24.9.09

Contes de l'incroyable amour

Hokkaido sea by Tetsumaru.

Me he recluído unos días para terminar algo pendiente, además de que continúo sin disponer de ordenador propio, porque el mío sigue en reparación. Les sigo leyendo intermitentemente, y sigo el viaje de Tetsumaru en su flickr. Me gusta la soledad de sus imágenes, tal vez porque explican algo de la mía.

El título del post pertenece al que es uno de mis discos favoritos, ever, Conte de l'incroyable amour, de Anouar Brahmen, brillante músico tunecino, intérprete él mismo del laúd (o oûd, como lo llaman ellos.) Siempre quise tocar el oûd... Lo he recuperado del fondo de una caja, lo cierto es que en esa época en que mi pareja era cellista escuchaba mucha música árabe, mucha cuerda también clásica, y por las mañanas me ponía un cassette con el ruido de las olas del mar.

Siguiendo los pasos de Davoine, e inspirada por Iluminaciones, con quien re-aprendo a mirar releí de una tirada el Teatro y su doble de Artaud. Efectivamente no es difícil encontrar las analogías con el trabajo de escritura y de transferencia que debe aparecer en el análisis. El doble que representa su teatro no es el doble de la realidad cotidiana y directa que conocemos sino de otra realidad peligrosa e inefable, imposible, que también experimentamos. El material que concierne al análisis no es toda esa habladuría banal que suele llenar una buena parte de las sesiones, y que ha de acabar agotándose, sino aquello imposible de decirse, de ser inscrito y que hay que acabar diciendo o inscribiendo, a través de ese espacio excepcional e íntimo de la transferencia. Me encanta una frase de un personaje de Davoine, un análisis no lleva más de dos semanas, pero hacen falta más de dos años para llegar a esas dos semanas. En el teatro al que apela Artaud, loco y visionario, como en la escena que buscamos los analizantes, hay una especie de sol extraño, una luz de intensidad anormal, donde parece que lo difícil y aun lo imposible se transforman de pronto en nuestro elemento normal.
Pensaba en una cita de un escritor y filólogo árabe que cita Freud en dos ocasiones,

"Lo que no puede tomarse volando
hay que alcanzarlo cojeando
…..
La Escritura dice: cojear no es pecado."
(Abu Hariri)

Tengo esa impresión de avanzar muy coja, casi arrastrándome, no conseguir levantar el vuelo. Está claro que nunca seré “uno de los nuestros”, y desde mis márgenes, las cosas del mundo parecen inalcanzables.

Señores, preparo una actividad para el próximo día 13 de octubre en el Teatre Lliure de Barcelona, se titula El desig en l'espectador (el deseo en el espectador), es el encuentro entre uno de los creadores escénicos más interesantes de este país, Roger Bernat, y un brillante y joven psicoanalista, al que tengo muchas ganas de escuchar, que además de ser un excelente clínico y estar especializado en temas que me interesan mucho, es compositor y músico, Iván Ruiz. El tema no es la escena ni en el creador sino la experiencia del espectador, sobre la que Roger lleva investigando un tiempo.¿Qué es lo que espera el espectador, qué es lo que le ocurre, qué es lo que sostiene su deseo, qué es lo que entra en juego cuando nos sentamos cómodamente en nuestra butaca, ante una pantalla, un escenario, o incluso cuando vamos a ver una exposición? Lacan, en su inspirada relectura freudiana desplegó una intelegente aunque extraña reflexión acerca de la mirada, a la que consideraba como objeto pulsional y de deseo, sin duda muy influenciado por su lectura de Merleau-Ponty. A partir de una experiencia personal de su juventud, en la que él se siente observado por un objeto al que está mirando, hace que la pregunta se dirija de nuevo hacia la experiencia del sujeto. El corto que escribí con imágenes robadas a Albértigo reflexionaba sobre eso. También Slavoj Zizek aporta algunas consideraciones interesantes. ¿vieron ustedes algunas escenas de su Pervert's Guide to Cinema?
No se trata de un simple encuento o mesa redonda, sino que la sesión está planteada como práctica de creación, o sesión de trabajo, en la que se hará una puesta en común, un diálogo en el que se incluirá al propio espectador, sin que sea uno de esas performances participativas que tanta pereza dan.
Les invito desde ahora a asistir. Entrada libre, y empieza a las 20h.
Volveré a hacer difusión, puesto que me preocupa la asistencia, y considero que la actividad se la merece.
Les dejo con el maestro Brahem, no se lo pierdan...



y también ésta, más mínimal

12.9.09

De lo que no tenemos

bus stop in Soya, by Tetsumaru

Algo de esas preguntas y vuestras respuestas sobre el ser quedaron flotando como polvo de arroz por mi casa. Como buena china que soy la pregunta sobre el qué no era tan importante como la pregunta sobre el cómo, o incluso el dónde. Me preguntaba concretamente estos días sobre el valor necesario para ser, para hacer, para intentar lo que somos. ¿De dónde lo sacamos, si en el fondo no lo tenemos, ese valor? ¿De qué está hecho y de dónde sale?
Después de años de creer equivocadamente que Descartes era un obsesivo de la razón, como serían hoy esos pesados cognitivos, y siguiendo los consejos de Davione, me deshice de prejuicios y estuve leyendo algo de su Discurso del Método. Descubrí a un señor bastante apasionante. Él mismo explica cómo después de acabar sus estudios se dedicó a viajar y a buscar por él mismo sus certezas: “Pero tan pronto terminé el curso de los estudios, al cabo de los cuales se acostumbra a entrar en la categoría de los doctos, cambié por completo de opinión. Me embargaban, en efecto, tantas dudas y errores que, procurando instruirme, no había conseguido más provecho que el reconocer más y más mi ignorancia.” A veces no se consideró parte de los doctos, e incluso se abstuvo de publicar o de exponer ciertas cuestiones, sabiendo que su lugar era otro: “Mucho me gustaría proseguir y exponer aquí toda la cadena de las restantes verdades que deduje de estas primeras. Mas como sería necesario para ello hablar de muchas cosas que están en cuestión entre los doctos con los que no deseo indisponerme, creo que será mejor que me abstenga…” O también, con qué júbilo vivió su trabajo como si fueran revelaciones místicas: “No sé si debo hablaros de las primeras meditaciones que hice, pues son tan metafísicas y fuera de lo común que acaso no sean del gustote todo el mundo”. Es cierto, y creo que así lo explicaba Lacan, que Descartes resolvió y evitó enfrentarse a cuestiones más complejas y esenciales sobre la subjetividad con la baza divina, Dios. Pero tuvo el valor para cerrar su discurso admitiendo: “Y en efecto quiero que se sepa que lo poco que hasta aquí he aprendido no es casi nada en comparación con lo que ignoro y no desespero de poder aprender”
Volviendo a ese valor del que carecemos, y sin embargo hacemos gala, ese valor que no poseemos muchas veces y que sin embargo usamos, y viéndome desprovista de la baza de ningún dios perfecto cartesiano, me acordé de las deidades japonesas que se encuentran por todos lados, y a los que no sólo se tiene en cuenta en construcción o rito, los Kami, sino a los que también se invoca para que nos den ese valor, nos protejan o nos guíen.

