15.8.08

de lo ausente y la embriaguez

Conocía mal el sugerente y visionario universo ballardiano, y sin haber leído sus obras (soy de las que lee muy poca ficción), lo confundía en mi cabeza con otro pensador de la modernidad francés. Por eso agradecí la exposición organizada por el cccb alrededor de J.G.Ballard y su obra, con vídeos, textos, instalaciones y entrevistas. Me emocionó la parte dedicada a su infancia en Shanghai y a los tres años pasados en un campo de extranjeros durante la guerra sino-japonesa. Entre los numerosos fragmentos de textos que aparecen escritos en pantallas, paredes y otros objetos significativos, en un momento dice algo así como que nosotros percibimos el mundo a través de una ficción: la ficción es lo normal para nosotros. El trabajo del escritor o el artista es el de revelar y hablar de la realidad. Increíblemente freudiano. Y es cierto que luego cita a Freud, en otras piezas. También me gustó mucho cuando compara esa obcecación de ciertos enfoques de la ciencia por aislar, descomponer, dividir, y tratar las partes como objetos en sí con la pornografía. Este sinólogo que admiro tanto Jean François Billeter insiste a menudo en que la pérdida de perspectiva histórica como una totalidad (que sí aplicaron pensadores como Hegel, Marx, Spinoza, o Wang Fuzhi en China) es una de las principales causas des desconocimiento e inconciencia actuales sobre China y sobre nuestro presente en general.
Esta semana en el blog de una analista y escritora encontré una definición preciosa de aquello que es para mí más fundamental en el psicoanálisis: una relación particular del sujeto con las cosas del mundo, que el psicoanálisis garantiza a través de la ausencia de la Cosa y la imposibilidad para nombrarla. Como dice Billeter, no es fácil definir o identificar una relación, ya que no es un concepto o una realidad tangible. Aún así es bien real. elPasaelTiempo lo explica muy bien: en el lenguaje las palabras remiten a las cosas pero esa supuesta correspondencia se ve truncada enseguida a causa del equívoco, los accidentes y engaños propios de éste. El trabajo del analista es sostener esta separación, discontinuidad o desencuentro, esta imposibilidad sin renunciar por eso al sentido. Mi obsesión china-psicoanalítica: aprender a sostener, relacionarme y expresar a partir de ese intervalo que produce el análisis, (y que yo vislumbro en la escritura china) Pero elPasaelTiempo utiliza palabras más acertadas: la cura obstaculiza la línea recta, el positivismo lógico, produce un desencuentro, aquí las palabras no remiten a las cosas sino a otras palabras, por eso se habla de desciframiento, no porque se trate de desenterrar grandes secretos, sino de descifrar esas relaciones entre significantes.
Y luego cita a un Heidegger cercano a Zhuangzi, bellísimo.
Aquí el trabajo del analista y el del artista no serían nada distantes.
A partir de octubre tengo la suerte de poder participar en un grupo de trabajo con Mercè Altimir, analista lakhaniana y traductora del japonés. El nombre del espacio, propuesto por ella, es bonito: el color del viento, y hace alusión a esa imposibilidad sino-japonesa para capturar el color (cuyo pictograma designa también la relación sexual) con el ojo, como el objeto del agalma socrático, brillo fálico del objeto-a. La lectura y escucha de Mercè me estimulan y alientan ya que en ella esa conjunción entre lengua-estética-ética es espontánea, inteligente y natural.
Leo estos días a los poetas chinos. Aquí algunas traducciones libres de poemas encontrados en este volumen de Moundarren, Elogio de la embriaguez, alrededor del dao del vino de arroz y sus virtudes (versión francesa a cargo de Cheng Wing Fun y Hervé Collet)

La lluvia atraviesa el pueblo ensombrecido
El viento levanta los olores de cien hierbas
Remando en mi barca bordeo el viejo muelle
De pie, apoyado en mi bastón, contemplo el estanque nuevo
Ebrio realizo la inmensidad del cielo y la tierra
Ocioso, vislumbro la eternidad del sol y de la luna
De regreso, en el crepúsculo, escribo un rollo de poemas
A pesar de ser viejo, mi fogosidad sigue siendo la misma
Lu You (1125-1210)

Vigésimo séptimo día del sexto mes, poema compuesto estando yo borracho
Nubes negras, como tinta vertida, no acaban de cubrir la montaña
Salta la lluvia blanca, sus perlas salpican la barca
De repente, arrollando la tierra, el viento llega y lo dispersa todo
Bajo el Pabellón que contempla el lago, el agua es como el cielo
Su Dongpo (1036-1101)

Soy como un mono extraviado que regresa a su bosque
Un caballo abatido al que le quitan la silla
Con el corazón libre, me contento con lo que se presenta
El paisaje me resulta familiar, como un fragmento de sueño (…)
fragmento de poema de Tao Yuanming (365-427)

sobre la melodía “El río donde se lava la seda”

“su, su”, sobre mi ropa y mi sombrero caen las flores del azufaifo
Al sur y al norte del pueblo, el rumor de las ruedas hilando la seda
Cercano a un viejo sauce, alguien vende calabazas amarillas
Después de la borrachera, me siento aletargado, y sólo deseo dormir,
El sol está en lo alto, sediento tengo ganas de te,
Llamo a una puerta para pedir un vaso a un lugareño
Su Dongpo

Canción de borrachera
Al amanecer cargo las gavillas para llevarlas a vender
Cuando el sol se pone en el oeste, compro vino y regreso a casa,
¿Me preguntáis dónde está mi casa?
Una vez atravesadas las nubes, penetrando en las montañas esmeralda
anónimo

