28.5.08

viaje

monte Fuji, polaroid by El Neko
nos vamos albértigo y yo a Madrid a la entrega de premios del movilfilmfest, que los vientos nos sean favorables!
Yo dejé mi corto sin acabar ni presentar, y no sabemos aún quién habrá ganado ! festejaremos en la Academia de cine, con amigos y cinéfilos varios. Albértigo ha realizado un buen trabajo para esta segunda edición y ha contado con el apoyo de un estupendo equipo.
Por cierto que esta semana en Cannes ganó una película de esas que me gustan, Entre les Murs, de Laurent Cantet. El film muestra el año escolar de una clase un instituto de París. La historia está basada en la novela de un profesor de instituto, François Begaudeau, que además es el guionista e interpreta el papel del profesor de francés. Creo que él es el único actor, y el resto son alumnos de ese instituto del 20ème. Una película mínimal sobre el aprendizaje, la escuela, la lengua, los jóvenes. Me gustó mucho lo que dijo Sean Pean, que este año era el presidente del jurado: en ella todo es mágico, puro cine sin costuras... para una mundo hambriento de educación. También me gustaron las palabras de Jim Jarmusch al recibir un premio homenaje, después de aclarar que el cine es sólo cine y que desearía que los que trabajen en él no se tomen demasiado en serio, brindaba por la magia y la belleza éste

26.5.08

otras lecturas

foto polaroid by Tetsuya Miyoshi
Desaparecí unos días por trabajo, y estoy agotada, como el gato. El sábado tuve la suerte de poder realizar la traducción consecutiva de la exposición de Erik Porge en Apertura. Porge venía a hablarnos de topología, nuevas escrituras de la clínica través de los nudos borromeos, cuestiones bastante complicadas en las que trabaja actualmente, concretamente en un seminario que realiza los viernes junto con Vappereau y mi amigo Yann Diener. Los analistas lacanianos utilizan la figura de los tres regisros Real, Simbólico e Imaginario para explicar nuestra aprehensión de la realidad. La figura del nudo borromeo le sirvió además a Lacan para avanzar en sus teorías sobre el significante, y la lectura del síntoma y la metáfora. Ya por entonces había afirmado aquello de que todo uso del lenguaje es metafórico. En sus últimos seminarios abandonó la idea de la cadena significante que tanto le había servido al principio (las palabras o significantes adquieren su sentido encadenadas unas con otras, en relación unas a otras) para hablar de la escritura y lectura del significante en términos de nudos , y del errar de la metáfora, jugando con el equívoco del verbo errar: vagar y equivocarse. Se trataba, si lo he entendido bien, de un intento de poder ir soltando la interpretación de sentidos para leer y escuchar el síntoma en la clínica de otra manera. Es el caso, por ejemplo, del trabajo con autistas. En vez de estar interpretando todo el tiempo lo que tal o cual acción puede querer decir y definir sus comportamientos en relación a ese déficit comunicativo, intentar realizar un tipo de escucha y lectura en positivo, utilizando las relaciones espaciales. En fin, aún no he podido dejar que toda aquella efervescencia se posara, pero fue una jornada emocionante y estimulante. Comimos luego en un restaurante argentino. Yo estaba algo agotada, ebria del buen vino tinto. Mercè me obsequió con la bella historia de su familia política japonesa, y me habló de que el padre de su marido, ciego desde niño, era acupuntor. Mercè recordaba colas de pacientes en la puerta de la casa familiar, en una sociedad japonesa ya cansada del exceso de tratamientos con medicina occidental. En China es muy normal que los masajistas sean ciegos, pero creo que es la primera vez que oía hablar de un acupuntor. Me encantó esa idea de lectura de líneas y paisajes del sistema energético-nervioso, y claro seguí pensando en Porge y en el increíble espíritu de los analistas lakhanianos.

18.5.08

la calabaza amarga

dibujo de Shitao, Tao Yuanming recogiendo crisantemos, portada del libro de Pierre Ryckmans ed. Plon,
Los libros tardan su tiempo en llegar, como los amores o algunos amigos, hace meses que quiero hacerme con este libro, y ahora que por fin ha llegado, me conmueve tenerlo en las manos, es realmente bonito. Se trata de una edición impecable que no escatima ninguna aclaración de nombres y términos con el correspondiente carácter chino, y que además incluye el texto original, acompañado de unas notas maravillosas que no sólo facilitan la lectura sino que amplían, en mucho, el saber sobre la lengua, la estética, la historia, y la personalidad de este personaje enigmático y especial. -Eso sí, tardaré aún unos días en poder zambullirme en la lectura, a causa de ciertos trabajos que me queda por entregar para la uoc, y de una traducción consecutiva que he de preparar de la charla que el sábado dará Erik Porge sobre topología, bajo el sugerente título el Errar de la Metáfora.- Además de tratarse de uno de los tratados sobre pintura china más importantes de la tradición letrada, este texto constituye una refinada reflexión sobre el pensamiento, la experiencia vital y artística, haciendo frente a las preguntas fundamentales , por qué pintar, cómo hacerlo, y qué significa ese anhelo. La primera edición francesa de este texto cayó en manos de Lakhan en los setenta, quien lo estudió y comentó con la ayuda de F. Cheng. El tratado está dividido en 18 capítulos de corta extensión, muy precisos y con títulos como El cumplimiento de las reglas, la Transformación, Venerar la receptividad, Bosques y árboles, Océanos y olas, Lejos del polvo, Despojarse de la vulgaridad, Asumir sus cualidades. Me ha gustado mucho la posible explicación que ofrece Ryckmans al enigma de uno de sus seudónimos, el que da título a esta obra, Monje Calabaza Amarga. En la dinastía Qing a la calabaza amarga se la llamaba “calabaza noble” por el hecho de que aunque tenía un gusto amargo en extremo, al cocinarla con otros ingredientes, estos no se amargaban en absoluto. Al conservar toda su amargura sin transmitirla al resto de ingredientes, decían, presentaba las cualidades de un verdadero caballero gentilhombre. Se parece mucho, por cierto, a mi definición de la salud mental!
Shitao no era realmente un monje. Con la caída del imperio Ming y la ascensión de los Manchúes su padre fue asesinado siendo él muy pequeño, y para mayor protección la familia lo envió a un monasterio donde se hizo monje desde niño siguiendo las enseñanzas Chang. Después de años de estudio con maestros budistas Shitao se dedicó a viajar hasta instalarse definitivamente años más tarde en Yangzhou, donde disfrutaba de un prestigio considerable en los medios artísticos y literarios de la ciudad. Aunque era normal el uso de seudónimos entre los poetas y artistas, en el caso de Shitao era un exceso. Dicen los expertos que esta abundancia de nombres sea seguramente la razón por la que su reputación fue menor que la de otros pintores de la época, por la confusión a la que daba pie de cara al público.