Buscando en el oráculo, descubrí que el kanji de su escritura es el mismo que espíritu en chino, 神shen, que combinado con el de esencia, 精jing, forman la palabra que designa el psicoanálisis 精神分析 (literalmente análisis de la esencia del espíritu, frente a la psicología, que en chino se escribe simplemente como 心理razón del corazón, o la mente, que viene a ser lo mismo en el imaginario colectivo)

Me pareció un acierto que en chino la psicología se sitúe dentro de ese corazón o mente, 心 como la enervadura 理de un lugar de nuestro yo y nuestro cuerpo, mientras que ese otro saber sobre nosotros que nos aporta el análisis, quede des-localizado y pueda tener que ver más bien con ese espacio entre las personas, entre los saberes, y lo des-conocido.

Esta semana me enteré en el magnífico programa de filo de Raphael Enthoven en la radio de la publicación del libro de un joven filósofo, Cyril Deloro, cuyas investigaciones tienen lugar, en parte, en la intimidad de su consulta, intercambiando conversaciones filosóficas con pacientes psicóticos, "el otro no es un campo completo, sino una función".

Igual que Lacan me ha permitido hacer una lectura de lo oriental desprovista de lo exótico, la locura me está permitiendo acceder a lo filosófico, que nunca me apasionó, de manera vital. Y desconozco de dónde saqué el impulso para emprender tan extraño camino.


4.9.09

sólo la verdad es sexy

photo by masaaki miyara

Me acordé de esta frase atrevida, título de un disco del talentoso saxofonista afincado en Barcelona, Gorka Benítez, después de ver la película de I. Coixet sobre Tokyo. No vayan a verla. Y si ya lo han hecho o si por accidente se encuentran viéndola en el cine, aprovechen el tiempo puesto que es una buena lección de dramaturgia: ahí está casi todo lo que un guionista o dramaturgo debe evitar a todo riesgo. Todo es falso, innecesario y predecible. Los personajes no existen ni por sí solos ni en relación a los otros, y prácticamente nada de lo escrito merece la pena ser dicho, muy especialmente lo que se escucha en voz en off. Descubrirán lo que no puede ser obviado (en este caso la verdad, -con sus razones o sinrazones- de los personajes) y lo que sí debe ser evitado (intentar ser sexy, moderno y profundo copiando fórmulas y anuncios publicitarios, aunque sean los propios).
Esta mañana escuchaba en franceculture a un psiquiatra hablando de la relación entre memoria y salud mental. Basándose en la base más fisiológica de algunos procesos mnésicos decía que la psicoterapia era en el fondo una forma de aprendizaje o desaprendizaje. Me quedé pensando en esa idea de ir desaprendiendo (que no quiere decir olvidando) algunas de las ideas que nos obsesionan y gobiernan del pasado para captar algo de la verdad de nuestro presente y poder devenir más libremente.
La verdad, que no consiste ni sabe de fórmulas, tampoco es una cuestión de sinceridad, hay quienes a base de intentar serlo constantemente no hacen más que escabullirse. Y en cambio, con un buen par de mentiras, o a través de algunas fantasías, uno consigue ser más elocuente sobre lo que en realidad acontece.
Hoy he encontrado una frase de Wittgenstein que me ha gustado por su humildad tan china y me ha recordado a todo esto : ¿Qué es lo que se denomina observar? Más o menos: cuando se coloca en una situación favorable para obtener ciertas impresiones –con la intención , por ejemplo, de describir aquello que le enseñan. (de Lo Interno y lo Externo)

18.8.09

de algún resto

photo by masaaki miyara

No creo en mis sentimientos, ¿Cómo creérmelos? Son como nubes pasajeras. Cambian de lugar al tiempo que yo. Y en el mismo lugar también difieren de sí mismos. Los veo evolucionar y renuncio. Renuncio a la plenitud, a la dicha perpetua del sentir, renuncio al anhelado infinito, aunque presentido a veces, renuncio. (…) Vine aquí con mi hueco, vine montada en mi ausencia. De repente el vehículo desapareció. Me encuentro andando con las patas de los búfalos, con la única pierna del tullido, con las tres patas del perro y con su sarna y algo realiza por mí las funciones del cuerpo, sin mí.

Chantal Maillard, Diarios Indios.

Hay quienes vivimos nuestra vida desde un lugar distinto a su centro. La vivimos, pero desde otro lugar. A menudo cuando visualizo cómo me sostengo en el mundo sólo veo la figura de un compás. Siempre hay al menos dos lugares, si no más.
Los sentimientos no cuentan demasiado estos días, como Maillard no acabo de creérmelos. La nueva casa interrumpió la lectura de Damasio, pero entendí que son puros estados corporales, y ahora mi escucha apunta a lo que hay bajo de ellos, una especie de constante de barro o de resto.
Ayer me quedé pensando en unas líneas de Mishima que leí aquí. Me sigue interrogando el lugar de ese encuentro entre el mundo interior absolutamente individual e incomunicable, y el lenguaje que es universal y compartible, y los restos que produce. Como señalaba Iluminaciones, citando a Luis Gordillo, lo poético seguramente responda a una función corporal, secreción compensatoria, que se desprende de nuestro diálogo con la realidad. Lacan inventó una palabra, la “lalengua” para referirse a la articulación del deseo propio con la lengua, un “saber que se sabe sin que él mismo lo sepa”. Ojeo a ratos estos días la biografía de Lacan escrita por Elisabeth Roudinesco. Su escritura es brillante y luminosa, admiro el rigor y la claridad con la que escribe, cómo es capaz de relacionar acontecimientos, e influencias con la teoría y ofrecer las claves que permiten identificar el singular recorrido de ese hombre valiente y temerario. El talento de Roudinesco me ha recordado a las palabras Wittgenstein: Lo que puede decirse puede decirse claramente, lo que no puede decirse, hay que dejarlo en silencio.
Gracias a una consulta de Bel, he robado algo de tiempo a la noche para revisar unas pocas traducciones de poemas antiguos chinos. Profesión imposible y admirable la del traductor, con Bel aprendo a reconocer el talento de los buenos escritores, poetas y traductores, que a pesar de los imposibles, logran indicarnos un camino. Me preguntaba si lo particular de cada escritura, de cada poema, de cada traducción acaba de tener sentido cuando trasciende lo real, lo individual, lo universal y lo decible y aparece simplemente como resto.