11.8.08

de la oportunidad

old books in Panjiayuan by Westwinds Zhou
Se ha dicho hasta la saciedad que los JO ofrecían a China una oportunidad de oro para demostrar al resto del mundo los grandes cambios realizados por su gobierno y sociedad, para fortalecer la democracia, dar grandes pasos en materia de derechos humanos y libertad de expresión o prensa, y entrar a formar parte de la comunidad internacional. Para mi, en cambio, suponía la oportunidad de que pudieran desplegarse visiones y discursos más complejos, matizados y lúcidos sobre el mundo chino fuera del ámbito sinólogo, que a menudo resulta limitado.Cuando alguien me preguntaba si no me apetecía estar en China durante los juegos yo siempre respondía que lo que de verdad esperaba era poder disfrutar este tiempo de numerosos de artículos y programas de periodistas como Rafael Poch, que ayudasen a dejar atrás los lugares comunes, obviedades, simplezas y puntos de vista que de tan superficiales y parciales, acaban siendo erróneos y simples mentiras. En los últimos meses, los medios de comunicación se han centrado exclusivamente en la cara más oscura y siniestra de China. Como explicaba Poch hace unos días, todo hacía referencia a un “régimen casi orwelliano de represión, tortura, control de Internet, ejecuciones y censura, cuando la realidad es mucho más rica, abierta, variopinta y dinámica de lo que sugiere esa visión negruzca, tan poco inocente y tan poco independiente de criterio” Llegamos a situaciones tan absurdas como las declaraciones de personajes como G.Bush desde Tailandia, exigiendo cambios en los derechos humanos, siendo él el máximo responsable del gobierno que ha creado y sigue manteniendo Guantánamo, o apoya incondicionalmente al gobierno de Israel. Pero sin tener que acudir a extremos tan bochornosos, no puedo dejar de preguntarme cuando la gente de la calle compara la sociedad china, con qué otra sociedad ideal inexistente la compara. Además de llenarse la boca con la palabra democracia. Yo cada vez me siento más ajena, más perpleja, más china y asombrada de la parcialidad y falta de curiosidad de las personas por lo que la realidad depara. Este domingo incluso Joan de Segarra arremetía con la cancioncilla de lo incongruente que era que se celebrasen los jjoo en un país como China, y calificaba de incomprensible y ofensivo que sigan habiendo retratos de Mao Zedong en lugares y edificios oficiales, o en las calles. ¿Qué parte de la historia de China se le escapa? Es obvio que nunca ha estado en China más de una semana, y por supuesto nunca ha conversado con la gente de la calle o las ciudades, que sí son capaces de explicar con toda lógica el por qué de esas imágenes y qué significado tienen aún para ellos, qué es lo que explican de su historia, sus aciertos y sus errores. A mi me hace pensar que la verdadera incapacidad para asumir el pasado y entender el presente no es precisa ni exclusivamente de los chinos. Y es que una vez asumida la importancia de ciertas formas, ciertas reglas sociales y morales que se han subjetivado, de lo que se puede o no decir, los chinos son mucho menos hipócritas de lo que se piensa. Muchos de los que vieron aquí como algo normal que China entrase en la WTO, exporte, importe y fabrique para el resto del mundo, se rasgan las vestiduras con lo de los juegos.
Mi terreno no es el periodístico, sino en todo caso el subjetivo, poético, artístico o psicoanalítico, por lo que agradezco esos espacios en los que gente que sí sabe de lo que habla se toma la molestia de deshacer malentendidos sobre todas estas cuestiones más generales y políticas. En un artículo de la vanguardia de ayer Poch describe una anécdota que me parece muy representativa de lo que le suele suceder a alguien cuando superando los prejuicios y tópicos se acerca a la realidad china. Un profesor de ciencia política llega a la universidad de Pekín y se da cuenta de que allí hay más libertad de expresión que en su anterior puesto en Singapur, “Creía que me piedirían mi programa de lecciones a principios de curso, pero cuando pregunté me dijeron, ¿programa? Usted explique lo que quiera” En contra de lo que se piensa el régimen chino es mucho más abierto y relajado, y los espacios de discusión existen, la información está más liberada de lo que parece y muchos de los cambios de la sociedad vienen provocados por la presión que se ejerce desde abajo. Por supuesto que la represión, la censura, la tortura existen y son una lacra, también para ellos.
En aquel libro de Hisayasu Nakagawa el autor cuenta como hace unos años en una conferencia sobre los principios de Kitaro Nishida, tradujeron desafortunadamente un concepto clave de sus últimos trabajos, el koi-teki chokkan –algo así como la intención que se concibe en el acto en sí- con la expresión “intuición activa”. Según el autor, muchos fueron los franceses que se quedaron atrapados en las preguntas sobre la diferencia y oposición tan occidental entre activa y pasiva, sin poder enterarse de nada más. Algo así me parece que pasa a menudo con China. Las discusiones quedan habitualmente abortadas por todas esas cuestiones culturales sin real interés que impiden cualquier razonamiento elaborado, y nos alejan sin duda de los contenidos. Menos mal que al margen de todas esas discusiones estériles empiezan a no ser pocos los que de manera rigurosa desechan desde el principio el derrotero provinciano orientalista. Pensaba en los libritos de Jean François BilleterContra François Jullien” y "China tres veces muda", en el que dice claramente en un capítulo al concluir, “hay que elegir” o bien se parte del mito de la alteridad consustancial china, cuyas posturas artificiales suelen llevarnos a callejones de traducción sin salida tales como la anécdota de la conferencia de filosofía japonesa en el Pompidou, o bien se opta por el sentido común, se abandonan ideales inexistentes que dividen el mundo en un imaginario ellos contra nosotros. Creo que tanto los análisis de Billeter en lo filosófico/sinológico, de Poch en lo periodístico, o de R. Lanselle en lo analítico a través de la relación escritura-lengua y discurso social coinciden en que el análisis ha de ser histórico, económico, y político ante todo, humano. Para Billeter, como para Motaigne, parte de la experiencia propia, corporal (véase su brillante e inspirador Cuatro lecturas sobre Zhuangzi), dice en el primero de los libros mencionados: "para mi no hay nada por encima de la persona, y sobre todo nada por encima de dos personas que se escuchan y entienden con el uso de la palabra y la razón". Sin duda, si en vez de inflar el imaginario, hiciéramos el esfuerzo de utilizar esas armas tan sencillas como potentes, mucho de lo que nos parece incongruente y ofensivo en china, cobraría un nuevo valor.

(perdonen por la extensión del post, no supe resumir-me)

27.7.08

夏天

calabazas en una tienda en Tsumago, photo by Barbara Rich

Un par de haikus del libro de henri bruel, humor zen, traducidos del francés por esteve serra


la calabaza engorda

yo adelgazo

¡qué calor!

Tun


salgo,

haced el amor tranquilamente,

moscas de mi casa

Issa

23.7.08

algo ausente

polaroid by Solar Ikon

con aún tres semanas por delante antes de empezar las vacaciones, estaré algo ausente estos días, yendo y viniendo, con visitas, silencios y alguna que otra lectura. Para los que estéis por aquí, nos seguimos leyendo tranquilamente, un poco fuera de la rutina, para los que os vais o os estéis yendo, felices descansos

21.7.08

de construcción

the weather project, sun installation at Tate Modern, by Olafur Eliasson, photo by Olga Mink

Tal vez fue la nostalgia de este inicio de verano la que me hizo revisar alguno de los últimos vídeos del equipo sexybeijing.tv, de la que soy fan desde hace tiempo. Me quedé especialmente enganchada en este micro-reportaje, muy sencillo, acerca de un pequeño y viejo templo de Pekín que están a punto de destruir, aunque oficialmente haya sido catalogado para ser preservado. Se trata de una construcción de la dinastía Ming, dedicada a un poeta de la época Song que no conocía, Xie Fangde. Además de una visita al templo en ruinas al lado de un experto, incluye una pequeña entrevista a un matrimonio mayor que está resistiendo como pueden antes de tener que irse a vivir a algún rascacielos de las afueras, donde, despojados de cualquier oportunidad de conservar su modo de vida, se sentirán perdidos y desamparados. Os lo recomiendo de veras, dura unos 4 min.