17.5.08

del desbordamiento


dibujo de Rosa Rial, diseñadora de erva
Curiosamente la película en la que pensaba más estos días, de entre las vistas en la última edición del Baff, era la del japonés Nobuhiro Yamashita. No porque fuera la que más me gustó, (aunque es cierto que la disfruté bastante) ni porque fuera la mejor. En ella aparecía una niña, que en plena entrada en la adolescencia se encontraba a veces desbordada por algo de ella misma, algo que no era capaz de contener de la misma forma que lo había hecho hasta ahora, mostrando mucho más de lo que deseaba que se viera de ella. No se trataba de nada enorme ni de ningún secreto inconfesable, y eso era lo realmente bonito. El desbordamiento era en ocasiones sólo perceptible para una mirada atenta y relajada, esa mirada que suele requerir lo japonés y la belleza insípida de la estética china.
En la mesa bloggera de esta semana decidí explicar un poco cómo había surgido este espacio-petit-a, y explicar lo que significaba para mí, y como por fin en este no-lugar yo he encontrado un sitio donde me siento cómoda y acogida. Tenía preparados para leer dos post, de hacía justamente un año, uno que hacía alusión a lo literario y a la escritura (el evento estaba organizado por la asociación de escritores), que acabé no leyendo por miedo a alargarme, y otro que elegí sin pensarlo demasiado, porque me parecía daba cuenta de esa obsesión mía por el no-lugar, y mostraba algo que unía naturalmente lo psicoanalítico y lo chino. No sé si es que mi repetición insistente (no soy escritora, no soy analista, no soy sinóloga) resultó demasiado sospechosa o escandalizó a alguien, pero luego casi todos intentaron reconfortarme o animarme. Otro blogger que me gusta mucho, Iluminaciones, me preguntaba al reverso, después de otra discusión alrededor de mi no-profesión, por qué había dejado el teatro. Prometo seguir analizando mis síntomas (a todos nos gustó mucho la intervención de aquel analista que mostró el blog como lugar del síntoma) en el diván, pero me apetecía decir algo más al respecto. Lo que me atrae del lugar del analista y de su deseo, lo que Lakhan conceptualizó como su discurso, que es para mí casi idéntico al del sabio chino, es que al contrario de lo que siempre me ha ocurrido en las otras áreas laborales que he tocado (y he tocado muchas!), este es el único lugar donde no me siento obligada a ocupar el lugar de amo, ni decirle a los demás lo que deben hacer. Lo que hasta ahora había sido un defecto en mi personalidad, un déficit (=necesitar saber y comprender, estar continuamente formándome sin instalarme, sin dar nada por definitivo pero sin tener que decir al otro lo que sé) me parece ahora que hay un lugar donde es bienvenido. En el teatro o la danza no era así, me apasionaba todo lo que requería del desciframiento de la escritura y los personajes, la dramaturgia y comprensión de la escena que desvelaba la verdad singular que cada ficción oculta, pero no me acababa de sentir cómoda en el rol del director, ni del intérprete, ni siquiera de testimonio escribiente. Qué decir del mundo de la empresa o el universitario. No soy sinóloga ni analista, pero es evidente que mis aspiraciones apuntan a eso, por eso hablé del autorizarme. Mi no-lugar de ahora no es un lugar de renuncia, ni de exclusión, no creo estar usándolo para auto-compadecerme, es un lugar de paso y de deseo, donde me gusta estar y por supuesto compartir.

12.5.08

del bloqueo al blogueo

foto de Palm Springs by g2the2thea
Este miércoles a las 19h30 Cacho de Pan, Zbelnu, Jorge Chapuis y yo participaremos en el Ateneu en una mesa redonda alrededor de los blogs, organizada por l'Associació Col legial d'Escriptors de Catalunya ACEC. Estáis todos invitados!

10.5.08

que no me tapen la boca

Foto de la inauguración de la exposición China Avant-Garde, Pekín, 5 feb'89
Quienes me conocen saben que mi discurso o mi estilo no son demasiado freudianos, quiero decir, que mi manera de pensar y expresarme está más cerca del decir paradójico poético y chino de Lacan que el literario, novelado y detectivesco de Freud. A mí, para qué negarlo, leer a Freud me supone un esfuerzo, mientras que la lectura de Yak Lakhan es pura vitamina, y hace que mi cabeza de acuario recupere algo de su densidad aérea original y consiga arrancar al vuelo. A pesar de esto, y gracias a mis lecturas lacanianas, aprendo a leer a Freud, a reconocerlo, valorarlo, y a identificar su herencia en tantas áreas de nuestro pensamiento. Lo que me maravilla, y me aterra es el hecho de que, a pesar de que su descubrimiento, que data ya de un siglo, impregne de manera profunda prácticamente todas las áreas de nuestra comprensión del mundo y el sujeto, se lo siga ignorando, reprimiendo, y negando de esta manera. Por supuesto que es sintomático, entre otras cosas de la dificultad a integrar ciertas cosas de nosotros mismos, que sólo vemos –cuando lo hacemos- en los otros, pero qué quieren que les diga, a mi me sigue chocando. Hace poco, en unas jornadas sobre juventud, durante una ponencia sobre violencia de género, una de las madres (que no era psicoanalista) preguntaba indignada a los ponentes si alguna vez habían oído hablar de Sigmund Freud, ya que los conferenciantes, sociólogos universitarios, parecían desconocer que lo que ellos creían estar descubriendo (la posibilidad de un beneficio psicológico o goce en el sufrimiento, es decir, la responsabilidad subjetiva del sujeto en aquello que lo destruye) lo había explicado Freud hacía un siglo. No supieron responder, y pusieron cara de pez. A mi que estoy estudiando psicología (como puro trámite) me pasa lo mismo, los textos presentan como teorías revolucionarias y novedosas cosas que ya elaboró Freud, sin reconocerlo, por supuesto y dando muchas vueltas y utilizando 12 categorías y 23 nombres para definir uno solo de sus conceptos, otras veces diciendo todo lo contrario, pero entonces resolviendo al final que, en la práctica, tales elucubraciones son discutibles. La verdad es que vivimos en un mundo hiper-medicalizado , dirigido a suturar el síntoma en vez de liberarlo, a negar el sufrimiento en vez de descifrarlo o darle una espacio para que se transforme en otra cosa, a responsabilizar al otro de nuestras miserias según la lógica fantasmal, que como dijo Rithée Cevasco, o bien idealiza o bien degrada al otro, en un intento de vivir a su costa, y no me refiero materialmente. Esta semana, en la conferencia de Imma Puy, volví a ver las imágenes de la entrada de la Nacional Gallery de Beijing durante la exposición que realizaron artistas chinos en febrero 89, antes de las trágicas manifestaciones estudiantiles. Los signos querían indicar que “no había retroceso posible” en los movimientos intelectuales y de democratización promovidos entonces, y yo pensaba en Freud… ojálá! También leí esta semana a Lacan en su seminario XI : la función del inconsciente freudiano, que no es el inconsciente romántico u oscuro de la creación imaginaria y actúa de manera homóloga a lo que ocurre a nivel del sujeto, es la de hablar; el inconsciente habla, y lo hace de forma tan elaborada como el consciente, haciéndole perder a éste sus supuestos privilegios.