12.8.09

我 家 (mi casa)

Beijing, photo by GraemeNicol

Después de muchos, muchos años sin casa propia, de errancia en un exilio voluntario, quizá necesario, me encuentro estos días de mudanza a mi nueva casa, que es de alquiler, que es temporal, que apenas sé cómo llegaré a pagar, pero donde por fin parece que tendré un lugar.
Durante este último año en el que buscaba sin que salieran las cuentas, sin encontrar nada que encajara, terriblemente desanimada, fantaseaba con otras ciudades y otros paisajes que imaginaba más hospitalarios. Curiosamente, mi nueva casa me recuerda a esas otras ciudades con las que soñaba, y desde lo alto de mi colina, diviso muchos tejados, a un lado el mar, al otro un bosquecillo tupido y enfrente unos cerros pelados con edificios ni demasiado altos, ni demasiado nuevos ni demasiado feos o cercanos.
También me ha hecho pensar en esos poemas chinos de embriaguez en templos, posadas y cimas de montes.

Sobre el monte Tongguan, poema tras la borrachera

Me gusta solazarme en el Tongguan,
mil años sin pensar en volver.
Deseo girar, y que al danzar mis mangas
acaricien el monte de los Cinco Pinos
Li Bai


Escrito en mi casa sobre las alturas en la ciudad de Liang Huang

Vivo en el lugar más alto
bajo mi mirada mil casas permanentemente
he acabado de escribir poemas y beber vino de arroz
frente a las numerosas cimas me adormezco solo.
Cen Shen

2.8.09

del anfitrión y el visitante


dressed-up, originally uploaded by ajpscs.


"Si en el camino os encontráis con un hombre que ha llegado a la Vía (Dao) ¡¡Sobre todo no le habléis de la Vía!!

Quien cultiva (quien habla de) la Vía, no la practica,
Toda clase de falsos objetos surgen,
En cambio cuando aparece la espada de la sabiduría, ninguna cosa queda en pie
…. Es el espíritu ordinario el que constituye la Vía."

(del libro Entretiens de Lin Tsi, traducido y anotado por Paul Démieville)

La escuela china Chan (que dio origen al Zen japonés) fue un movimiento de reforma que propugnaba un retorno a la praxis en contra de la importante tradición teórica y textual del budismo llegado de la India. Supuso también un proceso de sinización y traducción de esas doctrinas extranjeras al mundo chino. Paul Démieville explica en su prólogo que este movimiento anti-intelcual fue llevado al límite de lo irracional y puso patas arriba los monasterios del país. La locura, añade, siempre ha formado parte de la sabiduría china. Aunque ya había traído aquí algún fragmento de ese libro maravilloso, no ha sido hasta hace unos días que he podido hacerme con un ejemplar del mismo, y tener acceso a las interesantísimas notas del traductor y sinólogo (que fue el primer profe de chino de Lacan, no lo olviden!). Lin Tsi (o Lin Ji en actual pinyin) fue sin duda un hombre iluminado y con talento, y el libro está lleno de citas y anécdotas brillantes, que hoy se me antojan imprescindibles para cualquier aprendiz lacaniano
(ambas lecturas, la de Damasio y la de Lin Tsi provienen del mismo trabajo de investigación que llevo a cabo desde hace meses, aunque avance lentamente)

"La verdadera comprensión no se distingue de su contrario", dice el maestro.

O luego subiendo algo el tono blasfémico al que adhieren encantados: “Adeptos, no toméis al Buda por una culminación suprema. Yo lo veo como un agujero de letrina y los Bodhisttava (los santos) como seres que atan a los hombres con yugos y cadenas”

Cuando los monjes preguntan sobre la gran idea del budismo o sobre dónde se encuentra el Buda, suelen recibir como respuesta un gran eructo, un Khât, y si dudan un buen bastonazo. Son falsas preguntas, abstractas y discursivas. El monje no debe dudar, la deliberación es una trampa, la acción debe ser inmediata.

Las buenas preguntas deben ser sin ataduras y los sabios, hombres ignorantes del bien y del mal.

Cuando el maestro habla de la transmisión Chan no lo hace en términos de maestro/discípulo sino que habla de anfitrión y visitante, o consultante/consultado, y en vez de clases o lecciones habla de consultas. Se parece tanto al trabajo que algunos buscamos en el análisis que nada sorprende cuando el propio Démieville lo explica “de repente el maestro deja de serlo y el discípulo se convierte en maestro, el analizado en analista… “

Reflexiona sobre diferentes modalidades de relación entre anfitriones y visitantes, y de cómo esos papeles se intercambian y se transforman en el encuentro, como tan bien explica F. Davoine en su libro sobre el trabajo analítico con la locura.

También hace otra referencia que es esencialmente lacaniana, cuando habla de que la sabiduría actúa como una espada, en su corte del pensamiento y las palabras (tal y como trabaja el analista en su interpretación, en como deja el sentido en suspensión)

Cuando el monje aparece el maestro alza el espantamoscas y ése es signo de que está dispuesto a entablar una discusión por poco convencional que ésta parezca. También me gusta cuando se refiere a los malos maestros como "zorros salvajes y larvas malignas" , y describe un encuentro con ellos: "el aprendiz se presenta al amigo de bien (el maestro o anfitrión) con un yugo sobre el cuello, cargado de cadenas. El amigo de bien le pone un nuevo yugo y lo carga con nuevas cadenas. El aprendiz está contento. Ni uno ni otro son capaces de discernir nada. Se trata entonces de un visitante examinando a otro visitante." Desgraciadamente hay malos analistas que actúan de esa manera, al igual que malos consultantes que sólo buscan nuevas cadenas. Y los temerosos del inconsciente o de lo que escapa a la conciencia lo utilizan para descalificar la valentía de quienes emprenden un trabajo de verdad.

Yo me quedo con las palabras de Lin Tsi, y sigo trabajando el arte de la espada y el espantamoscas,

"Mientras no aparezca la claridad, es la oscuridad la que resulta clara."

29.7.09

bajo un ginko protector

Real Jardín Botánico de Madrid, by gloriadon

Hice una escapada este fin de semana a la sierra madrileña para encontrarme con unos amigos patagónicos muy especiales y sus preciosos hijos. De regreso a la capital y después de cumplir con ciertos compromisos y disfrutar de la hospitalidad de amigos y familiares, sin tiempo para ninguna exposición ni paseo, arrastré mi exigua maleta por uno de mis lugares favoritos de la ciudad y una auténtica joya en este país arboricida: el Real Jardín Boténico de Madrid. Siguiendo la receta de Bel, me encomendé a los árboles centenarios bajo las ramas de un enorme Ginko, de cipreses robustos y altísimas y bellas secuoias, me sentí protegida y agradecida, admirada de la belleza y la diversidad de esos árboles y plantas que me hablaban de otros continentes, de mis viajes realizados y otros todavía soñados. Me llevé un libro magnífico parra leer en el tren, El Error de Descartes, de Antonio Damasio, neurólogo, investigador y hombre de luces. A medida que uno se aleja de la gente prejuiciosa e ignorante sin experiencia ni criterio, a medida que uno deja atrás el oscurantismo y pseudo-cientifísmo de los desafortunados new-age de la psicología y las “n(e)o-ciencias”, uno se da cuenta de que, en el fondo, quienes trabajan con rigor, honestidad y algo de valentía en los movedizos y a veces oscuros ámbitos de la psique humana, acaban coincidiendo en lo básico. Tal y como me habían dicho, -y ahora que ya tengo las bases teóricas para entender de lo que me están hablando-, he comprobado que la neurociencia actual está confirmando las bases neurales del descubrimiento freudiano acerca de la subjetividad y la experiencia del inconsciente. A quienes enfrenten las posturas científicas y la neurobiología con el psicoanálisis, les invito a actualizar sus lecturas sobre el tema y seguir informándose.
Damasio, además de ser un respetado investigador y profesor universitario en EEUU, citado a menudo en obras de referencia , es un magnífico comunicador, que me resulta poético:

