañas azules descienden hasta la muralla
La ventana abierta mira al huerto,
Con el vino charlamos de asuntos del campo
Con la llegada de la fiesta del doble sol
Volveré a contemplar los crisantemos

Regresé tarde a casa con una grabación que me prestó de franceculture sobre el famoso pintor de estampas japonés Kitagawa Utamaro, conocido sobretodo por sus bellos retratos de mujeres. En el programa intervenían historiadores del arte y conservadores expertos, intercalaban sus comentarios con poemas y música. Escuchar las descripciones de las láminas, las traducciones y el original de los poemas, fue todo un viaje. El arte de la estampa está muy ligada a la historia de la antigua ciudad de Edo ( actual Tokio) y fue desde sus inicios un arte de los artesanos, del pueblo, para el propio pueblo, fuera del dominio de la corte del emperador en Kyoto. La obra el Utamaro se encuentra ya en el siglo XVIII en el diccionario de las imágenes del mundo flotante, -concepto budista adaptado en s XVII al mundo laico, de los placeres, del teatro, las cortesanas y todo lo efímero

Vivir solamente el instante, contemplar la luna, la nieve, el cerezo en flor, y las hojas de otoño, amar el vino, las mujeres y las canciones, Dejarse llevar por la corriente de la vida, como la calabaza vacía flota en la corriente del río

Los monjes habían enseñado a leer a los comerciantes, mujeres y niños, el pueblo pudo desarrollar su arte, lejos del universo de los nobles. Así, una de las modelos favoritas del pintor era la hija de un artesano de pasteles de pasta de soja azucarada. Describieron láminas de insectos con libélulas rojas y escarabajos malvas. En ese libro de los insectos aparecen asimismo lagartos, serpientes y ranas, animales todos ellos cargados de afecto por parte de los japoneses. En primavera la gente va a contemplar las flores, en otoño se reúnen para escuchar el ruido de los insectos, alrededor de una botella de licor y buenos platos, si posible.

Mis lecturas estos días son interrumpidas por el trabajo y el cansancio y no me ha dado tiempo a buscar realmente, pero me preguntaba si la concepción corporal de la cultura china (japonesa y coreana por extensión) no estaría más cerca en ciertos aspectos de la concepción del cuerpo en psicoanálisis. Efectivamente el cuerpo para el psicoanalista no es el cuerpo de la anatomía, del fisiologista, ni siquiera el del biologista o el filósofo. No es que se ignoren las alteraciones bioquímicas o que se quiera negar las conclusiones de la ciencia médica, sino que eso no se encuentra en el centro de sus preocupaciones. Para el psicoanalista el cuerpo es el lugar del goce y del deseo, de su relación con el dolor, la pérdida, el otro, en su dimensión especular, objetual y también real, de su relación con el significante, cómo se inscribe éste en la escritura corporal del sujeto, cómo se manifiesta la simbología del síntoma. En la cultura tradicional china también existe una concepción del cuerpo en la que el funcionamiento de los órganos no tiene sentido si no es dentro de una visión global, articulada en base a un aliento interno que lo recorre y lo habita. Pienso el en gesto de un calígrafo, en la relación del cuerpo del ser humano con el paisaje, las resonancias, la falta de modelo, de esquema externo. Aún no sé cómo todo esto liga. Pero en fin, continuará…