5.5.08

mirar y pensar

photo de la playa de San Francisco, Ocean Beach, by burnto
Ayer en una entrevista en franceculture, Richard Serra relataba cómo el descubrimiento de Brancusi a su llegada a París y luego la obra de Giacometti (yo pensaba en Bel) lo llevaron a elegir la escultura como medio expresivo. Más tarde fue un viaje al Prado, y el cuadro de las Meninas. Decía cosas preciosas, pero yo lo oía sesgadamente, mientras hacía otras cosas. En un momento dado dijo que para él mirar era lo mismo que pensar, y que al mismo tiempo, pensar era una forma de mirar. Pensé en Dante y en Albértigo, para quienes lo visual, la belleza, la posibilidad de mirar, de recorrer y aprehender algo con la mirada, es esencial. También me gustó recibir esa especie de haiku en el cierre de esta edición del Baff, que echaremos en falta hasta la primavera que viene.
Y no es porque Richard Serra, que presenta ahora su obra en París, naciera en San francisco, - lo desconocía ayer- , pero me encontré de nuevo (me encuentro en esa situación a menudo, sin saber muy bien cómo ni por qué) buscando en el oráculo visual fotos de esa ciudad, San Francisco, que también es interior e invisible, reveladora para mí en aquel momento de que existía otro horizonte. Esta imagen es de la playa sobre la que vivía. Y algo había de esa relación entre lo que veía (la infinitud y amplitud, la generosidad de la naturaleza, las luz de California, la numerosa población asiática, el chinatown anclado en otros tiempos, la libertad y la relajación con la que vivía la gente, la belleza, el tiempo -visible-, el océano, los árboles) y mi representación del mundo. Y ahora sé que no se trataba tanto de lo que ahí pude vivir, lo que me atravesó fue algo que tenía que ver con el paisaje, con lo espacial, con la luz que estallaba sobre las calles Tuve la suerte de poder compartir algo de eso con Lola y con Martina, que a veces me parecen únicos testigos de lo que me pareció ser otra vida, estar en otra dimensión, más cercana a la de los sueños, y que sin embargo fue la puerta de entrada (golden gate) a China y a la vida de ahora. En fin, pues eso, que a veces mirar, es una forma de pensar…

1.5.08

evanescencia narrativa

Photo by Jochen Juergensen
Las historias suelen ser siempre las mismas, lo que varía es desde dónde se cuentan y cómo se cuentan. Lacan desarrolló su teoría de los cuatro discursos para dar cuenta de esos lugares que ocupamos y otorgamos al otro y de cómo las distintas maneras de expresarse, más allá del lenguaje verbal, constituían formas diferentes de relacionarse con el mundo. Estoy segura de que esa exploración mía de las relaciones entre psicoanálisis y china tiene que ver mucho con la cuestión de los discursos. En el artículo del culturas de ayer sobre el Baff Arnau Horta recurre al tópico de los silencios para hablar del cine asiático, y habla al final de una cierta evanescencia de la narrativa. Quien esté asistiendo a las proyecciones, verá que las narraciones están muchas veces repletas de personajes, acontecimientos, lugares, narraciones, pero sí, efectivamente parece que hay algo que en vez de tomar consistencia, la va perdiendo a lo largo de la película. Esta semana en una estupenda clase de psicoanálisis una analista nos explicaba: al principio de lo que se trata es de ayudar al analizante a dar un sentido a su narración, crear sentidos, pero luego, a medida que avanza el análisis lo que se va buscando es un vaciamiento de sentidos, quitar el sentido único y llevar al analizante a ser capaz de encontrar otros, sin quedarse fijado a ellos. Estudiábamos un caso emblemático de Freud, el Hombre de las Ratas, y C. nos mostraba cómo el analista intentó a partir del significante fantasmal al que había quedado fijado el analizante, trabajar con el equívoco, la homofonía (justamente lo que provoca la lengua china) y permitirle desplegar frente a sí, una narrativa que lo liberara de la fijación que lo mortificaba.
El cine de algunos de los directores menos comerciales que nos suele traer el Baff suele estar repleto de esas imágenes mortificadoras que hace falta desplegar para liberarnos de ellas. Dándonos espacio, dejándolas bailar...
Este año estoy haciendo una edición muy japonesa, me gustó mucho Sad Vacation, y ayer disfruté con la mirada relajada de Nobuhiro Yamashita en A gentle Breeze in the Village, que me pareció un estupendo homenaje a Ozu. A las 8 iré a ver Waltz in Starlight, y no me perderé The Rebirth ni Aliento. Un amigo amante del cine tailandés me ha recomendado Ploy y Syndromes and a Century, que me perdí el año pasado, y me ha dicho que no me pierda Secret Sunshine. Si no llego esta noche a la sala Apolo, quizá el sábado vayamos a la sesión musical en el cccb.
En este puente ajetreado, me escapo soñando con estos versos de Su Dongpo, escritos en una visita a un monasterio taoísta, en el verano de 1073
Ciruelas púrpura y calabazas amarillas perfuman el camino del pueblo
mi gorra de paño negro y mi vestido taoísta de cáñamo blanco están frescos
la puerta del tempo acaba de cerrarse, la sobra de los pinos ha girado

apoyado sobre mi almohada, el viento en la ventana, me adormezco en ensoñaciones...

Ayer salía también en la vanguardia la noticia de la muerte el martes en Taipei de Bo Yang, escritor chino que huyó a Taiwan en la guerra y autor de una serie de obras muy críticas con la cultura china, como El Chino feo y la crisis de la cultura china, prohibidas en las dos chinas. Había oído hablar de su"teoría de la tinaja de la pasta de soja" pero no recuerdo dónde. R. Poch escribe un bonito artículo al respecto.
Por cierto, save the dates! Imma Puy estará el martes en la Fundación Miró para hablar de las tendencias del arte contemporáneo chino.