“Los sentimientos, junto con las emociones de las que proceden, no son un lujo. Sirven de guías internas y nos ayudan a comunicar a los demás señales que también pueden guiarles. No son intangibles y esquivos, contrariamente a la opinión científica tradicional son tan cognitivos como otras percepciones. Son el resultado de una disposición fisiológica curiosísima que ha convertido el cerebro en la audiencia cautiva del cuerpo”

Damasio identifica en seguida el error actual de confundir el fenómeno con los componentes y operaciones que pueden encontrarse tras su apariencia. No expone sus ideas y ya está, sino que antes de defender ningún punto de vista ha desplegado un abanico de datos y casos clínicos, que hacen que no sea necesaria mayor justificación. El error de Descartes es para él el de separar cuerpo y mente, su tesis de que pensar es igual a ser, cuando se trata precisamente de lo contrario, en principio fue el ser y luego el pensamiento. Es a partir de nuestras estructuras corporales/cerebrales que apreciamos la realidad. El cuerpo, dice, es la vara de medición de la realidad. No sabemos a qué se parece la realidad absoluta. Y lo que diferencia nuestra mente de la de otros seres que también poseen mecanismos neurales es la creación de representaciones (neurales) que se convierten en imágenes (aunque no sean del todo visuales y puedan estar regidas por otro sentido, sean sonoras, de lenguaje…) Estas imágenes no se almacenan como fotografías ni se archivan, la memoria no consiste en recuperar, traer de algún sitio escondido. La memoria, tal y como él comprueba con personas que han sufrido diversas lesiones, es reconstructiva.
Tampoco existe un único lugar en el cerebro capaz de llevar a cabo una función cognitiva, sino que éstas surgen del concierto de varias zonas al mismo tiempo. A la hora de rememorar desencadenamos la reconstrucción en áreas diferentes. Al querer recordar un lugar, una cara, una voz, una frase, dice, ésta se encuentra distribuida, diseminada por todo el cerebro.
Parece ser que algunos matemáticos y físicos describen sus pensamientos más abstractos dominados por imágenes, a menudo visuales e incluso somatosensoriales.
Pero estas imágenes y representaciones organizadas topográficamente no son suficientes por sí mismas para configurar la mente. Hace falta que sean vividas como propias, correlacionadas en un complejo sistema de relaciones, que aunque comparable y compartible con otros, es único en cada individuo, y constituye su subjetividad, la base neural de su yo.
Damasio fue el primero en afirmar que las emociones, lejos de lo que se cree tradicionalmente, son necesarias para poder razonar correctamente. Resultó fascinante su estudio de grandes casos de la primera mitad del siglo XX de pacientes con graves lesiones en el lóbulo frontal, como aquel famoso Phineas Cage, cuyo cráneo fue atravesado por una barra de hierro. De regreso tuvo que interrumpir la lectura, que espero poder acabar este fin de semana. Inch’allá!

18.7.09

de la caída ordinaria

Kyosoan by dennisart
El mundo es todo lo que sucede, con esta frase tan china abre Wittgenstein su Tractatus. La traducción francesa, que también me gusta mucho, dice algo como que el mundo es todo lo que hace (un) caso. En su sentido original, la palabra caso, además de suceso significaba caída. Me quedé pensando en la caída, y en todo lo que cae. También en la pérdida. Para los místicos, la pérdida –del mundo, de uno mismo, y yo añado de sentido- tenía la misma naturaleza que la salvación -que la revelación, que el encuentro con algo vital.
Cuando Freud quiso cernir algo del sentimiento religioso o espiritual en el ser humano tomó prestada de un amigo la expresión de sentimiento oceánico, de eternidad, continuidad y fusión con el universo y las cosas. Pero la pérdida del self, la hipotética fusión o indistinción con el todo no sólo está en lo sagrado, sino que puede acontecer también en otros contextos, más ordinarios y terrenales. Ciertas experiencias de la locura, de lo traumático, ciertos viajes del sujeto de la palabra o la conciencia, pueden dar cuenta de ello. Yo creo que explicar algunas de estas experiencias desde las desafortunadas teorías de la personalidad y la psicología no puede dar nada bueno y que el menosprecio que existe hoy por la atención al caso particular es fatal… la psicoanalista F. Davoine acude al Teatro de la Crueldad de Artaud para explicar el trabajo que puede realizar un analista cuando se encuentra frente a un sujeto perdido, expulsado fuera de todo discurso o lazo social. El lugar del analista se asemeja, más que al del médico o el sabio, al de aquel doble artaudiano: doble que no es un semejante, ni un alter ego, puesto que en ese contexto ya no queda ego, ni tampoco alter, ningún otro en relación especular. El analista se parece mucho más a ese hombre sin situación de los diálogos chan de Lin Tsi, un personaje antagonista en escena que está ahí para darle la réplica al paciente, para jugar su juego de lenguaje. Y lo que tiene lugar sobre esa extraña escena no proviene de la psicología de los personajes ni de las interpretaciones, sino de un acontecimiento, algo que se “actúa” para liberarse de ello.
Esta semana me maravilló el relato de un antiguo amigo, un bailarín excepcional que después de más de nueve años en Japón formando parte de la compañía del maestro del butoh Kazuo Ohno, ha regresado y busca su lugar en España. Joan Carlos Soler se dedica ahora a la enseñanza en Madrid, y esta año, entre otras cosas, ha estado dando clases de interpretación a bailarines clásicos. Me divertía imaginar el diálogo entre esos cuerpos tan entrenados en el código de la danza clásica y el trabajo de Joan Carlos tan marcado por el butoh. Me explicó como trabajó durante un tiempo con la muerte, haciendo ante todo que se plantearan qué era para ellos, cómo se la representaban. Deduzco que saldrían imágenes, movimientos, improvisaciones. Más tarde cómo se representaban su propia muerte, la de cada uno de ellos. Los imagino espantados de no tener personaje ni máscara tras la que protegerse, preguntándose por qué algo tan abstracto en sus clases de interpretación. Y finalmente Joan Carlos, con su humor alicantino, preguntándoles por el desenlace final del Lago de los Cisnes.
A veces una buena pregunta es la única garantía para obtener una respuesta.

11.7.09

la acción


chakai, originally uploaded by ajpscs.