No pude evitar pensar en él al día siguiente en la exquisita, necesaria exposición de Olafur Eliasson en la Miró, La naturaleza de las cosas. Unas piezas hipnóticas, sobrias, precisas, que nos invitan a reflexionar y a participar sobre la realidad, la percepción, y la manera en que nos relacionamos con ellas. Además de sus obras e instalaciones con luces y proyecciones, en una especie de hall hay una mesa larguísima llena de piezas lego de color blanco donde los visitantes pueden construir y de-construir a su gusto. Para mi las exposiciones, libros o películas que inciden sobre el tiempo, el tiempo de observación, de elaboración o de recepción , que me obligan a modificar mi vivencia temporal son como una especie de medicina mágica, curativas. También me gustaba esa idea de que más allá de las apariencias, y de las construcciones que llevamos a cabo para relacionarnos con el mundo que nos rodea, lo que cuenta muchas veces no son tanto las cosas en sí sino los reflejos que se proyectan, las perspectivas, los colores que de forma alquímica se crean en nuestra retina, y cómo las luces y la mirada atraviesan los lugares y los objetos. La expo es de lujo, como lo es la obra rigurosa de este artista.
Y para cerrar este recorrido algo derridiano, ayer por la noche vi el documental de Sydney Pollack, Sketches of Frank Gehry, que también tuvo cierto efecto reparador: filmado de manera sencilla y clásica, sin pretensiones, intercalando entrevistas al arquitecto, a amigos, artistas, a su propio analista, con visitas, paseos, secuencias de trabajo con su equipo en el estudio. He de reconocer que el tinglado mediático de los últimos años y esa tendencia a lo espectacular en su obra me aburrían más que atraerme, pero en la película todo tiene una escala humana, es una verdadera conversación entre disciplinas, personas, ciudades y materiales. Me quedo con sus proyectos más pequeños, su casa en Venice, California, me encantó, pequeñas construcciones enmarcadas por árboles y colinas, preciosas vistas y ventanas de madera. Y es que resonaban aún algunas de las cosas que los comentadores de este blog me habían ido sugiriendo tan generosamente estos días: ser artista, ser poeta, recordaba iluminaciones, supone estar arriesgándose todo el tiempo, y luego esa cita maravillosa de Niezstche que me pasó elpasaeltiempo en relación al ideal que éste, en la misma línea que el psicoanálisis, catalogaba como error: "No sólo soportar lo necesario, y aun menos disimularlo-todo idealismo es mendacidad frente a lo necesario-, sino amarlo.." en respuesta a Vicent. Como en una coreografía, pensaba estos días, levantamos muchas construcciones que van cayendo abajo, con las que, sabemos, no hay otro modo más que volver a empezar de nuevo.

17.7.08

efecto sujeto o del eclipse del saber

lilltle geisha dance, photo by Okinawa Soba
Hace unos meses traduje un artículo para un libro que ya ha sido publicado, en el que el autor, como otros muchos analistas, se preguntaba qué había sido del sujeto. El sujeto al que se refiere es distinto del individuo tal y como lo percibimos y designamos ordinariamente y hace referencia, con más precisión, al sujeto del deseo que Freud descubrió en el inconsciente. El sujeto del psicoanálisis no está lejos del de cierta poesía, y del que yo creo vislumbrar a menudo en el encadenamiento de la escritura china. Es un sujeto con el que todos tenemos que vérnosla diariamente, a veces a través de un sentimiento de extrañeza, otras de cierto reconocimiento, Freud lo encontró a través de los sueños, los equívocos, lapsus, chistes, del lenguaje. Tiene que ver con lo no sabido, con lo que se pierde, se escapa, con lo que resiste, con lo que se dice sin saber que se dice, lo que se desea sin saber que se desea, es un sujeto que ex-siste fuera de lo que cada uno sabe, dividido, y que aparece como efecto del lenguaje. No obstante y, como dice Lacan, de nuestra posición de sujetos somos siempre responsables, y de este deseo, capturado en el deseo del Otro, tendremos que acabar respondiendo. Creo que es en Sócrates donde Freud descubre que hay un sujeto en eclipse del saber. Si Sócrates no descubre el inconsciente es, según Lacan, porque aún no existía el sujeto de la ciencia, que apareció con el cogito de Descartes. Se inspiró luego en Koyré para subrayar con él que en la base de las revoluciones científicas hay siempre una revolución espiritual y que la ciencia necesita de una metafísica que le permita explicar el encuentro con lo Real, con lo imposible de explicar o resolver. Por eso para Lacan el sujeto del psicoanálisis es el sujeto de la ciencia, por muy chocante que suene ahora. Yo no provengo de la ciencia sino de la poética, pero entiendo que ambas perspectivas nos permiten afrontar la dimensión de imposibilidad, que puede parecer tener diez mil cabezas, pero que siempre es la misma. En otro de los artículos, Bernard Brémond pone en paralelo la pasión por la lengua en Joyce, Rimbaud y Lacan. Su tesis es que Joyce consigue aquello en lo que Rimbaud fracasa. Joyce no busca lo verdadero, a diferencia de Rimbaud. Como Picasso, él no buscaba, sino que encontraba, y eso le daba mucha envidia a Lacan, que llegó a decir que como psicótico sería mejor analista. Lacan hablaba de la relación con la lengua. En Rimbaud se conjugaba el amor por la lengua con su pasión por la verdad (anhelaba encontrar por la poesía el acceso a lo verdadero, y esa imposibilidad lo atormentaba). Joyce con Lacan conjugaban el amor por la lengua con la pasión por la letra y el significante. Éste último decía que sus “Escritos” no los había escrito para que la gente los entendiera sino para que los leyeran. Que no era la misma cosa. Constata, dice, que aunque no los entiendan, algún efecto tienen en la gente. En el trabajo de análisis existe también algo que se transmite más allá de lo que se puede llegar a decir o escribir, y que tiene, sin embargo, su efecto o efectos. Creo que me puse a pensar en todo esto a raíz de toda la discusión actual sobre la china olímpica y el último artículo de Rafael Poch acerca de los deseos de boicot y demás malentendidos, pero creo que en algún momento perdí el hilo…

14.7.08

imágenes de un mundo efímero

a partir de un grabado de Suzuki Harunobu, Googling Fuji, by Mike Licht
A la consideración general de que en China la escritura se hacía exclusivamente en lengua clásica, valdría matizar el caso del teatro . A diferencia de otros géneros literarios chinos desarrollados por letrados y funcionarios, y de otras tradiciones teatrales como la griega cuyos poetas como Esquilo, Sófocles o Eurípides constituían una parte esencial de la alta literatura, en China el teatro no será considerado literatura hasta épocas muy tardías. Aunque ya en de la dinastía Han existían espectáculos musicales, acrobáticos, con marionetas y danzas, es sobre todo a partir de la entrada del budismo en China en que empieza a aparecer en los escenarios nuevos temas, personajes e instrumentos musicales procedentes de Asia oriental. La introducción de la imprenta a través de los textos budistas, la evolución de los cuentistas y la apertura y crecimiento de las ciudades hacen que ya en la dinastía Song se pueda hablar de las primeras piezas, que eran representadas en las calles y centros urbanos como divertimentos populares Sin embargo, es en la dinastía Yuan, la de los invasores mongoles, cuando el teatro chino alcanza su máximo desarrollo. Dos son las razones principales del florecimiento dramático, por un lado el desarrollo de las ciudades, y por otro la abolición de los exámenes imperiales que hace que los letrados, desocupados, deban buscar otras maneras de ganarse la vida. Tal y como explica Alicia Relinque, los prejuicios han frente a la literatura en lengua vulgar se pierden y mientras la poesía y el ensayo siguen la línea clásica, el teatro permite la lengua popular alejada de los cultismos de la escritura. Con el tiempo se distinguirá este teatro del Norte de las formas del Sur, y más tarde irán apareciendo nuevas formas escénicas regionales, diversificando modelos, según áreas geográficas, hasta que en el s XIX vuelvan a converger en una forma nueva, fuertemente codificada y de convenciones mucho más rígidas, la ópera de Pekín. Las representaciones tenían lugar en escenarios montados para la ocasión, en edificios, en casas de té, en ferias comerciales y en templos, muchas veces itinerantes, en festivales y fiestas, por lo que era un teatro que prescindía de escenografía, el escenario solía estar vacío. Tampoco existía un telón que bajara o subiera, sino un elemento, una puerta al fondo, la puerta de los fantasmas guimen dao, o puerta del tambor, gumen dao que, según explica Alicia, por su homofonía, también puede ser traducida como puerta del pasado, debido a la conciencia de los autores de estar reviviendo el pasado y sus fantasmas!. Bertold Brecht tomó de este tipo de teatro no sólo la manera en que hablaban los personajes y se presentaban sus historias, también el trabajo de los actores. En el volumen Tres Dramas Chinos magníficamente preparado, anotado y traducido por A. Relinque, aparecen 3 obras, de las cuales ya me he leído la primera, La injusticia contra Dou E, que conmovió al cielo y a la tierra, maravillosa, hacía tiempo que no leía algo tan moderno y esencial. Me gustaría mucho poder hacer una versión un poco reducida y trabajarla con niños chinos de aquí. Al mismo tiempo, comienzo como lectura de verano La Interpretación de los Sueños de Freud, y me ha hecho gracia el paralelismo entre esa puerta de los fantasmas en el teatro y la puerta de acceso al inconsciente. En francés al trabajo de ensayos se le llama repetición, como en un sueño en que se repiten episodios o escenarios deseados, temidos, vividos que son de nuevo dramatizados, y por lo tanto modificados. Por eso seguramente esta pieza sobria de estructura y diálogos recios me ha recordado al teatro lleno de visiones oníricas de Heinrich Von Kleist, cuyos personajes, precozmente freudianos, conocían la importancia de esas visiones, que llevaban hasta las últimas consecuencias. También me hicieron pensar en los bellísimos y enigmáticos grabados japoneses de la exposición de la Pedrera, que recomiendo vayan a ver. Como en los sueños, sobre el papel de arroz, y en espacios en blanco aparecen con una aparente y sorprendente libertad, palabras y poemas escritos, que no estoy segura si descifran o matizan las escenas. En cualquier caso, a mi esos signos flotantes me hacen soñar…