15.7.07

alpargatas

photo by angie.star
A los ojos del viajero, el mundo es pequeño, escribe Segalen en su cuaderno de notas de viaje chino. Creo que esto le sucede al viajero que se reconoce en el territorio que recorre, el que se reencuentra en los lugares desconocidos y en un efecto ilusorio e imaginario, la apariencia de que todo aquello que está enfrente puede ser comprensible. El mundo no es pequeño y lo que está enfrente no es para nada comprensible, pero es legítimo y humano intentar aportarle algo de sentido… Es curioso, porque la ruta del escritor y sinólogo francés se parece mucho a la que realizó Pedro en su búsqueda de Shangrila, y a la mía desde Gansu hasta Yunnan, por rutas tibetanas años más tarde. Segalen habla también, como Pedro, de su encuentro con los lolos y los moso, pero sorprendentemente parece ignorar la realidad matriarcal de los habitantes del lago Lugu. El librito no es mucho más que un conjunto de notas entrecortadas y un poco repetitivas de un viaje difícil, con la idea de poder escribir o elaborar más tarde otro escrito. En un momento hace alusión a las sandalias de paja que utilizan los lugareños para hacer frente a las dificultades que presenta el terreno resbaladizo y abrupto y en las que, a diferencia de lo que ocurre en los zapatos de cuero, el pie se expande y estira, se distinguen los dedos de los pies, y el gordo trabaja separadamente, los otros se curvan en abanico, de modo que sirven de verdadero medidor del espacio e identificador del estado del terreno. Esas sandalias medidoras, y flexibles me han hecho pensar en esa ciudad invisible, Zaira, una de las primeras que inventa Calvino, que no está sólo hecha de calles, peldaños, arcos de soportales, o tejados sino de las relaciones entre las medidas de su espacio y los acontecimientos de su pasado: la distancia del suelo de una farola y los pies colgantes de un usurpador ahorcado, el hilo tendido desde la farola hasta la barandilla de enfrente y las guirnaldas que empavesan el recorrido del cortejo nupcial de la reina… Así, una descripción de Zaira hoy debería contener todo su pasado: a través de las marcas, arañazos, muescas, incisiones y comas que inscriben sus medidas en las esquinas de las calles, las rejas de las ventanas, los pasamanos de las escaleras…Hace años en Amsterdam, un señor que no conocía de nada, me preguntó si era bailarina, a lo que respondí afirmativamente, preguntándole cómo lo había adivinado. No sé si me estaba vacilando, pero en un inglés confuso me dijo que en la relación que yo establecía con el espacio en que nos encontrábamos.
Freud descubrió en los años 20 que lo que moviliza al ser humano no es la búsqueda de felicidad y satisfacción, y que más allá del principio de placer, estaba la pulsión de muerte como base de nuestro funcionamiento psíquico. La pulsión de muerte freudiana es a la que Lacan dará más tarde el nombre de goce. En ese camino hacia la muerte que es el goce, el saber (el dar sentido, la inscripción o surgimiento del significante) es un corte, un freno a esa carrera letal: “El saber es lo que hace que la vida se detenga en un cierto límite frente al goce” Pero no se confundan, el saber lacaniano nada tuvo que ver con los conocimientos teóricos o universitarios, sino con el del poeta chino con sandalias de paja, que solo en su montaña sabía recibir al amigo, y con el de quien sabe escuchar a un loco, a alguien que sufre, que teme, que duda. Ese era antes el lugar del poeta y del psiquiatra… hoy sin embargo…

este poema, del qeu también me he acordado leyendo a Segalen, lo escribió un poeta amigo de Wang Wei, Cui Xingzong, y está traducido por Anne-Hélène Suarez:

Mi pobre morada en el bosque vacío está siempre cerrada
Descanso meditabundo y solo frente a estos bosques
ESta mañana me honráis súbitamente con vuestra visita:
alpargatas al revés, abro la puerta y se me ilumina el semblante