“La acción debe tener un objetivo preciso, sino queda dividida, se confunde, sale mal y al final causa daños irreparables. Los sabios de otro tiempo se encargaban ellos mismos de llevarla a cabo, no se la dejaban a otros. Si no estás seguro de poder conseguirlo, no te inmiscuyas e intentes acabar tú con las fechorías del tirano”
de Zhuangzi, de la contraportada del libro Etudes sur le Tchouang-Tseu de J. F. Billeter

Apenas regreso de mis batallas privadas. Preocupada por las noticias que llegan de China. Aun desde su obligado destierro berlinés, Rafael Poch consiguió escribir un buen artículo sobre los disturbios de Xinjiang a inicios de semana. Reanudo ahora, poco a poco, las lecturas bloggeras.

25.6.09

la paz de callarse

Miajima monk by jollywoodchopper

"El psicoanálisis tiene en común con el budismo el hecho de que no estamos en el psicoanálisis para hablar, sabemos por experiencia que cada uno de nosotros habla para al final encontrar la paz de callarse. Si hay que hacer esfuerzos para hablar es para, al final, podernos ubicar en un punto en el cual lo que hay no son palabras sino una respuesta, que para los neuróticos es la respuesta del goce. Y en ese lugar está, Lacan lo subraya, la paz, la justificación de este tormento que es hablar"

Esta tarde me he encontrado con este fragmento de texto de Eric Laurent por casualidad, pero lo cierto es que explica perfectamente lo que ocupa mi cabeza desde hace semanas. Aunque el trabajo del análisis se inicie a partir de una clara consigna de asociación de palabras, ideas, e interpretaciones y durante años uno no tenga otra tarea que la de decir lo primero que se le ocurra, y a partir de ahí ir elaborando, interpretando, y significando, poco a poco uno se da cuenta de que el objetivo no es el sentido de lo que decimos, sino lo que se produce al hacerlo y que el valor de todo lo que ocurre se encuentra más bien en la falta de sentido, en los cortes en el discurso, en un vaciamiento de lo textual que da paso a un tipo especial de acto, que ése sí, es más bien oriental. El acto que nos interesa nada tiene que ver con la actuación o aplicación de una consigna, como piensan los cognitivos, con tener que hacer algo porque signifique otra cosa. Al revés, el acto surge del agotamiento del decir y del sentido, de otro tipo de saber sobre uno mismo que ya no pasa por la palabra, sino quizá por el cuerpo.

En los Entretiens de Lin Tsi de Démieville:
El maestro sube a la sala y dice:”Entre un hombre que durante periodos cósmicos emprende la ruta sin dejar su casa, y otro que deja su casa sin estar nunca en ruta, ¿cuál de ellos es digno de recibir las ofrendas de los hombres y los dioses?"

El mal analista, el mal maestro, el que se equivoca al escuchar como suele hacer el psicólogo, es aquél que cree que lo importa es el sentido de lo que se dice, y no lo que provoca, lo que recorta, lo que esconde o vacía un decir cualquiera.

Lacan se inspiró sin duda de ciertos aspectos esenciales del zen en nuestra práctica. Mercè me comentaba este lunes que seguramente a través de la obra de Heidegger, que mantuvo una estrecha relación con filósofos japoneses de la escuela de Kyoto. También, como ya he dicho aquí más veces, en su concepción del la letra como litoral, como carta robada, como litter, deshecho, basura, ese texto vaciado y desgastado, que está del lado de lo Real, y lo indecible.

21.6.09

estuve de exámenes

summer taste, photo by masaaki miyara

estuve de exámenes

"El maestro sube al estrado y dice: sobre la masa de carne roja que sois hay un hombre verdadero sin situación, que sale y entra incesantemente por las puertas de vuestro rostro.- Y dirigiéndose a los monjes- Escuchemos un poco a los que todavía no han participado. Entonces un monje se adelantó y preguntó como era un hombre si situación. – Dímelo tú mismo, Dilo!. El monje dudó. – El hombre verdadero si situación es como el palo que se utiliza para limpiarse el culo.

"Otro día un monje pregunta, Maestro, ¿cuál es la tercera fórmula del budismo?, el maestro responde, “Observad las marionetas que se manipulan sobre el escenario. En todo momento, para hacerlo, hay un hombre en su interior”

"Otro día un monje vuelve a preguntar cuál es la gran idea del budismo. El monje levanta de nuevo su espantamoscas. El monje emite un grito, khât!, el maestro grita a su vez khât!. El monje duda. Entonces el maestro lo golpea. "

(traducción algo libre de fragmentos de los Entretiens de Lin-Tsi, traducidos del chino por Paul Démieville, Paris Fayard 1972.

Créanme si les digo que gracias a mis lecturas freudiano-lakhanianas he conseguido avanzar algo en el camino del Chan o Zen en japonés, y viceversa. El sinólogo Paul Démieville decía que la concepción de mente como absoluto era una aportación del budismo enunciada por la doctrina del “nada más que pensamiento” introducida en China (desde la India) a principios de la dinastía Tang, y desarrollada luego por las distintas escuelas. Para el Chan el absoluto es universal y vacío y sólo puede aprehenderse en el destello de una intuición, para la que la mente y el espíritu han de ser ejercitados. Eso permite recuperar la idea tradiconal china del flujo natural y espontáneo, y enunciar más tarde aquello del no-pensamiento, 无念 wu nian, y la no-acción, 无为 wu wei. Cuando Lacan quiere distinguir la esencia del inconsciente freudiano del resto de teorías psícológicas surgidas a principios del siglo XX es muy específico al respecto: nada tiene que ver con la ambigüedad en la conducta, con un saber futuro que aún no se conoce, algo que se debe desenterrar, una especie de secreto… sino con algo de la naturaleza de un corte, de una laguna o lapsus, algo de una ruptura que se inscribe en una cierta falta. El inconsciente es algo que siempre se escapa, fugaz e inasible, y cuyo único punto nodal es el deseo, su medio la palabra, el acto fallido, el sueño…No hay verdad sino lo que esconde el deseo en su falta… El objetivo de la escuela de Linji (Lin-Tsi en trasncripción antigua, y Rinzai en Japón) es también el de liberar la mente de sus estructuras mentales y la tentación de acudir a muletillas o puntos de apoyo ya conocidos, para poder obtener la iluminación total e instantánea. Aunque la aridez de su método es peculiar: golpes, bastonazos, invectivas y sinsentidos, preguntas irresolubles, anti-discursos, los famosos kôan, para provocar algo del transitorio satori. Yo que me he sentido muy golpeada últimamente, no he podido evitar regresar a estas lecturas para poder avanzar algo en mi propio análisis, en mi humilde comprensión del mundo. Especialmente zen me parece la indistinción entre exterior e interior en la que insiste el psicoanálisis: el inconsciente es aquello interior al sujeto que se realiza únicamente en su exterior, es decir en el lugar del Otro.
Me da la sensación que a partir de una cierta edad, el tipo de respuestas que uno busca no pueden eludir el paso por el otro, por la propia experiencia y el cuerpo y algo de esa falta en ser y sentido. Y quedarse con el otro tipo de respuestas no funciona más que de coartada para no pasar por ello.