8.7.08

el crepúsculo es un buey negro

photo by masaaki miyara

El crepúsculo es un buey negro, lento y torpe,
Que paso a paso va descendiendo de las montañas del oeste
No permitas que las puertas de la ciudad se cierren muy temprano
Porque hay que esperar que el buey entre en los corrales

El crepúsculo es un buey negro y misterioso
-no sé a qué mundo sobrenatural pertenece-
Cada día la luna lo acompaña hasta la ciudad
De mañana el sol lo lleva de nuevo a las montañas del oeste

Poema de Wen Yiduo (1899-1946) en Aguas Muertas, traducido por Javier Martín Ríos

Me gusta este poema sin saber bien por qué. El crepúsculo del que habla no me parece evocar ningún declive solitario y acechante hacia la muerte, tal y como suele ocurrir en la tradición poética. Para mi este buey negro y lento representa la capacidad para llevárselas con el enigma y con aquello que, como en el poema, atraviesa las puertas de la ciudad, por mucho que éstas se cierren cada noche (los sueños, el deseo, el amor, o el silencio) También pienso en la ciudad, y en su capacidad para reinventarse. Wen Yi Duo fue uno de los primeros poetas que empezaron a escribir en la lengua vernácula que en china sólo se había utilizado hasta entonces para el lenguaje oral, siendo la lengua clásica la utilizada durante siglos para cualquier tipo de escritura. A raíz del movimiento social e intelectual del Cuatro de Mayo, un grupo de intelectuales luchó y consiguió que la bai hua wen, la única lengua que entendía el pueblo pudiera ser utilizada en la escritura, en un intento de democratizar la cultura y el conocimiento. Ya unos años antes se había empezado a investigar y teorizar mucho sobre la traducción al chino de obras y autores extranjeros, sentando las bases de la traducción moderna. Unos eran partidarios de adaptar las palabras y discursos a la especificad de la escritura y lengua chinas, otros a usar expresiones y estructuras europeizadas para mantener la fidelidad al original. A mi lo que me interesa es constatar que cada vez que se traduce, uno se enfrenta con el dilema ineludible de una pérdida de significado, con un desvío o rescritura. Y lo cierto es que eso ocurre, sin necesidad de pasar de una lengua a otra, simplemente al hablar. Mucha gente piensa que la modernidad llegó a china con los comunistas, sin embargo muchas de las (buenas) ideas de la revolución ya existían antes; otros también piensan que la modernidad en la ciudad se mide por lo controlado, construido, planificado y categorizado que se tenga todo dentro de ella, cuando afortunadamente son muchas las cosas que ocurren al margen y a pesar del latoso dominio del amo

29.6.08

echar de menos

a road to the sea in Sado Island by tetsumaru
A veces me ocurre echar de menos lugares en los que no he vivido o en los que incluso no he estado, o si lo he hecho, ha sido fugazmente. Otras echo de menos lugares en los que sí he vivido, pero lo que echo en falta no es el lugar en sí, o toda mi experiencia o mi vivencia allá, sino algo que desde ellos se inscribió en mi historia, dejando una marca, completando una parte de un relato. Me ocurre también echar de menos vidas que no he tenido, cosas que no han pasado. Siempre pienso que es algo común y que le pasa a todo el mundo, pero ahora que lo pienso, no tengo ni idea.
Mi nostalgia, como digo, está muy relacionada por lugares, paisajes y ciudades. Lacan habla del mito individual del neurótico para dar cuenta de esa necesidad que tiene cada sujeto de dar una forma discursiva a un tipo de verdad que no puede ser transmitida directamente como verdad objetiva, como palabra que se identifica o se funda a sí misma como verdad. La relación del sujeto con el mundo y los demás, su realidad intersubjetiva, no podrá por lo tanto ser transmitida a través de una palabra que defina la verdad, sino que necesitará de esas construcciones histórico-míticas que apuntan en todo momento a su propia biografía. Por eso la importancia de algunos objetos, palabras, lugares, personajes y escenarios, a través de los cuales y de nuestro regreso casi constante a ellos, somos capaces de encontrarnos a nosotros mismos una y otra vez, y seguir deviniendo…
Hace unos días se inauguró en el Palais de Chaillot de París una exposición organizada en colaboración con nuestro moderno cccb sobre la ciudad china. El proyecto, propuesto por uno de los comisarios, el periodista Frédéric Edelmann parece haber sido inspirado por una frase de una novela de Peter Handke, El chino del dolor: “cierra los ojos y el negro de los caracteres hará aparecer las luce de la ciudad” En todo caso escuché el otro día en la radio que sí se ha tenido en cuenta la relación entre la escritura china y sus peculiaridades urbanísticas.
Aunque mañana estemos de celebración con la presentación del libro de Bel y el bello azufaifo , es cierto que sin parar nos llueven las malas noticias de demolición y embrutecimiento de esta ciudad. Ayer en un paseo por los alrededores del parque de la ciudadela y el zoo pasamos cerca de unas callejuelas magníficas protegidas por preciosos árboles que pronto desaparecerán. Mi naturaleza no me permite ser tan pesimista como debiera, pero está claro que algo hay que hacer y decir sobre todo esto. Edelmann invita al visitante a ver más para entender mejor una China que esperamos que, a su vez, aceptará que se la mire y se la interrogue por lo que es. Aquí nadie parece interrogarse! ES cierto que ciudades como Pekín, Shanghai, Xian o Chengdu han perecido cientos de veces bajo los ataques más o menos bárbaros de nuevos gobiernos, catástrofes y el tiempo. También es cierto que su arquitectura efímera y flexible acelera su desaparición constante.