28.4.08

de las preguntas

groovy slpipers by lite-craft
El espectáculo de Roger está muy bien. Bel hace una estupenda crónica en su blog, y para quien se anime, aún quedan 2 días de función. Albértigo tendrá que ir a filmar algunos fragmentos el domingo que viene y me alegra la idea de poder volver. Al final del espectáculo, alguien le preguntaba al director sobre las conclusiones socio-antropológicas que podían deducirse (¡?) de lo que va ocurriendo cada función, de los grupos y respuestas, pero él contestaba sin dudar que ni mira ni le interesa lo que sucede desde fuera, que sólo tiene sentido en cuanto se vive desde dentro, lo que pasa entre los participantes que se encuentran en un mismo plano y que es a ellos a quién incumbe. Seguramente sea gracias a eso, además de los muchos años teatreros que lo avalan, y su talento, que la pieza no ralla nunca la banalidad, ni lo ridículo, ni resulta indiscreto o invasor, y sí en cambio se mantiene en un perfecto nivel de poesía, coreografía, equilibrio entre silencio y palabras, música, espacio, vivencia y lectura de lo que uno hace, escucha, de cómo interpreta y se lo juega cada pregunta. Una amiga que llega de París me explica la última obra de Sophie Calle, Prenez soin de vous, presentada ya en Venecia. La pieza parte de un mail de ruptura que recibió y al que no supo cómo responder. Éste acababa con las palabras “Cuídese” (prenez soin de vous, en francés). Calle explica “Tomé su consejo al pie de la letra. Pedí a 107 mujeres, elegidas por su profesión, su talento, que la interpretaran desde su perspectiva profesional."Las profesiones de lo más variadas: juez, abogada, lingüista, historiadora, física, traductora, filósofa, mediadora familiar, cantante, actriz, contable, psicoanalista, vidente, experta de la ONU en derechos de la mujer, escritora, head-hunter, etc.”una manera de tomarme el tiempo para romper, a mi ritmo. Cuidándome.” Pensaba en esas preguntas que se plantean, preguntas pequeñas, triviales, que dejan de serlo cuando se dirigen a alguien, cuando las dirigimos a nosotros mismos, y cuando la respuesta puede darse respetando unos tiempos y un espacio, que parecen estar siendo barrados, suprimidos por nuestro mundo hiperrápido y super-conectado, de respuestas inmediatas, casi automáticas. Cualquier oportunidad para tomarse ese tiempo de respuesta me parece valioso y necesario, y en épocas de poco tiempo, como ésta para mi ahora, lo saco de dónde sea. No tengo todavía demasiada idea de qué recomendaros para el baff, he visto poco y empiezo más en serio a partir de mañana con un documental sobre nordcoreanos que huyen a China para pasar luego a Corea del Sur, y luego con una cinta japonesa, Sad Vacation. Amaia me ha recomendado varias de la sección oficial (The Rebirth, Aliento, Ploy…) entre las que me apetecen la taiwanesa God Man Dog, Waltz in Starlight, Night Train, A gentle Breeze in the Village, o de ediciones pasadas como el clásico chino Devils on the Doorstep. Por cierto, Rafael Poch vuelve a dignificar el minado oficio de periodismo con un también necesario artículo –como siempre, reflexión profunda y excelentemente documenta en el tiempo- sobre la crisis tibetana, intentando esclarecer razones y confusiones. Si a alguien le interesa un poco el tema, que no se lo pierda.

23.4.08

agua de mayo, llega el Baff

foto de templo bajo la lluvia en Kyoto, de P C F
Este viernes, como la lluvia esta primavera, llega el Baff y se queda hasta el 4 de mayo. En esta edición estrenan web, con posibilidad de ver algunos trailers y una pequeña entrevista a Carlos y a Amaia. Sigue habiendo blog donde irán colgando noticias y reseñas, y entre los espacios, se añaden el Maldá y el espacio movistar. El país invitado es Hong Kong, y además se celebran los 10 años del festival. Aún no me he hecho con el programa en papel, que es donde acabo de organizar mi semana mágica de viajes, amigos, idas y venidas, pero he visto que volverán a pasar pelis como el documental Dear Pyongyang, que venero, y del que ya he hablado aquí, Shara, con la que descubrí a Naomi Kawase, Café Lumière de Hou Hsiao Hsien, o la memorable y casi danzística Goodbye, Dragon Inn, de Tsai Ming Liang, de la que me sigo acordando a menudo. Prometo postear pronto alguna cosa más sobre pelis y programa.
Abriré apetito con otra cita importante: el último espectáculo de Roger Bernat, Domini Públic. Partiendo de reflexiones acerca del público y la posibilidad de poder prescindir del actor, Roger ha creado un espectáculo sin escena, donde los asistentes son invitados a salir a la plaza Margarita Xirgu, ponerse unos auriculares e ir contestando con acciones una serie de preguntas que se le plantean de manera individual. Yo voy mañana!
Siguiendo el consejo de Bel empecé la semana en el cine, con Be Kind Rewind, de Michel Gondry, hilarante, imaginativa, divertida, muy bien hecha. A raíz de un extraño incidente, todas las cintas de un viajo video-club desauciado quedan en blanco. Dos amigos se dispondrán a volver a filmarlas con los medios de los que disponen para no perder clientes. Los freakes del barrio descubren las posibilidades de esos remeakes y se lo empiezan a pasar en grande.