9.6.09

ai weiwei en tiananmen

foto de la acción de Ai Weiwi publicaca por Danwei.org

El artista chino Ai Weiwei ha publicado un pequeño texto en su blog y realizado una acción individual en Tiananmen, para mostrar como en China siempre se ha podido hacer algo con la censura, y decir lo que debía ser dicho, pareciendo no decir nada, fingiendo estar diciendo o haciendo otra cosa... llevándoselas con el amo, que diría Lakhan.

la noticia está en la página en francés Rue 89, para los que no leéis cómodamente en inglés o francés os traduzco el texto que aparece en ella, que Ai Weiwei publicó en su blog:

"Olvidemos el 4 de junio, olvidemos ese día ordinario. La vida nos enseña, bajo el totalitarismo, que cada día es el mismo. No hay "otro día", "ayer" o "mañana". No necesitamos verdad parcial, ni justicia parcial, no necesitamos honestidad parcial.

Sin libertad de palabra, de expresión, sin libertad de información, sin elecciones libres no somos un pueblo, no necesitamos recordar. Sin la posibilidad de recordar, hemos escogido olvidar.

Olvidemos cada caso de persecución, cada caso de humillación, cada masacre y cada tentativa de esconderla, cada mentira, cada muerte. Olvidar cada momento de sufrimiento, y olvidar cada momento de olvido. Y así esos "hombres de honor" podrán parecernos ridículos.

Olvidemos los soldados que dispararon sobre civiles, los estudiantes cuyos cuerpos fueron aplastados por las ruedas de los tanques, el silbido de las balas, la sangre sobre las grandes avenidas y los callejones, una ciudad y una plaza sin lágrimas. Olvidar las mentiras interminables, los dirigentes que esperan que todo el mundo olvide, olvidar su cobardía, su carácter maléfico e inepto. Debemos olvidar porque deben ser olvidados. No podremos existir hasta que no hayan sido olvidados. Para existir, debemos olvidar."

6.6.09

sin compostura


photo by masaaki miyara
Ayer no conseguí llegar a la conferencia que daba Colette Soler en la escuela de los Foros Lacanianos, en Accep. En cambio hoy sí acudí a la última sesión del seminario de este año, dedicado a los discursos, donde también participaba ella. Parece ser que ayer C.Soler planteó una cuestión que se encuentra cercana al centro de mis preocupaciones (la escritura y la letra, la cura en la psicosis, el legado chino…) y que denominó con el nombre de Inconsciente Real, en contraposición con el inconsciente simbólico (el que hace síntoma, cadena significante, asociación libre, sueño, discurso) y que se relaciona (el real)con el final de análisis. En cuanto mis últimos compromisos del curso me lo permitan, debo armar un pequeño texto resumen con las notas de lo trabajado este año con Mercè Altimir en las sesiones de El color del Viento, y éstas apuntan en direcciones paralelas.
Hoy se planteaba el análisis que hizo Lacan sobre el discurso capitalista, como regulador de una estructura social. Ante la pregunta inevitable de cuál podría ser la salida a este modo de organización económica globalizada capitalista, aparecía –casi a modo de koan o respuesta zen- la de un cambio en el deseo: es decir, la de la generalización de un deseo-otro, que viniera a objetar el deseo predominante de hoy (consumo, producción y grandes éxitos) y que nos permitiera salir del callejón sin salida en el que nos encontramos.
Me gustó que C.S. hiciera mención a esa figura tan china a la que hace referencia Lacan siempre, la del Santo (que no coincide con la del religioso occidental, sino más bien con la de Gracián o Mencio) cuyo deseo es peculiar, no canónico y lo distingue del rebaño.
Me alivió también que señalara una realidad de la clínica de ahora, la de mi generación, y un cambio importante respecto al pasado. Antes los sujetos acudían al analista en busca de un saber que los liberase. Ahora en cambio, los desposeídos habitantes de un mundo arrasado por la destrucción y la precariedad, acudimos con la pregunta y el deseo de poder construir algo, una profesión, una familia, un proyecto vital que se desintegra en nuestras manos nada más alcanzamos a tocarlo.

Aunque no soy en absoluto fan de las ediciones de poesía china de Hiperión (¡qué desafortunadas!) ni de su selección del famoso 寒山 , este poema me ha parecido tan adecuado para estos días, que no he podido resistir el traerlo:

Si los que saben me vuelven la espalda,
y yo vuelvo la espalda a los que ignoran,
a quienes no son sabios ni ignorantes
decido no escuchar más desde ahora.

De noche canto al brillo de la luna,
bailo entre nubes cuando el alba raya...
¿o debo mantener la compostura,
con esta pelambrera enmarañada"

de Han Shan, El Maestro del Monte Frío, traducción de Lola Diez Pastor.

Por supuesto no hablo de no escuchar a los demás, sabios e ignorantes en un mismo saco, sino tal vez sólo escuchar aquello que dicen, sabiendo que siempre llega filtrado por una palabra letra, que nunca consigue transmitir el exacto sentido de lo que desea. Sólo escuchar como quien lee poesía. Ante ese fracaso originario, dice María Zambrano (y nunca podré agradecerle lo suficientemente a Bel que me la redescubriese) la poesía no toma conscientemente posición alguna, no se hace problema, sino que se abraza al fracaso, se hunde en él sin pretender resolverlo. No le intereresa actuar, porque su actuar es su (bien) decir… puro Lakhan chino