27.6.08

porque sí


video de Laura en cursiva, canción Cigarettes de Russian Ready
Hace un par de días en el blog de Albértigo descubrí esta perla rara y exquisita, Russian Red, con el estilo, la belleza, la voz y el talento de Lourdes Hernández. Ayer por la noche me enteré de que hoy tocaban en la parte musical del mp7 en el cccb, y corrí. Ha sido muy interesante escuchar hablar a los creadores de the black cab session y blogothèque. En este último proyecto se trataba de Vincent Moon, que ya conocía de un video suyo sobre china, que siempre me gustó. Sin tiempo, sin dinero, sin apenas medios pero con mucha lucidez, mucho talento, ganas de contar algo y hacerlo de una determinada manera, estos emprendedores se dedican a filmar y colgar en internet la música de nuevos y no tan nuevos grupos en su estado más puro; conciertos diarios en taxis londinenses que duran un trayecto, o grabaciones de grupos emergentes en salones y apartamentos parisinos, en la calle, a capella, de camino al bistrot, entre amigos, brillante, espontáneo, terriblemente vivo, y muy profesional. Como dicen ellos, esta manera de filmar y de grabar la música tiene un impacto en los propios músicos que se encuentran con una nueva libertad a la hora de actuar, grabar y hasta componer. Se trata, según ellos, de una vuelta a los orígenes de la música y del cine, como lo es para albértigo su aventura móvil, y de aprovechar de estas muevas tecnologías para que los acontecimientos musicales puedan recuperar algo de la relación humana y cercana que tenían y que han ido perdido. Los dos grupos que tocaban esta noche, entre ellos Russian Red, son grupos que existen gracias a myspece, a las comunidades en red, a toda esa cultura libre, tan fácilmente criticable por muchos, pero que por supuesto sigo defendiendo aquí. El hall del cccb estaba abarrotado.
Yo me encuentro estos días en puro ejercicio zen: dejo que el ritmo y la espesura de estas últimas semanas acabe de desaparecer, haciendo lo mínimo, aflojo tornillos, neuronas, contenidos y tareas, dejo que el vacío vaya abriendo espacios, donde sea de nuevo más fácil hacer audible las ideas, los deseos, las voces…
Y dejarme llevar por mi novio moderno al cccb, inaugurando verano.
Como esta canción y este vídeo tan sencillo de Russian Red, cuya letra dice: “cause I’m wasting my time, now I’m wasting money again and all the cigarettes that i have never smoked, and all the letters that i have never sent, da, da…” (porque estoy perdiendo el tiempo, ahora estoy gastando dinero de nuevo, y fumando todos los cigarros que no he fumado nunca, y escribiendo todas las cartas que no he escrito nunca…) A parte de lo de los cigarros, que Cacho me perdone, y sabe que no soy ninguna defensora, pero que sin embargo, dedico a Bel , me encuentro en bastante acuerdo con el resto… Por cierto, que Lourdes canta la versión más bonita que nunca escuché de Girls, just wanna have fun

23.6.08

de los intermediarios

Photo by Okinawa Soba
Últimamente me vienen molestando todos esos intermediarios que surgen con regularidad. No me refiero a los profesionales, los que por su trabajo, -unas veces plenamente justificado, muy útil y merecedor de todos mis respetos y admiración, otras pura estafa carroñera- hacen de mediadores o expertos, ofreciéndonos acceso a alguna vía especializada, ahorrándonos una tarea y mucho tiempo. Sino a todas esas personas a las que acabamos otorgando un poder de palabra o decisión en nuestras vidas, esas personas en las que nos empeñamos en depositar un saber, criterio, o verdad que en el fondo debería ser nuestro. Al final uno acaba viviendo la propia vida, pendiente de lo que los demás opinan que es correcto, deseable, lo que uno debería hacer, dejar de hacer, temer o incluso aceptar… y el otro se convierte, más que en un interlocutor, en un intermediario plomazo entre uno mismo y su deseo o vida. No hay que culpar al pobre monigote en el que hemos convertido al otro, que además cae en la trampa una y otra vez, repitiendo un guión de miedos, prejuicios, sermones y inhibiciones que suelen ser más responsabilidad nuestra que suya. Por supuesto, ya lo ibais sospechando, que el trabajo del análisis tiene mucho que ver con ir desenmascarando a ese Otro desde el cual deseamos, hablamos, decidimos constantemente. Pero no voy a insistir hoy en ello. Por fin este fin de semana acabaron todas las clases, exámenes, compromisos del curso y empieza oficialmente el verano, con otro ritmo, mucho más tiempo, encuentros y posibilidades de pensar proyectos. Me alegro de que a estas alturas del camino, haber ido deshaciéndome de algunos de esos molestos intermediarios, algunos más interiores que otros. Retomando esta tarde la lectura de Porge, me gustó mucho cómo se refiere a la distinción que hace Lacan entre el saber y la verdad, para quien son dos nociones irreconciliables. La dialéctica entre saber y verdad desplazaría, dice Porge, la tradicional oposición entre teoría y práctica, y superaría la engañosa división entre lo individual y lo colectivo. El objeto-a, objeto causa del deseo, tendría mucho que ver, ya que para Lacan, el deseo es siempre el deseo del Otro (desear lo que desea el Otro, y desear que el Otro desee) El saber, digo yo ahora, estará del lado del otro, pero la verdad sólo podemos encontrarla en el nuestro.

17.6.08

del asombro

old photo by Okinawa Soba
Después de escuchar a Bel el otro día en la magnífica conferencia que dió sobre Natalia Ginzburg, retomé la pequeña biografía que la autora italiana había escrito sobre Chéjov y que Bel me había regalado por mi cumpleaños. Su imagen imponente aparece en la portada de la bonita edición de Acantilado, y el relato de la Ginzburg, sus puntuaciones, su mirada serena sobre las cosas, me emocionaron hasta el final. Entre los detalles y anécdotas que va aportando, me gusta lo que dice precisamente acerca de la mirada de Chéjov sobre el mundo, y que se puede aplicar sin duda también a la literatura de ella: "se trata de una mirada joven, ingenua, curiosa, profundamente asombrada, absorta en descubrir y espiar los incontables aspectos extraños del mundo, sus incontables rarezas…se trata de una mirada que es sobre todo de asombro…" Tal vez por eso también, como dijo Bel, la Ginzburg tenga algo de psicoanalítica
Hacía días y días que quería volver a visitar el blog creado hace muy poco por Manel Ollé, poeta y escritor al que admiro mucho, en el que además de sus propios poemas cuelga algunas traducciones suyas de poetas chinos: Mirall Negre es también un lugar de asombro para mi.
Necesito, pensaba, de esos lugares que no se acaban de revelar ni de comprender totalmente, de esas otras lenguas, otras palabras y universos otros que me desbancan,
Alguien muy amable me dijo el otro día que este blog era hipnótico, en seguida me vino a la cabeza esa imagen de la pintura china que describe tan bien Shitao, la de aislar los objetos, descontextualizándolos, rodeándolos de brumas y nubes enroscadas, haciendo que aparezcan recortados y como en sueños

11.6.08

au bout de la terre

paisaje interior en Suzhou, foto anónima
banda sonora: Charles Aznavour, Emmenez-moi (Llevadme)
boomp3.com