20.4.08

de la grieta y la transmisión

Sibboleth, de Doris Salcedo en la Tate Modern, photo by greenwood100
La noticia me la trajo Martina de Londres: una grieta inmensa. Es la obra que la artista colombiana Doris Salcedo creó para el hall de la Tate Modern (video) El título, Sibboleth es una palabra usada para reconocer y distinguir al extranjero, al que, parece ser, que le cuesta pronunciar bien, para ver si pertenece a una grupo social, es decir que es excluyente. Y aunque de eso quería hablar Salcedo, -de cómo la historia del racismo ha avanzado paralela a la historia de la modernidad, cómo ha podido avanzar a costa de explotar y colonizar a los otros, despojándolos, de cómo nuestra época sigue definiéndose a partir de la exclusión racial y social- hay otras dimensiones de la obra que me han gustado. Para empezar es una obra que dirige la mirada al suelo, “subvirtiendo sutilmente la invocación al poder y grandeza de la arquitectura del museo”. La grieta además evoca sin problemas otras fracturas, no únicamente la de la modernidad, en la que insiste la artista, sino, por qué no, la de los propios significantes, la de la propia subjetividad. En esos resquicios, en esos bordes, avanzamos, aunque el paisaje se parezca al de después de un terremoto… Al otro lado del Atlántico, en el Guggenheim de Nueva York, el artista chino Cai Guo Qiang titula la retrospectiva que le dedica el museo, I want to believe. Además de los 9 coches cayendo y explotando en el atrio central, hay otras obras que también reflexionan acerca de esta dimensión histórica. La obra de Salcedo, sin embargo, tiene algo más de performance que instalación, y yo sigo prefiriendo ese tipo de obras en que lo que se transmite está más del lado del acto que del mensaje. En el analista hay algo del performer. Aunque sea con las palabras, con significantes con las que trabaja, es a través de algo que está más del lado del acto que de la interpretación con lo que interviene. El sábado pasado tuvimos la suerte de poder escuchar a Colette Soler en Barcelona, reflexionando alrededor de la cuestión de la transmisión del psicoanálisis. El psicoanálisis no se transmite, en el sentido de algo que pasa de unos a otros.El acto analítico, el inconsciente, no pasa de uno a otro. Su perpetuación se juega, (como dicen los franceses) en cada análisis, y requiere, como lo indica la teoría de los discursos, del deseo en posición de agente. Ya he relacionado en otras ocasiones este acto con el no-actuar (wu-wei)oriental, que desde luego nada tiene que ver con una renuncia ni una represión de la acción. Un análisis conseguirá, eso sí, la emergencia de una coherencia nueva entre la palabra, enunciación y su acto.

14.4.08

1 minuto ! movilfilmfest

cine al aire libre en las afueras de Pekin, photo Gemma Kane Thorpe
Se me ha echado el tiempo encima!! El 21 de abril se cierra la convocatoria de la segunda edición del movilfilmfest. Como el año pasado, se trata de grabar un corto de 1minuto y enviarlo a la página del festival.Puede ser un solo plano secuencia, o puede haber montaje, puede ser muy sencillo o elaborado, lo importante es participar. Este año hay premios varios, la premiación tendrá lugar en la Academia de Cine y los cortos seleccionados serán pasados en los cines Golem. Al tener a El Pais como patrocinador, además de los usuales existe un premio a la mejor pieza de periodismo ciudadano, Atrápalo ofrece el premio al no-guión, con un viaje a Brasil para dos personas. Como siempre, el alma y coraçao de todo este proyecto sigue siendo Albértigo, que ha hecho que el festival siga creciendo y conectándose con otros festivales y eventos. Han prorrogado la fecha límite para enviar los cortos, yo preparo un homenaje a Song Dong...
¡Anímense!

13.4.08

ficciones necesarias

foto objeto-a, playa de Pals

Hay quienes para no dar nada, para no dar amor, vamos, dan un montón de cosas, normalmente materiales. Lacan decía que el amor es dar aquello que no se tiene, el falo, a quien no lo es. Personalmente no concibo la relación amorosa, paradigma del amor en general, sin la emergencia de algo que entiendo como ficción, y que, pensaba estos días, no estaría lejos de eso. En el amor necesito una ficción, que nada tiene que ver con el fingir, o el mentir, con dejar de ser uno mismo, o vivir en un personaje. Se trata más bien de ser capaz, de tener el valor y la imaginación para crear una ilusión con el otro de poder colmar mutuamente lo que cada uno desea, sabiendo en todo momento que no es más que un pacto, una ficción, una especie de secret romantic agreement
Esa ficción tan loca y absurda, que sólo puede idearse en el estado maravilloso y ciego del enamoramiento, puede o no durar, pero lo cierto es que como se preguntaba Carrie Bradshaw, ¿cómo sostener una relación sin el zsa zsa zsu, esas las mariposas en el estómago, que dicen lo anglosajones? porque aún cuando ha pasado el sentimiento, siempre queda la memoria, el recuerdo, que para mí es corporal y remite a aquel pacto...
Esta semana en un seminario de psicoanálisis con niños y adolescentes, reflexionábamos acerca de la dificultad de los padres para sostenerse frente a las demandas constantes de cosas de los hijos, especialmente en momentos de adolescencia, de crisis y cambios, demandas que se hacen imposibles de satisfacer, pues cuando se ha satisfecho una, ésta pierde valor y aparece otra nueva. Seguramente ese amor lacaniano, el de intentar dar lo que no se tiene, pero aún así intentarlo, es decir, reconocer al otro y a su deseo pero al mismo tiempo reconocer que no se lo podemos satisfacer completamente y aún así no salir corriendo, sea lo único que podamos hacer. No me estoy explicando bien, pero en eso pensaba estos días, acompañada por la lectura interrumpida de Barthes en su viaje a Japón. Estos días sin tiempo… sin demasiadas claves o llaves que abran nuevas dimensiones de tiempo. El viernes en el encuentro organizado por el Espai Freud me interesó mucho lo que explicó Julieta Piastro sobre la idea de Agamben acerca del privilegio contemporáneo de una conciencia de historicidad del conocimiento, que lo relativiza, y al hacerlo relativiza nuestras verdades. A mí me sonaba muy chino, muy lakhaniano. Rithée Cevasco indicó el peligro de las sociedades neurotizadas que tienden a interpretar el mundo según la lógica fantasmal, es decir idealizándolo o degradándolo. Nos han vendido que la postmodernidad es el sinsentido, y me alegró escuchar que no es así, que se trata en todo caso de abrir un espacio para un nuevo relato, para la reconstrucción de nuevas formas y espacios interpretativos. Barthes utiliza la metáfora urbanística para hablar de algo de esto. Dice que en Occidente las ciudades suelen ser concéntricas, debido a una ley o sentimiento cenestésico que requiere que todo espacio urbano tenga un centro a donde ir, y del cual partir, un centro pleno, que respondería también a la metafísica occidental para la que el centro sería el lugar de la verdad. Ir al centro es encontrarse con la realidad social.
En cambio una ciudad como Tokyo, -y yo pensaba también Pekín-, presenta una bella paradoja: la ciudad entera gira alrededor de un centro a la vez prohibido e indiferente, el palacio donde se supone vive un emperador que no vemos nunca. Esas nuevas ciudades de la modernidad están "construidas alrededor de una anillo opaco de murallas y canales de agua, techos y árboles, cuyo centro no es más que una idea evaporada, y cuya razón de subsistir no es irradiar poder sino dar a todo el movimiento urbano el apoyo de su vacío central, obligando la circulación en un perpetuo desvío. De esta forma, el imaginario se despliega circularmente, por rodeos y vueltas a un sujeto vacío"