2.6.09

de lo auténtico

Anne Teresa de Keersmaeker, en su solo Once



Los dioses decidieron darme un respiro y este sábado me condujeron a la sala grande del teatre lliure donde Anne Therese Keersmaeker presentaba un solo, Once, inspirado en canciones de protesta de Joan Baez. Salí de ahí transfigurada y agradecida, aunque me temo que muchos modernos quedaron decepcionados y perplejos ante la elección textual y musical. El espectáculo estaba impecablemente construido, y resultó exquisito. Ella sola, en un escenario desnudo, con dos o tres objetos, y al fondo una lona negra sobre la que se proyectaban las letras de las canciones, que la veterana coreógrafa sabía hacer jouer, en su sentido más amplio, intercalándolas con silencios, con su propia voz y la experiencia del cuerpo. Es curioso que la magia, que no suele ser inmediata ni gratuita, empezara a instalarse para algunos de nosotros, precisamente, a partir de un par de cambios de luces. En vez de hacerse, como es habitual en la danza, de forma imperceptible y sincronizada con los cambios escénicos, música o dramaturgia, ocurrieron deliberadamente fuera de tiempo, devolviéndonos, como en metáfora, una mirada. De repente, como explica Lacan, “aquello que es luz me mira, y gracias a esa luz en el fondo de mi ojo, algo se dibuja”, entro entonces a formar parte del cuadro…. Lacan descubre en la mirada eso que él llama "el privilegio del sujeto", una relación reflexiva en la que, en el momento en que yo percibo me siento observado, y mis representaciones me pertenecen. Entre el ojo y la mirada se abre un abismo: mientras el ojo pertenece a lo biológico y lo objetivo, la mirada se convierte en puro objeto causa y satisfacción parcial de mi deseo, en puro objeto-a.
Ayer, en cambio, fue el documental de Wang Bing 王兵, He Fengming, en el cccb. En prácticamente un único plano de tres horas escuchamos el relato autobiográfico de una anciana, testimonio de los estragos de la Revolución Cultural. El realizador planta su cámara en el salón de su casa y como mucho llega a acercar el mismo plano en cinco o seis ocasiones. Wang Bing renuncia a hacer algo más de su mirada y su ejercicio de contención o de renuncia deviene inquietante, pero potente. La anciana es la que nos mira y sostiene con su deseo el nuestro propio. El arte de escuchar equivale casi al del bien decir, cita Lacan al principio de una clase. Busco entonces en lo chino, Un término antiguo, 诚 cheng, que utiliza Mencio para hablar de lo auténtico. Está compuesto por el radical de palabra 言 y por elemento 成 cheng, que significa realizar, llevar a cabo. La autenticidad no consiste sólo en realizarse uno mismo, en usar las palabras correctas, sino que por ella se realicen las cosas, en conseguir una actuación coherente. Realizarse uno mismo es humanidad, permitir que se realicen las cosas es sabiduría, Mencio dixit.

28.5.09

haz lo que debas

hot springs in japan by imgdive

es el título de una película de Spike Lee que siempre me ha fascinado, incluso tiempo antes de haber visto la película. En realidad me gustaba el título en inglés, pero con el tiempo, la interpelación en segunda persona me ha ido gustando más y más. He decidido dejar mi trabajo. Ya viví una situación parecida hace tres años, una empleada de mi misma empresa, celosa y extremadamente neurotizada, mala, me hacía la vida imposible, mientras los superiores miraban hacia otro lado. Yo no supe reaccionar. Un par de años más tarde de mi partida ella los estafó y se fue a otro sitio, dándome el tiempo la razón. Pero mientras, viví un año atroz en el que aguanté ahí sin saber bien ni cómo ni por qué.
Esta vez me voy antes y de otra manera, teniendo más claro lo que se juega en el inconsciente. Lacan dice que el estatuto del inconsciente, tan frágil para dar cuenta de lo óntico, es sin embargo tremendamente ético. Freud, con su ansias de verdad nos dice “sea como sea hay que ir a por ello”, porque, en algún lugar, ese inconsciente se muestra… En ese mismo texto Lacan recuerda que ese estatuto ético proviene ante todo del encuentro con lo Real, que no se escamotea nunca, y de cuyo encuentro surge el sujeto (del inconsciente). Los antiguos reconocían en las formaciones del inconsciente (como los sueños por ejemplo) la palabra y mensajes de los dioses. Y los dioses para Lacan pertenecen al campo de lo Real, como para los chinos: el cielo del que proviene la escritura, los oráculos, y las leyes, y que hace referencia a lo mismo. Los analistas estudian alemán para poder leer a Freud, pero yo sigo estudiando chino para leer a Lacan! En ese haz lo que debas encuentro hoy condensado el legado ético lacaniano y chino confuciano, “actúo según mi deseo y no transgredo la regla” Para el primero el encuentro o confrontación con lo Real se fue haciendo cada vez más y más importante en el pensamiento y la clínica, para el segundo se encontraba en la base misma reguladora del dao de las cosas. En el mundo de la empresa, sin embargo, el encuentro con lo Real es demasiado subversivo. Y lo que prima es que cada uno alimente su neura, bien lejos de la realidad. Si algún ingenuo como yo se preguntaba por qué las consultas psicoanalíticas siguen tan vacías, les respondo encantada: porque la gente prefiere pasar sus crisis a costa de los demás en las empresas y no tener que responsabilizarse de sus propios problemas. Eso sí, en una especie de investigación de campo que he emprendido, hoy he llamado a la seguridad social para preguntar por un psicólogo a quién poder consultar el escabroso asunto del mobbing, y me han dicho que ese servicio está demasiado colapsado…. Con lo que he preferido volver a lo chino. Jean Lévi hace una descripción terrible del periodo de los Reinos Combatientes, que yo recuperaría para resultar aún más concisa en este tema corporativo: “las conductas ya no se miden por el rasero de la moral sino por el de la eficacia, en que el egoísmo, el cinismo y la ambición son tales que todas las acciones heroicas o virtuosas de las hagiografías antiguas se reinterpretan como ejemplos de amoralidad y la generosidad y magnanimidad son actitudes tan ajenas a la mentalidad de la época que resultan sencillamente inconcebibles. En los sigos IV-III parece imposible que una conducta virtuosa y desinteresada pueda estar dictada por otra cosa que no sea la estupidez” (de Les fonctionnaires divins, esta traducción es de Anne Hélène Suarez) Las empresas son sin duda anti-personas, como las minas…

11.5.09

me he auto-secuestrado

permanent machine, by masaaki miyara

para acabar el dichoso semestre . El viernes apenas pude escaparme al baff a ver el documental Children of God del joven coreano Yi Seung Jun. Me apetecía más ver otras películas, sabía que posiblemente no tendría tiempo de hacerlo todo y sin embargo seguí mis pasos, que me condujeron a aquel relato extraño sobre la vida de unos niños que subsistían gracias a lo que podían robar o recoger en un antiguo crematorio del Nepal, de las ofrendas que los familiares de los difuntos lanzaban sobre el río Bagmati: ropa, monedas y algo de comida. Era impresionante presenciar el cruce entre los vivos, los desahuciados por enfermedad hacinados en diminutos centros médicos, los muertos siendo incinerados y ese entre-dos-mundos de la pobreza extrema, desde el punto de vista de los niños. También impresionaba por lo directo de la mirada. Creo que para un oriental la visión de la muerte no está como para nosotros mediatizada por la culpa y el tabú, no está reprimida de la misma manera, por eso lo que a mi inteligente acompañante, una brillante realizadora de documentales, le parecía una obscenidad y una impostura, constituía para mí los rastros de un camino alternativo, otro lugar desde donde mirar el real de la muerte para el que, según Freud, nos falta inscripción. En otro momento le preguntan a la madre-sin-techo y alcohólica de uno de los niños por qué bebe tanto y ella responde: “eso sólo Dios lo sabe”. Efectivamente, me dije, del goce propio, sólo el Otro sabe. Y la locura, ya lo dice Davoine, adviene cuando no hay Otro a quién llamar, cuando no hay Otro que responda. Ante el reproche de mi amiga sobre el poco cuidado formal yo me acordaba de las palabras enigmáticas de Shitao: En el origen de la vulgaridad se encuentra la estupidez, en el origen de la estupidez se encuentra la ceguera de las tinieblas. Es por lo que el hombre perfecto sólo puede penetrar y comprender, y del hecho que penetre y comprenda hace que transforme y cree. Acoge los fenómenos sin forma, domina las formas sin dejar huellas. Emplea la tinta como si la obra ya estuviera acabada, y maneja el pincel en la no-acción.
Estaré ausente unos días, leyéndoles a ustedes, en todo caso, intermitentemente.