El rencuentro con lo chino esta semana ha tenido algo de reparador y curativo, la película parisina de Hou Hsiao Hsien y la lectura de ese tratado de pintura y filosofía china de Shitao, traducido y anotado por Ryckmans. Los 18 capítulos se leen casi de un tirón, a veces como si fuera poesía y otras un tratado filosófico. Ahora avanzo y retrocedo en las notas y pequeños anexos, intentando imaginar las caligrafías, los paisajes, las diez mil formas de la tinta, las nubes y las brumas en las variedades de amaneceres y crepúsculos, el sabor de lo insípido, los trazos de los pinceles y esa confusión entre pintura y escritura tan sugerente. Además, de entre el texto en francés, los caracteres chinos aparecen como imágenes potentes. Cuando por ejemplo se evoca el estado de despreocupación u ociosidad (xian) que necesita alcanzar el pintor antes de coger un pincel, estos días, antes que nada veo el dibujo en el caracter tradicional de las dos puertas de men 门, y la luna yue 月en el centro, imaginando los pabellones vacíos iluminados por la luz azulada. En el carácter que designa la calidad pictórica y literaria de lo insípido, dan 淡 la unión de un doble fuego con el agua, que parecen neutralizarse. El carácter que utiliza Shitao para hablar de pensamiento 思 si, está compuesto por un corazón 心, que también designa lo mental, y por el radical de interior 田 (pensamiento como aquello que está dentro del corazón) En cambio en el de idea, intención, 意 sobre el mismo corazón-mente 心 hay ahora el carácter de sonido, o de música 音, como si para que hubiera intención o idea debiésemos transformar el pensamiento en palabra, en lenguaje. Caracteres que normalmente leo en su sentido y que estos días se revelan en lo pictórico. Entre dos aguaceros, el sol brilla, dice un poema antiguo, que habla del cambio de estaciones. Y el corazón se me ha llenado de aires del sur, y de viajes, por eso esta canción de Aznavour, que me encanta, y esta imagen de un (paisaje) interior chino.
Como ya he mencionado otras veces, para decir paisaje los chinos utilizan la palabra literalmente compuesta por montaña-río, 山水,山川; para el universo también se utiliza la expresión Cielo-Tierra, 天地 para cosa Este-Oeste 东西 . No se trata de una disyuntiva sino de una noción unitaria y de dos puntos de referencia que acaban dando una medida de las cosas. Dentro de esa medida, la del cielo y la tierra, se despliega la libertad de la tinta y el pincel, del mismo modo que al dibujar, una vez realizado el contorno de la cosa, roca, montaña, tronco, río, choza…toda una multitud de tipos de rizos o arrugas, 皴 cun, vienen a dar cuenta del relieve, textura o nervadura vital de éstas. Estos rizos o arrugas pueden ser de los tipos más diversos siguiendo cada uno una técnica específica, con los nombres más bonitos: nubes enroscadas, cáñamo esparcido, cuerda destrenzada, cara de diablo, cráneo de esqueleto, manojo enredado, granos de sésamo, fragmento de jade, oro y jade, pintura sin hueso, pintura sin rastros…Y es que en pleno apogeo de la poesía clásica, en la dinastía Tang, es cuando la pintura se va deshaciendo de colores y encuentra su máxima expresión en el lavado de tinta monocroma. De hecho llega a aparecer una denominación para este tipo de pintura habitada por el vacío y la elipsis, en que el objeto aparece deliberadamente recortado de su contexto, despojado entre bancos de brumasde toda anécdota, casi transformado en un signo abstracto, se la llama la pintura xie yi 写意: literalmente, la que escribe (no describe) la idea (y no la apariencia de las cosas).
Si hay algo que distingue fácilmente el psicoanálisis de las otras terapias, como dice Mercè, es que no estamos en el mundo de lo sentido, que en chino también se entiende o escribe a través de algo que tiene que ver con el color, (el carácter de sentimiento 情 está compuesto por el radical de corazón y un color, 青, el azul-verde), sino en el mundo de lo escrito, lo elaborado, lo leído, más cerca de esa pintura, que liberada de lo anecdótico, se hace escritura.

6.6.08

de regreso

polaroid photo by Artsyken
De regreso y aún con algo de resaca laboral, intento ponerme al día en todo el resto… volver a las lecturas, los amigos, el tiempo para estar, y no sólo para hacer. Mientras hago, ¿acaso soy? No lo acabo de tener tan claro…
Acabando a toda prisa un trabajo de la uoc, me encontré con los textos de Pierre Lévy, pensador de la cibercultura, alrededor de la inteligencia colectiva. Lévy habla de un capitalismo informacional que se dirige hacia una cierta forma de comunismo. Se trata, no obstante de un comunismo paradójico porque no excluiría la propiedad privada del principal medio de producción contemporáneo: la idea. Es cierto que aunque sigamos comprando y vendiendo objetos materiales, cada vez más el conocimiento humano constituye el factor principal de producción de riquezas, mientras que los servicios e informaciones que engendra tienden a convertirse en los bienes de mercado. La idea es para Lévy un signo, una forma, una cierta estructura de relaciones, (yo pienso en un relato). Para poder disponer de ella no hace falta que tome una forma material, queda fijada o pertenece al ámbito de lo que él llama memoria. La información, en cambio, surge del reencuentro entre una memoria individual (una cierta asociación de ideas) y una idea disponible en la inteligencia colectiva. Bonito.
El mundo de las ideas es infinito; necesitamos de ellas para poder interpretar las informaciones y como dice Lévy, los creadores de las ideas no permanecen propietarios (ni ellos ni quienes han comprado sus derechos) más que por un tiempo. La información es inapropiable, el dinero simultáneamente privado y público, la idea viene de alguien y pasa a todo el mundo. Bueno, su desarrollo es interesante.
Un amigo al que le brillan los ojos al hablar me pasó una entrevista realizada a J. Lacan en 1957 por el periódico Express, donde éste se expresa de manera espontánea y elocuente, dirigiéndose a un público no analista, en la que pienso repetidamente en el principio del libro de Porge, Los Fundamentos de la clínica psicoanalítca, de absoluta actualidad en relación al debate actual entre psicoanálisis, psicoterapias y nuevas clínicas que recorre también algunas instituciones en Barcelona. Efectivamente el vocabulario de la clínica con la que el sujeto contemporáneo pueda hablar de sus sufrimiento, plantear sus enigmas, dirigirse al otro, ha de evolucionar con el tiempo, pero estos analistas intentan hacerlo a través de claves lakhanianas como la topología y no de las nuevas terapias. El discurso topológico, por ejemplo, les permite no tener que estar interpretando todo el tiempo, otorgando sentidos a destajo y colgando etiquetas a las que uno se agarra para seguir gozando de su síntoma. Todo eso que parece tan rebuscado en la topología no busca sino simplificar y aligerar equipaje, tranzando mapas e itinerarios, relaciones más espaciales y menos determinantes. Por otro lado el discurso de las psicoterapias se inscribe en la que Foucault, siguiendo a Canguilhem, enunció como la sociedad de la norma, frente a la perdida sociedad de la ley. La norma y la ley pueden a veces confundirse, pero aunque la ley pueda hacerse norma, cualquier norma no es una ley. Mientras la ley describe una regla generalizada hecha imperativa y emanando de una autoridad, la norma es, en su inicio, un estado habitual, regular, conforme a la mayoría. En la sociedad de la norma, donde se distingue entre normal y anormal, es esta media de la mayoría la que se aparece como ideal y deviene prescriptita. El éxito de las psicoterapias confirma lo que decía Foucault. Y no sólo las psicoterapias, también las técnicas evaluativas que participan de esas enfoque normativo de lo moral, social y económico. Parece que evaluar la normalidad o sanidad mental de alguien, nos puede aportar una garantía, una respuesta a cómo hacer para que el objeto evaluado se adapte a los criterios. Todo bajo un discurso que bajo esa apariencia progre tolerante es terriblemente totalitario. En fin, Brillante arranque el de Porge, lleno de luces y precisiones.