3.4.08

the great wall 长城

foto de joven tibetano, de Oliver Follmi, publicada por Nouvelles Images

Los emperadores chinos hicieron construir la gran muralla para defenderse de los pueblos invasores, primero los nómadas del norte, luego los reinos bárbaros del sur. La muralla (yo he dormido en ella! en pleno mes de noviembre, en una zona agreste y perdida, a unas horas de Pekín) imagino que si tanto duró y tanto construyeron es porque tendría algún efecto. El problema viene cuando el pueblo hegemónico han invade a los otros (siempre he oído que China no era un pueblo invasor, sino en todo caso aglutinador y centralista, pero no poseo en estos momentos herramientas analíticas o históricas para discutirlo), o cuando se junta con ellos, cuando son vencidos, y entonces corre el riesgo de que se le meta el enemigo en casa.
Hace días que no leo noticias sobre la crisis tibetana. Por cierto, ayer un generoso analista me recordó algo precioso sobre la palabra que en chino se utiliza para decir crisis, 危机 y que yo había olvidado. Está compuesta por dos caracteres: el primero significa peligro, y el segundo oportunidad, ocasión. Y me comentó que esa idea tan china de ver en la crisis la misma noción de oportunidad, de potencial para cambiar algo, le resultaba muy útil para pensar la clínica. Sí, es cierto, el pensamiento chino, desde el libro de las mutaciones hasta los últimos pensadores, se encuentra atravesado, como si de un eje ordenador se tratara, por la cuestión del potencial de situación. Esta es la expresión que utiliza F. Jullien para hablar de esa cuestión china, pero ya saben que yo no soy nada fan de ese sinólogo, y seguramente existan otras maneras más justas de llamarlo. El sabio, el poeta, el artista, el hombre de bien chino no se pregunta por lo que está bien o está mal, sino por cómo debe actuar en cada momento, por lo que la identificación de ese momento de oportunidad es esencial. Yo sí que creo que China se ha construido sobre esa idea, por eso, créanme, no les cuesta reconocer que tienen el enemigo dentro de casa, y no me refiero a los tibetanos, sino a sus propios fantasmas, y saben que el problema es suyo y lo tienen que resolver ellos. El aquí siempre admirado y riguroso R. Poch ha escrito un nuevo artículo: Otro Tibet es posible, pero no sin China, que recomiendo as usual. Por mi parte soy contraria a cualquier boicot a los JJOO, que además me parecería bastante hipócrita. ¿Para qué esperar hasta el verano? ¿No existen otros canales más adecuados para la comunidad internacional para opinar, presionar o intervenir en cuestiones políticas, económicas o de derechos humanos?
El símbolo de la muralla le sirvió a este sinólogo lacaniano del que vengo hablando, Rainier Lanselle, para escribir un ensayito publicado por la revista essaim hace ya unos años. El sujeto detrás de la muralla. En él expone su tesis sobre cómo el desarrollo en China de dos lenguas paralelas pero separadas: -la oral, que tendría que ver con el deseo del sujeto de decir algo de él mismo, y la escrita, mucho más ligada al dictado del cielo, y luego del amo, del ideal social y colectivo, y las leyes ajenas a ese deseo, y en el que el sujeto no tiene cabida- dejan a este sujeto alienado detrás de una muralla. Las murallas se multiplican y se elevan pero también se atraviesan, simplemente no hay que acabar creyéndose que nos defienden de todo ni que el otro es todopoderoso para destruirla a su gusto. Frente a todas esas teorías culturalistas que hace de los chinos seres abominables, insensibles y crueles, me parece un buen momento para releer el otro ensayito lúcido y valiente de J.F.Billeter, China tres veces muda, en que en vez de buscar razones culturales y casi ontológicas para este desencuentro entre nosotros y ellos, apuesta por un análisis histórico-económico-político de la situación, que despeja antiguos prejuicios y crea una nueva oportunidad: la de no saberlo todo sobre el otro y poner en marcha un arma potentísima, la curiosidad. Echo de menos a Pedro que desde Pekín estas semanas no creo que logre leerme, esta semana me escribía en un mail: "Ya veo que estas consiguiendo convertir tu afición en una profesión. ¡Qué bonito! Vas a ser la dama del psico-chino y cualquier chino deprimido se creerá con derecho a llorar sus revoluciones culturales sobre tu regazo. Te haremos fotos como una pietá toda vestida de blanco, consolando a los nostálgicos de Tiananmen." Ya ven, cada uno entiende China como quiere…

30.3.08

haikus de aquí

bonsai by ya ma (@flickr)

esta semana falleció Rafael Azcona, un hombre y bestia de cine, uno de mis guionistas favoritos. Leí estos dos pequeños haikus suyos que me encantaron

Evidencia*
no hay cojones
nos moriremos sin saber el nombre exacto de las cosas
es decir, sin enterarnos de nada

Bolero*
para guardar en secreto
tanto olvido

28.3.08

cierta distancia

photo by minicloud
Hace unos días una periodista de la vanguardia me entrevistó para una artículo que trataba sobre personas que habían ido a trabajar a lugares lejanos y exóticos. Durante la conversación que mantuvimos por teléfono, y después de una animada conversación sobre china, sus vicisitudes y retos, me preguntó por cómo creía yo que las empresas de aquí valoraban mi iniciativa y experiencia. En ese momento me quedé en silencio, y ya no pude continuar… "No te puedo decir, es que yo – es lo único que pude balbucear- ya no creo en la empresa". No me refería a ninguna empresa en concreto de mi historia personal, sino al concepto mismo de empresa. A la pobre periodista le costó saber cómo seguir, pero lo hizo. Me acordé luego de un pasaje de aquel librito de Corinne Maier que me pasó Mercè: "la empresa no sabe ya, como le ocurre a otros colectivos, cómo mantenerse unida, así que se encarga en crear artificialmente la idea de una gran familia, y no para de inventarse signos con los cuales los trabajadores han de identificarse. Ya se cansará. El día en que no le quede más objetivo que el de producir emblemas identificativos para sus trabajadores, la empresa se verá inevitablemente condenada a desaparecer." Me encantó. Unos días mas tarde releía aquel proverbio chino: Mirar el cielo en el reflejo al fondo de un pozo, y afirmar que el cielo es estrecho.