13.7.07

albergue para el viajero

alone in a pond, photo by Basilio Noris
Hace unos días que el viaje me mantiene lejos de este lugar que me acoje, al acoger mis palabras. Hoy recibo el mail de un amigo escritor que me dice que mi página es inaccesible desde china desde hace tres días. Que estoy proscrita. Esta semana (también sin tiempo) la he dedicado, a parte de mis deberes de huesped a una amiga que venía de lejos (inevitables las palabras de Confucio sobre el placer de recibir a los amigos que vienen de lejos), a buscar dos cosas: algún relato de viajes en china del poeta francés Victor Segalen, cuyas notas escuché en le feuilleton de FranceCulture hace unas semanas, y algunos poemas chinos para empezar a caligrafiar en casa, y marcarme esa más que sana rutina… Segalen publicó en 1929 un cuaderno de viajes, en el que se refiere a China como el País de lo Real, al que va contrastando con el Imagnario. Y me reconozco en esa sensación suya, en que al encontrase frente a esa inmensidad china, sabe que algo le concierne. En otro programa de esa radio francesa, escuché por casualidad una emisión brevísima sobre la psicopatología del trabajo, otro de mis temas favoritos. Los comentaristas hablaban apuntaron varias ideas: el hombre es más grande que su tarea, lo que hace que se produzca un desbordamiento de los aspectos subjetivos del individuo sobre las tareas objetivas en su trabajo. Lo esencial es que el hombre pueda reconocerse en lo que hace, pouvoir se sentir comptable (qué expresiones ricas tienen los franceses) Exigimos el reconocimiento de los demás cuando nos nos reconocemos nosotros mismos en lo que hacemos, y esto es lo que crea la enfermedad. También decían algo exquisito acerca del discurso que impera en estos ámbitos laborales: que existe la ilusión de una cierta transparencia en el lenguaje, de que hay que intentar utilizar un discurso lo más objetivo y lo más neutro posible, “normalizarlo” para adecuarse a la realidad. Error!, -nos avisan desde la radio, la metáfora y el lenguaje poético pueden adecuarse mejor a la realidad o la vivencia del trabajo ordinario.
Este poema de Meng Haoran, poeta de la dinastía Tang, traducido por Guillermo Dañino, me ha hecho pensar en este lugar donde me siento acogida, y también ese lugar que se busca a través del trabajo, donde uno pueda reconocerse a sí mismo.

Me Albergo en el Río Jiande

Avanzo con mi barca y me detengo en el islote de niebla.
Anochece. Se renueva la nostalgia del viajero.
En la amplitud silvestre, el cielo presiona los árboles.
Por el río cristalino se me acerca la luna.

5.7.07

meditaciones en un campo de minas

Photo by Eli_zzz
Hace poco una amiga que practica la meditación zen acudió a una charla sobre budismo y meditación; en la ronda de preguntas que sucedían a la conferencia, alguien hizo una pregunta y el orador comentó -Hacía tiempo que no aparecía un lacaniano- aludiendo a las conexiones entre ambos pensamientos. Mi amiga, encuriosida, me pidió le recomendara alguna lectura, y sólo le pude aconsejar un libro que a su vez me había recomendado una buena amiga analista hace unos años y que me sigue entusiasmando Una temporada con Lacan, de Pierre Rey, donde un escritor de best-seller habla sobre su análisis con Lacan, en que como dice, realizó el más largo de sus viajes y durante 10 años, se jugó la vida. Un libro raro, poético, en el que sin explicar nada técnico ayuda a comprender y a deshacer viejos tópicos. Esta mañana en franceculture escuchaba en una entrevista hablar a Jordi Savall, sobre la música y su vida como redescubridor de autores y partituras de música antigua, instrumentista, estudioso y enamorado de la música barroca y sus instrumentos. Su posición y sus palabras me hacían pensar de nuevo en oriente (y por supuesto en el análisis): Savall habla de los músicos tradicionales de la India para referirse a una nueva modernidad basada en la improvisación, en una relación con el instrumento y el aprendizaje incesante, en la repetición durante años de un mismo gesto que parece carecer de sentido y que de repente un día revela un arte y una verdad que lo trasciende a uno. Contaba una historia que relataba Paniker: en la antigüedad la música y las palabras estaban juntas; un día un hombre dijo una mentira y a partir de entonces se separaron. El hombre tuvo que inventar la escritura para acercarse de nuevo a la música. Si hablas puedes mentir, pero según Savall cuando cantas, cuando escribes, en el mundo de la creación y la fantasía no hay mentira. Y algo así dicen los analistas. Hace meses que alguien me dijo que no leyera a Nasio, que no entendía ni sabía explicar la teoría analítica. Desde entonces evito sus textos y no muevo el par de libros suyos que descansan llenos de polvo en mi biblioteca. Hoy me atreví a ojear uno, sin embargo, como quien avanza en un campo de minas evitando caer en ninguna trampa mortal. Parece ser que a estas horas de la noche sigo intacta. Nasio cita a Freud: El psicoanalista se comporta de la manera adecuada si se abandona a sí mismo (…) a su propia actividad mental inconsciente, y evita en la medida de lo posible reflexionar y elaborar expectativas conscientes, sin querer fijar en su memoria nada de lo que escucha y capta con su propio inconsciente el inconsciente del paciente. Nasio utiliza el término de Lacan, semblante, para describir ese estado que él llama “fingir el olvido”, hacer el vacío o el silencio en sí. En esa búsqueda de la verdad o trabajo lacaniano, nos recuerda que el mecanismo no es el de resolver un problema, sino el de darle un nombre y que el mejor ejemplo de ello es el objeto a. En efecto, y siempre según Nasio, la función central de este objeto a es el de nombrar un problema no resuelto, o aún mejor, significar una ausencia. “El objeto a designa una imposibilidad, un punto de resistencia al desarrollo teórico”
Por cierto, hoy ha aparecido otro de esos reveladores, lúcidos y brillantes artículos de Rafael Poch, esta vez en el Culturas. Imprescindible su reflexión, acerca del la modernización de nuestras sociedades, y la democracia, en la que razona y explica con mucha claridad el porqué nuestra propia modernización debería interesarse por ciertas perspectivas chinas, apuntando por ejemplo, que el fin y el propósito de toda política es la gobernabilidad: evitar el conflicto y prevenir y anticipar crisis, o la ausencia de prejuicios y de clases en la movilidad social. Barre de una vez por todas el falso pero eterno dilema entre las dos concepciones sobre China: la primera que ve en ella un país en transición, vinculado a una lógica universal y que seguirá el inevitable camino hacia la democracia de mercado como cualquier otro país occidental, la segunda es la del mito de la china milenaria, inalterable e incomprensible. Poch, como viene siendo habitual, no se conforma con reflexionar, sino que propone soluciones y modos de salida. Para empezar no basar los análisis en comparaciones de China con una sociedad ideal, China es perfectamente comparable con otros países. Como también propone Jean Fraçois Billeter la mejor manera para poder entender China es utilizar el sentido común, el análisis socioeconómico y la historia. Poch lo dice directamente, la memoria sobre nuestro propio pasado para evitar ser ese ignorante que vive en un presente absoluto (y absolutista).