3.5.09

la oruga y las terrazas chinas

zen shrine by masaaki miraya
Desconozco prácticamente todo lo relativo a la vida de las orugas, y aún así a menudo me ocurre sentirme una de ellas. Aunque a trompicones, el mundo avanza deprisa, mientras que la oruga lo hace despacio, casi todo la sobrepasa, en velocidad y alcance, y como en aquel haiku, la brisa de la mañana le sigue erizando los pelos.
Cuando me imagino oruga puedo estar frente a la bahía de san franciso, y la mayoría de las veces soy china. Avanzo. Esta semana duscubrí una pieza nueva de Lucy Orta en su nuevo Dress Code, que me pareció muy oruga... También llegó por fin el Baff y con él ese paréntesis urbano en el que viajar a otros mundos y a otros ritmos, también necesarios. Los chinos cavaban en las montañas para construir terrazas desde donde mirar con mejor perspectiva el mundo. El Baff es esta semana una de esas terrazas.
El sábado vimos un documental sobre rockeros pekineses y la destrucción de la ciudad, y un corto muy bueno japonés. La última película de Naomi Kawase, Nanayo, rodada en Tailandia, donde ella parece estar experimentando otras formas de estar y de perderse, y es que su obra suele girar entorno a la pérdida, en sus diferentes formas. Ayer fue el luminoso retrato de una familia japonesa de la mano de H. Kore-Eda, director de la magistral Nowbody Knows, donde aprecié especialmente las escenas en que el niño no revela nunca al resto de personajes sus verdaderas razones, como queriendo preservar una intimidad que le es necesaria en esos momentos de su vida.
También escuché hace unos días un disco con aires mongoles del rockero chino Cui Jian, que me recuerda a ese otro cantante mongol que tanto me gusta. De hecho, hace años, una noche vimos a Cui Jian entre el público, con una guapa modelo y Christopher Doyle en el mismo garito donde él cantaba. En una de las canciones, el viento del norte, que siempre llega a Pekín desde el desierto en esta época del año, se le aparece en ensoñaciones, amortiguando los temores y la embriaguez. En la que estar cantando es como estar soñando, y pide que no lo despierten hasta que su canción no acabe. Copio aquí la letra en chino para quien pueda leerla, puesto que me he pasado el findesemana corrigiendo traducciones (del francés, no del chino) y con esta no me atrevo. La letra es de Cui Jian, y me encanta, se titula 舞过 38 线.

雪天雪地雪花
它慢慢的不再 刺激
北风吹进我的梦里
我没有醒 也没有恐惧

蓝天 草地 野花
它慢慢的失去了美丽
北风吹起了我的醉意
我不愿醒 也不愿放弃

别问我为什么
别试着叫醒我
等我做完这个梦
等我唱完这首歌

Alguien que me conoce bien dice que idealizo el saber, y yo sé que tiene razón. Pero todos necesitamos nuestros ideales, me digo, y yo más que el saber idealizo la neceisdad de entender. Me angustia sin embargo la acumulación, las personas que no parecen hacer otra cosa que acumular y acumular conocimientos y papeles, estrujados en algún rincón de sus casas y cerebros, y todo lo guardan y todo se suma. Yo como la oruga no creo más que en avanzar y aprender a mirar o escuchar, a entender, que a veces son lo mismo. Unos muñecos que ponían en la tv y que me gustaban mucho, cuando no sabían qué hacer y les asaltaban las dudas, iban a consultar al oráculo, queno era más que una montaña de basura. Eran geniales esas escenas.
Acabé el libro de Davoine, y su folisophie me sigue pareciendo admirable e imprescindible. Ahora he de dejar que todo lo leído se pose, y ponga a caminar a la oruga...

24.4.09

cuando el tiempo se detiene

rainy day by mboogidown
Me ha sorprendido una furia indomable, im-posible de domar precisamente, creo, porque era atrasada, porque pertenecía a otro tiempo, o porque tal vez no era toda-mía, pensaba, pertenecía aún a otros…. Esta vez la dejé venir, sin cerrarle ninguna puerta, y sentándome sobre de ella, pensé en el zen y el butoh, donde el sensei suele plantear preguntas: ¿dónde estabas antes de nacer, ¿dónde estamos cuando el tiempo se detiene? Me pregunto sobre el “fuera del tiempo”, me imagino yo sin mi furia, ahí sentada, sobre un olvido, y hasta me sorprende que no me resulte difícil hacerlo. En otras culturas es más corriente que se desdibujen los límites del yo, experimentando algo de un encuentro con el otro, en el que se transfieren experiencias de manera natural. Parece ser que en su origen la palabra griega therapôn hacía referencia a ese tipo de relación dentro de los relatos homéricos, Davoine habla de los soldados, compañeros de batalla entre los que se teje una complicidad indestructible, de doble ritual, hombre ceremonial según Wittgenstein, donde uno se hace cargo del otro aún cuando uno de ellos ya no está y se siguen encontrando en sueños. Como en aquel poema de Du Fu a Li Bai, siempre exiliado, en que Du Fu se pregunta por su paradero y dice habérsele aparecido en sueños.
No dejen de leer el precioso post de Frikosal en el que el sueño de un bicho, Bombylius, se confunde con el suyo propio, en una relación con esos seres enigmáticos de la naturaleza que el propio doctor reconoce como terapéutica.
Davoine para avanzar en sus investigaciones sobre el tipo de relación transferencial que le interesa, y que yo sólo he encontrado debidamente salvaguardada en el psicoanálisis, evoca al maestro zen que utiliza el kôan paradójico y absurdo para devolver a su interlocutor su propio saber, sus propias palabras, y el teatro nô como paradigma de la comunicación con esas otras dimensiones fuera del tiempo, hechas de pedazos de lo Real. En escena aparece un peregrino, que de camino hacia algún sitio se topa con un personaje modesto que se encuentra trabajando ahí, tipo un jardinero o un sirviente. Le pregunta por el sitio donde se encuentran. No es un lugar cualquiera, sino un sitio marcado por un acontecimiento pasado: una batalla, una catástrofe, una victoria o un naufragio, cuya memoria custodia el jardinero. Cansado del viaje, se echa a dormir un rato y en sueños le aparece un personaje de otro tiempo. Sus rostro está cubierto por una bella máscara de madera, su cuerpo envuelto en un suntuoso kimonos antiguos, ha venido para explicar la epopeya de su familia y el desastre sucedido, cruzándose de ese modo ambas temporalidades. Davoine compara al analista con el peregrino que presta su inconsciente para que sirva de puente entre los dos mundos, el del analizante dentro de la temporalidad compartida, y el de más allá, fuera de todo tiempo, que no deja de acecharle.