Al final de este seminario XVIII tan chino, Lakhan habla de su viaje a Japón, del librito de Roland Barthes sobre la cultura japonesa, que me descubrió Bel y de las marioneras japonesas del Bunraku, que vi por primera vez en el Théatre de la Ville, que me fascinan y de las que he hablado aquí en otras ocasiones; esas coincidencias me hace más que feliz!.La multitud de códigos del bunraku y en general de la cortesía y ceremonial japones le sirven a Lacan para seguir desplegando cosas sobre el semblante, esa pequeña ficción o artificio que recubre todo nuestro discurso permitiéndole acoger lo que no puede ser dicho más que de esta manera, velada, recubierta, dicha a medias: la verdad. El espectador del bunraku ve en todo momento el mecanismo, y al actor que lo ejecuta, “Japón es el lugar donde es más natural mantenerse en el acto de interpretar” (Lacan dixit) no de hacer interpretaciones… Barthes habla del teatro de Brecth, y de la distancia necesaria, la división o deconstrucción que hacen que tengamos que estar leyendo lo que pasa. Y eso, pensaba yo, es lo que le falta a presuntuoso y pesado mundo de la empresa. Las cosas, no son lo que parecen ni funcionan como nos dicen. En el análisis esa distancia es esencial, pero también en la vida misma. Estos días me acordaba del carácter chino que significa vida y destino: ming
compuesto seguramente por ling , que significa causar, provocar y una boca, kou Como si para que la vida, pueda leerse como destino, debiésemos incluir una boca que diga, y que por lo tanto tome una distancia, interprete, lea, hable y relate, como en el bunraku, nuestra propia ópera o relato vital

son días sin tiempo


marioneta japonesa de Bunraku, photo Mariel Shannon (de flickr)

20.3.08

martina (o los paisajes ocasionales)

foto de Martina Soler (tb Samudram) Shanghai 2002, variacions 14...

Tengo una amiga con una sensibilidad especial para los espacios, los paisajes, las combinaciones imposibles estéticas y vitales, que le hace descubrir constantemente rincones, ambientes, lugares y sabores…Mi amiga es viajera y tiene algo de esos descubridores del XIX, siempre preparada para un continente nuevo, pero cuya maleta es una especie de patchwork infinito que le arrastra como la cola de un vestido de novia…. fue ella la que me avisó de la magnífica exposición del CCCB, Post-it City, alrededor de las ciudades ocasionales, y la ocupación provisional de espacios públicos, urbanos y varios: aparecen en ella un montón de ciudades, con material gráfico, audiovisual, y textual con diferentes tipos de ocupación, centrándose sobre todo en aquéllas que tienen que ver con la disidencia, supervivencia y marginalidad, modos y economías paralelas, políticas espaciales dictadas por las necesidades de movilidad, laborales o de vivienda de comunidades, a veces en suspensión o en situación de precariedad: desde puestos de venta ambulante y comida rápida, talleres móviles, viviendas para los sin techo, construcciones efímeras, a los community gardens de NY , o paisajes del extrarradios reutilizados libremente. Esos nuevos espacios funcionan además como metáforas o mensajes dirigidos a un gran Otro, que a menudo parece ciego y sordo, otras indiferente. Me impresionó ver los espacios alrededores de las fronteras de los países amurallados donde la gente está como en salas de espera. Me acordé en seguida de aquella maravillosa película de Angelopoulus con todos esos albaneses esperando entrar en Europa, o aquel río fronterizo a través del cual se vendían electrodomésticos o se celebraba una boda (¿alguien recuerda aquella boda en que el novio y la novia estaban en cada orilla? bellísima, y aquel Marcelo Mastroiani disidente… ). La expo parte de un trabajo de investigación en el que se recoge la obra de bastante gente, con enfoques y metodologías diferentes. Me gustó el vídeo sobre un Sao Paulo casi del futuro, aunque sólo ví un fragmento, igual me pasó con el que entrevista a las personas que viven en el cementerio de El Cairo: “cuando estamos vivos vivimos en los cementerios, al morirnos nos mudamos a palacios”. Esa gente ha okupado durante mucho tiempo terrenos considerados impuros por el resto de la población y encima, como guardan las tumbas, se ganan un dinerillo extra. Francisca Benítez firma dos de los trabajos que más me gustaron, el primero Gare de l’Est está basado en las grabaciones que realizó en el verano de 2005 en París antes de la crisis de los inmigrantes afganos: vemos las copas árboles alrededor de la estación donde los inmigrantes sin techo colgaban y guardaban sus hatillos con sus bienes personales, no disponiendo de otro espacio, o en la parte superior de las cabinas telefónicas, suspendidos, escondidos, como sus propietarios. Su segundo trabajo, Prótesis del nuevo éxodo, muestra en fotografías construcciones de madera que sobresalen en edificios de Nueva York, que surgen a modo de prótesis, ofreciendo una imagen de la ciudad sorprendente y extraña, deformada . “Nomadismo como desplazamiento simbólico, de lo estable a lo precario”, escrito en alguna parte. Luego hay documentación sobre las casas de veraneo construidas en la década de los 20 en la R.Checa, los Chatarstvi reflejando todos esos sueños ypeculiares representaciones espaciales del ámbito privado . Al final de la exposición se pueden consultar varios libros entre los que aparece ese Elogi del Vianant, elogio de la disidencia de Manuel Delgado, autor del que siempre habla Bel que propone una Barcelona insumisa y combativa que tanto echamos algunos de menos. Con el coraçao un poco de vacaciones, pienso en esa escena de Caro Diario de N. Moretti,cuando voy a otras ciudades la única cosa que me gusta hacer es mirar las casas, qué bonita sería una película hecha sólo con casas, panorámicas de casas…. …” bonnes micro-vacances!!