3.7.07

一一


Ha muerto Edward Yang 楊德昌, cineasta nacido en Shanghai en 1947, que junto con Hou Hsiao Hsien y Tsai Ming Liang era uno de los representantes del nuevo cine taiwanés. En el 2000 ganó el premio al mejor director en Cannes por su película Yi Yi, aquel retrato calmado y poético de una familia media de Taipei, cuyos personajes se enfrentan como pueden a las dificultades de la vida de cada día. Seguro recordarán al hijo pequeño que hace fotos de los mosquitos y de las nucas de la gente para poder mostrarles aquello que ellos normalmente no pueden ver de sí mismos. La abuela cae en un coma, y se queda en una habitación de la casa, a la que acuden los familiares para hablarle, con la intención de que esas palabras, la ayuden a regresar. Y por ahí van pasando todos esos individuos, llenos de preguntas. E. Yang contestó una vez cuando le preguntaron por qué hacía cine, que de ese modo no tenía que hablar demasiado. Pero lo cierto es que en su película otorga a sus personajes el tiempo y el espacio para que vayan desplegando y elaborando su historia, sin estridencias, sin prisas, sin precipitaciones. También dice algo muy bonito: que esta película apunta a la dificultad para formar parte de la sociedad china, a las debilidades que presenta y cómo esto afecta a cada individuo. “Existe en mi país una presión continua sobre el pueblo para que éste se conforme. Escapar de ello es un combate diario.”
Si alguien no la ha visto, la recomiendo encarecidamente, y si la vieron hace años, es una película que gana al volverse a ver con el tiempo.

2.7.07

sin internet

photo by sheilaz413
todo el domingo sin internet... 没办方 ,-que viene a ser, "no ha habido manera"
pero la visita esta mañana al azufaifo que sobrevive espléndido en Arimón, me ha recordado esta imagen del barrio de Qianmeng en Pekín

"Estudiar es como correr detrás de aquello que nos escapa, temiendo perder lo que tenemos ya" Confucio