28.5.08

viaje

monte Fuji, polaroid by El Neko
nos vamos albértigo y yo a Madrid a la entrega de premios del movilfilmfest, que los vientos nos sean favorables!
Yo dejé mi corto sin acabar ni presentar, y no sabemos aún quién habrá ganado ! festejaremos en la Academia de cine, con amigos y cinéfilos varios. Albértigo ha realizado un buen trabajo para esta segunda edición y ha contado con el apoyo de un estupendo equipo.
Por cierto que esta semana en Cannes ganó una película de esas que me gustan, Entre les Murs, de Laurent Cantet. El film muestra el año escolar de una clase un instituto de París. La historia está basada en la novela de un profesor de instituto, François Begaudeau, que además es el guionista e interpreta el papel del profesor de francés. Creo que él es el único actor, y el resto son alumnos de ese instituto del 20ème. Una película mínimal sobre el aprendizaje, la escuela, la lengua, los jóvenes. Me gustó mucho lo que dijo Sean Pean, que este año era el presidente del jurado: en ella todo es mágico, puro cine sin costuras... para una mundo hambriento de educación. También me gustaron las palabras de Jim Jarmusch al recibir un premio homenaje, después de aclarar que el cine es sólo cine y que desearía que los que trabajen en él no se tomen demasiado en serio, brindaba por la magia y la belleza éste

26.5.08

otras lecturas

foto polaroid by Tetsuya Miyoshi
Desaparecí unos días por trabajo, y estoy agotada, como el gato. El sábado tuve la suerte de poder realizar la traducción consecutiva de la exposición de Erik Porge en Apertura. Porge venía a hablarnos de topología, nuevas escrituras de la clínica través de los nudos borromeos, cuestiones bastante complicadas en las que trabaja actualmente, concretamente en un seminario que realiza los viernes junto con Vappereau y mi amigo Yann Diener. Los analistas lacanianos utilizan la figura de los tres regisros Real, Simbólico e Imaginario para explicar nuestra aprehensión de la realidad. La figura del nudo borromeo le sirvió además a Lacan para avanzar en sus teorías sobre el significante, y la lectura del síntoma y la metáfora. Ya por entonces había afirmado aquello de que todo uso del lenguaje es metafórico. En sus últimos seminarios abandonó la idea de la cadena significante que tanto le había servido al principio (las palabras o significantes adquieren su sentido encadenadas unas con otras, en relación unas a otras) para hablar de la escritura y lectura del significante en términos de nudos , y del errar de la metáfora, jugando con el equívoco del verbo errar: vagar y equivocarse. Se trataba, si lo he entendido bien, de un intento de poder ir soltando la interpretación de sentidos para leer y escuchar el síntoma en la clínica de otra manera. Es el caso, por ejemplo, del trabajo con autistas. En vez de estar interpretando todo el tiempo lo que tal o cual acción puede querer decir y definir sus comportamientos en relación a ese déficit comunicativo, intentar realizar un tipo de escucha y lectura en positivo, utilizando las relaciones espaciales. En fin, aún no he podido dejar que toda aquella efervescencia se posara, pero fue una jornada emocionante y estimulante. Comimos luego en un restaurante argentino. Yo estaba algo agotada, ebria del buen vino tinto. Mercè me obsequió con la bella historia de su familia política japonesa, y me habló de que el padre de su marido, ciego desde niño, era acupuntor. Mercè recordaba colas de pacientes en la puerta de la casa familiar, en una sociedad japonesa ya cansada del exceso de tratamientos con medicina occidental. En China es muy normal que los masajistas sean ciegos, pero creo que es la primera vez que oía hablar de un acupuntor. Me encantó esa idea de lectura de líneas y paisajes del sistema energético-nervioso, y claro seguí pensando en Porge y en el increíble espíritu de los analistas lakhanianos.

18.5.08

la calabaza amarga

dibujo de Shitao, Tao Yuanming recogiendo crisantemos, portada del libro de Pierre Ryckmans ed. Plon,
Los libros tardan su tiempo en llegar, como los amores o algunos amigos, hace meses que quiero hacerme con este libro, y ahora que por fin ha llegado, me conmueve tenerlo en las manos, es realmente bonito. Se trata de una edición impecable que no escatima ninguna aclaración de nombres y términos con el correspondiente carácter chino, y que además incluye el texto original, acompañado de unas notas maravillosas que no sólo facilitan la lectura sino que amplían, en mucho, el saber sobre la lengua, la estética, la historia, y la personalidad de este personaje enigmático y especial. -Eso sí, tardaré aún unos días en poder zambullirme en la lectura, a causa de ciertos trabajos que me queda por entregar para la uoc, y de una traducción consecutiva que he de preparar de la charla que el sábado dará Erik Porge sobre topología, bajo el sugerente título el Errar de la Metáfora.- Además de tratarse de uno de los tratados sobre pintura china más importantes de la tradición letrada, este texto constituye una refinada reflexión sobre el pensamiento, la experiencia vital y artística, haciendo frente a las preguntas fundamentales , por qué pintar, cómo hacerlo, y qué significa ese anhelo. La primera edición francesa de este texto cayó en manos de Lakhan en los setenta, quien lo estudió y comentó con la ayuda de F. Cheng. El tratado está dividido en 18 capítulos de corta extensión, muy precisos y con títulos como El cumplimiento de las reglas, la Transformación, Venerar la receptividad, Bosques y árboles, Océanos y olas, Lejos del polvo, Despojarse de la vulgaridad, Asumir sus cualidades. Me ha gustado mucho la posible explicación que ofrece Ryckmans al enigma de uno de sus seudónimos, el que da título a esta obra, Monje Calabaza Amarga. En la dinastía Qing a la calabaza amarga se la llamaba “calabaza noble” por el hecho de que aunque tenía un gusto amargo en extremo, al cocinarla con otros ingredientes, estos no se amargaban en absoluto. Al conservar toda su amargura sin transmitirla al resto de ingredientes, decían, presentaba las cualidades de un verdadero caballero gentilhombre. Se parece mucho, por cierto, a mi definición de la salud mental!
Shitao no era realmente un monje. Con la caída del imperio Ming y la ascensión de los Manchúes su padre fue asesinado siendo él muy pequeño, y para mayor protección la familia lo envió a un monasterio donde se hizo monje desde niño siguiendo las enseñanzas Chang. Después de años de estudio con maestros budistas Shitao se dedicó a viajar hasta instalarse definitivamente años más tarde en Yangzhou, donde disfrutaba de un prestigio considerable en los medios artísticos y literarios de la ciudad. Aunque era normal el uso de seudónimos entre los poetas y artistas, en el caso de Shitao era un exceso. Dicen los expertos que esta abundancia de nombres sea seguramente la razón por la que su reputación fue menor que la de otros pintores de la época, por la confusión a la que daba pie de cara al público.