16.3.08

represión brutal

tibetan tent photo by SqueakyMarmot
Sigo con inquietud la noticia de revueltas, protestas y brutal represión en el Tibet. Como muchos de los que lo hemos conocido de cerca ese pueblo de paisajes sublimes, cultura excepcional y gente única, me he estremecido al pensar en la violencia, el sufrimiento que debe de estar viviendo la población tibetana, en Tibet y en el resto de China y todos los tibetanos en el exilio. Lhasa me pareció un sueño cuando estuve ahí, pasamos no sé cuántos días girando alrededor del Jokhan, caminando y mezclándonos con los peregrinos, visitando templos, bebiendo té, observando a la gente. Abandonamos planes de viajes y recorridos, para simplemente estar, y poder quedarnos en la parte vieja de la ciudad sin contar los días, en el techo del mundo, fuera del tiempo. En Lhasa conocía a jóvenes artistas chinos que habían dejado ciudades como Pekín o Nanjin para quedarse a vivir ahí, u otros que viajaban al Tibet constantemente, que practicaban el budismo tibetano desde hacía años y que respetaban y admiraban esa cultura, que desde luego, sabían y reconocían como diferente. Un año más tarde, esta vez sola, y siguiendo los consejos de amigos viajé por zonas tibetanas de las actuales provincias chinas de Gansu y Sichuan, lugares y paisajes maravillosos, ahí pude convivir desde más cerca con monjes y familias tibetanas, comiendo y durmiendo en sus casas o posadas, charlando con ellos, compartiendo autobuses de línea, paseando y permaneciendo durante días en los pueblos-monasterios, como una peregrina más. Sobra decir que me opongo al uso de la violencia, no únicamente ahora, sino a lo largo de toda la ocupación china desde el año 1949, la física, la política, la moral, étnica y cultural, y que la posición china, su paranoia, su exceso de recelo una aberración. Aún así, no suelo comulgar con muchas de las críticas y juicios que se emiten desde occidente. Por eso me he acordado del artículo de esta semana, previa a la crisis, de mi admirado Rafael Poch, la actualidad de China. En él Poch habla de China como paradigma de toda una serie de conflictos, debates y retos de la actualidad global: todos los problemas cruciales para nuestro mundo se encuentran contenidos en ella, los que tienen que ver con la población, con los recursos, con los procesos de desarrollo, industrialización o capitalismo devorador. También con la crisis de los viejos valores occidentales y la necesidad de la emergencia o establecimiento de nuevos. Este periodista brillante y fino observador nos recuerda la demostrada capacidad histórica china para sobrevivir y adaptarse a grandes y penosas dificultades y cambios. Y lo más importante sin duda: “la conciencia de que todo se puede torcer súbitamente es muy viva entre los dirigentes chinos, que perciben y definen su sistema como algo profundamente imperfecto y abierto al cambio.Se pregunta por lo que la tradición china puede aportar a las preguntas que afectan a todo el planeta, y si realmente puede seguir siendo observada " con vehemencia y sin respeto, si debe ser objeto de arrogante aleccionamiento, o sujeto de intercambio y observación." “Solo quien sepa en qué mundo vive, quien sea consciente del momento de este mundo, y de la necesidad imperiosa de una nueva mentalidad basada en otros valores, sabrá apreciar, y respetar, la actualidad de China” Creo que hay mucha gente que se alegra de que los juegos olímpicos sean un a ocasión de oro para denunciar y boicotear a los chinos, pero los cambios, -necesarios-, han de venir de dentro y no imponerse desde fuera, tan hipócrita y arrogantemente, como lo suelen hacer los países que se llenan la boca con la palabra democracia. Lo que está ocurriendo en Tíbet es una tragedia, primero para los tibetanos, pero también para los chinos y el proceso de apertura y normalización que viven. En la crónica de estos últimos dos días, me ha entristecido escuchar que población tibetana, furiosa, esté tomándola con la población hui (musulmana). Normalmente ambas comunidades conviven armoniosamente en pueblos y aldeas, ocupándose estos últimos de las profesiones y tareas más comerciales. Suelen regentar la panadería, la carnicería, la empresa de transporte o ser los profesores rurales de cada pueblo. Dicen que atacan sus establecimientos más en su naturaleza de colonos chinos que como musulmanes. Pero lo cierto es que esta población emigrante china, sea hui o han, impuesta con calzador por el gobierno chino, es la que acaba beneficiándose de la millonaria inversión china en el Tibet de los últimos años, en detrimento de los tibetanos que continuan siendo ciudadanos de segunda en su propia casa. Sé que mi blog suele estar bloqueado y no se puede leer en China, y con esto que escribo será mucho peor. Lo siento por mis amigos, pienso en ellos, y sólo me queda esperar lo mejor… No hay ninguna idea política que justifique el asesinato y la tortura de personas, ni en el Tibet ni en ningún otro lugar del mundo. El otro día escuché en una canción, menos mal que las escopetas no matan las palabras

14.3.08

Die Stille vor Bach


Siempre he visto en el preludio a la primera suite para cello solo de J.S Bach una especie de escritura íntima de mi relación con la vida. Las suites me parecieron, mientras y después de ser bailarina, la única música que era sonido, escritura y silencio a la vez, el comienzo y el final de algo, el círculo, el regreso, y por supuesto fueron lo único que pudo sonar en La felicidad nunca hizo feliz a nadie, mi espectáculo chino-lacaniano, con imágenes del cine de Ozu proyectadas en las paredes caligrafiadas con agua. Las suites marcaron a menudo mi biografía, y las escuché tocadas al cello por Paul Stouthamer, pero también al laúd, trompa o saxo. También otras piezas de Bach, que me pareció siempre el autor más moderno. Hace unos días vi la película de Pere Portabella. Me gustó el título, pero yo pensaba, al contrario, en el después de Bach, en que el silencio no puede seguir teniendo la misma consistencia, como pasa a menudo con algunas palabras que vienen a inscribir algo en nuestra historia y la transforman por completo. Pero claro, en ese caso se trata de nuestra historia subjetiva, de la "pequeña" historia de cada uno, lo extraño, lo asombroso para mí es que Bach consiga escribir esa nueva dimensión en la música dentro de la otra, la gran historia, a la que raras veces accedemos. La película, bella, tranquila, y sencilla parte de una estructura musical previa y además de la música del maestro alemán, se nutre de obras de Mendelssohn y Györg Ligeti. La anécdota de cómo Mendelssohn redescubre la obra de Bach, prácticamente inédita y que nadie tocaba, a través de los papeles en los que su carnicero envolvía la carne, me hicieron pensar también en la historia de cómo Pau Casals encontró las suites que yacían olvidadas en la Casa Beethoven de las Ramblas de Barcelona, y trataba de imaginar su gran emoción al darse cuenta de lo que tenía entres sus mano. Durante años y años Pau Casals tocó esas suites en su intimidad, dice que tocaba una cada día de la semana y el domingo las tocaba todas. Tardó años en autorizarse tocarlas en público, igual que Rostropovich en permitir una grabación de su versión, también muy buena. La o las historias narradas en la película son mínimas, aparecen diversos personajes de los siglos XVIII, XIX y XXI; además de Bach, y algunas escenas en Alemania, me quedo con el camionero interpretado por el siempre interesante Alex Brendemühl y la colaboración de mi antiguo maestro teatral, Jaume Melendres. El guión, que me parece un acierto, está escrito a tres manos, Pere Portabella, Xavier Albertí y Carles Santos. Me emocionó la escena del preludio de la primera suite para cello en el metro de barcelona (vale la pena esperar hasta el minuto 2'20!) y agradecí poder ver el piano cayendo desde las alturas al mar... el paseo por el río, la lluvia, el órgano y esas iglesias silenciosas, donde dios nos es más que una música con la que bailar mientras dure el trayecto.