17.5.08

del desbordamiento


dibujo de Rosa Rial, diseñadora de erva
Curiosamente la película en la que pensaba más estos días, de entre las vistas en la última edición del Baff, era la del japonés Nobuhiro Yamashita. No porque fuera la que más me gustó, (aunque es cierto que la disfruté bastante) ni porque fuera la mejor. En ella aparecía una niña, que en plena entrada en la adolescencia se encontraba a veces desbordada por algo de ella misma, algo que no era capaz de contener de la misma forma que lo había hecho hasta ahora, mostrando mucho más de lo que deseaba que se viera de ella. No se trataba de nada enorme ni de ningún secreto inconfesable, y eso era lo realmente bonito. El desbordamiento era en ocasiones sólo perceptible para una mirada atenta y relajada, esa mirada que suele requerir lo japonés y la belleza insípida de la estética china.
En la mesa bloggera de esta semana decidí explicar un poco cómo había surgido este espacio-petit-a, y explicar lo que significaba para mí, y como por fin en este no-lugar yo he encontrado un sitio donde me siento cómoda y acogida. Tenía preparados para leer dos post, de hacía justamente un año, uno que hacía alusión a lo literario y a la escritura (el evento estaba organizado por la asociación de escritores), que acabé no leyendo por miedo a alargarme, y otro que elegí sin pensarlo demasiado, porque me parecía daba cuenta de esa obsesión mía por el no-lugar, y mostraba algo que unía naturalmente lo psicoanalítico y lo chino. No sé si es que mi repetición insistente (no soy escritora, no soy analista, no soy sinóloga) resultó demasiado sospechosa o escandalizó a alguien, pero luego casi todos intentaron reconfortarme o animarme. Otro blogger que me gusta mucho, Iluminaciones, me preguntaba al reverso, después de otra discusión alrededor de mi no-profesión, por qué había dejado el teatro. Prometo seguir analizando mis síntomas (a todos nos gustó mucho la intervención de aquel analista que mostró el blog como lugar del síntoma) en el diván, pero me apetecía decir algo más al respecto. Lo que me atrae del lugar del analista y de su deseo, lo que Lakhan conceptualizó como su discurso, que es para mí casi idéntico al del sabio chino, es que al contrario de lo que siempre me ha ocurrido en las otras áreas laborales que he tocado (y he tocado muchas!), este es el único lugar donde no me siento obligada a ocupar el lugar de amo, ni decirle a los demás lo que deben hacer. Lo que hasta ahora había sido un defecto en mi personalidad, un déficit (=necesitar saber y comprender, estar continuamente formándome sin instalarme, sin dar nada por definitivo pero sin tener que decir al otro lo que sé) me parece ahora que hay un lugar donde es bienvenido. En el teatro o la danza no era así, me apasionaba todo lo que requería del desciframiento de la escritura y los personajes, la dramaturgia y comprensión de la escena que desvelaba la verdad singular que cada ficción oculta, pero no me acababa de sentir cómoda en el rol del director, ni del intérprete, ni siquiera de testimonio escribiente. Qué decir del mundo de la empresa o el universitario. No soy sinóloga ni analista, pero es evidente que mis aspiraciones apuntan a eso, por eso hablé del autorizarme. Mi no-lugar de ahora no es un lugar de renuncia, ni de exclusión, no creo estar usándolo para auto-compadecerme, es un lugar de paso y de deseo, donde me gusta estar y por supuesto compartir.

12.5.08

del bloqueo al blogueo

foto de Palm Springs by g2the2thea
Este miércoles a las 19h30 Cacho de Pan, Zbelnu, Jorge Chapuis y yo participaremos en el Ateneu en una mesa redonda alrededor de los blogs, organizada por l'Associació Col legial d'Escriptors de Catalunya ACEC. Estáis todos invitados!

10.5.08

que no me tapen la boca

Foto de la inauguración de la exposición China Avant-Garde, Pekín, 5 feb'89
Quienes me conocen saben que mi discurso o mi estilo no son demasiado freudianos, quiero decir, que mi manera de pensar y expresarme está más cerca del decir paradójico poético y chino de Lacan que el literario, novelado y detectivesco de Freud. A mí, para qué negarlo, leer a Freud me supone un esfuerzo, mientras que la lectura de Yak Lakhan es pura vitamina, y hace que mi cabeza de acuario recupere algo de su densidad aérea original y consiga arrancar al vuelo. A pesar de esto, y gracias a mis lecturas lacanianas, aprendo a leer a Freud, a reconocerlo, valorarlo, y a identificar su herencia en tantas áreas de nuestro pensamiento. Lo que me maravilla, y me aterra es el hecho de que, a pesar de que su descubrimiento, que data ya de un siglo, impregne de manera profunda prácticamente todas las áreas de nuestra comprensión del mundo y el sujeto, se lo siga ignorando, reprimiendo, y negando de esta manera. Por supuesto que es sintomático, entre otras cosas de la dificultad a integrar ciertas cosas de nosotros mismos, que sólo vemos –cuando lo hacemos- en los otros, pero qué quieren que les diga, a mi me sigue chocando. Hace poco, en unas jornadas sobre juventud, durante una ponencia sobre violencia de género, una de las madres (que no era psicoanalista) preguntaba indignada a los ponentes si alguna vez habían oído hablar de Sigmund Freud, ya que los conferenciantes, sociólogos universitarios, parecían desconocer que lo que ellos creían estar descubriendo (la posibilidad de un beneficio psicológico o goce en el sufrimiento, es decir, la responsabilidad subjetiva del sujeto en aquello que lo destruye) lo había explicado Freud hacía un siglo. No supieron responder, y pusieron cara de pez. A mi que estoy estudiando psicología (como puro trámite) me pasa lo mismo, los textos presentan como teorías revolucionarias y novedosas cosas que ya elaboró Freud, sin reconocerlo, por supuesto y dando muchas vueltas y utilizando 12 categorías y 23 nombres para definir uno solo de sus conceptos, otras veces diciendo todo lo contrario, pero entonces resolviendo al final que, en la práctica, tales elucubraciones son discutibles. La verdad es que vivimos en un mundo hiper-medicalizado , dirigido a suturar el síntoma en vez de liberarlo, a negar el sufrimiento en vez de descifrarlo o darle una espacio para que se transforme en otra cosa, a responsabilizar al otro de nuestras miserias según la lógica fantasmal, que como dijo Rithée Cevasco, o bien idealiza o bien degrada al otro, en un intento de vivir a su costa, y no me refiero materialmente. Esta semana, en la conferencia de Imma Puy, volví a ver las imágenes de la entrada de la Nacional Gallery de Beijing durante la exposición que realizaron artistas chinos en febrero 89, antes de las trágicas manifestaciones estudiantiles. Los signos querían indicar que “no había retroceso posible” en los movimientos intelectuales y de democratización promovidos entonces, y yo pensaba en Freud… ojálá! También leí esta semana a Lacan en su seminario XI : la función del inconsciente freudiano, que no es el inconsciente romántico u oscuro de la creación imaginaria y actúa de manera homóloga a lo que ocurre a nivel del sujeto, es la de hablar; el inconsciente habla, y lo hace de forma tan elaborada como el consciente, haciéndole perder a éste sus supuestos privilegios.